Nació en Montevideo, Uruguay, a los 3 años su familia se radica en Mataderos Bs As.

ALBERTO BRECCIA, ANIVERSARIO DE UN GRAN MAESTRO PLÁSTICO DE LA HISTORIETA (COMIC*)

Agrupación Oesterheld

El Viejo, como se lo conocía en el medio, tiene reconocimiento mundial como uno de los más importantes artistas que ha dado la historieta en el mundo entero.

Alberto Breccia

El Viejo, como se lo conocía en el medio, tiene reconocimiento mundial como uno de los más importantes artistas que ha dado la historieta.

Nació en Montevideo, Uruguay, el 15 de abril de 1919.

Muere en Buenos Aires el 10 de noviembre de 1993 .

A los tres años su familia se radica radica en Argentina, en el barrio de Mataderos de Buenos Aires.

Trabajó en un frigorífico y en 1938 hace su primer trabajo en una revista barrial de Mataderos, El Resero, donde escribía artículos y dibujaba las tapas.

Comienza a trabajar profesionalmente en 1939, al ingresar a la editorial Manuel Láinez.

KID, DE RIO GRANDE

Alberto Breccia

Tit Bits, 1942

En las revistas Tit-Bits, Rataplán y El Gorrión realiza historietas como Kid Río Grande. Mariquita Terremoto,

MARIQUITA TERREMOTO

Alberto Breccia

ESPINACA, 1941

o El Vengador y adaptaciones de novelas populares.

EL VENGADOR

Alberto Breccia

El Gorrión, 1944

Iniciada en 1938, esta serie, la primera de superhéroes realizada en Argentina y publicada en el pulp El Gorrión, tenía una clara inspiración en Batman, aunque Breccia decía que El Vengador era anterior a ésta.

En 1941 se hace cargo de las tapas de Tit-Bits

TIT BITS

Tapa: Alberto Breccia

Ed. Manuel Láinez, 1942

Deja la editorial en 1944, año en que hace Puño Blanco para el diario La Razón

y Gentleman Jim para la revista Bicho Feo.


Se incorpora a la editorial de Dante Quinterno y para la revista Patoruzito hace Jean de Martinica.

Y LLEGA VITO NERVIO

Leonardo Wadel – Alberto Breccia

Patoruzito, 1949

Breccia heredó esta serie, inicialmente dibujada por Emilio Cortinas, en 1947, y la dibujó durante diez años, dotando al detective protagonista de un carácter rudo, aún con un estilo apegado a las formas realistas clásicas de la historieta de entonces, sin embargo ya exploraba distintos enfoques y audaces cambios de plano en el relato.

También dibuja Club de aventureros, con Wadel, y numerosos unitarios.


En 1956 realiza para la revista Pancho López de Editorial Códex, la serie que da nombre a la publicación, los guiones eran de Abel Santa Cruz. Por esta época hace ilustración infantil.

 

Ejerce la docencia en la Escuela Panamericana de Arte.

En 1957 ingresa a Editorial Frontera, convocado por Héctor Oesterheld.

Realiza capítulos de Ernie Pike, la serie Dr. Morgue, entre otras.

En 1958 comienza a publicar para Hora Cero Extra la serie Sherlock Time, con guión de H. Oesterheld.


En esta serie comienza a delinear su estilo, de fuertes contrastes y búsqueda expresiva, logrando transmitir el clima fantástico de la serie.


En 1960 comienza a trabajar para Europa, para la editorial Fleetway de Inglaterra, realizando historietas de distintas series populares.

Buck Jones 1

Se reúne nuevamente con Oesterheld en 1962 y producen una de las historietas más importantes de la historia: Mort Cinder. En ella Breccia alcanza uno de los puntos expresivos más altos; luego comenzaría a investigar otras técnicas.

El rostro del anticuario Ezra Winston, compañero del inmortal Mort Cinder, es el de Alberto Breccia, mientras que dio al protagonista el de su asistente, Horacio Lalia.

MORT CINDER. La batalla de las Termópilas

Héctor Oesterheld – Alberto Breccia

Misterix, 1964

-Mort Cinder es la muerte que no termina de serlo. Un héroe que muere y resucita. En Mort Cinder hay angustia, tortura. Respondía quizá a un particular momento mío, pero mucho de ese clima lo determinó Breccia, más torturado que yo. El dibujo de Breccia tiene una cuarta dimensión que lo aparta de los demás dibujos que conozco: esta sugestión inacabable lo valoriza y suscita ideas en el guionista. (Héctor G. Oesterheld ).

Se publicó el 20 de julio de 1962 en el Nº 714 de la revista Misterix, extendiéndose hasta 1964.

En estos años se dedica a la docencia.


En 1966 realiza junto a Oesterheld el unitario Richard Long para el suplemento Karina, en el que inicia la técnica del collage.

CHE

Héctor Oesterheld – Alberto y Enrique Breccia

Ediko, 1968

En 1968 se une con su hijo Enrique para dibujar Che, vida del Che Guevara, nuevamente con guión de Oesterheld, el único número aparecido de una colección de biografías de protagonistas de la historia de América Latina, que planeaba sacar la editorial Jorge Álvarez.

Editada en su momento en forma casi clandestina, esta fue inhallable hasta su reedición en libro tres décadas después (Ed. Imaginador, 1997).

En ella se manifiesta la utilización de Alberto Breccia de recursos técnicos como el collage, los rotulados y tramados mecánicos y la cartulina enyesada, propios de su experimentación de entonces, absolutamente pionera.


Fue también el primer trabajo historietístico de su hijo Enrique, con quien alternaban el dibujo de una secuencia cada uno en esta biografía del líder guerrillero argentino.


La censura del gobierno militar retira de la venta el libro y secuestra los originales, que luego fueron destruidos; la colección fue cancelada.

Breccia y Oesterheld habían comenzado a trabajar en la vida de Evita, proyecto que quedó abortado.

Se publicó dos años después con otro guión.

En 1969 Oesterheld reescribe el guión de El Eternauta, para la revista Gente.


Breccia encara el dibujo con un estilo decididamente experimental recurriendo a diversas técnicas logrando una obra para nada convencional y alejándose definitivamente de lo que se presume como comercial, algo que no es bien recibido por la publicación.


Breccia se niega a la solicitud de modificar su estilo, lo que sumado al tono contestatario del guión, diferente de la primera versión, provoca el levantamiento de la serie, viéndose Oesterheld obligado a resumir el guión en pocos capítulos.


Esta versión fue un éxito en España e Italia a comienzos de los ’70, abriéndole la puerta a la de Solano López.


Cuenta Alberto Breccia: –En Italia tuvo un enorme éxito y me abrió las puertas de Europa. Fue la primera historieta latinoamericana que se publicó en Linus. La consideraron una obra maestra.


Con el fin de ganarse el sustento trabaja entre 1972 y 1974 en Il Corriere del Ragazzi, creando Squadra Zenith e ilustrando algunos episodios de la serie Le grande aventure di paci e di guerra.

LOS MITOS DE CTHULHU

Norberto Buscaglia – Alberto Breccia

1974

En 1973 realiza para la revista italiana Il Mago una de sus grandes obras, adaptando Los mitos de Cthulhu, de Howard P. Lovecraft, con argumentos de Norberto Buscaglia.

Fue publicado por Editorial Periferia.


Durante más de diez años Breccia imaginó llevar los cuentos de Lovecraft a historieta.

La difícil resolución en imagen de los horrores cósmicos fue resulta exitosamente a través de un dibujo borroso que descomponía las figuras y creaba ambientes amenazantes, sobre una excelente versión argumental que eludía la tentación de la transcripción literaria en privilegio de la sugestión de la imagen.

Fue publicada primero en libro y, cinco años después y en forma parcial, dentro de la revista Il Mago.

En este año recibe el premio Yellow Kid.

El Corazón Delator

Alberto Breccia

AlterLinus, 1977

 

Sigue con adaptaciones en 1975 con El corazón delator, sobre el cuento de Edgar Allan Poe.

Difundida su obra anterior en España e Italia desde comienzos de la década, Breccia encontró en Europa un mercado donde colocar sus exploraciones historietísticas, que en el medio nacional le resultaba imposible.

En su impresionante versión del cuento de Poe, Breccia utiliza al máximo su efecto narrativo de la repetición de cuadros para crear el sincopado ritmo opresivo que desencadena el estallido final.

Breccia inicia una serie de adaptaciones literarias alejándose de las formas tradicionales y potenciando el lenguaje de la historieta.

En 1974 comienza Un Tal Daneri, con guión de Carlos Trillo.

Vuelve a dibujar Vito Nervio, con Wadel, para la revista Chaupinela.

Sus obras comienzan a ser conocidas en Europa, donde adquiere renombre y empieza a publicar con más asiduidad.

En 1978 aparece Breccia Negro, el primer libro que recopila la obra de Alberto Breccia, publicado por Ediciones Record.

LA GALLINA DEGOLLADA

Carlos Trillo – Alberto Breccia

Breccia Negro, 1978

WILLIAM WILSON

Guillermo Saccomanno – Alberto Breccia

El Péndulo, 1979

A fines de los 70 Breccia realizó una serie de historietas explorando técnicas del color que hasta entonces no había desarrollado dentro del género.

Con guiones de Saccomanno, Trillo y otros propios, fueron realizadas distintas versiones libres de obras literarias, como en este cuento de Edgar Poe ambientado en un típico barrio porteño durante los festejos del Carnaval.

BUSCAVIDAS

Carlos Trillo – Alberto Breccia

Superhumor, 1982

Buscavida, un personaje casi sin rostro que habitaba relatos ajenos, con guión de Trillo, publicada hacia el fin de la dictadura militar, entrañaba la necesidad de recuperación de memoria histórica de los argentinos tras los oscuros años pasados.

En su dibujo de gran contraste y de sintética elementalidad descriptiva, Breccia expone su capacidad de representación escenográfica.

PERRAMUS

Juan Sasturain – Alberto Breccia

Fierro, 1985

En 1983, con guión de Juan Sasturain, realiza Perramus Iniciada a fines del ’82, Perramus, que se publica en Europa, y en Argentina en la revista Fierro a partir del Nº 11, se convirtió en el mejor relato publicado sobre la Argentina durante la dictadura militar, aún fuera de los límites del género.

De hecho, su primer parte fue premiada por la organización de derechos humanos Amnesty International que por primera vez se otorga a una historieta..

La serie completa consta de cuatro historias.

Antiperiplea de Juan Sasturain dibujada por Alberto Breccia aparece en Crisis, 1987

Las versiones historietísticas de obras literarias tiene una gran tradición en la Argentina.

Breccia exploró permanentemente en el campo de la adaptación y trasposición de obras narrativas, especialmente a partir de la década del ’70.

Con este trabajo sobre el cuento del narrador brasilero Guimaraes Rosa, se ejemplifica la serie de versiones que realizara junto a Sasturain sobre grandes cuentos de autores latinoamericanos, como García Márquez, Onetti y Borges.

En 1991 adapta Informe sobre ciegos, de Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sábato.

EL DORADO

Carlos Albiac – Alberto Breccia

Planeta-Agostini, 1992

En 1992 trabaja en la serie de historietas realizadas con motivo del Quinto Centenario. Realiza El Dorado, el delirio de Lope de Aguirre. Con guion de Carlos Albiac, otro grande. Los impresionantes últimos trabajos realizados por Breccia fueron publicados directamente por editoriales europeas para ese mercado, donde su obra es admirada desde los años ’70 y gana cada vez más prestigio.

DRACULA, Dracul, Vlad?, bah…

Alberto Breccia

Les Humanoides Associés, 1993

En 1994 Informe sobre ciegos recibió el premio al mejor álbum extranjero en el Salón de Barcelona.

Alberto Breccia (1919-1993)

-Si para crear un clima especial tengo que dibujar con un martillo, voy a hacerlo. No tengo por qué usar la pluma que exige la Biblia del dibujo. Yo voy a usar la herramienta que me haga falta y todo es válido.(A.B.)

Los alumnos de Alberto Breccia autoeditaron en 1994 la revista de historietas El Tripero, que recibe el nombre en honor al maestro y su pasado en el barrio de Mataderos.

Como curiosidad hay que mencionar que Breccia tuvo tres hijos que también han desarrollado carrera como dibujantes de cómic: Patricia, Cristina y Enrique, siendo este último el que más se ha destacado (a mencionar la serie Alvar Mayor con el guonista Carlos Trillo); El Sueñero, publicada en la Revista Jotape, y que llegaría a colaborar con su padre en Vida del Che Guevara.

Mort Cinder : -¿De qué va? // –Ezra Wilson es un anticuario que vive sumido entre cientos de objetos testigos de la historia. Pero un día, su recogida vida da un giro radical al conocer a un asesino llamado Mort Cinder. Pero si esto ya es sobrecogedor, más lo es el hecho de que Mort Cinder se supone que está muerto y enterrado. A partir de la relación que se establece entre estos dos personajes, Ezra descubrirá que Mort Cinder es algo más que un reo ajusticiado. Es un testigo de la eternidad, y más allá del mudo testimonio de sus antigüedades, Mort le ofrecerá la oportunidad única de viajar a tiempos pasados, donde las líneas escritas de la historia cobran color y forma, y donde Ezra será testigo excepcional de intrigas, asesinatos y traiciones allí donde sólo los libros sólo citaban nombres y fechas.

(Sinopsis tomada de la web de Planeta-DeAgostini Comics, sección artículos)


Pasamos de Mort Zinder a Sherlock Time

SHERLOCK TIME, UN CAMINO SIN RETORNO


Por Mariano Buscaglia

Este fue el primer trabajo conjunto de Alberto Breccia y Héctor Germán Oesterheld, dos grandes leyendas del cómic que lograron imprimirle a la obra un estilo que se transformó en una verdadera revolución gráfica y textual para la época.

La pregunta es: la historieta Sherlock Time ¿por qué aún perdura?

1)¿Porque fue en su época una revolución tanto gráfica como textual?

2) O ¿Tal vez porque simplemente fue el primer trabajo entre dos grandes leyendas de la historieta: Alberto Breccia y Héctor Germán Oesterheld?

A mí humilde modo de ver las cosas, creo que afirmar por separado una de las dos cuestiones es exagerar, pero si unimos ambas, nos acercamos un poco más a la verdad.

En Sherlock Time, Breccia dio su primer paso a la revolución gráfica que se desataría en Mort Cinder para expandirse más adelante en creaciones aún más personales y experimentales.

No hay que olvidar que Sherlock Time coincide con la bien llamada edad de oro de la historieta en Argentina, los mejores dibujantes del mercado publicaban títulos que pocos años después serían auténticos clásicos del género.

Para esos años, fines de los cincuenta, Breccia se encontraba en una posición bastante desahogada, con tres hijos -Enrique, Cristina y Patricia, que una vez creciditos también incursionarían en el género de la historieta-, y una flamante casona en Haedo que había construido con el dinero que ganaba en la editorial de Dante Quinterno (el creador de Paturuzú), dibujando la famosa historieta del detective Vito Nervio y El club de los aventureros ambas con guiones de Leonardo Wadel. Historietas que eran cálidamente recibidas por el público de la época.

La gráfica de Breccia que había evolucionado de los pésimos e inexpertos dibujos que realizaba en la revista Tit-Bits para la editorial Láinez a un dibujo muy profesional y comercial que tenía la huella de Canniff (influencia que Breccia siempre admitió diciendo que más que inspirarse en los dibujos de Canniff los copiaba).

Breccia tenía un espíritu realmente inquieto, el cual le permitió aprender por sí sólo las reglas del dibujos necesarias para convertirse en poco más de una década en uno de los dibujantes con más renombre del país y en formar parte del pomposo grupo de Los doce famosos artistas, que reunía la creme de la creme gráfica del momento; este mismo ímpetu fue el que lo dejaba siempre insatisfecho de su obra.

Por eso, a fines de la década del cincuenta, Alberto ya estaba harto de Vito Nervio y de todo lo que éste representaba.

Mientras Breccia realizaba trabajos comerciales, todavía lejano de las audacias gráficas, que más tarde se transformarían en una búsqueda recurrente de su creatividad, en el mismo país y en la misma época existía un geólogo devenido a escritor – ¡y qué escritor!- llamado Héctor G. Oesterheld que se lanzó por su cuenta a editar sus propias historias que serían ilustradas por los mejores dibujantes de entonces.

Oesterheld no se estaba tirando a la pileta con este proyecto, simplemente supo aprovechar la fama que habían ganado los personajes que había creado para la editorial Abril.

Oesterheld eligió el momento justo para separarse de la editorial y asumir un proyecto propio para tener la libertad necesaria que requerían sus creaciones como así también los dibujantes.

Ni tonto ni perezoso, Oesterheld supo sacarle jugo a su propio talento y al de que los rodeaban.

Ese proyecto como muchos ya saben se llamó editorial Frontera y como dije antes por ahí desfilaron grandes clásicos: Ticonderoga, el Sargento Kirk, Ernie Pike y el propio Eternauta.


La editorial Frontera, que reunía a los mejores dibujantes del momento, se decidió a llamar a Breccia para que ilustrara un argumento bastante sombrío que había escrito Oesterheld.

El guión se titulaba: La gota y fue la primer aventura de la dupla Sherlock Time y su segundo, el jubilado Luna. Breccia aceptó el guión por varias razones, la revista Paturuzito se estaba yendo a la lona, Frontera gozaba de mucho prestigio, la plata que le ofrecían era muy superior y, lo más importante, el guión hipnotizó la atención de Alberto.

Poseía la atmósfera oscura y brumosa de los folletines que el dibujante había degustado de pibe. Y por otro lado tenía libertad total (el episodio lo resolvió en 16 páginas, para lograr el clima indicado).

Días antes el tano Pratt le había picado a Alberto con el gusanito del orgullo. Una noche, cuando volvían de tomar unos vinos, el tano, por cierto muy descarado, le dijo a Alberto en plena cara: –Al final vos sos una puta barata, porque estás haciendo el Vito Nervio y podés hacer cosas mejores.

Y estas palabras crueles; pero sinceras, motivaron a Alberto a enfrentarse con sus fantasmas y hacer de Sherlock Time un clásico.


Siguiendo con el anecdotario, antes de iniciar la historieta, Alberto cayó enfermo y de la editorial Frontera le mandaron un pibe para que buscara un dibujito para poder ir anunciando al personaje Sherlock Time.

El pibe subió hasta la habitación de Alberto y encontró al viejo en la cama.

Le dijo a qué venía, pero Alberto no había hecho nada, sin embargo le pidió que lo aguardara un poco y rápidamente dibujó en un papel de galletitas a Sherlock Time, de la nada, así como venía, sin previa meditación.

Los rasgos eran los imprescindibles, casi un esquema (es el monito que todas las editoriales utilizaron para lanzar el personaje; y que también aparece en el lomo del libro que editó Colihue).

Más tarde, Breccia hablaría de los héroes que creó a lo largo de su carrera como los cara de lata o de póquer. Cara de nada.

Decía que el rostro, las expresiones siempre estaban en los personajes secundarios, nunca en los héroes, que eran caras indefinidas.

Todos y nadie, como decía Borges.

Finalmente, Breccia se sentó a dibujar el Sherlock Time y se deslomó trabajando, se encerró en su estudió y comenzó a estudiar juegos de luces y sombras con pequeñas velas que encendía aquí y allá para lograr el efecto buscado.

El personaje secundario, el jubilado Luna tenía los mismos rasgos del dibujante, que ya por entonces comenzaba a dibujarse en las historietas que realizaba.

Poco después se volvería a dibujar en Mort Cinder, el viejo Ezra era él mismo pero con un vagón de años encima.

Resulta curioso que en el segundo episodio de Sherlock Time: El ídolo; Breccia se dibuja por partida doble.

Aparece su rostro contemporáneo –retratado en Luna- y a la vez se retrata de nuevo –aunque mucho más viejo- en el personaje de Eustaquio Méndez, un anticuario amateur.

Parece que en este personaje está el génesis del viejo Ezra.

La historieta se publicó y le movió el piso a muchos.

La historia estaba abarrotada de climas expresionistas que le prestaban una atmósfera única.

El tano Pratt lo llamó por teléfono y le confesó: –Tengo la historieta en mis manos y la verdad es que me rompiste el culo.

Breccia había ganado la partida.

Sherlock Time se publicó en Hora Cero Extra y en Hora Cero Semanal entre los años 1958 y 1959.

Más tarde se publicó en Europa y en los ’70 la revista Pif-Paf la volvió a publicar completa.

También se publicó un episodio en el libro Breccia Negro de ediciones Record y póstumamente se publicó en 1995 por primera vez en libro por la editorial Colihue.

Tal vez se demoró tanto la edición en libro, porque Breccia no quería que se volviera a editar.

Tal vez porque las audacias gráficas de Sherlock Time parecen meras chiquilinadas comparadas con el trabajo posterior del artista.

En una entrevista que le hicieron al viejo Breccia, confesaba: -mis trabajos] mientras los estoy haciendo me gustan, algunos me siguen gustando, otros ya no me interesan… Sherlock Time es una porquería, después tengo una sobre aventuras que estuve mirando y no me gusta para nada, de Mort Cinder algunas cosas me agradan, algunas. (Revista: Todos Juntos, N°2, Buenos Aires, 1982).

Pero, ¿quién es Sherlock Time?

Es un ente misterioso, un extraterrestre que no se confiesa abiertamente como tal, tal vez porque le simpatiza la humanidad, porque es el único lugar en el universo donde se puede tomar un buen mate, como hace habitualmente Sherlock.

Este Sherlock, obviamente un detective de los misterios del Universo, le alquila al jubilado Luna la torre que posee la antigua casona de San Isidro–bastante embrujada- que Luna adquiere en el primer episodio.

Pero bajo la torre se oculta una cosmonave que Sherlock usa cuando tiene que salir a dar una vuelta por el espacio.

En tanto que Luna es la persona común, un jubilado, alguien que queda confundido como perro en cancha de bochas en las aventuras en que lo sumerge episodio tras episodio Sherlock.

Pero ahí estaba el olfato de Oesterheld, hacernos creer eso, porque al ver un personaje tan ordinario como Luna o tantos otros, nos creemos mejor la situación.

Y el viejo Luna se come todas las aventuras, como siempre, y Sherlock aparece siempre en el momento justo para resolver el embrollo.

Los argumentos de Sherlock Time en sí, no eran demasiado originales. Oesterheld era un lector voraz que dominaba varios idiomas y estaba permanentemente actualizado con los avances científicos de la época y la literatura de ciencia-ficción que se publicaba en USA.

Muchos cuentos no son más que reelaboraciones de cuentos ya bastante vapuleados en la literatura de ciencia-ficción: la invasión invisible por poderosas fuerzas extraterrestres recorren las historias de Tres Ojos (argumento inspirado en The Thing, aunque también preanuncia a Alien), El tranvía, El ídodo o El sacrificio.

Aunque no deja de llamar la atención aquellas tramas que están muy emparentadas con las atmósferas lovecraftianas, que se ven muy intensificadas a través del opresivo ambiente que supo crear y transmitir Breccia.

Me refiero a La gota (primer episodio de Sherlock Time, como ya señalé, donde la casona de San Isidro es una red que le permite a los alienígenas capturar seres humanos como muestras científicas) y La trampa, donde seres de otra dimensión luchan por volver a ingresar a nuestro universo.

Me voy a ir un poco por las ramas, pero cabe señalar que Breccia, verdadero amante, divulgador y conocedor de la obra de Lovecraft, dedicó una vida a buscar la técnica adecuada para ilustrar la inilustrable obra de Lovecraft.

Y sin duda lo logró, las geniales adaptaciones de Los Mitos de Chutlhu son prueba de ello.

Volviendo a Sherlock (gráfica aún en pañales comparada con las posteriores pesadillas gráficas breccianas), vale recordar las palabras de Juan Sasturain –seguramente el experto con mejor estilo y conocimiento de la historia de la historieta argentina y además un escritor de singular talento- quien señaló que el acierto de Oesterheld no está en sus argumentos, sino en el trato que les daba a estos.

En el talento que tenía para acriollar una trama que sólo le quedaba bien a un cuento yanqui o en el sencillo modo en que insertaba lo cotidiano en asuntos tan terribles y truculentos como una destrucción masiva de la humanidad –en el Eternauta, por ejemplo.

El tranvía –tal vez la historia más conocida de Sherlock Time- juega con este tipo de cosas, Sherlock manda al viejo Luna a dar un paseo en un tranvía que está repleto de pasajeros sombríos y silenciosos y al mando de guardas misteriosamente encubiertos con gafas, bufandas y gorras.

Luna, que no entiende nada, se deja llevar por la situación hasta que se percata de que el tranvía es el mismo que una vez se cayó al río con una carga de pasajeros donde murieron todos y que los pasajeros que van con él ahora –no, no son los mismos- son los familiares de los muertos que hacen el mismo recorrido para ver cuál fue la falla fatal y así enjuiciar a la compañía. Pero el tranvía se va derechito al río y derechito al fondo, aunque no se inunda.

Los compartimientos están herméticamente cerrados, y entre penumbras, Luna vislumbra una base extraterrestre en las profundidades del río de la Plata, que sin previo aviso se llena de agua y ahoga a todos los marcianos.

De vuelta la larga mano justiciera de Sherlock Time hizo de las suyas.

Como es natural en las aventuras de Sherlock, al final de la historia, el protagonista no deja entrever demasiado las razones, ni a Luna, ni al lector, de los complots extraterrestres -que asolan desde la oscuridad y la clandestinidad a la Tierra-.

El misterio siempre es la trama preponderante, el verdadero motor de la historia.

Este misterio reside en la sorpresa que buscaba Oesterheld provocar al lector y que se reflejaba en las reacciones de Luna.

En Superaraña, Luna viaja a través del cosmos dominado por un estado hipnótico y cae en un planeta que parece ser un cementerio de naves espaciales.

Luna emerge de la nave, esclavo de una voluntad ajena. Poco antes de pisar la burbujeante superficie del planeta, Luna ve otra nave y de ella sale un alienígena que baja y es consumido por la superficie.

Aterrorizado, Luna ingresa a la cosmonave (Oesterheld prefería las denominaciones de la cortina roja a la de los yanquis: las naves eran: cosmonaves y los astronautas: cosmonautas) y vuelve a San Isidro, a lo cotidiano, al mundo sin sorpresas.

Ahí está Sherlock con sus respuestas para todo, y se entera de que en realidad el planeta era un ser vivo, algo así como una superaraña espacial que atrae telepáticamente a los astronau… ¡ejem!… cosmonautas y los devora. P

ero también el universo goza de mentes más poderosas, capaces de doblegar las de las superarañas: la del propio Sherlock Time.

La única edición en libro de Sherlock Time, que fue publicada por la editorial Colihue y en cuyo diseño y realización colaboró el nieto de H. G. Oesterheld, culmina con la historia: El sacrificio, donde el escritor vuelve a sus relatos más caros.

Cuenta la historia de un cosmonauta cuya nave es secuestrada por extraterrestres malignos que le ordenan dirigirse hacia su planeta, la Tierra, para conquistarla.

Cuando está por llegar a ella, el cosmonauta da media vuelta y se estrella contra el sol, sacrificando su vida a favor de toda la humanidad.

En la vida real y visto a la distancia, el sacrificio de H. G. Oesterheld parece no tener sentido [1].

Sin embargo, sus ideas viven felizmente prisioneras dentro de los cuadros de historietas que dibujantes como Breccia, Pratt, Solano, Castillo, etc; capturaron como ningún otro podrá hacerlo.

Y a la vez, las creaciones de Oesterheld y sus dibujantes viven dentro de esta historia que tiene mucho de historieta…

Nada más.

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[1] Héctor Hermán Oesterheld fue asesinado en 1977 durante la dictadura militar.

* Este artículo fue publicado originalmente en QuintaDimension.com el 14.03.2002

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NOTA DE LA NAC&POP: Recomendamos ver el Documental sobre el conocido dibujante Alberto Breccia y su familia. Breccia x cuatro (1988) con dirección de Marcelo Schapces

Los hijos de Alberto Breccia: 

Enrique Breccia

Gran dibujante de Alvar Mayor,

El Sueñero.

Los Enigmas del PAMI

Los personajitos son el viejo maestro Alberto Breccia, el guionista Carlos Trillo que hacia Alvar Mayor con Enrique Breccia y Enrique, claro, viejitos todos.

Plastico.

Patricia Breccia

Gran dibujante de Sol de Noche, Las gatitas de Corrientes, Cicatrices, etc.

Nació: el 17 de septiembre de 1955

en: Ciudad de Buenos Aires, Argentina            

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Cristina Breccia

Gran Ilustradora y colorista

Creadora de Muñecos

Nació: el 24 de febrero de 1951

en: Ciudad de Buenos Aires, Argentina         

Historias de la Argentina Secreta de Otelo Borroni y Roberto Vacca


NOTA DE LA NAC&POP:
Quien haya disfrutado la oportunidad de conocer al querido Alberto Breccia no puede dejar de amarlo por siempre. A veces, alla en su chalet del Barrio Guemes, en Haedo City solia visitarlo y ver todo lo que estaba haciendo, que me maravillaba por lo osado y revolucionario. Breccia se animaba a cosas que casi nadie se animo y hablo del mundo. Alguna vez hasta me hizo un dibujo para promocionar en un folleto casero la venta de unos departamentos por Garcia &Melsen, la inmobiliaria de la gente cordial, de por alla, como quien fuera un simple artesano, un muchacho que dibujaba, sin mas, como un gesto de cariño y afecto. Otra vez, por 1988, me presto las revistas europeas de las aventuras de Vito Nervio porque yo queria hacer un guion y un Story Board para intentar convertirla en una serie de aventuras para TV (Yo ya habia hecho El Loco Chavez para Canal 11 con Trillo-Altuna y Marin-De Lorenzo) y en la Fundacion donde estabamos trabajando, un sereno se ve que vio las historietas en el armario donde yo las habia guardado, quizas en una noche que se habia hecho muy larga y aburrida y me las saco, quizas para seguir leyendola en su casa, pero nunca mas las trajo. No tuve mas remedio que decirselo al maestro (solo me quedaban fotocopias) y me reputeo de arriba abajo, con razon. Me converti en un pollo mojado de una a dos. Por los 84,  creo yo, le pregunte si podia llevar a su casa a Mordillo, ese gran dibujante que triunfo en todo el mundo gracias a sus dibujos en la revista Stern de Alemania que tiraba como 2 millones de ejemplares. Mordillo se habia ido a Paris y desde alli habia conquistado Europa con sus monitos mudos que aquí se podian disfrutar en la revista La Nacion de los domingos. Era la epoca en que un dibujante yugoeslavo pintaba sobre el celuloide la animación de sus monitos para una serie de dibujos animados que tambien tuvo mucho éxito. Mordillo queria conocer a toda costa al maestro Breccia. Y alli fuimos, Mordilo le expresaba su admiración, té, mediante, en la mesa del comedor de la planta baja del chalet de Alberto que recibia el sol del norte a la media tarde y el maestro lo miraba con su mejor cara de pocker hasta que, en un momento le dijo: – Si, Uds que se han comido todo ese verso de Paris…y la cultura de Europa…de alli en mas, Mordillo no supo que hacer hasta que pudo al final zafar e irse. Habia venido como el campeon de Europa y se fue con el rabo entre las patas. MARTINGARCIA/NAC&POP / garciacmartin@gmail.com