El gran Enrique Oliva nos presenta un diverido informe de Armando Puente sobre el Rey de España.

JUAN CARLOS I EL GRAN CAZADOR: LA HISTORIA DE UN RIFLE REAL

Armando Rubén Puente

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La semana pasada se difundió como"accidente" que el rey de España Juan Carlos I había cazado un oso en Ucrania, un pequeño animalito domesticado (Enrique Oliva).

JUAN CARLOS I  EL GRAN CAZADOR

 

Por Enrique Oliva

30/X/06

 

La semana pasada se difundió como un "accidente" que el rey de España Juan Carlos I había cazado un oso en Ucrania, que resultó ser un pequeño animalito domesticado. Y nada más. Ni una sola palabra más.

 

Pero este "accidente", por tener otros precedentes que molestan a los amantes de la naturaleza y sus criaturas, ha provocado un pedido de explicaciones al gobierno de Rodríguez Zapatero y la divulgación nada amable de ciertos medios ampliando los detalles del amor a la caza mayor del monarca Borbón.

 

Más nuestro corresponsal en la Madre Patria, el periodista y académico Armando Rubén Puente,  nos brinda hoy la nota que reproducimos a continuación, con sabrosos detalles de cómo se entretiene un deportista amante de la caza mayor y, muy discretamente.

 

E. O./

 

ESTA ES LA HISTORIA DE UN RIFLE REAL

 

"No solo se puede cazar en 25 de Mayo. Hay otros lugares en elmundo. Pero si el rey español se entera de las perdices coloradas y los ciervos que hay por aquellos pagos, cualquier día se va a verlos a Uds. los argentinos.

 

Por Armando Rubén Puente

 

El rey Juan Carlos I viajó en agosto pasado tres mil quinientos

kilómetros para cazar un oso.

 

El 23 de agosto voló a Sochi, aceptando una invitación de Putín, pasando aquel día en una de las dachas (casa de campo) del ex-coronel de la GPU en visita privada, no oficial. Supongo que el dirigente ruso invito al rey para hablar de petróleo y gas.

 

Como resultado del encuentro la compañía española Gas Natural, con intereses en Argentina, se va a asociar con la gran compañía rusa.

 

España no tiene en su territorio ni gas ni petróleo y debe importar toda esa energía.

 

Al día siguiente, siempre por invitación de Putín que sabe cuanto le gusta a don Juan Carlos I  -como a todos sus antepasados reyes Borbones- la caza mayor, se fue a Vologda, en Siberia. Ese es uno de los paraísos de caza de osos, reservado para dirigentes políticos y millonarios. El 25  visitó el monasterio ortodoxo de Kirilo Belozerski y el 26 el monasterio de Ferantopovo. Esto es lo que había trascendido hasta ahora de ese viaje privado.

 

Una indiscreción de Serguei Staroskitin, jefe de guardabosques de Vologda, ha permitido saber que el rey dedico esos dos días no solo a piadosas visitas a monasterios sino a una de sus pasiones favoritas, la caza. Y que mató un oso. Staroskitin contó al diario local Gazeta 35 que el oso que había matado, de un certero disparo, tenía cuatro años y pesaba 120 kilos.

 

Lo grave vino después, cuando añadió que era un oso amansado, que se exhibía a los lugareños en una jaula y que "no podía vivir en libertad porque tenia miedo a los perros". Dijo también que el oso había sido drogado para permitir la real caza.

 

Como no es la primera, ni la décima vez que don Juan Carlos
I de Borbon se va a cazar osos, jabalíes y bisontes, a lejanos
paraísos de Europa y África, procurando que no lo sepan sus súbditos, y por una u otra razón a veces ha trascendido.

 

Esta vez los diputados de Ezquerra Republicana de Catalunya y de Izquierda Unida han pedido que el gobierno de explicaciones en el parlamento.

 

Staroskitin ha sido detenido por charlatán. Putín, que es un
"buen amigo del rey", ha insinuado que estaba borracho cuando hizo esas declaraciones al diario local de Vologda.

 

Pero  es que llueve sobre mojado.


En febrero del 2004  el rey Juan Carlos se fue a Polonia invitado por el presidente Alexander Kwasinieswski a cazar faisanes y terminó cazando un zubr o bisonte europeo, una especie protegida por estar en peligro de extinción.


Pagó 7.500 dólares por abatir a un anciano zubr.


El asunto provocó un escandalete en Polonia y así se enteraron los españoles de las andanzas de su rey por aquellas tierras.

 

En octubre del mismo año, 2004, el rey participó en una cacería en los Cárpatos rumanos y abatió un lobo y una osa gestante, especies protegidas por la Convención de Berna, lo que originó una gritería entre los rumanos amantes de los animales y la ecología.

 

El monarca había estado antes otra vez de cacería en Rumania y en aquella ocasión resultó herido uno de sus guardaespaldas (no por el rifle real), teniendo que ser trasladado en helicóptero a un hospital de Bucarest. Así se supo que don Juan Carlos andaba por allá.

 

Una cacería en Burgenland, Austria, en enero del 2005, movilizó a los ecologistas austriacos.

 

Putín, "un buen amigo" lo invitó a una cacería en septiembre
del 2001, de regreso de Kazajistan, donde don Juan Carlos había ido a cazar invitado por el presidente Nuruslan Nazarbáyeb (otro demócrata)

 

"Espero que esta no sea su ultima visita; aquí tenemos buenos cotos de caza" le dijo entonces Putín.

 

El rey le tomo la palabra y volvió a Rusia en agosto del 2002 para cazar en el parque nacional de Zavidovo, retiro predilecto de Kruschov y Brezhnev (otros dos demócratas).

 

Y en agosto del 2004 participó en una cacería junto con Putín, según reveló éste, pues en España si no fuera por esas infidencias tales cosas no se conocerían.

 

La real afición a la caza mayor  le viene de sus antepasados, los
Borbones, pero fue Franco quien lo inició en ella regalándole la
primera escopeta cuando tenía 10 años y el joven Juan Carlos, nacido en Roma y criado en Zurich y Lisboa, vino a estudiar a la sombra del Generalísimo. Franco quien le dijo: en diciembre, antes de navidad,"vendréis conmigo a cazar faisanes en Aranjuez y así podréis llevar unas cuantas piezas a vuestros padres, cuando vayáis a Estoríl a pasar las fiestas con ellos".

 

Desde entonces y durante 27 años a la sombra del Generalísimo Franco, a quien le gustaba cazar, participó en muchísimas jornadas cinegéticas, derribando ciervos, gamos, muflones y centenares de liebres y perdices, hasta convertirse en un gran cazador.  

 

Hace unos días estuvo en los Montes de Toledo, cazando con la princesa Carolina de Mónaco y su esposo Ernesto de Hannover, que por estas fechas, acostumbran a venir a España.

 ARP/