El racismo es un sistema de dominación, un abuso sistemático de poder de un grupo sobre otro grupo

EL RACISMO ARGENTINO ES UN RACISMO EUROPEO

Candelaria de Olmos (Indymedia)

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Reportaje a Teun van Dijk–Las elites blancas preformulan el racismo en la sociedad, porque son las elites las que controlan la TV, los periódicos, los textos escolares, los libros.

EL RACISMO ARGENTINO

ES UN RACISMO EUROPEO

Metáforas. El racismo se manifiesta en el discurso. En Europa, la inmigración se representa como una invasión, explica Teun van Dijk.

 

Por Candelaria de Olmos

Publicado en Córdoba

 

El nombre de Teun van Dijk puede resultar extraño para quien no haya incursionado en el árido terreno de la lingüística. Pero, incluso a quien se encuentre familiarizado con este nombre, podrá sorprenderle que Van Dijk haya publicado recientemente un libro sobre Dominación étnica y racismo discursivo en España y América Latina.

 

El eminente lingüista holandés es conocido por sus estudios sobre gramática del texto y psicología cognitiva, que datan de 1970.

 

El actual profesor de la Universidad de Pompeu Fabra (Barcelona) no reniega de sus primeras investigaciones, pero, durante la década del ‘80 y al cabo de una estadía prolongada en México, consideró que las teorías en las que venía trabajando –tenían muy poco que ver con los problemas reales en este mundo, y que ya era hora de trabajar en problemas más sociales y políticos.

 

-Uno de estos problemas fundamentales, especialmente en Europa, era el racismo, explica Van Dijk en la entrevista vía correo electrónico que mantuvo con este diario

 

Desde entonces sus investigaciones sobre el tema han trascendido las fronteras del Viejo Continente, no sólo porque se ocupan del racismo en otras partes del mundo, sino porque se están llevando a cabo con equipos de países como Argentina, Chile, México, Venezuela, Brasil y Colombia.

 

Esas investigaciones se enmarcan en el análisis del discurso que, para Van Dijk, tiene una dimensión crítica.

 

–¿Cuál es la definición de racismo que utiliza en su análisis?

 

–Defino como racismo a un sistema de dominación, un abuso sistemático de poder de un grupo sobre otro grupo.

 

Históricamente, esa dominación ha sido de los europeos blancos sobre los pueblos de África, Asia y las Américas.

 

Actualmente se ejerce sobre la gente del Sur y del Este que han migrado a Europa y Norteamérica.

 

En las Américas, la dominación es de la gente (más) blanca sobre indígenas y afro descendientes.

 

–Usted se refiere a diferentes modalidades de racismo: económico, político, cultural, social y racial propiamente dicho. ¿Cuál es la pertinencia de estas distinciones?

 

–La dominación puede tomar muchas formas: económicas, laborales, políticas, culturales.

 

En general, distingo entre dos niveles: el nivel de las prácticas sociales, como la discriminación –que incluye el discurso racista–, y el nivel de las ideas, como los prejuicios e ideologías racistas.

 

–¿Qué relación hay entre el racismo y otras prácticas y discursos discriminatorios?

 

–La discriminación de género, de clase y otras formas de exclusión también son parte de sistemas de poder y de dominación.

 

El sexismo y el clasismo se ejercen y reproducen como el racismo.

 

La diferencia obvia es que el racismo se basa en ideas de  raza, de  etnia u otras construcciones ideológicas sobre las diferencias humanas, incluso culturales.

 

En esas construcciones el ser blanco o europeo se asocia a valores de superioridad.

 

Hoy en día, hablar de superioridad de raza ya no es políticamente correcto, pero hay otras formas de elaborar representaciones según las cuales Nosotros somos mejores que Ellos: más desarrollados, más modernos, más avanzados, más sofisticados, más pacíficos, más inteligentes, etcétera.

 

La discriminación ilustrada

 

–¿Qué papel desempeñan las elites en la formulación y reproducción del discurso y las prácticas racistas?

 

–Las elites blancas, y sobre todo las elites simbólicas (políticos, periodistas, profesores e investigadores) dan el mal ejemplo. En mi opinión preformulan el racismo en la sociedad, de modo que tienen la primera responsabilidad por lo que se dice y se escribe sobre inmigrantes, minorías y gente no europea. Por eso el racismo elitario me parece un problema más serio que el racismo popular. Puede ser que, a veces, el racismo popular sea más abierto y más explícito, pero en general sus ideas vienen de las elites.

 

Simplemente porque son las elites las que controlan el discurso público: la televisión, los periódicos, los textos escolares, los libros.

 

–¿Desarrollar un discurso antirracista también es responsabilidad de las elites?

 

–Las formas de antirracismo también son preformuladas por las elites. En general se trata de una minoría que se solidariza con las minorías –con Ellos–, y entonces es considerada traidora de Nosotros. Por eso, si investigas sobre racismo, tienes muchos problemas: no te dan dinero para ese tipo de investigaciones y los resultados suelen generar respuestas muy agresivas. Lo sé por mis experiencias con los periodistas y científicos sociales de Holanda, por ejemplo, para quienes la conclusión de que Holanda es un país racista es un escándalo.

 

–¿Cuáles son las estrategias más frecuentes que permiten identificar el racismo discursivo?

 

–Depende de quién habla o escribe, y también del contexto. En mis investigaciones sobre el racismo elitario, la primera y más característica dimensión del discurso racista es la negación del racismo. Las elites tienen una auto-imagen tan positiva de sí misma, y no pueden creer que también ellos son capaces de decir o escribir cosas racistas.

 

En la política o en los medios, Ellos aparecen asociados a la delincuencia, la violencia, las drogas y cualquier amenaza o problema para Nosotros.

 

La misma estrategia se encuentra en la selección de las palabras o en las metáforas: por ejemplo, en Europa la inmigración se representa como una invasión.

 

Ese es también el caso de Argentina con los inmigrantes de Bolivia y Perú que tienen aspecto más indígena. No fue así, en cambio, con los inmigrantes que vinieron de Alemania o Italia.

 

Esclavos de las ideas

 

–¿Qué vínculos hay entre el colonialismo, la inmigración y el racismo?

 

–El racismo europeo estuvo profundamente conectado con el colonialismo, que legitimó la dominación y la explotación. Cuando en las últimas décadas los Otros migraron a Europa, fueron recibidos con ideas, actitudes, ideologías e imágenes muy viejas, provenientes del discurso racista del colonialismo.

 

Todavía hoy los inmigrantes marroquíes en España son llamados moros. La agresión en contra de árabes y musulmanes data de siglos, como lo demuestra Edward Said en sus libros.

 

Por último, los caribeños en Inglaterra y Holanda se representan con imágenes que tienen sus raíces en la esclavitud. Colonialismo y racismo contemporáneo tienen en común la ideología de superioridad europea (u occidental) y las prácticas sociales de la dominación, la discriminación, la exclusión.

 

¿Hay alguna relación entre las políticas conservadoras y el racismo?

 

–El racismo no es de derecha o de izquierda, sino del grupo dominante blanco.

 

Puede ser que por su compromiso más explícito con la igualdad, la izquierda sea más sensible al racismo que la derecha, pero no es ninguna garantía. Todos los gobiernos europeos practican la exclusión de los no europeos y ninguno de ellos actúa enérgicamente contra el racismo.

 

La prensa de derecha, sobre todo en Europa, puede adoptar una posición más dura, más anti-inmigración, pero, en general, toda la prensa asocia inmigrantes con problemas y delincuencia.

 

En Argentina y América latina tampoco hay una diferencia fundamental entre la izquierda y la derecha con respecto al tratamiento de los indígenas y los negros.

 

CO/

 

Córdoba, 28 de marzo de 2004.

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