EDITORIAL DE HORIZONTE SUR DEL DOMINGO 8 DE OCTUBRE DE 2006

Discutir la idea del progreso ilimitada

El primer tema de la agenda política debería ser hoy la discusión sobre la idea ilimitada del progreso.
EDITORIAL DEL DOMINGO 8 DE OCTUBRE DE 2006 Hemos hablado muchas veces de lo peligroso que resulta la aplicación de un pensamiento binario. Y hemos reiterado también, las peligrosas proyecciones de un pensamiento que continúa procesándose bajo la lógica del marxismo vulgar de los años setenta y que termina aplicando la regla del amigo/enemigo en el pedestre campo de la coyuntura política y en la banalidad extrema de las luchas partidocráticas electorales. Alguna vez el viejo Jauretche que, cuando se lo proponía, podía llegar a ser muy cáustico, dijo que la clase trabajadora hacía el amor en la cama y que los sectores medios lo hacían en la oficina… Muchas veces pensé en ello cuando trabajaba en Aerolíneas Argentinas y día tras día debía soportar el espectáculo reiterado de los cuentos picantes, los chistes de doble sentido y las insinuaciones constantes de los varones a las muchachas, y lo que es aún más terrible, insinuaciones y proposiciones desprovistas de mayores intenciones y deseos… No creo equivocarme si digo que los sectores progresistas hacen en política eso mismo a lo que se refería el viejo Jauretche… rara vez pasan del discurso, pero en los discursos ponen toda la libido y la adrenalina, y además, quedan convencidos que los discursos y los documentos modifican la realidad… Nunca, pero nunca, en 25 años, los genocidas, los torturadores confesos y los partidarios del Terrorismo de Estado habían podido realizar un acto público, políticamente prolijo, con discursos y consignas relativamente moderadas para ellos, y además con alta concurrencia de público tal como el que realizaron días pasados en la Plaza San Martín. Los genocidas han sido capaces por primera vez de generar una opción política, opción que fue capaz de realizar una doble hazaña, la de superar el escándalo de que una de sus líderes promotoras fuera sorprendida ejerciendo el antiguo oficio de meretriz y la de probarse en un acto público sin salirse de tono, sin escándalos, sin exabruptos y sin violencia. No deja de ser sorprendente. Nos impresiona asimismo, la capacidad de generar la suficiente inteligencia política como para reclamar concordia, reconciliación nacional y paz social, y a la vez tener la osadía de desafiar al poder político a una consulta ciudadana para definir políticas sobre el pasado que justifiquen los crímenes de que se los acusa. Han aprendido mucho, demasiado, han aprendido de los errores y de las debilidades de la Democracia. Han crecido, y están ahora por primera vez reivindicando públicamente el Terrorismo de Estado. Es el amargo fruto de la incapacidad de la clase política, de su irremediable cobardía y del definitivo fracaso de un modo de hacer política. Y cuál ha sido la respuesta del Estado frente a esta manifestación política travestida y maquillada de los genocidas: una declaración oficial timorata y legitimadora, negando que existan planes para implementar la amnistía que se les reclama sobre los crímenes atroces. Menos mal… ahora podemos quedarnos tranquilos…! Días pasados dijo el italiano Paul Virilo en Buenos Aires, que el primer tema de la agenda política debería ser hoy la discusión sobre la idea ilimitada del progreso. Estamos absolutamente de acuerdo con Virilo. Resulta fundamental poner en discusión una visión mecánica de la vida, que se permite ignorar la agonía del planeta y los modelos neocoloniales de apropiación de los recursos naturales por parte de las corporaciones. El problema es que en la Argentina la idea de progreso ilimitado es compartida por la mayor parte de la izquierda y por casi todo el campo progresista. Ni siquiera se plantean la posibilidad o la legitimidad de otra mirada. Por eso insistimos en que de lo que se trata es de cambiar los paradigmas. De hecho las respuestas que muchos generaron para el capitalismo industrial y para el imperialismo en el siglo XX, tal como la reforma agraria y el socialismo, hoy pueden resultar perfectamente funcionales al dominio de las Corporaciones transnacionales. Estoy convencido que las grandes empresas y en especial los Agronegocios, están preparados para negociar e integrar a propuestas de izquierda, que no les ponen en riesgo sus modelos de dominio. Las visiones que priorizan los social y excluyen el gran tema de la ecología tanto como el de los mercados planetarios y el de los patentamientos y sistemas de privatización de los conocimientos, han devenido perfectamente funcionales a los nuevos procesos globales del capitalismo. En el siglo XXI la propuesta alternativa frente al Capitalismo globalizado es la de Soberanía Alimentaria. No podría pensarse en un socialismo contestatario y que no pudiera ser englobado por los circuitos del poder transnacional, sino añadiendo la partícula ECO al tradicional concepto de socialismo y colocándolo en los marcos de la Soberanía Alimentaria y de los desarrollos locales a una escala humana. Se renuevan de esa manera las viejas antinomias entre lo nacional y lo social considerados de manera excluyente, reviven las antiguas oposiciones entre las miradas americanas raigales y las eurocéntricas, que se actualizan con fuerza renovada en los inicios del siglo XXI. Son también, una vez más, los antiguos antagonismos entre una concepción racional del mundo que se permite ignorar el resto del Universo y una mirada de lo humano respetuosa de la biodiversidad y atenta a no extraviar la sacralidad de la existencia. En este país, la acción política fue durante mucho tiempo un acto de servicio, una manera de afirmar la propia cultura en los marcos de un sueño de comunidad y de patria para todos. El esfuerzo y el sacrificio valían siempre por sí mismos, brindaban sus propias satisfacciones y no requerían del reconocimiento de los otros, porque se referenciaban en el horizonte de lo colectivo y de lo por venir. Hoy la acción política ha devenido un ejercicio desmesurado de la mera voluntad de poder, generalmente desprovisto de mayores propósitos ulteriores que los de perpetuarse en los nichos conquistados y extender las redes clientelares que aseguran la provisión de tropa propia para los próximos enfrentamientos. Este juego de la libido puesta en la acumulación y en el ejercicio del poder, se juega a todo riesgo en el borde mismo de una catástrofe social, pospuesta gracias a los recursos que permiten las retenciones y los altos precios de las commodities en los mercados internacionales. Nos preguntamos, hasta cuando… Sabemos que muchos se hacen las mismas preguntas… y queremos compartir esas incertidumbres… La Democracia sufre como jamás antes el acoso de los sectores ligados al Terrorismo de Estado, las amenazas y las presiones sobre los jueces y testigos se extienden como una mancha, mientras surgen las voces de los nuevos tribunos que nos proponen mano dura, más cárceles y mayores medidas represivas y también coercitivas de la vida democrática. La única respuesta seria, es la de generar un proyecto de país y procesar los cambios institucionales que dejen definitivamente sin esperanzas a los que hoy nos proponen regresiones al pasado. Y es lo que no se hace… los desafíos de oratoria y las doctrinas conscientes o inconscientes de “construcción del enemigo”, para asegurar la propia perpetuación en el poder, sumados a la paralización del Consejo de la Magistratura, a la seducción partidaria de los organismos de derechos humanos, al descrédito del poder legislativo en la medida que continúa respaldando leyes que como la de concesiones petroleras repugnan a la voluntad popular, y el negar la crisis energética con exorcismos de discurso, no solamente son medidas que no resuelven nada, sino que aún peor todavía, hacen todo más difícil, restan fuerzas a la Democracia, desaniman a los que están dispuestos a empeñarse en sacar el país adelante, y lo que es aún más terrible: posibilitan que retornen los fantasmas del pasado y que dispongan de las tribunas de la República, cuando deberían hace mucho, estar en cárceles comunes purgando sus horribles crímenes. Jorge Eduardo Rulli www.grr.org.ar