Tupac Amaru fue ajusticiado tras la ejecución de su esposa, su hijo, su cuñado y la cacica de Acos

¡TUPAC AMARU VIVE!

Colectivo

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Tupac Amaru II encabezara el 4 de noviembre de 1780 una de las sublevaciones de indios y mestizos, más importantes de la época colonial.

 

JOSÉ GABRIEL CONDORCANQUI. TUPAC AMARU.

LA REBELIÓN DE TÚPAC AMARU II

CANTO CORAL A TÚPAC AMARU II

TUPAC AMARU, EJEMPLO DE DIGNIDAD EN LUCHA

TÚPAC AMARU II EL ASCENSO DE LA LUCHA NACIONAL INDÍGENA

¡ TUPAC AMARU VIVE !

                    

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Túpac Amaru, de la Escuela de Cuzco
Titulo: Túpac Amaru, de la Escuela de Cuzco, s. XVIII
Autor:
Caracteristicas: Oleo sobre lienzo.

José Gabriel Condorcanqui era descendiente del inca Felipe Tupac Amaru que sería ajusticiado en 1579. Estudió con los jesuitas en Cuzco y fue nombrado cacique de las regiones de Tungasuca, Pampamarca y Suramaná.

Los elevados impuestos y los nuevos repartimientos realizados a la llegada del virrey Agustín de Jáuregui provocaron que Condorcanqui encabezara en 1780 una insurrección de indios y mestizos, una de las sublevaciones más importantes de la época colonial.

Se proclamó Inca y cambió su nombre por el de Tupac Amaru, asesinando al corregidor de Tinta, Antonio Arriaga y derrotando a las tropas españolas en Sangarara.


Su siguiente paso será cercar Cuzco pero será derrotado por Gabriel de Avilés en 1781, gracias a los refuerzos enviados desde Lima y a la ayuda del cacique Pumacahua.


Tupac Amaru fue apresado y ajusticiado en Cuzco tras la ejecución de su esposa, su hijo, su cuñado y la cacica de Acos.


El movimiento independentista en el Alto Perú continuará durante dos años más gracias a los hermanos Catari.


La sublevación de Tupac Amaru, aunque fue sofocada, sirvió para que los ministros de Carlos III modificaran los abusivos impuestos sobre los indígenas -como la mita- y suprimieran los repartimientos.

 

LA REBELIÓN DE TÚPAC AMARU II

Querrán matarlo y no podrán matarlo

 

José Gabriel Condorcanqui reclamaba ser descendiente de Túpac Amaru I, el último Inca de Vilcabamba, quien fuera ejecutado en la plaza del Cusco en 1572 por orden del Virrey Toledo.

 

José Gabriel Túpac Amaru nació en Tinta, el 19 de marzo de 1738. Era el segundo hijo de Miguel Condorcanqui y de Rosa Noguera. Al fallecer su hermano mayor, quedó como único y legítimo heredero del curacazgo de Surimana, Tungasuca y Pampamarca. Fue educado por los jesuitas en el colegio de curacas de San Francisco de Borja ubicado en el Cusco.

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Tenía alrededor de 20 años cuando, en 1760 contrajo matrimonio con Micaela Bastidas Puyucahua. Era propietario de cocales en Carabaya, chacras en Tinta, vetas de minas y, sobre todo, dueño de 350 mulas, por lo cual era conocido peyorativamente como "el curacas arriero".

 

En 1776 presentó una petición formal para que los indios fueran liberados del trabajo obligatorio en las minas. Ante la negativa de la Audiencia de Lima decidió tomar medidas más radicales. En 1780 encabezó la insurrección popular más grande en la historia del Virreinato. Si bien al comienzo el movimiento reconoció la autoridad española de la Corona, más adelante se convirtió en un movimiento independentista. El 18 de mayo de 1781, Túpac Amaru fue ejecutado en la plaza del Cusco junto con su esposa y consejera, Micaela Bastidas.

 

Los tributos excesivos, la mita y los abusos de los corregidores fueron las principales causas de una rebelión india que, en noviembre de 1780, estalló en el valle del Tinta. Durante ésta, el corregidor Arriaga fue apresado y ejecutado por orden del cacique José Gabriel Condorcanqui, hijo del cacique Miguel Condorcanqui y descendiente por línea materna de Túpac Amaru, el último soberano inca, de quien adoptó el nombre.

 

Túpac Amaru (Tungasuca, 1740-Cuzco, 1781) había sido educado en el colegio jesuita de San Francisco de Borja y se dedicó a la arriería hasta que acaudilló la gran rebelión india que, en seguida, se propagó por toda la sierra.

 

Aunque su objetivo inicial fue luchar contra los excesos y el mal gobierno de los españoles, no pudo evitar que la guerra se convirtiera en racial. Al frente de una nutrida hueste y después de vencer a un ejército de 1.200 españoles en Sangarará, Túpac Amaru no marchó sobre Cusco sino que regresó a su residencia de Tungasuca sin entrar en la ciudad; con ello intentó facilitar una negociación de paz, ya que su objetivo no era la guerra contra los españoles sino acabar con los excesos de los corregidores.

 

Esto permitió que los españoles organizaran la resistencia y los rebeldes fueron vencidos el 8 de enero de 1781 por el ejército enviado por el virrey Jáuregui y Aldecoa y, entre el 5 y el 6 de abril, en Tinta, por las tropas del mariscal del Valle.

 

Perseguido por el general Ventura Landa en Tananico, fue hecho prisionero, juzgado severamente, el 18 de mayo de 1781 fue obligado a presenciar el asesinato de toda su familia.

 

El visitador Areche lo condenó a morir descuartizado por cuatro caballos que tirasen de cada una de sus extremidades. Como Túpac Amaru era un hombre excepcionalmente fuerte, fue imposible matarlo de esa manera por lo que ordenaron su decapitación.

 

Su cuerpo fue descuartizado, su cabeza fue colocada en una lanza exhibida en Cusco y Tinta, sus brazos en Tungasuca y Carabaya, y sus piernas en Livitaca y Santa Rosa.

 

A pesar de la ejecución de Túpac Amaru y de su familia, los españoles no lograron sofocar la rebelión, que continuó acaudillada por su medio hermano Diego Cristóbal Túpac Amaru, al tiempo que se extendía por el altiplano boliviano, la región de Jujuy y en el Noroeste argentino.

 

La fama de Túpac Amaru se extendió de tal forma que incluso los indios sublevados en el llano de Casanare, en la región de Nueva Granada, le proclamaron rey de América. Siguiendo los pasos de su antecesor, que había intentado una solución pactada al conflicto, tras difíciles negociaciones, en enero de 1782, el nuevo cacique inca consintió en deponer las armas con la promesa española de indultar a los rebeldes y corregir la mala situación de los indios.

 

Las posteriores rebeliones criollas invocaron el nombre de Túpac Amaru para obtener el apoyo de los indios.

 

CANTO CORAL A TÚPAC AMARU II

 

Lo harán volar con dinamita.

En masa, lo cargarán, lo arrastrarán.

A golpes le llenarán de pólvora la boca. Lo volarán:

¡Y no podrán matarlo!

 

Le pondrán de cabeza

sus deseos, sus dientes y gritos.

Lo patearán a toda furia. Luego, lo sangrarán:

¡Y no podrán matarlo!

 

Coronarán con sangre su cabeza;

sus pómulos con golpes. Y con clavos sus costillas.

Le harán morder el polvo. Lo golpearán:

¡Y no podrán matarlo!

 

Le sacarán los sueños y los ojos.

Querrán descuartizarlo grito a grito.

Lo escupirán. Y a golpe de matanza lo clavarán:

¡Y no podrán matarlo!

 

Lo pondrán en el centro de la plaza,

boca arriba mirando el infinito.

Le amarrarán los miembros. A la mala, tirarán:

¡Y no podrán matarlo!

 

Querrán volarlo y no podrán volarlo.

Querrán romperlo y no podrán romperlo.

Querrán matarlo y no podrán matarlo.

Querrán descuartizarlo, triturarlo, mancharlo, pisotearlo, desarmarlo.

 

Querrán volarlo y no podrán volarlo.

Querrán romperlo y no podrán romperlo.

Querrán matarlo y no podrán matarlo.

Al tercer día de sus sufrimientos, cuando se crea todo consumado,

gritando ¡LIBERTAD! sobre la tierra, ha de volver,

¡Y no podrán matarlo!

 

Alejandro Romualdo

 

TUPAC AMARU EJEMPLO DE DIGNIDAD EN LUCHA

 

La invasión europea no fue aceptada pacíficamente por las poblaciones indígenas, así como la resistencia presentada por el Movimiento de Resistencia Amazónica, comandada por Juan Santos Atahualpa, también existieron movimientos de Resistencia Andina, y a pesar de que existieron contactos y semejanzas, nunca llegaron a realizar una coordinación en sus luchas contra los invasores.

 

Como una de las más importantes luchas de resistencia andina, se encuentra el movimiento realizado por Túpac Amaru.

 

José Gabriel Condorcanqui, descendiente de Huayna Cápac, hijo legítimo de Miguel Túpac Amaru y de Rosa Noguera nació en Tinta, antiguo corregimiento, hoy distrito de la Provincia de Canchis, departamento del Cusco, el 19 de Marzo de 1743.

 

Por su condición era un hombre instruido y de patrimonio holgado, dentro de sus propiedades estaban sembríos de coca, minas y tierras con productos de panllevar, pero su actividad económica más rentable era el arriaje (servicio de carga) pues contaba con 350 mulas que realizaban estas labores del Cusco a Alto Perú (Bolivia). Túpac Amaru fue uno de los pocos de la nobleza que conocieron y comprendieron los problemas de su región, de otros miembros de la nobleza y de su raza; pese a ser descendiente de los Incas de Vilcabamba, su situación no era reconocida por los españoles.

 

Los habitantes indígenas no vieron en Túpac Amaru solo a un jefe político, sino veían en el al Inca de los antiguos tiempos. Esta atribución de carácter semidivina dada por sus seguidores, le hizo conformar un ejército numeroso, principalmente conformada por la población marginal y desarraigada.

 

El movimiento revolucionario iniciado por Túpac Amaru, tuvo sus inicios geográficamente en los departamentos del Cusco y Puno, llegando a dominar las regiones de Andahuaylas por el norte, y Moquegua por el Sur, posteriormente se extendió hasta el Alto Perú (Bolivia). El ejército de Túpac Amaru estaba comandado por sus parientes, se estableció un orden de mando jerárquico siguiendo el modelo español, es decir con capitanes, coroneles, etc.

 

En el pueblo de Tinta, al Sudeste del Cusco, en la noche del 4 de Noviembre de 1780, mientras se celebraba una fiesta, el cacique mestizo de Pampamarca, Surimana y Tungasuca, José Gabriel Condorcanqui o TUPAC AMARU II, se sublevó en armas en protesta contra las malas autoridades, por los abusos que cometían los Corregidores en el cobro del tributo y por las injusticias que cometían en el sistema de los repartimientos mercantiles, exigiendo la instauración de una Audiencia en el Cusco para que hiciera justicia a sushermanos de raza. Consiguió movilizar un gran ejército entre 20,000 hasta 60,000 personas, compuestos por hombres, mujeres y hasta niños.

 

Al estallar la rebelión, apresó al corregidor Antonio de Arriaga, quien fue sometido a juicio popular, siendo ejecutado en la plaza de Tungasuca en protesta por los abusos cometidos. Iniciada la cruzada de protesta avanza con su ejército en mayoría armados pobremente con palos y hachas, destruyendo los obrajes de Pomacanchi y Quiquijana.

 

El 18 de Noviembre de 1780, Túpac Amaru II, realiza su primera batalla en Sangarara, a pesar que los españoles se habían atrincherado en el templo de la ciudad, el caudillo no vaciló en el ataque logrando derrotarlos. Después cometería un gran error estratégico, pues en enero de 1781, dejó la ciudad y se dirigió hacia el Sur en busca de más gente, en lugar de atacar la ciudad del Cusco, en los meses siguientes controló el territorio del sur del Cusco hasta el Alto Perú.

 

Este error estratégico le dio tiempo al VirreyAgustín de Jaúregui para que reorganizara el ejército realista, siendo apoyado por los Curacas fieles a España, quienes reclutaron guerreros indígenas que sumados a las fuerzas españolas organizaron un ejército de más de 17,000 hombres, quienes fueron enviados desde Lima, al mando del visitador Juan Antonio de Areche, con la orden de derrotar a las fuerzas del revolucionario.

 

Desde Lampa Túpac Amaru regresó para atacar el Cusco, pero fue rechazado y tuvo que retirarse a Tinta en donde se libró una cruenta y sangrienta batalla el 6 de Abril de 1781, siendo derrotado obligado a replegarse. Cuando pasó por la ciudad de Langui, en un acto de traición por su propio coronel, fue apresado por los realistas junto a su esposa, hijos y parientes.

 

El visitador Juan Antonio de Areche dispuso un proceso judicial breve, por el cual Túpac Amaru II, su esposa Micaela Bastidas, con toda su familia y principales seguidores fueron sentenciados a la pena de muerte que sería aplicada utilizando distintos métodos.

 

El 18 de mayo de 1781 Túpac Amaru presenció la muerte de su esposa, hijos y parientes, quienes fueron ahorcados y luego descuartizados; luego sería el caudillo atado de las extremidades sujetas con sogas a las monturas de cuatro caballos montados por mestizos, los que empezaron a tirar en cuatro direcciones; al no poder descuartizarlo, se le corto la lengua y se le decapitó. Así llegó a su fin la gran rebelión de Túpac Amaru II.

 

Diversos historiadores coinciden en sostener que la derrota de la rebelión de Túpac Amaru se debió entre otros factores a:

 

a) La localización del movimiento, debido a que el 80% de la dirigencia del movimiento provenía de las provincias de Canas y Canchis.

 

b) Las rivalidades existentes entre la nobleza indígena, quienes a pesar de compartir los mismos abusos, estaban contra el liderazgo del movimiento, es decir contra Túpac Amaru.

 

c) Las rivalidades étnicas entre los indios, que fue aprovechada por los españoles para reforzar sus ejércitos y poder acabar con la insurrección.

 

d) Las fallas tácticas y estratégicas cometidas por Túpac Amaru, como de no atacar el Cusco cuando fue propicio, demora que fue aprovechada para reforzar la ciudad y contener el ataque que realizó contra esta ciudad.

 

Aplastada la rebelión de Túpac Amaru, la colonia española, dispuso la creación de la Audiencia en el Cusco, con la finalidad de poder controlar más eficientemente la región, se adujo en salvaguarda de los indios, pero esta institución casi no cambió en nada la situación del indígena.

 

TÚPAC AMARU II EL ASCENSO DE LA LUCHA NACIONAL INDÍGENA

 

Este ascenso de la lucha nacional indígena alcanzó su punto más alto con el levantamiento de JOSE GABRIEL CONDORCANQUI NOGUERA "TÚPAC AMARU II". Esta rebelión, iniciada el 4 de noviembre de 1780 con la captura y ejecución del cruel corregidor Arriaga, llegó a su punto más alto con el asedio del Cuzco.

 

Posteriormente, la lucha fue continuada por Diego Cristóbal, Pedro Vilcapaza y los Katari que llegaron a tomar Puno y La Paz, radicalizando cl contenido programático de la revolución. La Revolución Tupacamarista se expandió por el Perú y Bolivia y llegó hasta el norte chileno y argentino, teniendo influencia en Colombia con la llamada Revolución de los Comuneros del Rosario, encabezada por el mestizo José Antonio Galán y el cacique Zape Zipa, que proclamó a Túpac Amaru "Inca de América". Alcanzó, de esta manera, una proyección continental.

 

Túpac Amaru fue asesinado junto a su inolvidable compañera Micaela Bastidas, quien alguna vez expresara: "Por la libertad de mi pueblo he renunciado a todo. No veré florecer a mis hijos…". La participación revolucionaria de la mujer peruana tiene en esta gesta, también, a Tomasa Titu Condemayta y Bartolina Cisa, como dignos ejemplos.

 

Pero, la revolución de Túpac Amaru trasciende los siglos por su programa.

 

Para nosotros, ser revolucionarios, significa luchar por la Liberación Nacional y asumir las posiciones de la clase revolucionaria de su época.

 

Espartaco que luchó contra la esclavitud, no levantó las mismas banderas revolucionarias de hoy, pero expresaba lo más avanzado de su época. Por eso, los comunistas alemanes asumieron su nombre.

 

Túpac Amaru levantó lo más avanzado de América en la lucha anticolonial Representó la conciencia nacional indígena que perseguía la libertad de la patria bajo la hegemonía indígena, pero que también buscaba integrar bajo ese manto, a las demás razas etnias y nacionalidades.

 

El proclamarse Inca reivindicaba el pasado indígena y su radical decisión de lucha contra la dominación colonial. No debemos olvidar que entonces el significado de Inca equivalía a "padre", "fundador", "conductor", y el Tawantinsuyo era presentado como un imperio justo e igualitario.

 

Tanto el reparto de estampas con su imagen reivindicando su título, como la proclama de independencia redactada de puño y letra y hallada en su bolsillo, ratifican su total vocación libertaria.

 

Defendió la igualdad de las razas, y convocó a los criollos, mestizos y negros a la revolución.

 

Fue un gesto simbólico la decisión que fuera el Negro Oblitas quien ejecutara al corregidor Arriaga.

 

En lo económico, además de proclamar la desaparición de los tributos coloniales, proclamó la abolición de la esclavitud, la mita como sistema de sojuzgamiento indígena, y los obrajes; y llamó a repartir las tierras de los españoles entre todos aquellos que se alzaran contra la dominación hispana.

 

José Gabriel asumió las banderas de la revolución francesa.

 

La derrota de la revolución impidió saber cuál hubiera sido su forma de gobierno, sin embargo, algo se puede deducir.

 

La designación de sus jefes militares combinó nobles indios con la capacidad de otros como los Katari o Pedro Vilcapaza, que además representaron el sector más radical.

 

La crueldad y el ensañamiento de los colonialistas, el "olvido" posterior de la oligarquía y su conversión posterior a simple "precursor", rebela el odio histórico que generó la revolución Tupacamarista en las clases dominantes.

 

En el Virreynato del Plata usaron el término "tupamaro" para designar a todo revoltoso. Esa tradición fue recogida por los revolucionarios uruguayos, para reiniciar la lucha armada.

 

Ningún movimiento independentista de América asumió banderas tan radicales, Túpac Amaru expresó lo más avanzando de la lucha anticolonial en todo el continente. Túpac Amaru expresa la esperanza frustrada, hasta hoy, de nuestro pueblo. Túpac Amaru es el padre de nuestra rebeldía y nuestra nacionalidad. Por eso, recogemos su nombre para llevarlo hasta las últimas consecuencias.

 

Los curacas patriotas sólo eran un puñado, mientras la mayoría de la aristocracia indígena estuvo al lado de los españoles; los criollos, algunos de los cuales simpatizaron en la etapa de preparación, abandonaron el proyecto por su base social indígena, su método insurreccional y su contenido revolucionario.

 

La derrota de la Revolución de Túpac Amaru liquidó las posibilidades históricas del proyecto nacional indígena. La indecisión de tomar Cuzco y aniquilar a los curacas colonialistas, no pasar a tiempo a las formas irregulares de guerra, la falta de cuidado más firme en la conducción revolucionaria, etc.

 

La lucha fue continuada durante varios decenios en forma bastante dispersa, hasta que algunos criollos asumieron banderas patrióticas aliadas a jefes indígenas como Aguilar y Ubalde, Francisco de Zela, Enrique Paillardelli, los hermanos Ángulo, el Cura Muñecas o los alcaldes indios de Huánuco.

 

En esta larga guerra, cayeron lodos los jefes revolucionarios de nuestra patria, pero la llama rebelde de nuestro pueblo no se apagó: un poderoso movimiento guerrillero se expandió por todo el país ( 50 son conocidos en la etapa definitoria de la independencia).

 

Este proceso de acumulación seguramente hubiera conducido a un nuevo salto de una guerra revolucionaria más expandida y fuerte.

 

Ese proceso fue acelerado por la llegada de las expediciones emancipadoras del Sur y Norte, pero, en lo social y político, garantizaron el orden contrarrevolucionario.

 

¡ TUPAC AMARU VIVE !

 

Se cumplen 226 años del levantamiento indígena contra el colonialismo

español, encabezados por los padres de nuestra identidad y rebeldía:

Tupac Amaru y Micaela Bastidas.

 

Tupac Amaru, desde su condición de indígena y cacique de su pueblo, toma conciencia de la barbarie y exterminio a que es sometidos los

descendientes y herederos de una gran cultura:

 

El Tahuantinsuyo, truncado en su desarrollo por la invasión española. Para los invasores, el único objetivo en estas tierras, era el saqueo del oro y la plata sin importarle el exterminio de la población originaria.

 

Fueron cientos de miles, millones de aborígenes exterminados en las minas

de mercurio de Huancavelica y en las minas de Potosí, así como en las

inhumanas tareas de servidumbre domestica a las que eran sometidos por

los "civilizados" invasores.

 

Ante la enorme mortandad indígena, los invasores trajeron esclavos africanos para seguir saqueando nuestro territorio.

 

La invasión y conquista del llamado "nuevo mundo" significo un gran

genocidio que la "civilización occidental y cristiana" aún hoy pretende

desconocer y/o ocultar. Este genocidio significa el exterminio de unos 90

millones de indígenas y unos 40 millones de población esclava negra,

importados del África en condición de mercancía.

 

Fueron estas condiciones de salvaje y bárbaro exterminio de nuestra

población, lo que motivaría la resistencia y rebelión de Manco Inca,

Sayri Tupac, Titu Cusi quien cediera la posta a Diego Felipe Tupac Amaru

y continuaría con José Santos Atahualpa y otros pocos conocidos

alzamientos indígenas, hasta el instante en que Micaela Bastidas

exclamara: yo ya no tengo paciencia para aguantar todo esto… y el

bronco grito de José Gabriel Condorcanqui, Tupac amaru II anunciara:

"hermanos, el patrón ya no comerá más de tu pobreza!!".

 

La rebelión estalló el 4 de noviembre de 1780 en Tinta, con el

apresamiento del criminal corregidor Antonio de Arriaga y su ejecución

pública en la plaza de Tungasuca el 10 de noviembre, acción que

extendería la rebelión y que alcanzaría su mayor victoria en la batalla

de Sangarará el 18 de noviembre.

 

Luego de esta batalla, el ejército rebelde marcharía hacia el Cuzco que tras un prolongado cerco no fue tomado por la negativa de Tupac Amaru de enfrentar y eliminar a la población indígena, que el ejército colonialista había incorporado para reforzar sus filas.

 

Micaela le advertiría que esos indígenas habían dejado de serlo, eso significaría el inicio de la derrota de la gesta libertaria, pues permitió a los españoles recibir refuerzos desde Lima e iniciar una ofensiva militar que derrotaría al ejército rebelde paradójicamente en el lugar en que se inició la gesta libertaria: el pueblo de Tinta.

 

Finalmente, el 6 de abril de 1781 el gran cacique Tupac Amaru fue capturado en el poblado de Langui tras la traición del cacique Pumacahua.

 

José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II se levantó en armas contra el

colonialismo español, para impedir el exterminio y saqueo de nuestro

pueblo, en lo que constituyó la primera guerra de Liberación Nacional.

 

El carácter revolucionario de esta gran Rebelión Indígena, no sólo radica en el hecho de que fue capaz de reunir a indígenas, negros, mestizos y criollos proclamando la igualdad de todos los seres humanos, evidenciado en el decreto del 16 de noviembre de 1780 que proclama la abolición de la esclavitud, si no fundamentalmente en el intento de cambiar radicalmente las estructuras coloniales.

 

Este aspecto revolucionario, fue reconocido por los colonialistas españoles durante el proceso que se le siguió a Tupac Amaru, quien finalmente fuera condenado a muerte por el delito de: rebelión y alzamiento general de los indios, mestizos y otras castas contra la corona española.

 

Producida la captura de Tupac Amaru, fue sometido a toda suerte de

bárbaras torturas con el fin de que denunciara a sus seguidores, pero en

un acto de dignidad y coraje se negó a responder a sus torturadores.

 

Cuando el visitador Areche le preguntara quienes eran los culpables del

alzamiento indígena, Tupac Amaru le respondió: -Aquí sólo hay dos

culpables, tú por oprimir a mi pueblo y yo por intentar liberarlo.

 

Tras un juicio sumario, fue condenado a muerte en lo que constituiria uno

de los más brutales y salvajes crimenes cometidos en estas tierras por

los "civilizados" españoles, quienes expresaban así su odio a nuestro

pueblo y sobre todo a quien fuera el más grande revolucionario de este

continente.

 

El 18 de mayo de 1781, José Gabriel Condorcanqui, Tupac Amaru II fue

ejecutado luego de ser obligado a presenciar el tormento y sacrificio de

sus principales colaboradores: José Verdejo, Andrés Castelo, su tío

Francisco Túpac Amaru y su hijo Hipólito, a quienes se les arrancó la

lengua antes de ser ahorcados.

 

A la cacica de Acos, Tomasa Titu Condemayta se le aplicó el garrote, que también fuera aplicado a su amada compañera: Micaela Bastidas, quien sufrió infinitos tormentos antes de morir.

 

Pero si el asesinato del gran cacique Tupac Amaru, a quien ataron sus

miembros a 4 caballos en un intento de desmembrarlo y al no lograrlo lo

descuartizaron a hachazos, nos habla de la barbarie y salvajismo

colonialista, el tormento no sólo físico y psicológico a que fuera

sometido Fernando Tupac Amaru, un niño de 11 años, es el acto más

salvaje, inhumano e insano de quienes venian a civilizar este continente;

Fernando Tupac Amaru fue obligado a presenciar el suplicio de sus padres

antes de ser desterrado a España, como prisionero condenado a cadena

perpetua en una prisión española, donde finalmente murio como exiliado

forzado.

 

Estas acciones son la demostración del grado de "civilización" que España y Europa pretendió imponer en este continente.

 

La muerte del gran cacique indígena, no puso fin a su tormento pues su

descuartizado cuerpo fue usado para aterrorizar a los indígenas e impedir

posibles alzamientos y rebeliones; así la cercenada cabeza de Tupac Amaru

fue clavada en una pica y excibida en la plaza de Tungazuca y sus brazos

y piernas enviadas a diversas regiones del territorio sometido por los

invasores, para que cumplieran el mismo objetivo de aterrorizar e impedir

rebeliones.

 

Sin embargo, las rebeliones, las constantes sublevaciones y la guerrilla

indígena marcaron permanentes e inextinguibles huellas en estas tierras,

cuyos hijos aún buscan su liberación, manteniéndose viva la gesta del

gran cacique Tupac Amaru en la memoria colectiva de nuestro pueblo a

través del mito de Incarri que nos dice que a la cabeza decapitada de

Tupac Amaru le está creciendo el cuerpo bajo la tierra del Abya-Yala (el

continente americano) y que el día que los dispersos miembros de Tupac

Amaru se unan, volverá, y el caos que se origino con la llegada de los

invasores llegara a su fin dándose inicio al gran Pachacuti que volverá a

restablecer la justicia y la armonía con la madre naturaleza y el orden

que fue.

 

Ayer el colonialismo asesinó con brutalidad y sadismo a quienes osaron

levantarse contra la injusticia y por liberar a un pueblo, Túpac Amaru

fue torturado y descuartizado, en un vano intento por aplacar la justa

rebeldía de un pueblo que sólo aspiraba justicia y libertad.

 

Hoy aún persiste los métodos coloniales para frenar la búsqueda de la justicia y libertad de los pueblos, sometidos al saqueo de sus recursos naturales y a la sobre explotación de su fuerza laboral.

 

Ayer Tupac Amaru y sus seguidores fueron brutalmente asesinados para

defender el orden colonialista, hoy los hijos de Tupac Amaru y Micaela Bastidas somos perseguidos, encarcelados y asesinados por quienes hoy

defienden un sistema neocolonial que busca saquear nuestras riquezas

naturales y sobre explotar a nuestro pueblo; pero así como la barbarie

del colonialista español, no impidio las rebeliones indigenas, las

torturas y el terrorismo de estado de los regímenes de hoy, no podrán

impedir la justa rebelión de quienes sólo aspiran a construir una

sociedad de paz con justicia social y conquistar el pan y la belleza.

 

Ayer, en el siglo XVI, fue el oro y la plata de nuestro continente, el

motivo de la invasión colonialista. Hoy, en el siglo XXI, es además del

oro y la plata, el petróleo, el gas natural, el uranio, el agua y otros

minerales y demás recursos naturales deseados por las grandes

transnacionales, lo que da origen a las nuevas agresiones e invasión a

nuestros territorios; ayer fue el colonialismo español hoy es el

neocolonialismo imperialista yanqui el que invade y asesina a nuestros

pueblos.

 

El colonialismo, el neocolonialismo, el imperialismo y su modelo de

Capitalismo salvaje: el neoliberalismo, son eslabones de una misma cadena que hoy como ayer, mantienen a nuestros pueblos atados a la opresión, explotación y al subdesarrollo, por lo que hay que romperlas para que nuestros pueblos y la humanidad puedan cumplir su aspiración de construir sociedades de paz con justicia social.

 

El ultimo 4 de Noviembre, día que recordamos el levantamiento del gran

Tupac Amaru, miles de hombres y mujeres, reunidos en la Cumbre de los

Pueblos, marcharon por las calles del Mar de Plata –en la Argentina, para decirle a los modernos invasores neocolonialistas, que aún hay quienes se resisten a ser condenados al exterminio para satisfacer la voracidad imperialista, que la dignidad de un pueblo no se mendiga y que nos asiste el derecho al pan y la belleza, así como el derecho a la insurgencia ante los regímenes de opresión que los imperialistas pretenden imponer a nuestros pueblos.

 

Cientos de hermanos argentinos y latinoamericanos, denunciaran los

crímenes del imperialismo contra nuestros pueblos y se movilizaran para

repudiar al mayor terrorista del mundo: George W. Bush.

 

Para ellos y para todo aquel que resiste y lucha contra el neocolonialismo e imperialismo, en cualquier rincón del mundo, va nuestro saludo fraterno y solidario de los tupacamaristas, hijos e hijas de Tupac Amaru y Micaela Bastidas, en permanente rebeldía contra la injusticia.

 

Viva la unidad de los pueblos en lucha!

 

Sin luchas, no hay victorias!

 

Voz Rebelde