Para defender el medio ambiente ¡hay que sacar de la pobreza a la gente que está en la pobreza!

CON DANIEL ORTEGA EN CAMPAÑA

Daniel Ortega.

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Acerquémonos a Cristo, porque  la inmensa mayoría de los nicaragüenses somos cristianos ¡todos!  pero ¡que difícil es amarnos los unos a los otros!

NICARAGUA:

CON DANIEL ORTEGA EN CAMPAÑA

 

“HAGAMOS DE NICARAGUA UNA SOCIEDAD SOLIDARIA”

 

Por Daniel Ortega.

 

Esta tarde, hemos estado en Bilwi, es lo que se conoce como Puerto Cabezas, pero su nombre originario es Bilwi. Recordemos que en la Costa del Caribe de Nicaragua y, sobre todo, en la Región del Norte, a lo largo del Río Coco, hay 108 comunidades miskitas; luego están las comunidades en el llano; las comunidades en el litoral del Mar Caribe; también hay comunidades en el sur, buscando para Bluefields, en Corn Islands también hay comunidades miskitas.

 

El martes estuvimos en Waspan, que es la capital del Río Coco, y está muy cerca de Cabo Gracias a Dios, como le llamó Colón, cuando una tormenta estaba afectando a las carabelas, y de pronto, entraron en esas aguas mansas, logrando salvarse. Y, entonces, bautizó el lugar como “Cabo Gracias a Dios”, porque ¡gracias a Dios! salvaron la vida, Colón y sus navegantes.

 

Estuvimos en Waspan, Río Coco, el día martes y, hoy jueves, estuvimos en Bilwi. ¡Fíjense lo que son las cosas de la vida! Generalmente, allá siempre esté lloviendo, llueve en invierno y no deja de llover en verano, ¡siempre está lloviendo! Algunos de ustedes ya conocen Bluefields, Bilwi, Waspán, y saben que ahí llueve mucho.  ¿Qué es lo que está sucediendo…? tenemos una situación de sequía que está afectando la mayor parte del país.

 

Este mes de octubre es de muchas lluvias, pero ahora han escaseado, y, cuando salíamos de Managua hacia Waspán, pensamos que íbamos a encontrarnos con un torrencial aguacero, porque en Managua estaba lloviendo, pero ¡no! aquello estaba puro verano… totalmente asoleado.

 

Hoy, que salimos por la mañana para Bilwi, igualmente, estaba lloviendo; y es que ha estado lloviendo fuerte en toda la zona del Pacífico, porque anoche estuvimos en Chinandega, y cuando íbamos rumbo a Chinandega ¡estaba cayendo un aguacero! Desde Managua, en toda la carretera, estaba lloviendo fuerte y, continuaba lloviendo fuerte hasta Chinandega; el recorrido lo hicimos con una garubita, pues ya había amainado la lluvia.

 

Hoy que fuimos a Bilwi, aquí estaba lloviendo y allá estaba asoleado… esto tiene que ver, ¡con el daño que está sufriendo la naturaleza! El daño que le provoca la industria, la contaminación que deriva de las industrias y sobretodo, de los países desarrollados, que contaminan el aire, lo envenenan, contaminan los ríos, los mares, y esto, ha venido provocando estos cambios climáticos tremendos.  No solamente se ve afec-tada América Latina, los países centro-americanos y Nicaragua, sino que, también se han visto afectados los países europeos que, cuando deberían tener un invierno, de repente no ha sido un invierno tan fuerte como en otras épocas, o en verano, han tenido momentos de bastante lluvia. 

 

Cuando hablamos de Reconciliación, tenemos que hablar, en primer lugar, de reconciliarnos entre nosotros mismos, los seres humanos; pero, también, tenemos que reconciliarnos con la natu-raleza, tenemos que salvar a la Madre Tierra. Sino la salvamos… ¡vamos a desaparecer todos! porque, en el mundo, todos dependemos de este aire que respiramos ¡todo el mundo! El mismo aire que se respira en los Estados Unidos, se respira en China, o en la India; es el mismo aire que se respira en África, y que respiramos aquí, porque somos un solo Planeta… respiramos el mismo aire que envuelve a este Planeta. 

 

Es decir, nuestra casa, la casa de los seres humanos que habitamos el Planeta Tierra, es una sola casa, y, el aire que respiramos, lo respiramos todos los que habitamos en esta casa, y por eso ¡tenemos que luchar por defender el medio ambiente!

 

Y, para defender el medio ambiente en nuestros países empobrecidos… ¡hay que sacar de la pobreza a la gente que está en la pobreza! ¡hay que sacar de la miseria, a la gente que está en la miseria! ¡hay que sacar del hambre a la gente que está pasando hambre! Porque, cuando el campesino no tiene como subsistir, va y rompe el bosque y sigue rompiendo el bosque… ¡una necesidad de subsistencia! Y, no se puede condenar a un campesino porque haga eso ¡mayor delito cometen los que, en los países desarrollados, contaminan el medio ambiente!

 

Pero es que, ni en los países desarrollados, ni en estos países, debería contaminarse el medio ambiente, no deberían contaminarse las aguas, los alimentos, no debería contaminarse el aire que respiramos. Por eso es que tenemos que reconciliarnos con la madre naturaleza, y, nos vamos a reconciliar, recuperando nuestros recursos natu-rales.

 

Gracias a Dios, Nicaragua es una tierra bendita que tiene muchas aguas, muchas tierras fértiles, muchos bosques… ¡a pesar del daño que ha sufrido, a pesar de tanto despale, de tanta contaminación! todavía, Nicaragua tiene la mayor reserva de aguas y bosques de Centroamérica.  Una gran tarea del Gobierno de la Unidad Nicaragua Triunfa será, reconciliados los nicaragüenses… ¡reconciliarnos con la madre naturaleza y salvar nuestros recursos naturales!

 

Y esto lo digo hoy, en este momento, más que todo… es una responsabilidad decirlo y tenemos que asumirlo, pero lo hago más que todo, inspirado por nuestros hermanos de la Costa del Caribe… ellos aman la naturaleza, los ríos, los bosques ¡cómo los defienden! ¡cómo los cuidan! Y cómo luchan para que se preserve el medio ambiente y, ¡en medio de la pobreza más terrible! porque esas comunidades, la gente que está en la pobreza, no es el 75%, 80%, ¡es casi el 100% de la población! que está en la pobreza, pasando hambre, dificultades, miseria.

 

Cada vez que voy a la Costa del Caribe, a esas comunidades, siempre me comprometo con ellos a hablarles a ustedes, porque somos la misma familia, ellos están en la Costa del Caribe y nosotros estamos aquí, viendo hacia la Costa del Pacífico, pero, ¡todos somos hijos de esta misma Patria que se llama Nicaragua, somos hijos de un mismo Dios! y por lo tanto, tenemos que unirnos, integrarnos.

Para unirnos e integrarnos, tenemos que reconci-liarnos… ya hemos dado pasos extraordinarios, allá en la Costa del Caribe, con nuestros hermanos miskitos, con los cuales estuvimos reunidos esta tarde y, todavía, tenemos que visitar la Región Autónoma del Atlántico Sur, ir a Bluefields, donde tendremos un encuentro con nuestros hermanos garífonas.

 

En el norte están sobretodo, los miskitos, que es uno de los pueblos que más han guardado su identidad, la de nuestros antepasados, porque no han perdido su lengua, su cultura; las tierras son comunales, las comparten, no se pelean por las tierras, sino que han sabido compartirla durante tantos años y… ¡ahí están!

 

Nuestros hermanos mayagmas, es otra comunidad que está aquí en Nicaragua ¡mucho antes que llegaran los españoles! Ellos eran los dueños, ¡y siguen siendo los dueños de esas tierras!  Están los garífonas en el Sur; los afrodescendientes, nuestros hermanos negros, que eran esclavos y que, huyendo de la esclavitud, vinieron a refugiarse en nuestras costas.

 

Es decir, hay una cantidad de comunidades en la Costa del Caribe, incluyendo a nuestros hermanos Ramas o Ramaquíes, que habitan una pequeña islita cerca de Bluefields. Uno va, se monta en una lancha y llega hasta donde están nuestros hermanos Ramaquíes… han logrado mantenerse allí ¡a pesar de la pobreza, de la miseria!

 

Entonces hermanos de Managua, hermanos nicara-güenses de la Costa del Pacífico y del Centro del país… les traigo el saludo lleno de esperanza, lleno de victoria, de nuestros hermanos de la Costa del Caribe de Nicaragua.

 

Esta noche, en este Distrito IV de Managua, hemos recorrido el barrio Costa Rica, por ahí empezamos… luego, pasamos por la Colonia Maestro Gabriel, por el barrio Ducualí, por el barrio El Edén, por el María Auxiliadora, El Paraisito, el barrio Paula Corea, San Cristóbal y, el Rigoberto López.

 

Como siempre, hay hermanos de otros barrios que vienen, se montan en las camionetas de tina, o en su carrito, y vienen a acompañarnos… del barrio Venezuela, Ciudad Jardín, de La Tenderí, el Jorge Dimitrov,  el Enrique Smith, del Oriental, de la Colonia Managua, de la Colonia Cristian Pérez, de Larreynada, del San Luis, del Pedro Joaquín Chamorro, del Riguero… ¡claro! ellos nos acompañan un tramo y después se regresan.

 

No podemos pedirles que vengan en todo el recorrido; así como toda la gente que vamos encontrando en cada barrio, muestra su alegría, su identificación, haciendo la “V” de la victoria que es ¡la 2! porque la 2, es la “V” de la victoria, ¡fíjense bien! y luego, tienen que irse a descansar, porque son recorridos nocturnos.

 

Hemos preferido los recorridos nocturnos, porque es cuando ya la gente está en su casa; en el día, la gente, aunque no tengan trabajo, andan buscando de qué sobrevivir. En cambio, en la noche, la gente se está reuniendo en su casa a ver la televisión, a escuchar la radio, ¡si no hay apagón! Porque si lo hay, tienen que buscar cómo descansar, cómo dormir.

 

¡Cuánta alegría! encontramos en estos barrios, a pesar de que, algunos de estos recorridos, los hemos hecho bajo una lluvia persistente, a veces cayendo fuerte y, lo impresionante, es que la gente no se mueve, ¡ahí están! esperando en las bocacalles, en las puertas de sus casas, y siempre, lo que más me impresiona… ¡es ver a las ancianitas, a los ancianitos!

 

Se ve que los hijos, ya mayores, los sacan y ellos ahí, buscando cómo identificar y cuando lo logran, saludan con un gran entusiasmo, y hacen la 2 ¡que es la “V” de la victoria! La hacen las ancianitas, los ancianitos, acompañados de sus familias. También encontramos familias que nos hacen la 1 ¡está bien! están en su derecho; otros que nos hacen la nueve… ¡muy pocos encontramos! Pero, hay algunos que hacían la 1, o la 9.

 

Lo que noté de diferente, en este recorrido, es que, los que hacían la 1, no lo hacían ya con molestia, sino que más bien, se ponían a reír y decían la 1… ¡Está bien! ¡Estás en tu derecho! Vos la 1, nosotros la 2, estás en tu derecho ¡así deben ser las cosas! Otros, que hacían la 9, igual, no se miraban bravos, ni enojados, sino que nos decían la 9… ¡Está bien, están en su derecho! Nosotros ¡estamos en nuestro derecho de decir la 2! ¡Cada quien en su derecho!

 

Pero todavía, noté alguna gente que hacia la 1 ¡muy enojada! ¡bastante enojada! Otras que hacían la 9 ¡muy enojada! y es que, yo creo que a veces, lo que más les enoja, es porque ya se dieron cuenta, que este pueblo el 5 de noviembre ¡va a votar en la 2! Y eso… ¡los enoja! Pero, no lo debería enojar… ¡imagínense! ¿Cómo estaríamos nosotros si nos enojáramos por situaciones como esas?  Siempre hemos actuado con mucho entu-siasmo, con mucha alegría, y como se dice: “al mal tiempo, buena cara…” ¡así somos los sandinistas! ¡Al mal tiempo, buena cara!

 

Mirá aquí está una ancianita… ¿Cómo se llama? Dominga, ¿Y cuál es el apellido de doña Dominga? Doña Dominga Galo, una ancianita… para ella nuestro respeto, nuestro cariño, nuestro amor. Fíjense, ¡qué impresionante! ¿De dónde saca esta ancianita esta vitalidad para estar metida en esta muchedumbre? Porque no es fácil, uno se escapa de ahogar, busca auxilio, busca aire, suda y todo lo demás… ¿de dónde saca tanta vitalidad, tanta fortaleza, tanta fuerza de espíritu? ¡Lo saca de Dios! que le da la fortaleza, para defender sus ideales sandinistas, sus ideales por la Reconciliación, por la Paz, por el Trabajo.

 

Solamente Dios nos puede dar, a los seres humanos, la fortaleza de espíritu para enfrentar los mayores problemas, las mayores dificultades y para poder estar compartiendo, en esta muche-dumbre aquí, esta abuelita… ¡querida Dominga! ¡Bienvenida abuelita! ¡Y está con su cartelito y la bandera rojinegra!

 

Esta  abuelita doña Dominga, debe tener no solamente nietos sino tataranietos. ¡Hasta niños tiernos como éste! ¿Cómo se llama el niño? Rosalinda… ¡es una niña! ¿Qué edad tiene la niña? Un añito.

 

Faltan 19 días, para la victoria, ¡ah…17!  ¡que bueno! se ve que están alertas… 17 días; pero no hay que confiarse ¡no hay que confiarse! Encuestas salen todos los días… ¡no hay que confiarse en lo que dicen las encuestas! Tenemos que confiarnos  en los que dice, doña Dominga que, con sus años, va a ir a votar el día 5. ¡En eso tenemos que confiar!

 

Tenemos que confiar en el voto que debemos ir a depositar todos, el día 5 ¡ahí se decide, de verdad, la elección! ¡El día 5! Lo demás, que digan lo que digan… ¡no importa! Digan lo que digan… que nos ponen arriba en las encuestas, un día, otros días  nos bajan ¡eso es secundario! Aquí lo que interesa es que, el día 5 de noviembre, hay que asegurar que todas las ancianitas, como doña Dominga, todos los ancianitos, conseguir un vehículo para irlos a sacar y llevarlos a votar.  Que todos los y las nicaragüenses, en las ciudades, en los barrios de Managua, en el campo, que todos los jóvenes, todas las mujeres, ¡que todo el mundo vaya a votar, el 5 de noviembre, por esta gran Unidad Nicaragua Triunfa!

 

¿Qué es los más que necesita este pueblo, este país? ¿Qué es lo que más necesita? ¡A ver…! ¡Trabajo!  Porque, si hay trabajo, hay estudio, hay salud, cultura,  deporte. Si hay trabajo… ¡hay todo! Pero, si no hay trabajo, lo que se produce es pobreza, extrema pobreza; luego, la inseguridad en los barrios; porque los muchachos, las muchachas, los niños, caen en andar oliendo pega, pidiendo limosnas, arrebatando cosas. Es decir, se va creando una inseguridad, o se forman pandillas y todo lo que ya conocemos ¡y no es culpa de los muchachos, ni de la familia! es culpa de lo que Su Santidad el Papa llamó “capitalismo salvaje,” que vuelve más pobres a los pobres y hace más ricos a los ricos.

 

Y decía Su Santidad: “los pobres no pueden  esperar;” y los pobres, tienen ya 16 años de estar esperando, pero ¡ya no pueden esperar! y este próximo 5 de noviembre, los pobres de la ciudad y el campo, de los barrios de Managua ¡van a votar ¡en la casilla 2!

Se necesita el trabajo, la educación, la cultura, el deporte. Con el trabajo, inmediatamente, el padre de familia puede cubrir las necesidades básicas de los hijos; o la madre, porque tenemos muchos hogares donde la madre es, a la vez, el padre de familia… ella es la que sostiene la familia. Si una madre trabajadora recibe préstamos, financiamiento con intereses bajos, entonces, esa madre puede dar trabajo, puede emplear a otras personas, y también, va a mejorar el nivel de su vida de su familia.

 

Si una joven quiere poner un negocito, un salón de belleza, una tiendita, una comidería; o quieren mejorar su fritanga, estas señoras trabajadoras, que tienen fritanga por todos lados; o las comerciantas, o comerciantes de los mercados…  ¿cómo puede lograrse eso? Dándoles un financiamiento con intereses justos, y no esos préstamos de los usureros, que dejan a la gente sin vivienda, cuando no pueden pagar la deuda. Y lo más triste es cuando le quitan la vivienda, porque tuvieron que empeñarla para operar a un familiar, y, como se retrasaron con los pagos, ¡le quitan la vivienda!

 

El financiamiento ¡es fundamental! Si hay financiamiento para la que quiere poner una pulpería; para los muchachos, las muchachas que quieren poner un cibercafé, para ayudar a la familia. Si hay un financiamiento para muchachos y muchachas que quieren estudiar computación, que quieren meterse a una universidad privada, porque talvez en la pública el cupo no da… si se les presta a ellos, para que puedan estudiar, con la condición de que, cuando terminen su estudio, y empiecen a trabajar, paguen poco a poco ese préstamo ¡sin intereses! Allí, vamos a tener una Nicaragua en paz, con seguridad, donde ¡todo el mundo! podrá transitar tranquilamente las calles de todos los barrios, sin temor alguno a las pandillas… porque, ¡las pandillas van a desaparecer! el día que esos niños teng an estudios, cultura, deporte y tengan trabajo.

 

Igualmente, en el campo, donde la situación de los niños y de la familia ¡es terrible! La pobreza en el campo es tremenda. Muchos de ustedes hermanos, vienen del campo, se tuvieron que venir, porque ya no podían sobrevivir y se vinieron a Managua, se vienen a las ciudades, para buscar cómo sobrevivir, porque en el campo ya no hay ninguna oportunidad; otros tienen que irse a los Estados Unidos, a Costa Rica, Guatemala, o cualquier otro país, a hacer por la vida.

 

Pero aquí, lo importante como les decía, es generar empleos, trabajo; darles crédito a los productores del campo, a toda la gente que quiere trabajar en las ciudades; a la que quiere poner un puestecito para vender carne, vender gaseosas, nacatamales. Lo hace con esfuerzo propio, con grandes sacrificios, pero, si se les da un financiamiento, ¡inmediatamente! van a prosperar ellos con su familia.

 

Si tenemos empleos, va a haber gente que va a comprar esos productos, porque, si no hay empleos de nada sirve estar produciendo porque ¿quién te va a comprar? ¿Quién compra los tomates, las cebollas, si no hay empleo? ¿Quién compra el arroz, el azúcar, si no hay empleo…? A comprar un puchito de azúcar, de frijoles, de arroz, y distribuir aquello en la familia, a ver cómo comen un poquito cada uno.  Pero ¡si hay empleo! todo el mundo puede comprar en la fritanga; puede fiar en la pulpería, donde le van a poder fiar   porque van a decir: si este tiene trabajo, le podemos fiar.  Si no tenés trabajo, en la pulpería te dejan de fiar… ¡esa es la realidad!  

 

El empleo lo vamos a generar rápidamente, dándoles crédito con intereses bajos, a los productores de la ciudad y del campo; dándoles crédito a aquellos jóvenes que quieran poner su taller… porque muchos jóvenes se gradúan, y después ¡no hayan que hacer! y dicen: bueno, voy a poner un tallercito para reparar radio, televisores, computadoras, de acuerdo a la especialidad que estudiaron… ¡y no tienen cómo instalar su tallercito!

 

Tenemos que darles financiamiento, crédito con intereses bajos, a todos esos jóvenes, para que puedan prosperar; porque, todos los nicaragüenses tienen derecho a la riqueza, ¡no es cierto que solamente los ricos tienen derecho a la riqueza! Los pobres tienen también, derecho a la riqueza, ¡tienen derecho a prosperar, a mejorar sus condiciones de vida!

 

Decíamos que faltan 17 días para el 5 de noviembre y, tenemos que agradecer, a todos aquellos nicaragüenses, mujeres y hombres, que, hoy más que nunca, están convencido que el futuro de Nicaragua está en la casilla de la victoria, en la casilla 2; en la casilla de la Unidad Nica-ragua Triunfa; en la casilla de la Paz, del Trabajo, de la Reconciliación.

 

Pero, también tenemos fortalecernos en estos días que faltan, ¡estos 17 días son cruciales! para fortalecer el espíritu, la moral. Y, eso, se fortalece pidiéndole todos los días a Dios, Nuestro Señor… ¡pidámosle todos los días a Cristo, que nos de la fortaleza necesaria! para no dejarnos confundir, no dejarnos engañar, por todas las infamias, las calumnias, las mentiras, que viven inventando y transmitiendo en los medios de comunicación y, otras que seguirán inventando, para tratar de confundir al pueblo nicaragüense.

 

Son momentos en donde, la fortaleza espiritual ¡es determinante! Porque, con esa fortaleza espiritual, el pueblo nicaragüense, iluminado por Dios ¡sabrá depositar su voto, de forma masiva, el próximo 5 de noviembre, en la casilla de la victoria, en la casilla 2!

 

¿Qué les puedo decir, a nuestros hermanos y hermanas que todavía no confían…? porque ¡claro! la campañas son terribles; todas las barbaridades que dicen ¡son terribles! La forma en que lo dicen ¡es terrible! Hay gente sencilla, ingenua, que se confunde con facilidad, ¡que se atemoriza, cuando le dicen tantas barbaridades!

 

¡Fíjense bien…! Algunos dicen que va a regresar la guerra y el servicio militar… ¡qué cosa más absurda! Y ¿quiénes son los que lo dicen? Aquellos que ¡nunca supieron lo que era realmente una guerra! Porque, los que nos enfrentamos en la guerra, en la época de la dictadura de Somoza; los que nos enfrentamos en la guerra, en los años 80… precisamente, porque sabemos lo doloroso que es perder un ser querido, porque todos los hemos perdido; porque sabemos lo doloroso que es tener un familiar lisiado, que perdió una pierna, la vista; porque sabemos lo que son los horrores de la guerra… ¡los que más aborrecemos la guerra y más amamos la Paz… somos aquellos que conocimos de los horrores de la guerra! y, por eso es que aquí… ¡nunca jamás volverá la guerra! y ¡nunca jamás volverá el servicio militar a Nicaragua!

 

Ahora, se trata de que nos ayudemos todos; que hagamos de Nicaragua una sociedad solidaria, con un sentido de solidaridad; apoyarnos todos, y, con ese sentido de solidaridad, vamos a generar empleos, y, vamos a invitar… ¡estamos invitando! a los que más tienen, a los que más riqueza acumulan… que pongan su parte, para acabar con la pobreza, con la miseria y que entonces, en Nicaragua, ¡todos podamos prosperar y no solamente unos pocos!

 

Igualmente, con solidaridad, unidos todos, es que podremos resolver, de una vez y para siempre, este problema de la energía que afecta a la vez, el agua, que es un servicio básico y, afecta a toda la economía, porque cuando falta la energía ¡se afecta todo! Si afecta la economía del que tiene más dinero, del que tiene la mayor empresa en Nicaragua…¡imaginémonos… en la Zona Franca hay 80 mil trabajadores! Se va la energía… ahí pierden los dueños de la Zona Franca y pierden los trabajadores… entonces ¡es un crimen contra la economía!

 

De igual manera, pierde la señora esforzada, la ama de casa que tiene su pulpería, que tiene su mantenedora, ¡se fue la luz! perdió.  La que tiene la fritanga sale con ella a la calle, aunque no utilice energía eléctrica para cocinar, para freír los choricitos, las tajadas fritas, las tajadas de maduro, el queso frito, el gallo pinto, la carne asada y todo eso… ¡nos va a dar hambre! ¿verdad? Aunque no utilice energía, porque todo lo hacen al carbón o con leña… ¿quién va a llegar a comprar? A la gente le da miedo andar en la oscurana en el barrio, para ir a la fritanga a comprar, entonces, también ¡pierde!

 

Todo el que tiene un negocio pequeño, mediano o grande ¡pierde! El estudiante que tiene una computadora, que  ¡cuánto le costó conseguirla! el que tiene un cibercafé donde los estudiantes van a trabajar, ¡pierde! Y el estudiante no puede estudiar. Se ve afectado todo el país.

 

El único gobierno que puede resolver, de una vez por todas, este problema de la energía, para que desaparezcan para siempre estos apagones es el Gobierno de la victoria… ¿en la casilla? ¿en la casilla?

 

Y ¿qué les puedo decir, a estas personas que tienen esas dudas, esos temores, que les explicaba antes? Esas personas que se dejan confundir, engañar, por su atraso, por lo que sea, o porque tienen mucho rencor en el corazón, todavía… ¿qué les puedo decir? Acerquémonos, hagamos un esfuerzo de acercarnos a Dios, a Cristo, porque todos, la inmensa mayoría de los nicaragüenses somos cristianos ¡todos! La inmensa mayoría creemos en Dios, pero ¡que difícil es amarnos los unos a los otros!

 

Porque Cristo no dijo: ”mátense los unos a los otros;” “ódiense los unos a los otros;” Cristo no dijo: “asáltense los unos a los otros.” Cristo no dijo: “háganse ricos unos pocos y que la inmensa mayoría sea pobre.” ¡No! Cristo dijo: ¡ámense los unos a los otros, y tratá a tu prójimo como te tratás a vos mismo!

 

En este recorrido, como en todos los que estamos haciendo, nos llena cada día, de más alegría, de más optimismo, de más seguridad, más confianza en la victoria. No hay que olvidarse de las cédulas, hay que tenerlas guardaditas en la casa; no anden con las cédulas de arriba para abajo, porque la pueden perder, y ¡cédula que perdamos… voto que perdemos! ¡hay que cuidar las cédulas!

 

Hay que asegurar las mesas… los fiscales en todas las mesas; la logística, para que no le falten los alimentos a nuestros hermanos que estén en esas mesas ¡y no se vayan a mover! No pueden parpadear… tienen que asegurar que esos votos se cuenten bien, ¡para que la victoria sea del pueblo, de la Reconciliación, de la Paz!

 

Con esa fuerza, con esa energía, con esa forta-leza de espíritu, hermanos, hermanas nicara-güenses; hermanos, hermanas del Distrito IV; hermanos, hermanas de Managua… ¡a trabajar duro! estos días que nos faltan, ¡a trabajar sin descanso! A trabajar más unidos que nunca, más convencidos que nunca, que la victoria está cada día más cerca, y entonces, estaremos más orgullosos este 5 de noviembre de decir: “soy puro pinolero, nicaragüense por gracia de Dios.”