Se realizo el 3er Congreso de Políticas Sociales, con el auspicio del Fondo de Población de la UN.

SALUD PARA LA INCLUSION

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¿Qué tipos de políticas públicas hay que desarrollar y como se las debe implementar para lograr un sistema de salud que incluya a las mayorías?

 Salud para la Inclusión.

Se realizó la presentación en el 3er Congreso de Políticas Sociales,

con el auspicio del UNFPA.

El sistema de salud en Argentina atravesado por los parámetros de

INCLUSIÓN / EXCLUSIÓN

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SALUD PARA LA INCLUSION

¿Qué tipos de políticas públicas hay que desarrollar y de qué manera se las debe implementar para lograr un sistema de salud que, lejos de excluir a las mayorías, las incluya?

 

Miércoles, 21-NOV-2006 //

 

Con el objetivo de responder esta pregunta, se realizó el 19 de Octubre, en el marco del Tercer Congreso de Políticas Sociales, que contó con el auspicio del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, la mesa que llevó el título.

El encuentro tuvo lugar en el Apostadero Naval, en la ciudad de Bs As.

 

Bajo la coordinación de Valeria Isla, del Laboratorio de Innovaciones Sociales, Educativas y Culturales (LISEC), Maitena Fidalgo, del Instituto de Investigaciones Gino Germani – Universidad de Buenos Aires (IIGG-UBA); Natacha Gentile, de la Universidad Nacional de Mar  del Plata (UNMP) y Silvia Lépore, de la Universidad  Católica Argentina (UCA) presentaron sus trabajos sobre:

 

La transformación del seguro de salud en la Argentina y su vinculación con políticas de  inclusión / exclusión social;

 

Deficiencias nutricionales en hogares con presencia de niños en los 90: estudio a partir de la  Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares y Salud:

 

La vulnerabilidad social de los actores pobres del AMBA y la estructura de oportunidades del sistema, respectivamente.

 

Todas las investigadoras coincidieron en la necesidad de realizar un análisis de la situación actual en el marco del contexto histórico que le dio origen para comprender las causas que llevaron a la crisis del sistema de salud en Argentina y, de esa manera, poder desarrollar estrategias que permitan transformar la brecha de desigualdad que lo caracteriza.

 

Para Valeria Isla, "el tema de salud e inclusión no se puede analizar por fuera del tema de educación, el tema trabajo y vivienda en términos de acceso.

 

Esto es clave en la dinámica: acceso ligado a derecho, derecho en tanto posibilidad de redistribución de recursos y de poder, acceso en términos de herramienta concreta y operativa, de ejercicio de los derechos.

 

En este sentido, mirar lo que es la estructura de oportunidades de la sociedad o de este país y mirarlo con mayor precisión a nivel regional es una herramienta muy importante para poder transformar esta situación.

 

Poder achicar la brecha de desigualdad, trabajar en modificar estas estructuras de oportunidades que son producidas por un modelo económico   social determinado".

 

En este sentido, se destacó la necesidad de analizar el Sistema de Salud en Argentina en el marco de   la crisis que, producto de la aplicación de las políticas neoliberales, afectó no sólo las condiciones básicas de vida de millones de personas  sino que generó, al mismo tiempo, un importante cambio en los valores de una sociedad que lejos de ser inclusiva, ha condenado a sus integrantes a una exclusión cada vez mayor.

 

El Sistema de Salud en Argentina

El sistema de salud en   nuestro país fue caracterizado como un "modelo mixto" en el que coexisten los subsectores público, de seguridad social y privado.

 

Cada uno de ellos, tal como describió Fidalgo, tiene características propias en las que varía el tipo de cobertura, de financiación, los riesgos cubiertos y los beneficiarios.

 

Como consecuencia de la aplicación de las políticas neoliberales que pretendían instaurar al mercado como el principal y más eficiente mecanismo en la asignación de los recursos, "el panorama general del sector Salud muestra –en la actualidad- una aguda crisis de la seguridad social, desprestigiada y desfinanciada; un sector público que mantiene un presupuesto estable ante una demanda cada vez  mayor; un sector privado que atiende las necesidades de los sectores con determinado poder adquisitivo, fragmentando y diferenciando planes de salud de acuerdo a la capacidad de pago.

 

Así, el ámbito sanitario  se consolidó como un mercado más, radicalizándose la puja distributiva que se registraba desde décadas", explicó la investigadora del Gino Germani – UBA.

 

Según este trabajo, "la tendencia general se ha orientado hacia una redefinición de la acción del Estado que favoreció el afianzamiento de lógicas propias del mercado en el sector salud.

 

La tendencia a la "privatización" de la responsabilidad por la atención de la salud cuestiona los parámetros de integración social a la vez que abre un amplio campo de problemas en torno a la relación empresas – usuarios".

 

Una de las consecuencias más importantes es que "la apelación a la noción de derecho a la salud  se desdibuja ante la creciente mercantilización del  acceso a la atención de la salud.

 

Mientras el sistema de organización sindical ensalzaba la noción de   derecho a la salud, independientemente de las diferencias de los aportes, la reforma  recurrió a la idea de ejercicio de la libertad  para asegurar una mejor atención y señaló a la capacidad de  pago como determinante en las condiciones de acceso a la salud.

 

La   reforma neoliberal tuvo así dos pilares que constituyen las dimensiones entrelazadas del proceso de  transformación: la mercantilización y privatización del bien salud ", dijo Fidalgo.

 

La presencia de determinada empresa de medicina prepaga, a través de un convenio con una   obra social, se constituyó en el principal factor de movilidad y atracción de los afiliados al interior del "sistema solidario". 

 

Para ilustrar esta afirmación, Fidalgo señaló que 10 obras sociales concentran el 55,63% del total de opciones registradas, sobre un total de 245 obras sociales que participan de las condiciones de desregulación al interior del sistema.

 

"Además se advierte que casi la totalidad de las entidades que mayores crecimientos registraron han establecido convenios con empresas de medicina prepaga", dijo .

 

Una de las conclusiones más relevantes del estudio es que la reforma de los ´90, al personalizar el aporte, rompió con el flujo histórico de transferencias de las obras sociales.

 

" Los procesos de movilidad de afiliados respondieron a lógicas individuales, por las  cuales cada uno buscaba maximizar los beneficios que de ese aporte podía obtener.

 

Así, la obra social   se convirtió en un "medio" para poder acceder a una empresa de medicina prepaga o para reducir el aporte "de bolsillo" a la misma.

 

Esto llevó a la fuga y posterior concentración de los afiliados de ingresos   más altos, en determinadas obras sociales y empresas de medicina prepaga, mientras que se tiende a  desfinanciar el sistema y definitivamente se "rompe" con los principios de solidaridad".

 

Como consecuencia, "se produjo un debilitamiento de los mecanismos de integración social fundamentales de la sociedad.

 

El alto grado de segmentación que presenta el   sistema de salud se vincula con la ausencia de una política de salud a nivel nacional que establezca una direccionalidad y mecanismos de articulación entre subsectores. Pero  también con el alto grado de informalidad que asumen esas vinculaciones, que existen pero no desde una   modalidad consensuada y pautada de concreción.

 

En estos términos, esa segmentación acentúa la  agudización de las desigualdades tanto entre subsectores como al interior de cada uno.

 

Las diferencias en la atención que reciben los usuarios del hospital público, de las obras sociales y de las empresas de  medicina prepaga (las cuales se reproducen a su vez al interior de cada subsector) dan cuent a de la   existencia de patr ones de acceso diferenciales en la atención de la salud sumamente cuestionables", explicó Fidalgo.

 

"En la medida en que no se resignifique desde el Estado la noción de "derecho a la salud" de todos los   ciudadanos a través de un acceso de calidad a los servicios de salud, las desigualdades tenderán a multiplicarse.

 

La "salud" ha sido definida históricamente como "un bien social" en la medida en que su atención beneficia al conjunto de la sociedad.

 

Diferente es la situación cuando la salud es reducida a un  mero "bien comercializable" librada a la acción del mercado sin injerencia del Estado o bien sin desarrollar acciones que reconozcan la importancia de la atención de la salud. Nuevamente la figura del Estado  aparece como ineludible en la definición de los parámetros socialmente aceptables de mercantilización de   este bien", concluyó.

 

La necesidad de contar con "buenos datos"

Natacha Gentile abordó el tema del impacto de las políticas públicas desde la relación con la problemática nutricional y, en particular, con la construcción de indicadores que permitan evaluar una de las Metas del Milenio fijadas en la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 2000: la de reducir a la mitad –entre 1990 y 2015- el porcentaje de personas que padecen hambre.

 

"Esta meta, cobra mayor relevancia relativa al vincularla con la población infantil, dado que pareciera que no hay objetivo más importante que aquel que reclama un mundo en el que los niños y niñas puedan vivir libres de la pobreza y sin hambre", explicó Gentile.

 

La exposición de Gentile giró en torno a la construcción y aplicación de indicadores que permitan medir el consumo de calorías en hogares con presencia de niños.

 

" El  consumo de calorías de una persona, un hogar o una población determinada, se mide a partir del consumo de alimentos , considerando las conversiones de alimentos a calorías. Si este consumo de calorías a su vez se lo compara con las calorías recomendadas por los nutricionistas, el resultado permite detectar situaciones donde hay hogares con deficiencia calórica".

 

Para ello, explicó Gentile, es necesario comparar dos variables: las calorías teóricas recomendadas por los nutricionistas para el hogar (mensual) y la ingesta calórica mensual del hogar, o calorías compradas.

 

A través de la construcción y aplicación de esta metodología, la investigación desarrollada por Gentile permitió identificar que el 56,9 por ciento de los hogares tiene una cobertura de calorías deficiente y el 66,5 por ciento de los hogares con presencia de niños registraba una cobertura de calorías deficiente.

 

"Cuantificar la problemática nutricional, de manera de evaluar el impacto de las políticas, y en consecuencia evaluar el grado de avance hacia las metas y objetivos del milenio, exige métodos alternativos de medición que permitan contar con "buenos datos", señaló Gentile.

 

La "Vulnerabilidad social"

Según Silvia Lépore, el concepto de "vulnerabilidad social" "es un instrumento analítico clave para entender el surgimiento de una estructura social heterogénea, fragmentada y empobrecida.

 

El término –que escapa a la dicotomía pobre/ no pobre– propone la idea de configuraciones vulnerables, formadas por diversos grupos de la sociedad,  susceptibles de movilidad social-descendente", explicó.

 

A partir de esta concepción, Lépore planteó la necesidad de comprender la relación entre las personas y los hogares y la estructura del Sistema de Salud desde el enfoque de la "vulnerabilidad social".

 

Utilizando esta mirada, en el trabajo presentado por la investigadora de la UCA, se analizó la situación de los sectores pobres del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) en relación con el acceso que éstos tienen al sistema de salud y la relación con las instituciones.

 

Esta enfoque, explicó Lépore, tiene tres conceptos clave: vulnerabilidad, activos y estructura de oportunidades.

 

"La vulnerabilidad se refiere a la incapacidad de los hogares y las personas de movilizar recursos que permitan evitar el deterioro de sus condiciones de vida. Los hogares y personas vulnerables con aquellas cuyo portafolio de activos resulta insuficiente para aprovechar las estructuras de oportunidades existentes.

 

La vulnerabilidad social es un síndrome en el que se conjugan situaciones potencialmente adversas (riesgos), incapacidad para responder ante ese riesgo e inhabilidad para adaptarse activamente al nuevo escenario o realidad social", señaló.

 

"Por activos, entendemos el conjunto de recursos, materiales e inmateriales, sobre los cuales los hogares y las personas tienen control y cuya movilidad permite mejorar su calidad de vida o evitar su deterioro.

 

Sólo aquellos recursos de los hogares que permitan una utilización de la estructura de oportunidades del Estado, la comunidad o el mercado se constituyen en activos"

 

Por último, señaló que "las estructuras de oportunidades se definen como probabilidades de acceso a bienes, servicios o actividades que inciden sobre el bienestar del hogar porque le facilitan el uso de recursos propios o le suministran recursos nuevos, útiles para la movilidad e integración social a través de los canales existentes".

 

Algunos de los datos más relevantes de la investigación presentada son los relacionados con: el acceso físico a los centros de salud y farmacias y con la población con falta de acceso a consultas y remedios.

 

En todos los casos, el estudio consideró los datos en relación con el estrato social.

 

En cuanto al acceso físico a los centros de salud, mientras el 44 por ciento de la población de menores recursos vive alejada de ellos, en los sectores bajos lo hace el 22 por ciento, el 44 por ciento de los sectores medio bajos y sólo un 21 por ciento de los sectores medio alto.

 

En relación con la distancia de las farmacias, el 37 por ciento de los sectores muy bajos viven alejados y solo un 21 por ciento de los sectores bajos y un 11 por ciento de los medio bajos   están lejos, mientras que todos los integrantes del sector medio alto tiene acceso cercano a uno de estos establecimientos.

 

En cuanto al acceso a las consultas y remedios, los datos son preocupantes.

 

En el caso de los sectores muy bajos, según la investigación, el 49 por ciento no accedió a una consulta médica y el 46 por ciento no tuvo acceso a los medicamentos en el año 2005.

 

De los sectores bajos, el 42 por ciento no accedió a la visita al médico y el 35 por ciento a los remedios.

 

En el medio bajo la cifra asciende al 32 y 26 por ciento respectivamente mientras que en el medio alto, el porcentaje desciende a 9 y 5 por ciento.

 

Los datos que se presentaron en las tres investigaciones ilustran la brecha de desigualdades existente en el sistema de salud en la Argentina y la urgente necesidad de implementar políticas públicas que permitan transformar esta situación si deseamos una sociedad en la que se respeten los derechos de sus integrantes y una vida más justa y sana para todos.

 

Pero, como explicó Valeria Isla, es necesario diferenciar la "nueva pobreza" de la pobreza estructural porque la respuesta de las políticas públicas en uno y otro caso deben ser distintas.

 

En el primer caso "es necesario una política de fortalecimiento directo e indirecto del ingreso muy rápido.

 

Distintas son las estrategias para resolver los problemas de trabajo en lo que se refiere a la pobreza estructural, donde hay que realizar una inversión mucho mayor".

 

Es por ello que se destacó la necesidad de analizar la situación actual del sistema de salud en relación con las causas que originaron su crisis, en el marco del contexto histórico en el que se produjeron las transformaciones mencionadas.

 

 

Con motivo del III Congreso Nacional de Políticas Sociales,

UNFPA Argentina inauguró su stand institucional.

https://www.unfpa.org