Otra del Rey Juan Carlos I, El Facilitador

¡Y OLÉ!

Leon Guinsburg

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Leon Guinsburg: -El interés español en facilitar acuerdos, no sólo radica por la  hispana ENCE, papelera que, con la finesa Botnia, es iniciadora del conflicto.


Otra del Rey Juan Carlos, El Facilitador

 ¡Y OLÉ!

Por León Guinsburg

 

Pareciera que los diferendos con el Uruguay encaran un nuevo rumbo, luego del pedido que durante la Cumbre Iberoamericana el Presidente Kirchner hizo a Su Majestad Juan Carlos I para que actúe como “facilitador”, término novísimo  incorporado al ya rico e intrincado lenguaje diplomática.

Ni mediador -como fue el caso del Cardenal Samoré en 1978N cuando  la casi guerra con Chile-, ni árbitro que define vía derecho internacional público conflictos territoriales, el simpático Borbón hará de tío que convoca a su casa a dos sobrinos disgustados  para que, champán de por medio, retornen a la cordialidad y zanjen  diferencias con sonrisas y abrazos. Claro que el rol de “facilitador”, nuevo invento semántico del gracejo castizo aplicado a la diplomacia, puede tornarse en el criollo “despelotador” si en el marco de la charla achampañada las  cuitas se exacerban en lugar de aplacarse. Claro que ni Kirchner ni Vázquez, como estadistas que son, se dejarán llevar por el acaloramiento o las burbujas terminando a los puñetes.

Sin duda el Monarca cumplirà el rol emblemático que le acuerda la Constitución Española de no gobernar pero servir a los fines de su Nación y a las políticas de su gobierno, que para el caso son descomprimir un área de profusas inversiones y atractivos negocios para los capìtales peninsulares.

Como un rey no puede proponerse a sí mismo sino que corresponde pedirle, la reciente visita de altos personeros del gobierno de Rodríguez Zapatero –coinciden los analistas-, logró que oportunamente se conviniera con los gobiernos argentino y uruguayo que Kirchner pediría y Vázquez aceptaría de buen grado. El rey, encantado con su visita al Río de la Plata, no dudo, por supuesto, en acceder a aportar sus esmerados dones para que corran vientos de concordia entre parientes distanciados.

Claro que a los pobladores de esta orilla pareciera importarles un rábano los avatares diplomáticos, ya que desarrollan por su cuenta todo tipo de acciones directas  para que no les contaminen su río. Y los de la otra orilla, ávidos de fuentes de trabajo y convencidos de la preservación ecológica que prometen las pasteras, insistirán en el boicot a los productos argentinos, para placer de los fabricantes brasileños.

 

Vamos a los negocios, chaval

 

El interés español en “facilitar” acuerdos, no sólo radica por la  hispana ENCE,  papeleras que, con la finesa Botnia,  es iniciadora del conflicto. Ya radican en la Argentina amplias inversiones en  petróleo, electricidad, telefonía, tierras, plantaciones, bodegas, comunicaciones, hotelería e inmobiliarias. También en Uruguay,  compra de tierras, bosquización, y complejos  turísticos y fabriles

La necesidad de incidir para que los negocios no se mellen por parte del gobierno español es clara y signada por  empatías políticas que generan un marco fluido de relación, sobre todo con la Argentina, donde recalan los mayores intereses. Esto hace que siempre se termine acordando y renegociando contratos que recauchuten periódicos y acostumbrados incumplimientos de empresas españolas radicadas en nuestro país.  Tal Repsol-YPF (a la que se atribuye fachada española y propiedad inglesa) que transgrede los contratos en lo relativo a exploración (en Bolivia sus directivos fueron detenidos y  son procesados por contrabando de crudo), Endesa (dominante de Edesur), incumplida en lo que hace a inversiones de Electrificación y mantenimiento, la Telefónica que bate récord en denuncias ante el Ente Regulador y  “ombusman” respecto a irregularidades en el cobro en telefonía fija y celular, que además se queda con los vueltos de la telefonía pública pagando impuestos únicamente por los pulsos registrados. Salvo la primera, que alguna que otra tropelía comete de vez en cuando respecto a poseedores privados de tierras con yacimientos, las otras aplican al consumidor misteriosos “gastos administrativos” para financiar la inútil y profusa papelería con propaganda de terceros –que también les reporta ganancias-, acompañando las boletas de cobro; esto, ante la  pasividad de  organismos reguladores frente a “promociones” que nada tienen que ver con los fines determinados de los prestatarios de servicios públicos.

Caso especial es la inefable Aerolíneas-Austral (me reservo Argentinas) donde la “sudaquización” de los servicios,  ineficaces desde su pase manos extranjeras en cuanto a horarios y consideración a las necesidades del pasaje, alcanza el extremo se servir los refrigerios de vuelo en servilletas de papel prescindiendo de las tradicionales bandejitas, lo que se considera un miserable ahorro de plástico. Esto se hizo ya en los 90, a poco de la drominiana privatización, corrigiéndose por denuncias de quien suscribe y otros ciudadanos, reconstituyéndose la  agraviante ordinariez desde hace un tiempo. Asimismo, huelga comentar los continuos conflictos laborales, la reducción de vuelos (y salarios) y la irregular transferencia de escalas a Iberia con las consiguientes pérdidas de divisas para nuestro país, aparte de la desastrosa gestión gerencial  por parte de ejecutivos españoles.

No caben reproches al gobierno Kirchner, que no pecó de indulgencia ante estas flatulencias empresarias españolas; se actuó severamente en repetidas oportunidades planteando al gobierno español la bronca argentina. Sólo  soluciones temporales y pr vanas promesas se lograron.

No es pequeña la porción de pueblo que aguarda para estos grupos trato similar al  que se le dio a los insufribles franceses de Aguas Argentinas y la subsidiaria de la Thompson en el turbio negocio del control del espectro radioeléctrico.

 

La contraprestación

 

Pero no hace esta catarsis al reconocimiento de que los negocios son negocios y la diplomacia, diplomacia. Y que la buena relación entre Kirchner y Zapatero sirvió para lograr apoyo español implícito o explícito a posturas argentinas en las cavernas financieras internacionales. Recuérdense las arduas gestiones de Lavagna  por los bonos cavallistas y las quitas del F.M.I. . Aún así, cabe recordar que como el resto de Europa, España votó  posturas afines  a EE.UU. en la O.M.C .en lo que atañe a l subsidios a la producción agrícola, lo que perjudica a los países productores.

España  hoy se abre a nuestro país y el Mercosur como “puerta de entrada”  para las negociaciones económicas directas entre el bloque sudamericano y la Unión Europea, especie de madrinazgo no exento de especulación, porque también fortalece su posición en el Viejo Mundo respecto a las socias más poderosas, Alemania y la bajoneada Francia de Chirac.

¿Podrá el rey Juan Carlos constituirse sin dificultad en “facilitador” de un acuerdo conveniente entre el Uruguay de Tabaré y la Argentina de Kirchner? Su calidad de emblema de nacional español, por encima de las desconfianzas de los tratos entre gobiernos de posturas contrapuestas, garantiza cordialidad, aún cuando el monarca actúe como funcional a las políticas del gobierno de Zapatero.

Desde un concepto fino y casi femenino de la diplomacia, resulta innegable que la idea fue inteligente en virtud de esquivar desgastes ante una situación demasiado privativa a dos países vecinos.  Después de La Haya, donde el tribunal  arguyó  no poder juzgar una abstracción, y luego de que la OEA decidiese que el tema no daba para más que una discusión de dos de una habitación, el concurso de Su Majestad viene de perillas. Un tercero interesado en poner paños frios –aunque sea por el interés de sus súbditos-, es mucho mejor que otro tercero interesado en perjudicar a una parte, como históricamente obró la Corona Británica en nuestros conflictos limítrofes con Chile.

 

La otra pata

 

Con reflejos dignos de Muhamad Alí, el presidente concretó una acción positiva e inteligente. Fue advertirle con términos elegantes pero concretos al titular del Banco Mundial Paul Wolfowitz que se abstenga  de modificar el equilibrio del nuevo status “conservando el principio de neutralidad”, instándole a no tratar el financiamiento a   Botnia, y como de paso a  ENCE, si es que ésta concreta su localización en otro punto del río Uruguay.

El presidente conoce el paño y al personaje, quizás el más “halcón” de los “halcones” de Bush. Connotado fogonero de los sendos e infortunados ataques a Afganistán e Irak. no es para el jerarca yanqui olvidable la rotunda negativa de Kirchner al tratamiento del ALCA en Mar del Plata desairando al mismo Bush, ni la permisividad del argentino para la realización de jornadas paralelas donde el atrevido Chavez fue estrella. El acontecimiento fue un desafío al poder del Norte, diferente a la gentil y cuidada justificación de Tabaré para no firmar un bilateral T.L.C. por “no ser todavía la oportunidad”.  Ese tema fue  el argumento coactivo que  el uruguayo, coqueto con la U.S.A., usó para presionar y volcar a Lula a su favor.  Finalmente se abstuvo de poner el “gancho”, convencido por el brasileño.

Por más que haya perdido la mayoría republicana en el Congreso, que concite el repudio del grueso de los votantes y su estrella venga en caída  en los casi dos años que le quedan de gobierno, capacidad de daño le sobra al norteamericano más cuestionado de la Historia, aún para cobrarse revancha vía  Wolfowitz saboteando el tema, aún siendo éste nimio frente a la complejidad política mundial, Kirchener y su Cancillería lo saben y es bueno  abrir el paraguas antes que llueva.  

Por su parte el rey, que supo sorprender a los argentinos –incluidos intelectuales de izquierda-, con un brillantísimo discurso sobre la unidad política del mundo hispano parlante en pleno proceso y con Videla delante (sí, fue cuando una señora de la aristocracia vernácula le robó la capa a la reina Sofía), tendrá otra chance de refrendar ante los rioplatenses su fama de “tipo piola”.. Tanto Kirchner como Vázquez  están seguros que Juan Carlos I no es contaminante, y que quizás propine un reto a las  pícaras empresas españolas. Tampoco muestras inconveniente a que el Borbón componga el papel del tío “facilitador” más allá de los resultados. Tal vez ambos presidentes encuentren  alguna fórmula para que se abran las rutas, se desbloqueen los puentes,  que uruguayos y argentinos se visiten nuevamente para tomar mate juntos y que  del río de ambos no emanen olores desagradables  mientras flotan peces muertos por intoxicación.

 

LG/

 

N&P: El Correo-e del autor es Leon Guinsburg <leoguins@hotmail.com>