En un articulo polémico, el autor de La Ecodemocracia, analiza estrategias del poder mundial.

LA VERDAD OCULTA DEL FEMINISMO CONSISTE EN DESTRUIR AL PADRE

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-El Feminismo y la Homosexualidad estan recibiendo un fuerte impulso desde los medios de difusion En este artículo Walter Moore devela que oculta esta estrategia.  

LA VERDAD OCULTA DEL FEMINISMO 
CONSISTE EN
DESTRUIR AL PADRE
 
Por Walter A. Moore

El feminismo es una estrategia social que comienza cuando la burguesía capitalista asume el poder en forma definitiva y el Imperio Británico despliega su estrategia de expansión mediante la colocación de productos industriales caros a cambio de materias primas baratas.

El feminismo no es sino parte del proceso de imposición social del Paradigma Capitalista que había comenzado con la expansión comercial durante el Renacimiento Europeo.

Como lo ha descrito Foucault, la toma del poder por un grupo social por sobre otros miembros de la sociedad no requiere solamente la toma del control del Estado (si bien ese control permite establecer con mayor velocidad, profundidad y permanencia la dominación del resto de la sociedad) sino que para sostenerse requiere la instalación en profundidad de lo que Foucault designa como “micropoder”, o sea la instalación en la base misma de la sociedad de las relaciones de dominación que tienen en su cúspide al poder del Estado.

Ningún cambio liberador en profundidad es posible mientras estas relaciones de dominación instaladas en lo que podríamos llamar el ADN de la sociedad, las relaciones de “micropoder” se mantengan intactas.

Como veremos, el feminismo ha sido un instrumento central para consolidar el poder del Imperialismo Internacional del Dinero. 

LA PARTE ESCONDIDA DE LA HISTORIA SOCIAL DEL CAPITALISMO.

Detrás de la idea correcta de que el principal instrumento de la dominación capitalista es el comercio, detrás del cual está la industria, que ha sido organizada como un mero instrumento del comercio, se oculta que el instrumento central de la dominación capitalista es la hegemonía del dinero como forma de intercambio y la instalación de un conjunto de imágenes mentales y recorridos intelectuales que lo jutifican.

Desde el origen mismo del capitalismo los futuros Dueños del Mundo comprendieron que su poder no se encontraba en el comercio, sino en el manejo del dinero.

El comercio, como la industria no fueron sino recursos para conformar la estructura de micropoder social establecida mediante el dinero.

Si al Capitalismo lo llamáramos “Dinerarismo”, designando al proceso por su “estructura molecular” instalada en todo el comportamiento de la sociedad y no sólo en el manejo de los que acumulan la mayor cantidad de dinero, o sea los “capitalistas”, la historia de la dominación se haría más evidente.

No se trata de cambiar la aparente irracionalidad el “capitalismo privado” por la planificación propia del “capitalismo estatal” sino de sustituir la sociedad dineraria por otra en la cual el dinero no determine la totalidad de las relaciones sociales.

En esa hegemonía del dinero sobre todo el accionar humano consiste el Paradigma Capitalista Europeo, este que ha llevado a la Humanidad y al Planeta al borde del colapso con el simplismo del “Costo-Beneficio” como principal criterio de evaluación de cualquier proceso.

La instalación del Feminismo como “reivindicación social” ha sido uno de los grandes méritos de la sociedad dineraria pues hace aparecer como “liberación” un proceso que, en su realidad social, no discursiva, ajusta los mecanismos de sometimiento social al Poder del Dinero.

Estamos tan sumergidos en el Paradigma Dinerario, que nos resulta muy difícil concebir un funcionamiento de nuestra sociedad sin dinero.
Pero esta dificultad comienza a disiparse cuando comprendemos que el dinero es, ante todo un sistema de información. Y un sistema de información siempre puede sustituirse por otro sistema de información.

Los teóricos del Poder del Dinero han instalado la idea que no es posible prescindir del dinero, pues cualquier sistema de información sobre el sistema de intercambio no sería más que una nueva forma de dinero. Pero la sustitución del “papel moneda” por el “dinero electrónico” de las tarjetas de crédito y débito y la “bancarización” de la sociedad, si bien constituyen una etapa de consolidación del Poder del Dinero, también muestran con claridad que el dinero es sólo un sistema de información.

Y ningún proceso liberador es posible si no se sustituye este sistema de información, en el cual se basa toda la “microfísica” del poder capitalista, por otro sistema en el cual la información fluya como un sistema de liberación y no de opresión, esa será, sin duda la lucha central en la sociedad del Tercer Milenio.

Ese sistema ya existió y rigió el funcionamiento de todas las sociedades agrarias durante miles de años, inclusive en los mil años de la Edad Media Europea, antes de ser sustituido por la masividad de la producción capitalista. Esta masividad de la producción instaló la “sociedad de masas” acerca de la cual se ha derramado tanta tinta.

El proceso de toma del poder por parte del Poder del Dinero tomó siglos y avanzó paso a paso, sostenido en la enorme capacidad de manejo de la información que brinda el dinero como instrumento.

La historia misma del dinero nos brinda la pista de cómo, los que manejaban este instrumento se fueron apoderando del poder, o lo que es lo mismo, imponiendo sus paradigmas al resto de la sociedad, esto es: instalando su sistema de “micropoder”.

Uno de los grandes éxitos del Poder del Dinero proviene de confundir dos cosas muy distintas, asimilando la idea del Dinero y con la de Riqueza. En realidad se trata de asuntos muy diferentes, tal como puede apreciarse en la siguiente tabla comparativa:
 

VA IMAGEN COMPARATIVO RIQUEZA Y DINERO
 

Lo que llaman dinero no se inventó como dinero sino que apareció como un sistema de intercambio de semillas o sea de riqueza real, manejado por el grupo social en los cuales se depositaba la sabiduría en la antigüedad: los sacerdotes.

Ellos eran los depositarios de las semillas que sustentaban a su comunidad, constituyendo la primera forma de acumulación, creando así la sociedad agrícola que se distinguió de la sociedad tribal de cazadores y recolectores.

Hoy, en plena “revolución genética” no podemos dudar que las semillas son una formidable fuente de información, pero no se trata de información abstracta, como la del dinero, sino de “información vital”, o sea “información viviente”.

En otras palabras, la primera forma de acumulación de riqueza por parte de las sociedades no fue el dinero. Los sacerdotes cuidaban las semillas para prevenir las hambrunas de la comunidad y prestaban las semillas a los agricultores, y por cada bolsa que recibían debían devolver al menos tres ¡Un interés del 300%!. Pero por cada semilla de maíz plantada, por ejemplo, se obtienen unos 5.000 granos, o sea que la producción tiene un rendimiento del 500.000% donde el 300% de interés se convierte en un 0,06% de la riqueza que el préstamo genera.

Los agricultores cambiaban a su vez las semillas por los instrumentos y construcciones que producían los artesanos y las mujeres se encargaban de convertir las semillas en alimentos, que se complementaban con los animales silvestres o domesticados de que disponía cada grupo familiar. Era una economía tan simple como abundante, en la cual cuidar a la Naturaleza y respetar sus ciclos era la clave para la supervivencia.

El Poder del Dinero fue avanzando paulatinamente, quedándose con parte de esa abundancia, al sustituir la riqueza concreta de los productos consumibles, por el dinero abstracto que, como cualquier abstracción, siempre permanece.

Podríamos decir que la Historia reciente puede describirse como una batalla entre la realidad de la Riqueza versus la abstracción del Dinero.

En este escenario es necesario que la sociedad dependa cada vez más del dinero y para eso es necesario que la supervivencia física dependa de su tenencia o carencia. La instalación del Paradigma Capitalista puede resumirse como la sustitución dentro de la sociedad de la Riqueza por el Dinero, y esto, necesariamente, tiene que abarcar tanto a las relaciones sociales como al espacio vital donde las sociedades viven.

El primer gran ataque de las huestes del dinero se hizo contra las comunidades productivas medievales, las comunidades artesanales, en las cuales la sociedad ante el amparo patriarcal de la aristocracia se autoabastecía de todo lo que necesitaba y pagaba tributo al señor feudal para que los defienda de los predadores externos (o sea de otros señores feudales que consideraban más productivo robar que trabajar).

Los miembros de la aldea medieval, analfabeta, comprendían en profundidad como funcionaba la Naturaleza, estaba viva la lógica de una sociedad estable y relativamente feliz del sistema medieval a pesar de los publicitados e indudables abusos de los señores feudales, agigantados por las imágenes aterradoras impulsadas por el mercantilismo que escribió la historia después de sacar del poder a la aristocracia.
 

LA HISTORIA OCULTA DEL FEMINISMO

Así como la sociedad de las corporaciones artesanales era autosuficiente, es decir se autoabastecía de casi todo lo que necesitaba, sus miembros generaban su aprendizaje en el contexto de actividades concretas, en cada taller existía un sistema de aprendizaje de oficios y esa forma de aprendizaje permitió, por ejemplo, construir las catedrales. El resto del aprendizaje se hacía de la vida cotidiana en contacto con la Naturaleza.

El aprendizaje abstracto, basado en palabras escritas quedo sabiamente recluido en los monasterios, pues ese saber se consideraba peligroso (ver “El nombre de la rosa” de Umberto Eco).

El liberalismo fue encontrando los elementos para imponer sus paradigmas, instalando así el Poder del Dinero. 

Necesitaba, ante todo, controlar a las autosuficientes corporaciones artesanales, que usaban muy poco el dinero, y por lo tanto sólo los abastecían hasta conseguirlo. Pero los mercaderes necesitaban más excedentes de su producción, por lo tanto no podían tolerar que los artesanos no trabajaran para satisfacer sus pedidos y desesperaban ante el argumento de que ya tenían suficiente para las escasas necesidades que podía satisfacer con dinero.

Aquí se produce un choque entre el paradigma de la felicidad autosuficiente de la aldea medieval y la ambición de poder de los que habían comprendido todo el potencial que el dinero tenía para lograrlo. Ellos necesitaban que los artesanos trabajaran aunque no lo necesitaran para vivir. Y eso no podía lograrse sino usando cualquier recurso para vencer su voluntad, y destruir su organización social.

La historia política de la tecnología prueba que el desarrollo tecnológico no fue la consecuencia automática de la materialización de mentes brillantes, sino que esas aplicaciones fueron puestas en práctica en la medida que contribuían a incrementar el poder de los mercaderes.

La industria no se crea para disminuir el esfuerzo humano ni para aumentar la calidad de la producción, sino para que los mercaderes ganen más dinero; y cada vez que la mente humana perfecciona los procesos productivos, estos son aplicados para generar mayores beneficios a los dueños del dinero. Un ejemplo es la política de "obsolescencia planificada" aplicada por las estructuras de diseño, para que los productos se programen para durar en uso un mínimo de tiempo por el único motivo de obligar a comprar otros que los reemplacen.

La tecnología actual permite que una heladera o un auto funcione durante medio siglo, pero en menos de una década debe quedar obsoleta por su funcionamiento deficiente, la imposición de una nueva tecnología o simplemente por una moda que deja anticuado el diseño.

La batalla para destruir las corporaciones artesanales fue larga y cruenta, la historia de la destrucción de las Comunidades Jesuítico Guaraníes es nuestro ejemplo local, pero sucedió en todas la regiones en que se instaló el Paradigma Capitalista Europeo.

Mantener al hombre ignorante y esclavizado y a las comunidades organizadas para depender del dinero rigió la macropolítica mundial durante medio milenio, al mismo tiempo que en la micropolítica se trataba de destruir todos los sistemas de autosuficiencia:

Después de destruir las comunidades artesanales, comenzaron a desarmar la familia amplia, integrada con muchos miembros que se apoyaban mutuamente gracias a los distintos roles sociales y familiares, para lo cual se impuso la familia nuclear con sólo los tres miembros imprescindibles para la reproducción: Padres e hijos.

El paso siguiente se dio en las fábricas de la Primera Revolución Industrial. Estas al principio necesitaban el trabajo masculino, pues las tareas requería tanto fuerza como destreza, la herrería, la molienda, la carpintería y el uso de máquinas alimentadas por la fuerza bruta de la máquina de vapor requerían del trabajo masculino. Pero no sucedía lo mismo con los telares. Muchas de sus actividades no requerían fuerza sino la atención sostenida y la prolijidad obtenida durante las larga sesiones de tejido y bordado en las cuales las mujeres usaban su tiempo mientras el hombre se encontraba en la fábrica.

Y entonces las fábricas inventaron un lugar para las mujeres, y eso tuvo graves consecuencias. No sólo en la estructura familiar, sino en el hábitat urbano.

La Familia Nuclear requiere una casa diferente del “domus” romano propio de la familia amplia (las que en la Argentina se conocen como "casas chorizo").

El paradigma de la producción uniformizada, se reflejó en la uniformidad de los barrios obreros británicos. Esa alineación de casitas grises de dos pisos tuvo como objeto sacar a la gente de las comunidades autosuficientes con huertos y acceso directo al campo, y hacer que dependan del dinero tanto para alimentarse como para pagar la renta, de estas casas generalmente provistas por los dueños de las fábricas.

Este modelo se expande a la ciudad. Al ritmo de la especulación inmobiliaria que convierte la hectárea de campo en metros cuadrados urbanos, se logra separar el lugar donde vive la mayor parte de la gente, del campo donde se encuentra el alimento y las materias primas necesarias para la vida.

Un hombre con semillas y un arco y flechas puede obtener sus alimentos, y con unos pocos instrumentos puede construir y sostener su casa, pero se lo debe privar de esa posibilidad convirtiendo la tierra y el sustento diario en algo que sólo puede obtenerse y sostenerse disponiendo de dinero.

Así la propiedad y la especulación inmobiliaria se hacen inseparable de la propiedad y especulación dineraria.

El desarrollo tecnológico, y sobre todo el desarrollo mercantil, permite simultáneamente que cada vez puedan obtenerse más productos y servicios mediante el dinero, y si el pan y los vestidos pueden comprarse afuera, la mujer puede ir a trabajar a las fábricas o a las oficinas.

Es así como a finales del siglo 19 el Poder del Dinero comprende que el trabajo femenino le brinda múltiples ventajas para el desarrollo del paradigma de dominación.

Por una parte, la supervivencia de cada familia depende cada vez más del dinero, por otra, el Sistema no se puede permitir que al trabajar dos miembros de la familia esta pueda tener un excedente de ahorro que le permita cambiar de trabajo a voluntad, comprar su propia casa dejando de pagar renta. Por eso imponen la norma de pagar menos a las mujeres y al mismo tiempo disminuyen, via inflación, los ingresos de los hombres.

La resistencia de las mujeres a abandonar la seguridad de los roles tradicionales de madres y esposas para salir a la calle a luchar por empleos que hasta entonces eran de los hombres.

Para superar este obstáculo aprovecharon la emergencia de  "primera luchadoras por los derechos humanos", aunque en realidad eran mujres que en realidad buscaban obtener sus derechos como ciudadanas, o sea como habitantes urbanas.
 
Esta capacidad para seleccionar acontecimientos que le permite al Sistema incrementar su dominio social es una característica fundamental de la estructura política de la burguesía, el liberalismo. El liberalismo no es un sistema de ideas sino un sistema de oportunidades aprovechadas y consolidadas en el tiempo. Si una idea cualquiera funciona para aumentar las ganancias y el poder de algún grupo, es estudiada, es ensayada en distintos contextos y luego implementada socialmente, si la sociedad la absorbe, se profundiza, si resiste, se retiran esperando una oportunidad más propicia.

En esto consiste su fortaleza, y también su debilidad, porque se trata de presentar como ventajas para la mayor parte de la sociedad actividades que en realidad solo sirven para beneficio de los más ricos.

Cuando el engaño es muy evidente, aparecen las revueltas. Entonces El Sistema retrocede, pero queda en pie sostenido por su “microfísica” que es la organización dineraria de la sociedad.

El Feminismo se inserta de esta microfísica para “dinerizar” el funcionamiento de la sociedad, pues la mujer abandona el autoabastecimiento para necesitar dinero para vivir, lo cual la lleva naturalmente a buscar un trabajo fuera de su casa. Pero

¿QUE OCULTA LA METÁFORA DEL FEMINISMO?

La mujer autosuficiente no necesita al hombre, pues si este no cumple funciones económicas esenciales puede considerárselo prescindible. Esa es la lógica economicista.

El modelo de la Mujer Autónoma prevé que ella quede inseminada de alguna manera, encuentre sus estímulos sexuales cambiando de parejas, logre que alguien se haga cargo de los niños mientras va a trabajar, para lo cual el Sistema la provee de determinadas instituciones sociales, e ingrese en la autopista exitista, en la cual, aunque triunfe y se encuentre satisfecha, se sienta profundamente infeliz.

Y no se encuentra feliz por no tener partenaires masculinos, porque puede encontrarlos con facilidad, sino porque su vida carece de un curso claro, de una seguridad ante el futuro.

Y eso no puede encontrarlo en parejas que cambia con facilidad en una especie de búsqueda inacabable. Sus vidas no tienen raíces profundas, una estructura moral, una visión amplia del mundo, y en consecuencia, sin futuro predecible. Y no tiene todo eso, porque eso es lo que proporciona la figura del padre en una familia.

Y la Mujer Autónoma no sabe honrar al hombre como padre, porque no tuvo el ejemplo de masculinidad de su propio padre y del respeto a él por parte de su madre.

Los hombres a su vez, no encuentran a la mujer que los respete, porque no disponen del entrenamiento necesario para hacerse respetar, porque la mayor parte de los hombres de la clase media (que es la eterna víctima de estos manejos) también fueron víctimas del “padre ausente”, o sea que no tienen una imagen sólida de un padre que puedan, a su vez, transmitir a sus hijos.

En los sectores más pobres el asunto es más grave aún, porque las mujeres con varios hijos se encuentran con problemas irresolubles sin la protección de un hombre (quien muchas veces huye de sus responsabilidades ante la impotencia de no poder resolver los problemas básicos de alimentación y vivienda de su familia) y la mujer abandonada busca el amparo de cualquiera que esté dispuesto a darle un mínimo de protección.

Si tiene suerte, sus hijos e hijas crecen más o menos normalmente, pero si lo único que consigue es un perverso a su lado, su vida y la de toda la familia se convierte en un calvario.

La pregunta que debemos hacernos entonces es ¿Por qué el sistema dominante considera importante excluir al padre? (Y esto no es una mera deducción lógica sino que queda claramente oculto en un estudio encargado a las Naciones Unidas
[1] que costó 1.500 millones de dólares y llevó 10 años en los cinco continentes).

Existen dos motivos fundamentales para no crear las estructuras sociales que permitan sostener un padre presente y con sus roles claros y definidos:

          1.)   Si la familia se hace frágil, los individuos (hombres y mujeres) se convierten en presencias mudas y temerosas ante el poder.
Si el padre ya no es el poder iluminador, el que germina a una madre nutricia, el que protege de los enemigos externos, su rol es sustituido por el dinero que compra instituciones de protección.
Si su lugar afuera, en el mundo, es ocupado por la mujer, y el lugar de la madre adentro, nutriendo la vida, es sustituido por la capacidad de consumo, todas las relaciones básicas que sostienen una familia quedan rotas.
Pues la ley de la vida es que el padre protege, la madre nutre, y así ambos cuidan la integridad de la unidad reproductiva humana.
También son necesarias la sabiduría y el apoyo de los mayores y de otros parientes, pues estas relaciones brindan oportunidades de control de los desbordes individuales y permiten que un aprendizaje a los niños tenga una multiplicidad de pareceres; y así una familia ampliada permite la cooperación en la lucha por la vida entre los adultos. Ventajas que la familia nuclear ya no tiene.

            2.)  
Se pierde el concepto de “Patria”, etimológicamente “tierra de los padres” y "tierra protegida".
La continuidad histórica es una función del padre. La palabra Patria y Patrimonio derivan del rol del Padre.
Pero para incrementar el control social el Sistema quiere individuos sin Patria y sin Patrimonio, y en la microfísica del poder esos roles corresponden al padre, no al hombre, que puede ser un guerrero, un trovador o un mendigo trashumante, sino al padre: al hombre arraigado y responsable.

Alguien responsable se siente con derechos, y defender a la familia es defender los derechos sociales, a tener su casa, su comida, un trabajo digno y enaltecedor. Esta es su responsabilidad, el rol que compensa el esfuerzo cotidiano de la mujer, y el milagro de concebir un hijo en su seno.
 
Por otra parte, no puede haber situación más desprotegida para una mujer que parir un hijo sin un padre a su lado y, criar un niño sin un padre que traiga el alimento y proteja la casa.

Por eso es necesario reconstruir la estructura familiar, cuyo equilibrio necesita la presencia del padre, con una continuidad validada por los mensajes que los niños reciben de la madre.
 
Para impulsar una familia saludable debemos tener en claro que la estructura de la familia se basa en la interacción de cuatro tipos de energía:

La energía afectiva, la energía sexual y la energía económica, que dependen y se funden en la energía espiritual, la forma de energía más permanente, originaria y sostenedora de todas las otras.

Estas cuatro energías interactúan de acuerdo al siguiente esquema: 


El feminismo no es sino parte del proceso de imposición social del Paradigma Capitalista que había comenzado con la expansión comercial durante el Renacimiento Europeo.

Como lo ha descrito Foucault, la toma del poder por un grupo social por sobre otros miembros de la sociedad no requiere solamente la toma del control del Estado (si bien ese control permite establecer con mayor velocidad, profundidad y permanencia la dominación del resto de la sociedad) sino que para sostenerse requiere la instalación en profundidad de lo que Foucault designa como “micropoder”, o sea la instalación en la base misma de la sociedad de las relaciones de dominación que tienen en su cúspide al poder del Estado.

Ningún cambio liberador en profundidad es posible mientras estas relaciones de dominación instaladas en lo que podríamos llamar el ADN de la sociedad, las relaciones de “micropoder” se mantengan intactas.

Como veremos, el feminismo ha sido un instrumento central para consolidar el poder del Imperialismo Internacional del Dinero. 

LA PARTE ESCONDIDA DE LA HISTORIA SOCIAL DEL CAPITALISMO.

Detrás de la idea correcta de que el principal instrumento de la dominación capitalista es el comercio, detrás del cual está la industria, que ha sido organizada como un mero instrumento del comercio, se oculta que el instrumento central de la dominación capitalista es la hegemonía del dinero como forma de intercambio.

Desde el origen mismo del capitalismo los futuros Dueños del Mundo comprendieron que su poder no se encontraba en el comercio, sino en el manejo del dinero.

El comercio, como la industria no fueron sino recursos para conformar la estructura de micropoder social establecida mediante el dinero.

Si al Capitalismo lo llamáramos “Dinerarismo”, designando al proceso por su “estructura molecular” instalada en todo el comportamiento de la sociedad y no sólo en el manejo de los que acumulan la mayor cantidad de dinero, o sea los “capitalistas”, la historia de la dominación se haría más evidente.

No se trata de cambiar la aparente irracionalidad el “capitalismo privado” por la planificación propia del “capitalismo estatal” sino de sustituir la sociedad dineraria por otra en la cual el dinero no determine la totalidad de las relaciones sociales.

En esa hegemonía del dinero sobre todo el accionar humano consiste el Paradigma Capitalista Europeo, este que ha llevado a la Humanidad y al Planeta al borde del colapso con el simplismo del “Costo-Beneficio” como principal criterio de evaluación de cualquier proceso.

La instalación del Feminismo como “reivindicación social” ha sido uno de los grandes méritos de la sociedad dineraria pues hace aparecer como “liberación” un proceso que, en su realidad social, no discursiva, ajusta los mecanismos de sometimiento social al Poder del Dinero.

Estamos tan sumergidos en el Paradigma Dinerario, que nos resulta muy difícil concebir un funcionamiento de nuestra sociedad sin dinero.
Pero esta dificultad comienza a disiparse cuando comprendemos que el dinero es, ante todo un sistema de información. Y un sistema de información siempre puede sustituirse por otro sistema de información.

Los teóricos del Poder del Dinero han instalado la idea que no es posible prescindir del dinero, pues cualquier sistema de información sobre el sistema de intercambio no sería más que una nueva forma de dinero. Pero la sustitución del “papel moneda” por el “dinero electrónico” de las tarjetas de crédito y débito y la “bancarización” de la sociedad, si bien constituyen una etapa de consolidación del Poder del Dinero, también muestran con claridad que el dinero es sólo un sistema de información.

Y ningún proceso liberador es posible si no se sustituye este sistema de información, en el cual se basa toda la “microfísica” del poder capitalista, por otro sistema en el cual la información fluya como un sistema de liberación y no de opresión, esa será, sin duda la lucha central en la sociedad del Tercer Milenio.

Ese sistema ya existió y rigió el funcionamiento de todas las sociedades agrarias durante miles de años, inclusive en los mil años de la Edad Media Europea, antes de ser sustituido por la masividad de la producción capitalista. Esta masividad de la producción instaló la “sociedad de masas” acerca de la cual se ha derramado tanta tinta.

El proceso de toma del poder por parte del Poder del Dinero tomó siglos y avanzó paso a paso, sostenido en la enorme capacidad de manejo de la información que brinda el dinero como instrumento.

La historia misma del dinero nos brinda la pista de cómo, los que manejaban este instrumento se fueron apoderando del poder, o lo que es lo mismo, imponiendo sus paradigmas al resto de la sociedad, o sea: instalando su propio sistema de “micropoder”.

Uno de los grandes éxitos del Poder del Dinero fue instalar una confusión entre dos cosas muy distintas, asimilando la idea del Dinero y con la de Riqueza.
En realidad se trata de cosas muy diferentes, tal como puede apreciarse en la siguiente tabla comparativa:
 

VA IMAGEN COMPARATIVO RIQUEZA Y DINERO
 

Lo que llaman dinero no apareció como dinero sino como semillas o sea como riqueza real, y lo manejaba el grupo social en los cuales se depositaba la sabiduría en la antigüedad: los sacerdotes. Ellos eran los depositarios de las semillas que necesitaba la sociedad, o sea de la primera forma de acumulación de riqueza generada por la sociedad agrícola que se distinguió de la sociedad tribal de cazadores y recolectores.

Hoy, en plena “revolución genética” no podemos dudar que las semillas son una formidable fuente de información, pero no se trata de información abstracta, como la del dinero, sino de “información vital”, o sea “información viviente”.

En otras palabras, la primera forma de acumulación de riqueza por parte de las sociedades no fue el dinero. Los sacerdotes cuidaban las semillas para prevenir las hambrunas de la comunidad y prestaban las semillas a los agricultores, y por cada bolsa que recibían debían devolver al menos tres ¡Un interés del 300%!. Pero por cada semilla de maíz plantada, por ejemplo, se obtienen unos 500 granos, o sea que la producción tiene un rendimiento del 50.000% donde el 300% de interés se convierte en un 0,6% de la riqueza que el préstamo genera.

Los agricultores cambiaban a su vez las semillas por los instrumentos y construcciones que producían los artesanos y las mujeres se encargaban de convertir las semillas en alimentos, que se complementaban con los animales silvestres o domesticados de que disponía cada grupo familiar. Era una economía tan simple como abundante, en la cual cuidar a la Naturaleza y respetar sus ciclos era la clave para la supervivencia.

El Poder del Dinero fue avanzando paulatinamente, quedándose con parte de esa abundancia al sustituir la riqueza concreta de los productos consumibles por el dinero abstracto que, como cualquier abstracción, siempre permanece.

Podríamos decir que la Historia reciente puede describirse como una batalla entre la realidad de la Riqueza versus la abstracción del Dinero.

En este contexto es necesario que la sociedad dependa cada vez más del dinero y para eso es necesario que la supervivencia física dependa de su tenencia o carencia. La instalación del Paradigma Capitalista puede resumirse como la sustitución dentro de la sociedad de la Riqueza por el Dinero, y esto, necesariamente, tiene que abarcar tanto a las relaciones sociales como al espacio vital donde las sociedades viven.

El primer gran ataque de las huestes del dinero se hizo contra las comunidades productivas medievales, las comunidades artesanales en las cuales la sociedad ante el amparo patriarcal de la aristocracia se autoabastecía de todo lo que necesitaba y pagaba tributo al señor feudal para que los defienda de los predadores externos (o sea de otros señores feudales que consideraban más productivo robar que trabajar).

La aldea medieval, analfabeta, comprendía en profundidad como funcionaba la Naturaleza, estaba viva la lógica de una sociedad estable y relativamente feliz del sistema medieval a pesar de los publicitados e indudables abusos de los señores feudales, agigantados por las imágenes aterradoras impulsadas por el mercantilismo que escribió la historia después de sacar del gobierno a la aristocracia.
 

LA HISTORIA OCULTA DEL FEMINISMO

La sociedad de las corporaciones artesanales era autosuficiente, es decir se autoabastecía de casi todo lo que necesitaba, sus miembros generaban su aprendizaje en el contexto de actividades concretas, en cada taller existía un sistema de aprendizaje de oficios y esa forma de aprendizaje permitió, por ejemplo, construir las catedrales. El resto del aprendizaje se hacía de la vida cotidiana en contacto con la Naturaleza.

El aprendizaje abstracto, basado en palabras escritas quedo sabiamente recluido en los monasterios, pues ese saber se consideraba peligroso (ver “El nombre de la rosa” de Umberto Eco).

El liberalismo fue encontrando los elementos para imponer sus paradigmas, que siempre giran alrededor del Poder del Dinero. Las corporaciones artesanales, autosuficientes, no precisaban dinero, pero los mercaderes necesitaban los excedentes de su producción para venderlos y obtener dinero en esta operación.

Por lo tanto no podían tolerar que los artesanos no trabajaran para satisfacer sus pedidos y desesperaban ante el argumento de que ya tenían suficiente para las escasas necesidades que podía satisfacer con dinero.Aquí se produce un choque entre el paradigma de la felicidad autosuficiente de la aldea medieval y la ambición de poder de los que habían comprendido todo el potencial que el dinero tenía para este fin. Ellos necesitaban que los artesanos trabajaran aunque no lo necesitaran para vivir. Y eso no podía lograrse sino rompiendo su voluntad, y destruyendo su organización social.

La historia política de la tecnología prueba que el desarrollo tecnológico no fue la consecuencia de la aplicación de mentes brillantes, sino que esas aplicaciones fueron puestas en práctica en la medida que contribuían a incrementar el poder de los mercaderes.

La industria no se crea para disminuir el esfuerzo humano ni para aumentar la calidad de la producción, sino para que los mercaderes ganen más dinero gracias a un mayor esfuerzo humano y a una disminución de la calidad de la producción; y cada vez que la mente humana perfecciona los procesos productivos, estos son distorsionados para generar mayores beneficios a los dueños del dinero; por ejemplo, la obsolescencia planificada, una política que se impone a las estructuras de diseño, para que los productos se programen para durar en uso un mínimo de tiempo por el único motivo de obligar a comprar otros que los reemplacen.

La tecnología actual permite que una heladera o un auto funcione durante medio siglo, pero en menos de una década debe quedar obsoleta por su funcionamiento deficiente, la imposición de una nueva tecnología o simplemente por una moda que deja anticuado el diseño.

La batalla para destruir las corporaciones artesanales fue larga y cruenta, la historia de la destrucción de las Comunidades Jesuítico Guaraníes es nuestro ejemplo local, pero sucedió en todas la regiones en que el Paradigma Capitalista Europeo se instaló.

Mantener al hombre ignorante y esclavizado y a las comunidades organizadas para depender del dinero rigió la macropolítica mundial durante medio milenio.

En la micropolítica se trataba de destruir todos los sistemas de autosuficiencia:
       Primero destruir las comunidades artesanales, después demoler la familia amplia, con muchos miembros que se apoyaban mutuamente gracias a los distintos roles sociales y familiares, luego se impuso la familia nuclear con sólo los tres miembros imprescindibles para la reproducción: Padres e hijos.
         Las fábricas de la Primera Revolución Industrial necesitaban el trabajo masculino, pues las tareas requería más fuerza que destreza, la herrería, la molienda, la carpintería y el uso de máquinas alimentadas por la fuerza bruta de la máquina de vapor requerían del trabajo masculino. Pero no sucedía lo mismo con los telares. Muchas de sus actividades no requerían fuerza sino atención sostenida y prolijidad obtenida durante las larga sesiones de tejido y bordado en las cuales las mujeres usaban su tiempo mientras el hombre se encontraba en la fábrica.

Y entonces las fábricas inventaron un lugar para las mujeres, y eso tuvo graves consecuencias. No sólo en la estructura familiar, sino en el hábitat urbano.

La Familia Nuclear requiere una casa diferente del “domus” romano propio de la familia amplia (las que en la Argentina se conocen como "casas chorizo").

El paradigma de la producción uniformizada, se reflejó en la uniformidad de los barrios obreros británicos. Esa alineación de casitas grises de dos pisos tuvo como objeto sacar a la gente de las comunidades autosuficientes y hacer que dependan del dinero tanto para alimentarse como para pagar la renta, de casas generalmente provistas por los dueños de las fábricas.

Esto se expande a la ciudad. Era necesario separar el lugar donde vive la mayor parte de la gente, del campo donde se encuentra el alimento y las materias primas necesarias para la vida, haciendo que todo eso se pueda obtener solamente si se tiene dinero.

Un hombre con semillas y un arco y flechas puede obtener sus alimentos, y con unos pocos instrumentos puede construir y sostener su casa, pero se lo debe privar de esa posibilidad convirtiendo la tierra en algo que sólo puede obtenerse y sostenerse con el dinero.

Así la propiedad y la especulación inmobiliaria se hace inseparable de la propiedad y especulación dineraria.

El desarrollo tecnológico, y sobre todo el desarrollo mercantil, permite simultáneamente que cada vez puedan obtenerse más productos y servicios mediante el dinero, y si el pan y los vestidos pueden comprarse afuera, la mujer puede ir a trabajar a las fábricas o a las oficinas.

Es así como a finales del siglo 19 el Poder del Dinero comprende que el trabajo femenino le brinda múltiples ventajas para el desarrollo del paradigma de dominación.

Por una parte, la supervivencia de cada familia depende cada vez más del dinero, por otra, el Sistema no se puede permitir que al trabajar dos miembros de la familia esta pueda tener un excedente de ahorro que le permita cambiar de trabajo a voluntad, comprar su propia casa dejando de pagar renta, y así deciden pagar menos a las mujeres y al mismo tiempo reducir los ingresos de los hombres aumentando el costo de la vida, pero no los sueldos.

Pero las mujeres se resistían a abandonar la seguridad de los roles tradicionales de madres y esposas para salir a la calle a luchar por empleos que hasta entonces eran de los hombres.

La aparición de esas primeras “luchadoras por los derechos humanos” (en realidad buscaban obtener sus derechos como ciudadanas, o sea de habitantes urbanas) brinda al Poder del Dinero inesperadas ventajas para profundizar la dominación.

Para ubicar esta estrategia, debemos comprender que una característica fundamental de la estructura política de la burguesía, el liberalismo, es que no es un sistema, sino una metodología: el “pragmatismo”. Si una idea cualquiera funciona para aumentar las ganancias y el poder de algún grupo, es estudiada, es ensayada en distintos contextos y luego implementada socialmente, si la sociedad la absorbe, se profundiza, si resiste, se retiran esperando una oportunidad más propicia.

El liberalismo no es un sistema de ideas sino un sistema de oportunidades aprovechadas y consolidadas en el tiempo. En eso consiste su fortaleza, y también su debilidad, porque se trata de presentar como ventajas para la mayor parte de la sociedad actividades que en realidad solo sirven para beneficio de los más ricos.
Cuando el engaño es muy evidente, aparecen las revueltas. Entonces El Sistema retrocede, pero queda en pie sostenido por su “microfísica” que es la organización dineraria de la sociedad.

Dentro de esta microfísica de “dinerizar” el funcionamiento de la sociedad, de manera que manejando el dinero se maneja todo, se instala una propuesta que tuvo aceptación social: el Feminismo, pero

¿QUE OCULTA LA METÁFORA DEL FEMINISMO?

El Feminismo, en realidad, lo que hace es negar al padre.
La mujer autosuficiente no necesita al hombre, pues si este no cumple funciones económicas esenciales puede considerárselo prescindible. Esa es la lógica economicista.

Así como el equilibrio autosuficiente de las Comunidades Artesanales fue destruido por la Metrópolis Industriales, y la autodefendida Familia Amplia, por el encierro de la Familia Nuclear, mediante procesos piloteados por las necesidades de poder hegemónico del Capitalismo, al impulsar la instalación social de la Mujer Autónoma, se hace funcionalmente innecesario al padre.

El modelo de la Mujer Autónoma prevé que ella quede inseminada de alguna manera, encuentre sus estímulos sexuales cambiando de parejas, logre hace cargo de los niños mientras va a trabajar, para lo cual el Sistema la provee de determinadas instituciones sociales, y ingrese en la autopista elitista, en la cual, aunque se encuentre satisfecha, es profundamente infeliz.

Y no se encuentra infeliz por no tener partenaires masculinos, porque puede encontrarlos con facilidad, sino porque su vida carece de un curso claro, de una seguridad ante el futuro.

La vida sin padre es una vida sin raíces profundas, sin una estructura moral, sin una visión amplia del mundo, y en consecuencia, sin futuro predecible.

Y eso no puede encontrarlo en parejas que cambia con facilidad en una especie de búsqueda inacabable. La Mujer Autónoma no sabe honrar al hombre como padre, porque no tuvo el ejemplo de masculinidad de su propio padre y de respeto a él de su madre.

Los hombres a su vez, no encuentran a la mujer que los respete, porque no saben hacerse respetar, porque la mayor parte de los hombres de la clase media (que es la eterna víctima de estos manejos) también fueron víctimas del “padre ausente”, o sea que no tienen una imagen de padre que puedan a su vez, transmitir a sus hijos.

En los sectores más pobres el asunto es más grave aún, porque las mujeres con varios hijos se encuentran con problemas irresolubles sin la protección de un hombre (quien muchas veces huye de sus responsabilidades ante la impotencia de poder resolver los problemas básicos de alimentación y vivienda de su familia) y la mujer abandonada busca el amparo de cualquiera que esté dispuesto a darle un mínimo de protección.

Si tiene suerte sus hijos e hijas crecen más o menos normalmente, pero si lo único que consigue es un perverso a su lado, su vida y la de toda la familia se convierte en un calvario.La pregunta que debemos hacernos entonces es ¿Por qué el sistema dominante considera importante excluir al padre? (Y esto no es una mera deducción lógica sino que queda claramente expuesto en un estudio encargado a las Naciones Unidas[1] que costó 1.500 millones de dólares y llevó 10 años en los cinco continentes).

Existen dos motivos fundamentales para no crear las estructuras sociales que permitan sostener un padre presente y con sus roles claros y definidos:
          1.)   Si la familia se hace frágil, los individuos (hombres y mujeres) se convierten en presencias mudas y temerosas ante el poder.
Si el padre ya no es el poder iluminador, el que germina a una madre nutricia, el que protege de los enemigos externos, su rol es sustituido por el dinero que compra instituciones de protección.
Si su lugar afuera, en el mundo, es ocupado por la mujer, y el lugar de la madre adentro, nutriendo la vida, es sustituido por la capacidad de consumo, todas las relaciones básicas que sostienen una familia quedan rotas.
Pues la ley de la vida es que el padre protege, la madre nutre, y así ambos cuidan la integridad de la unidad reproductiva humana.
La sabiduría y el apoyo de los mayores y de otros parientes brinda oportunidades de control de los desbordes individuales y multiplicidad de pareceres y aprendizajes a los niños y cooperación en la lucha por la vida entre los adultos.
La familia nuclear ya no los tiene.

            2.)  
Se pierde el concepto de “Patria”, etimológicamente “tierra de los padres”.
La continuidad histórica es una función del padre. La palabra Patria y Patrimonio derivan del rol del Padre.
Para incrementar el control social el sistema quiere individuos sin Patria y sin Patrimonio, y en la microfísica del poder esos roles corresponden al padre, no al hombre, que puede ser un guerrero, un trovador o un mendigo trashumante, sino al padre, al hombre arraigado y responsable.
Alguien responsable se siente con derechos, y defender a la familia es defender los derechos sociales a tener su casa, su comida, un trabajo digno y enaltecedor.
Esos son sus roles, los que compensan el esfuerzo cotidiano de la mujer, y el milagro de concebir un hijo en su seno.
Por otra parte, no puede haber situación más desprotegida para una mujer que parir un hijo sin un padre a su lado y, criar un niño sin un padre que traiga el alimento y proteja la casa puede ser un verdadero suplicio.

Por eso es necesario reconstruir la estructura familiar, cuyo equilibrio necesita la presencia del padre, con continuidad validada por los mensajes que los niños reciben de la madre,  teniendo en claro que la estructura de la familia se basa en la interacción de cuatro tipos de energía:

La energía afectiva, la energía sexual y la energía económica, que dependen y se funden en la energía espiritual, la forma de energía más permanente, originaria y sostenedora de todas las otras. Estas cuatro energías interactúan de acuerdo al siguiente esquema: 

VA IMAGEN ENERGIAS EN LA FAMILIA



Que la mujer aporte dinero para mantener el hogar porque los hombres no ganan lo suficiente es un mensaje perverso para los niños. Esto suele derivar ante la vista de los niños como una pérdida de respeto de las mujeres por sus esposos, o sea una disminución de la autoridad paterna, o dicho de otra manera, un debilitamiento de la presencia simbólica del padre ante sus hijos que ya no pueden distinguir entre lo masculino y lo femenino.

No se trata de que las mujeres deben salir a trabajar, sino que los hombres deben trabajar menos y ganar más por su trabajo.

Tampoco se trata de que las mujeres cumplan los roles de madre y de padre (como si eso fuera posible) sino de dar la oportunidad a los hombres para que puedan asumir sus roles paternos.

Eso restablecerá el equilibrio. Una sola persona en cada casa debe obtener los recursos suficientes para mantener felizmente a su familia: a su mujer, a tres o más hijos y a sus parientes ancianos o discapacitados.

Y no se trata solamente de distribuir mejor el dinero, sino de organizar de otra manera los recursos sociales, de manera que la importancia del dinero disminuya y los métodos de distribución de la riqueza se perfeccionen.

 
CONCLUSIONES

Como en todos los enunciados de los “Derechos Humanos Liberales”, es más importante descubrir lo que estas ideas omiten, que lo que proponen. La ideología del feminismo puede ser sometida a esta indagación.

Detrás de la legitimidad de la defensa de las mujeres como individuos con plenos derechos cívicos se esconde una distorsión de roles sociales que tiene como resultado final la disminución de la población.

Podemos decir que El Feminismo es parte de la vasta ofensiva de Genocidio Pasivo que emprende un Poder Global, que sabe que es casi imposible controlar una Humanidad de 10.000 millones de personas.

En esta ofensiva genocida interviene la dilapidación de los recursos naturales, también creación de miseria, la alimentación inadecuada e insuficiente, la falta de viviendas y servicios de saneamiento, la pseudo educación, la pseudo democracia, la drogadicción, las enfermedades evitables e inventadas, el estrés metropolitano y la degradación de los valores morales.

No es casual que el paradigma de una sociedad sumergida en las drogas y el sexo automático descrito por Aldus Huxley en “Un Mundo Feliz” se vaya concretando, sobre todo si sabemos que el autor era el director de los servicios de inteligencia británicos en Estados Unidos y principal apólogo de los alucinógenos en la costa oeste de ese país en el momento en que aparecía allí un gran movimiento de resistencia al Sistema (Flower Power y Panteras Negras por ejemplo).

No es casual tampoco que el feminismo sea un desarrollo teórico de los británicos y un desarrollo práctico de los norteamericanos, que aprovecharon la Segunda Guerra Mundial para sacar a las mujeres de sus hogares para “Contribuir al esfuerzo de guerra” y al cual nunca regresaron (metafóricamente hablando, claro).

El siglo 21 se hace aparece como el siglo de las mujeres, no por su propio valor, que los tienen en forma superlativa, sino porque los hombres han sido despojados del rol central que tienen en la microfísica de la sociedad libre: el de padres.

El padre en una sociedad de personas libres no puede ser disminuido al de un mero proveedor. Requiere una contrapartida de respeto, ser honrado tanto por su pareja como por sus hijos.

La familia no es un negocio, aunque la energía económica forme parte de ella.

Y el talento del sistema para destruirla ha sido instalar un modelo en el cual ambos cónyuges compiten entre sí como proveedores, con lo cual todo el sistema simbólico de la familia se desmorona.

Un siglo de feminismo ha dejado a las mujeres y a los hombres con un destino incierto y sin capacidad para lograr una felicidad estable.

Esta inestabilidad de las relaciones matrimoniales no se debe a las diferencias de puntos de vista, ni a los burdos intereses. Los que destruye a los matrimonios son la actual falta de sustento moral, lo cual no es un problema individual sino una instalación propia del Sistema, que utiliza todos los enormes recursos a su disposición para degradar los valores que sirven para cohesionar a las familias.

Esto se hace porque una familia cohesionada, integrada, sin pobreza, tiene y sostiene mejor a sus hijos. Y estos valores que comienzan por la familia, se proyectan a toda la sociedad. Y esos valores centrales pasan por honrar al padre, darle efectivamente la posibilidad de asumir la responsabilidad de sostener a toda la familia en los vaivenes de la vida, y esta “honra al padre” nada tiene que ver con el temor reverencial que provocaba antaño.

El terrible Pater Romano que hasta podía comerse impunemente a sus hijos ha quedado atrás hace muchos siglos.

También ha quedado atrás el derecho de pernada que garantizaba a los señores feudales que todos los primogénitos de su comunidad fueran sus propios hijos, con lo cual en cada familia había un representante de su poder, también ha sido suprimido el criterio de mantener íntegra una propiedad dándole al primer hijo todos los derechos sucesorios.

Todo eso ha quedado atrás. pero el rol del padre seguirá en pie aunque la paternidad biológica no sea excluyente, pues la paternidad no es un hecho biológico, sino una construcción cultural.

Esto ya existía en el profundo equilibrio de las organizaciones tribales, donde los hijos ni siquiera eran considerados hijos de la madre, resolviendo así la natural fluctuación del deseo sexual, y las aspiraciones individuales, haciendo que la responsabilidad por los niños sea asumida por la comunidad en su conjunto.

Las mujeres siempre encontraron su felicidad dando alimento y vestido a todos, mientras los hombres disfrutaban cazando para traer las proteínas imprescindibles para la salud y entrenándose para la lucha que podría ser necesaria para proteger a la comunidad de enemigos externos.

Ahora, en la naciente Sociedad Post Industrial, con tantos y poderosos instrumentos técnicos, necesitamos redefinir los roles referidos a la paternidad y a la maternidad, los nuevos roles de la mujer y del hombre, con el propósito de ponerlos en defensa de la Vida, de la Humanidad y de la Naturaleza.

Afortunadamente, en nuestras tierras se preservó por cinco siglos un paradigma diferente al del capitalismo europeo, el paradigma de la Cultura Ecológica Originaria de América. Una cultura que no usa dinero masivamente, que honra a la tierra, postula no robar, no mentir y no vivir de los otros. Una cultura que podemos usar para reactualizar valores por los cuales la economía se sustenta en la realidad de la riqueza y no en las abstracciones monetarias.

Esta cultura originaria, cuyos valores se han convertido en imprescindibles ante el cambio climático y la destrucción de la tierra y el agua, pueden compararse con los valores de los invasores europeos, sintéticamente, estas diferencias son las siguientes:
 


VA IMAGEN COMPARATIVO CULTURAS
 

FEMINISMO Y HOMOSEXUALIDAD

El Feminismo (que ya convence a menos mujeres y a casi ningún hombre), a servido como plataforma de lanzamiento a una nueva ofensiva contra el crecimiento de la población: la promoción de la homosexualidad.

La ciencia psicológica (escondida ex profeso detrás del palabrerío psicoanalítico) ha probado que la homosexualidad, en especial la homosexualidad masculina, tiene como causa principal la confusión en la mente infantil provocada por la “ausencia del padre” que se manifiesta no sólo por la pérdida cotidiana de la presencia masculina en cada hogar, sino por la pérdida de su autoridad y del respeto de su cónyuge.

Y en esto la ideología feminista es la gran responsable, porque con los argumentos de una pseudo liberación de la mujer, enmascaró el deterioro del sistema energético económico de la sociedad descripto, desencadenando la ruptura familiar.

La desaparición del padre representando una presencia fuerte y definitoria en las crisis principales que atraviesa toda familia, tiene como resultado la debilidad de los valores éticos individuales, y esto comienza la espiral destructiva de los vínculos familiares, y el consiguiente debilitamiento de la capacidad defensiva de las comunidades ante los poderes externos.

Una sociedad sin roles masculinos fuertes, es una sociedad que no se atreve a “ponerse los pantalones” ante la explotación, el saqueo, la injusticia.

Una sociedad capaz de defender la Patria, o sea la tierra que nos sustenta, comienza con la honra al padre, que es el que saldrá a luchar primero, el que se aguantará todo afuera, en la pelea en el mundo y que necesita y valora la ternura de la mujer en sus momentos de reposo.

Tanto la demanda constante como el sometimiento son lo contrario del respeto, que es el que brinda permanencia a las relaciones interpersonales.

La ausencia del padre, del ejemplo de la expresión viril capaz de responder con energía los peligros externos, a enfrentar la injusticia, con la capacidad de sostener durante el largo camino de la vida a sus hijos, y de liberarlos cuando ellos encuentran su propio destino, es lo que  genera homosexuales, o sea personas que carecen de una identidad sexual.

Detrás del cambio de terminología, de “sexo” a “género”, se oculta el propósito de validación homosexual, y no existen dudas que este cambio ha sido impulsado por los Poderes Globales, que súbitamente cambió, del escarnio a la promoción.

Sin hombres bien machos y mujeres bien hembras, sin hombres con sus cojones bien puestos y mujeres con ovarios poderosos, no existe la capacidad para enfrentar la adversidad en los tiempos malos y sostener la felicidad en los tiempos buenos.

La consecuencia obvia de la proliferación de los homosexuales es que disminuye la cantidad de hijos, ese y no otro es el interés del Sistema en la actual campaña “pro gay”, que nos muestra penosos esfuerzos para hacer digeribles las patéticas parodias homo matrimoniales, los ridículos intentos por probar la normalidad de la adopción de hijos por parejas homosexuales, la grotesca posibilidad de compra de semen para las parejas lesbianas, los disfraces quirúrgicos de los trasvestis y el delirio de la clonación humana.

Estos procesos se impulsan desde el Poder con el único propósito de incrementar su capacidad de esclavizar a sectores importantes de la Humanidad.

Los motivos individuales de las preferencias sexuales (donde todo es admisible siempre que no se lastime la piel), no son sino la base material en la cual el Imperio basa su campaña de genocidio pasivo. 

Lo privado es una cuestión en la cual cada persona puede elegir libremente, y cualquier persecución por estos motivos es repudiable, pero la promoción mediática del feminismo y de la homosexualidad no son cuestiones de la libertad privada, sino una parte de la guerra psicológica que el Imperio impulsa contra la Humanidad en su conjunto.

La verdad sociopolítica es que la promoción de la homosexualidad es parte de la multifacética propuesta de disminución de la natalidad.

Reivindicar la homosexualidad y glorificar el feminismo, es decir enfatizar la parte masculina de las mujeres y la parte femenina de los hombres, en lugar de restablecer el rol del padre y revaluar los valores de la femineidad y el milagro de la maternidad, no es más que una estrategia generada por el amoral modelo social del  capitalismo que pugna por mostrar estas variantes como un “signo de Modernidad y Progreso”. 

En realidad se tratan de dos variantes de sociopatías,[2]
más que de procesos de psicopatológícos, en otras palabras, no se trata de problemas de carácter médico, sino político; y la solución social para esta conducta fue encontrada hace muchos siglos por nuestras culturas ancestrales.

PROPUESTA

Ahora que la mujer ha obtenido sus plenos derechos como ciudadanas, es necesario restaurar todo lo que se ha perdido en el camino.

La base del funcionamiento armónico de la sociedad está en el funcionamiento de su base natural, y esa no es otra que la compleja institución que es la familia. 

En la familia se encuentra del ciclo completo de la vida:
La concepción basada en el encuentro del poder iluminador del hombre con el poder germinador de la mujer.
El crecimiento basado en el poder nutricio de la mujer y la capacidad de protección del hombre.
El ingreso en el mundo con una estructura de conocimientos sobre la conducta comunitaria, o sea la formación del andamiaje ético y estético que nos permite desarrollarnos en libertad y nos brinda la capacidad para elegir aquellos que continuarán nuestra estirpe.

Consideremos que el principal Patrimonio que todos recibimos es invisible.

Así como es invisible herencia genética que proviene también de la protección paterna y la nutrición materna, es también invisible herencia moral, se acumula con el consejo y amparo de los mayores, de los que llegan a la edad de la sabiduría.

Recibir estas herencias requiere honrar también a los padres y madres de nuestro padre y nuestra madre, para que a su vez los hijos de nuestros hijos nos honren a nosotros.

Todo ese proceso comienza con la recuperación de la masculinidad, pues ella es la que constituye a su complemento, la femineidad. Sin hombres bien hombres, no habrá mujeres bien mujeres.

Recuperar la femineidad como la masculinidad es recuperar el equilibrio de la Naturaleza de la vida, facilitar el encuentro entre los diferentes, armonizarnos con el equilibrio eterno del yin y el yang, del sol y la tierra, e integrando al Reino Humano con los otros tres, el Mineral, el Vegetal y el Animal.

Ese es el camino personal que debemos recorrer para construir la Felicidad del Pueblo y la Grandeza de la Nación. 

Buenos Aires, 12 de 0ctubre de 2006

© 2006 -Walter A. Moore


[1] Un parrafo de un documento del documento de las Naciones Unidas ST/ESA/SER.R/53, llamado Proceedings of de Expert Group on Fertelity and Family, dado a conocer la reunión realizada entre el 7 y el 11 de enero de 1983, en Nueva Delhi, donde después de anunciar el éxito de las políticas de disminución de la natalidad de una tasa global del 33 por mil entre 1970-1975, al 27 por mil en el período estimado entre 1980-1985, gracias a que “La planificación de la familia fuera defendida como un derecho humano fundamental”, en la Conferencia Internacional de Población de Budapest (1974), en la cual se estableció el Plan de Acción Mundial sobre Población, ahora se sostiene que es más “urgente estudiar la relación existente entre fecundidad y desarrollo, sobre todo entre la DEMANDA DE HIJOS y los factores que hacen a la OFERTA DE HIJOS”, entre los cuales señalan que el “efecto inicial de la modernización es el aumento de la oferta de hijos, porque eso acentúa la fecundidad natural y la supervivencia de los hijos, por lo tanto intensifican el crecimiento demográfico”. “Se ha revelado incluso que las repercusiones de la educación sobre la fertilidad, que en general se presumian negativas, al principio son positivas, y es preciso llegar a un umbral crítico antes de lograr los efectos negativos deseados sobre la fecundidad.”

 

[2] Es notable que el concepto de Sociopatías no se encuentre como central en el estudio de las Ciencias Sociales, mientras el de Psicopatologías ha invadido el campo filosófico para convertirse en un tema de estudios cuasi exclusivamente médico.