El modelo de Chico Mendes. Parte II

LA CONSAGRACION DE UNA NUEVA FORMA DE DESARROLLO

La crisis ambiental desde el punto de vista de un hombre simple que por ventura vio su destino y el de sus congéneres inexorablemente ligado al entorno biológico. El asesinato de Chico Mendes, no alcanzó a truncar su legado de lucha. Posteriormente, nadie podría soslayar la postura de la “gente de la tierra”, ni pasar por alto el dignísimo esfuerzo que en el poblamiento de esas ásperas regiones, pusieron quienes entretejieron los destinos de sus familias por entre la mata amazónica. 

Pero. ¿Cómo se formó este nuevo paradigma, tan diametralmente opuesto al esquema de “Orden y Progreso” encarnado por el fazendeiro? Tímidamente, comenzaron a caracterizar la actividad económica de cada región, los productos propios de la fértil foresta brasilera. Nueces, valiosos peces de acuario, cueros de reptiles, carnes exóticas, productos medicinales, maderas, plumas, artesanías, fibras textiles y hasta excursiones turísticas.

Nuevos rubros encontraron valor en la medida que se aproximaban libremente a los centros comerciales. En muchos casos el precio de venta alcanzado era sorprendentemente más alto que aquel pagado por acopiadores e intermediarios, de modo que todos entendieron la enorme ventaja de unificar la oferta de una forma cooperativa. De esta manera comenzaron también a calcularse cupos de extracción anual que garantizaran la estabilidad de la producción y el cumplimiento de los compromisos adquiridos con cada naciente mercado.

Las extracciones de un recurso no podían entonces deteriorar su capacidad de regeneración natural, ni agredir el medio ambiente del que partían, como tampoco degradar la interacción armónica entre especies silvestres de la que dependía también la presencia del ser humano.  

Pronto los ambientalistas comprenderían la urgencia que tenía apoyar a quienes interpretaban mejor el uso de la biodiversidad que ellos propugnaban defender.

El FUNAI (organismo indigenista brasilero) interpretó rápidamente que el modelo favorecía sus metas de integración con los pueblos originarios. El gobierno federal reconoció el irreemplazable aporte a la soberanía representado por la ocupación del territorio, como así también el innegable impulso al crecimiento económico que significó crear rubros de actividad, antes sólo regidos por el trueque y la producción de subsistencia.

Todo un nuevo Brasil, que comenzaba a transitar el sendero de la democracia, aplaudía la grandeza histórica alcanzada por este verdadero mártir de nuestra joven cultura sudamericana.  Pero un cambio tan profundo, no se produce fácilmente. Cada nueva traza vial, cada proyecto hidroeléctrico, cada explotación minera y por supuesto todo el asesoramiento agropecuario, quedaron en entredicho.

El alcance del nuevo concepto ya abarcaba temas de enorme magnitud tales como el efecto invernadero, el calentamiento global, la existencia de excesos de carbono en la atmósfera, la capa de ozono, la escasez mundial de agua potable y la extinción masiva de especies.

Todos diagnósticos que pasaron repentinamente a tener que ver directa o tangencialmente con este criterio acuñado por Chico Mendes y sus seringueiros de la amazonia, hoy conocido como “el extractivismo sustentable”.

La influencia actual de este concepto no deja de ser evidente en todo análisis que pretenda señalar los caminos de crecimiento de nuestra rica región central sudamericana. 

Puntualmente el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), ha continuado apoyando preferencialmente a la región amazónica desde entonces. Tampoco se puede pasar por alto que Luiz Inacio “Lula” da Silva, actual primer mandatario del Brasil, fue cofundador junto con Chico, del Partido Traballista (PT).

De modo que su legado social se acrecienta día a día. La generación de recursos y empleo, el sostén de pioneras poblaciones jóvenes, la integración de los pueblos originarios, la radicación de actividades biocompatibles con el entorno natural, el turismo, la navegación de los ríos interiores y hasta la asimilación del poblador nativo, son en definitiva los senderos de una nueva y saludable cultura.  

Ahora bien de que manera interviene este postulado de la “extracción sustentable”  en nuestro medio rioplatense por ejemplo, donde la cadena agroindustrial de valor está fundada hace siglos en las especies domésticas europeas.

Que pasaría si Don Ezequiel Martínez de Estrada volviera ahora a tomar otra “Radiografía de la Pampa húmeda” bajo el particular enfoque del principio expuesto. Sin aves, sin insectos, sin pasturas originarias, sin peces. Sin duda, que la historia de la región sería distinta. Sin embargo no queda tiempo ya para estériles lamentaciones. Urge definir un sentido positivo de nuestra relación con la naturaleza y esto es ya impostergable. La deforestación, los agroquímicos y la forzosa introducción de especies exóticas o genéticamente adulteradas, corroen las bases mismas de nuestra facultad natural para sustentar vida.  


Cada territorio ha expresado desde siempre sus excedentes naturales de una forma elocuente. Todo aprovechamiento tiene siempre un relato en la cultura residente. El folclore, la cocina regional, la indumentaria típica.


Son todas formas que integran nuestra presencia biológica como una especie autóctona más y que al igual que nosotros mismos, forma parte de un orden básico, perdurable y único que no deberíamos modificar bajo pena de responder por ello ante las generaciones venideras.