El Gobierno del Frente Amplio enfrenta varios conflictos que son ataques desde la derecha

LA DERECHA TAMBIEN ARRECIA EN URUGUAY.

Domingo Riorda

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Tabare Vazquez-Hugo Chavez-El Departamento de Estado de EE.UU. le ha dado guiños a distintos sectores reaccionarios para que avancen sobre la Primavera latinoamericana.

AGENCIA DE NOTICIAS PRENSA ECUMENICA  

 

LA DERECHA TAMBIEN ARRECIA EN URUGUAY.

El Departamento de Estado de EE.UU. le ha dado guiños a distintos sectores reaccionarios para que avancen sobre la Primavera latinoamericana, ademas de agilizar sus propios organismos de Inteligencia que actuan sobre la realidad de cada pais.

 

Por Domingo Riorda.

 

El Gobierno del Frente Amplio enfrenta varios conflictos que son interpretados como ataques desde la derecha luego de que ella fracasara en otros tipos de oposición.

 

El Jueves 18 el semanario Búsqueda informó que el entonces Comandante en Jefe del Ejército, Teniente General Carlos Díaz,  se había reunido con el ex presidente Julio Sanguinetti y el ex ministro de Defensa Yamandú Fau, ambos del Partido Colorado, sin autorización ni conocimiento del Presidente de la República ni de la Ministra de Defensa y que se programaban encuentros similares con otros dirigentes políticos.

 

Inmediatamente Tabaré Vázquez relevó al  General Díaz y lunes 23, el Presidente, con acuerdo de la ministra de Defensa Nacional, Azucena Berrutti, designó al  General Jorge Washington Rosales Sosa como Comandante en Jefe del Ejército.

 

 Rosales, 52, de Infantería, nacido en Treinta y Tres, es el General más nuevo ya que fue designado en ese cargo  el 1º de febrero de este año. De esa forma el Presidente “salteó” varios generales para elegir a un militar "muy profesional", que asegura continuidad por varios años y que trabajaba con Díaz a quien se le culpa del “error”, pero quien tuvo una positiva participación en varias áreas, incluida la relacionada con los casos de la Dictadura uruguaya.

 

Resulta poco creíble la justificación de Díaz al decir que no había sospechado que se interpretaría de esa forma el recibir con un asado a Sanguinetti, Yamandú Fau y otros dos generales, que fueron sancionados. La interpretación es que le prepararon una trampa ya que Sanguinetti y Fau sabían bien las reglamentaciones militares y solo ellos, o de su círculo más íntimo,  pudieron darle la información a Búsqueda. Se supone que la idea fue crear inestabilidad en el Gobierno. Pocos esperaban que Tabaré Vázquez reaccionara tan rápidamente y con una medida contundente.

 

Pocos días después, el lunes 23,  la Intergremial del Transporte Profesional de Carga,  con la adhesión de la Federación Rural y la Asociación Rural que están en manos de colorados y blancos, inició un paro por tiempo “indeterminado” en el transporte de carga y del agro.

 

La bandera de esa medida fue que el gobierno aumentaría a los transportistas  1.20 pesos uruguayos  el litro de gasoil para que, con esa recaudación, se bajase el precio del boleto de los ómnibus con el objetivo de favorecer a los más necesitados económicamente.

 

En el trasfondo existen otras cuestiones económicas, como el tema del pago de las jubilaciones por parte de los dueños de los transportes, pero el aumento en el gasoil fue lo más anunciado por parte de los transportistas para justificar el paro.

 

Resulta más que interesante el lema del reclamo pues tiene que ver con una iniciativa de mejorar la redistribución de la riqueza, un movimiento pequeño, de aparente poca monta económica, pero que pegó en aquellos que siempre impusieron su ley para beneficio de sus ganancias.

 

Un tema ilustrativo del giro que el Gobierno está dando a las decisiones de Estado es el que al seguir la huelga por todo el día martes, a los pocas horas de iniciado el miércoles, a las 2.30, ya se sabia que el Presidente había ordenado preparar un decreto por el cual se declaraba la “esencialidad” para el trasporte de mercaderías, combustible y otros productos. Eso significó que los transportistas estaban obligados a proveer los productos esenciales para la vida de la sociedad.

 

Esa medida, la “esencialidad” de un área de labor de la sociedad, es la puesta en práctica de una resolución de la  Organización Internacional del Trabajo (OIT), que se incorporó en la legislación uruguaya en anteriores gobiernos. Ahora bien, desde que esta en vigencia se había aplicado a situaciones que afectaban a los trabajadores, pero nunca a los empresarios. Esta es la primera vez que un Gobierno de Uruguay se atreve a tomar esa decisión con el empresariado.

 

El tema sigue en discusión, aún no se sabe cual será el final, pero la forma del paro, los argumentos esgrimidos y el estilo de maniobras de la opinión pública ofrecen la posibilidad de pensar en que la presión viene de la derecha, de los partidos opositores, especialmente del Colorado, quienes no encontraron  apoyo ciudadano a sus criticas al gobierno y ahora apelan a acciones como la del asado del ex Comandante en Jefe del Ejército y el paro de transportes, para mencionar solo dos de la variedad de cuestionamientos que utilizan.

 

Es que si bien desde dentro del Frente Amplio hay criticas por la falta de algunas medidas que quisieran ver en el Gobierno Nacional, la lentitud de otras, es evidente que desde la derecha no se ve con agrado que aumente el empleo, que funcionen la humanización en las cárceles, que no se haya firmado el TLC con Estados Unidos, que el Gobierno siga apostando al Mercosur, que es casi seguro que se le darán los créditos a Botnia y Ence, que haya reparto de tierras en Bella Unión y otras medidas similares que evidencia el giro del Gobierno Nacional y que lo fortalecerá a medida que transcurre el tiempo colocándolo en la posibilidad cierta de su reelección.

 

Al mismo tiempo no se puede ignorar que en otros países latinoamericanos que tienen gobiernos progresistas, o que aparecen como tales, existen movimientos similares con el apoyo de medios Europa y Estados Unidos, catalogados como importantes, en momentos donde se cuestiona seriamente los casos de Irak, Afganistán y Medio Oriente y se afirma la estrategia contra la inmigración.

 

Uruguay tiene un estilo muy particular para enfrentar sus conflictos, las “conversaciones” y los “acuerdos” calan hondo en la ciudadanía y ofrecen salidas inesperadas para quienes no han vivido su historia. Es un estilo que puede darle el respeto internacional. De todas formas, hoy por hoy, es un imperativo el no marchar solo, pero la responsabilidad no depende solamente de Uruguay. 

 

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