Preocupantes confirmaciones acerca del clima mundial.

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Conflictos ambientales, podrían provenir de un tema más profundo.                       

 

Múltiples fuentes coinciden en denunciar una enorme cantidad de alteraciones climáticas que confirmarían la veracidad de las peores predicciones sobre la cuestión ambiental.

 Sobre el aire: La nociva presencia en la atmósfera de gases de efecto invernadero,  es la principal causa del calentamiento global y por consiguiente autora del cambio climático de cuyo efecto se prevén una cascada de trágicas consecuencias. (ver: Nicholas Stern, Report. 2006 UK).

 
La prospectiva considera además un incremento de alteraciones geológicas en caso de acelerarse este proceso de calentamiento, de cuyos efectos no estarán ajenos los fenómenos volcánicos y movimientos telúricos, así como también el incremento de Tsunamis y tormentas de proporciones destructivas.

 
Particularmente el decrecimiento de los casquetes polares y su consecuente liberación de humedad afectarán aún más el nivel oceánico que ya crece en razón de cuatro milímetros al año y afectará además el régimen de precipitaciones en todo el orbe.   
 
  
 El agua: El vertido de residuos en los sistemas naturales de drenaje, ha sido una penosa idea. El envenenamiento de tantos cursos de agua dulce produce una merma inmediata en todas las formas de vida comprendidas en cada cuenca, de la que siempre el río, es la más irremplazable fuente de vida.

 
El desaprensivo uso industrial del agua marca el desinterés por el problema ambiental de los segmentos económicos más activos (ver cuadro OMS. UN). 

 
1     Kg.    de      Azúcar          1.800   Litros 1     Ton.  de      Cereal       500.000   Litros       de      AGUA. 1     Automóvil    FORD       400.000   Litros

 
La crisis ambiental, también afecta las cuencas marítimas, no tanto por contaminación como por sobreexplotación pesquera. Un estudio reciente indica que el 90 % de las poblaciones de especies de peces mayores (Túnidos sobre todo), ya han desaparecido y que hacia el año 2048, la vida marítima habrá colapsado por completo de continuar esta situación (Boris Worm, 2006 Canadá).
 
 El suelo: El exacerbado uso agricolo ganadero de la corteza fértil, rompe el circuito de reposición de sus nutrientes. En primer término por la deforestación inmediatamente seguida por la quema y posterior introducción de haciendas exóticas que actúan como un natural detractor de arbustos y herbáceas consideradas malezas para finalmente imponer el ciclo anual de cultivo rotativo, hasta alcanzar escalas productivas de magnitudes industriales. 
  
 De esta forma, no sólo han declinado los números de individuos de las principales poblaciones de toda flora y fauna silvestre. El milenario proceso de digestión natural que el suelo ejercía sobre las hojarascas y leños, sobre las eses y los restos orgánicos en general, también se interrumpe. Insectos, invertebrados y hasta la flora bacteriana del suelo dejan de ofrecer las ureas, los fósforos y los nitrógenos que aquellos restos reponían espontáneamente al suelo como abonos naturales. (Peron, 1972)

 
La desertificación es el inexorable resultado de un modelo de asesoramiento agronómico basado en metas colonialistas ajenas a la consolidación del asentamiento humano. Sórdidos grupos inversores son los impulsores de este cambio rural que bancariza nutrientes y expulsa poblaciones enteras hacia las márgenes urbanas en todo el orbe.

 
Por último, un reciente estudio español sobre calentamiento en la península, percibe la alteración de ambientes silvestres que a pesar de hallarse en óptimo estado de conservación, sufren alteraciones por la simple escalada de la temperatura ambiente. Así han invadido especies marinas típicas de regiones tropicales las aguas del Mar Mediterráneo, como las voraces barracudas. Como así mismo el bosque mediterráneo caracterizado por la encina, desplaza a las especies propias del bosque húmedo del Atlántico, como el roble por ejemplo, por sencilla adaptación a un medio más cálido. 
 
 La energía: Múltiples informes retrotraen el origen de este conflicto global a los comienzos de la era industrial y al consiguiente empleo masivo de combustibles fósiles. Ésta sería la primera causa de emisión de gases de efecto invernadero. Sin embargo, el asesoramiento científico ya anticipó tempranamente este diagnóstico y creyó haber hallado su solución en el empleo de la energía nuclear, supuestamente más limpia. Este ha sido un criterio erróneo que potenció solamente el peor de los efectos no deseados del calentamiento (Medows y colaboradores, Roma 1972).
 

Sencillamente, las excesivas emisiones de gases de carbono se reabsorben naturalmente, mientras que la temperatura erogada por fusión nuclear carece de un proceso natural de enfriamiento. De esta forma la curva de ascenso del calentamiento global se dispara con un umbral de imprevisibles consecuencias. Realmente el carbono en la atmósfera funciona como un abono para la flora silvestre, este lento pero seguro circuito natural del carbono es la causa de la solución propuesta por el Protocolo de Kioto y sus bonos verdes, que subsidian el desarrollo de actividades vinculadas a la reabsorción de este maleable elemento, indispensable componente de la madera, por mencionar un útil ejemplo.

 
– Este desorden mundial, determinará migraciones masivas, modificará el mapa económico del desarrollo y condicionará nuestra cultura de una forma impredecible. Así están las cosas. Más desiertos, menos costas, un encarecimiento sideral de la tierra fértil y del agua potable (Hoy, Pergamino u$s 8.000.- por ha.). Y una infructuosa concepción sobre el desarrollo que dejará a la economía mundial a la deriva. Pandemias, hambrunas, guerras, muros y migraciones forzosas; caracterizarán un siglo que recién comienza y que amerita una seria diferenciación de nuestros criterios de crecimiento y desarrollo en América Latina. –