Algunas señales evidencian que por aquí ha pasado Rodolfo Kusch

RODOLFO KUSCH LA MIRADA AMERICANA

autores varios

Kusch: -Necesitamos dos ejes: Hedor y Pulcritud, para comprender América en profundidad; los productos culturales, y el sujeto cultural.

 

KUSH LA MIRADA AMERICANA

Algunas señales de que por aquí ha pasado Rodolfo Kusch

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LAS AREAS NEGADAS

Por Eduardo_Marcuzzi

AYMARA, LA INFLUENCIA DEL LENGUAJE

Por Marina Oboschi

UN GIRO SOBRE LA REALIDAD ARGENTINA

Por Carlos Rojas Osorio

UNA REALIDAD AJENA

Por el Grupo: Hijos de la Calle

EL HECHIZO DE LO BARBARO

Por María Rosa Lojo

LA POSMODERNIDAD NO SÓLO DEBE SER DECLARADA A LOS LECTORES

Por Gabriel Erdman y Julián Lichene

EL CARNAVAL DEL FUEGO Y DEL AGUA

Por Oscar Portela

LA DEFINICION DE  LA CULTURA

 

¿Es posible pensar desde una perspectiva genealógica de la praxis , desde una mirada americana?

Rodolfo Kusch, en la Introducción a América Profunda, plantea, que para comprender a América es necesario acceder a una dualidad: Hedor y Pulcritud. Desde esa perspectiva, necesitamos dos ejes para comprender América en profundidad; los productos culturales, y el sujeto cultural.

(Alfredo Juan Manuel Carballeda Algunas cuestiones acerca de una genealogía de la Praxis ).

 

LAS AREAS NEGADAS

Si queremos avanzar hacia un nuevo paradigma, el racionalismo científico

deberá necesariamente enriquecerse de la sabiduría de culturas que desarrollaron

una percepción del mundo a través de otras formas de acceso al conocimiento.

 

Por Eduardo Marcuzzi

 

Del libro de Rodolfo Kusch La negación en el pensamiento popular (Ed. Cimarrón, Bs. As., 1975) extraje la siguiente cita: -El matemático Brower advierte sobre la dificultad que media en pasar de la falsedad a la verdad.Entre lo que se ha demostrado falso y lo que se ha comprobado verdadero hay lugar para lo que no está ni verificado ni reconocido absurdo

La ciencia responde sólo a una faz del hombre, ya que satisface la puesta en conciencia de lo que aparentemente no era conciente… ¿Pero acaso esto excluye la posibilidad de que grandes áreas negadas puedan convertirse en ciencia?

Y en su libro Caos, Eros y Gaia, Ralph Abraham dice: -Debemos aprovechar los mejores rasgos de las antiguas tradiciones –paganas, órficas y arcaicas- como así también las del mundo moderno. Muy especialmente, tenemos que usar las matemáticas en su rol sagrado, nexo entre Cielo y Tierra, para restituir nuestra conexión espiritual con la trama divina que ha guiado nuestra evolución a través de los desafíos y metamorfosis que hemos encontrado a lo largo de nuestra línea genética”.

 

Cabría preguntarse entonces, ¿para qué queremos conocimiento si no nos sirve para vivir en armonía con el mundo que nos rodea y entre nuestros semejantes?

 

Imagino el universo como una trama compuesta de espacio, tiempo y conciencia inextricablemente entretejida, vibrando en diferentes frecuencias y profundamente interconectada en sus niveles subatómicos, evolucionando simultáneamente e influenciándose recíprocamente según regiones diferentes del espacio y del tiempo.

 

Somos relativamente conscientes de que de acuerdo a nuestra interrelación con el mundo que nos rodea, nuestros átomos podrían vibrar o no en armonía con la trama universal.

 

Del concepto de armonía surgirían todas las visiones místicas de bienaventuranza imaginables (nirvana, paraíso, vida eterna, reencarnaciones, etc.) y del concepto de desarmonía, todas las perspectivas místicas del dolor (satanás, el purgatorio, el castigo de los dioses, el karma, el infierno, etc.) sin por ello dejar de ser arquetipos de una realidad racionalmente mensurable y desplegada en cientos de metáforas legendarias a partir de la cual se edificaría la mitología de todas las culturas.

 

AYMARA, LA INFLUENCIA DEL LENGUAJE

Por Marina Oboschi

 

Estuve leyendo a Rodolfo Kusch,  America profunda  y Pensamiento Popular e Indigena en latinoamérica   no se si lo conocen, un pensador argentino que murio hace pocos años y que escribio y compartio muchas experiencias con  el pueblo aymara.

 

Una de sus tesis referentes al idioma es que mientras en la cultura occidental se privilegio el ser, el ser alguien (y la prueba esta en que cuando se traduce un libro de un filosofo ingles o aleman el to be o el sein siempre se traducen por ser y nunca por estar), en la cultura indigena se privilegio el estar, el estar aqui y de ahi deriva muchas consecuencias.

 

Ademas pienso que cuando los primeros españoles llegaron aqui se enfrentaron a muchas cosas (como nuevas especies animales y vegetales, por ejemplo) para las que no tenian palabras. Imponer el español no implico  silenciar  muchas cosas?

 

Por poner una comparacion pienso en los idiomas escandinavos que tienen muchas palabras para  nieve, para la  nieve que esta en el suelo, para la nieve que esta cayendo, otra para la nieve que se esta derritiendo, etc.

 

Imponerles otro idioma que tiene una unica palabra para realidades que ellos perciben como diferentes, no es imponerles otra forma de ver el mundo?

 

Bueno, lamento decir que tengo mas preguntas que respuestas.

 

UN GIRO SOBRE LA REALIDAD ARGENTINA

 

Por Carlos Rojas Osorio

(Fragmento)

 

A partir de 1930 ocurre una reformulación del modelo sarmientino con: Agustín Alvarez y Ezequiel Martínez Estrada.

 

Se interpretó la realidad argentina con gran pesimismo. Denuncian los mitos que supuestamente constituyen la identidad nacional. En realidad no quedaba ni civilización ni barbarie, sino un vaciamiento del Facundo. Civilización y barbarie eran una misma cosa: fuerzas centrípetas y centrífugas de un mismo proceso. Quedamos al acaso. América no es capaz ni de civilización ni de barbarie. Al menos en Sarmiento la civilización era una etapa que podía ser alcanzada. H. A. Murena, discípulo de Ezequiel Marínez E., piensa que, puesto que somos desterrados debemos olvidar lo que hemos dejado atrás. Por delante tenemos una nueva vida que no puede ser igual que la anterior. El discurso de Ezequiel marcó las bases de la hegemonía intelectual que llega hasta el 70.

 

Carlos Astrada regresa al discurso herderiano y en contra de una visión hegeliana de América. Recurre al mito de lo telúrico para reencontrar nuestra autoctonía.

 

Rodolfo Kusch también continúa la línea de Ezequiel Martínez Estrada..

 

Kusch también teoriza sobre la barbarie como posibilidad. Esta barbarie nos no une a los relatos míticos de nuestros antepasados indígenas.

 

Barbarie significa para Kusch: lo telúrico, la vida, lo natural, lo americano, lo irracional. Y dichas categorías se oponen a las de la cultura europea: lo racional, consciente, lógico, espiritual e ideal.

 

Pero la máxima caracterización de esta oposición la consigue Kusch con las categorías de ser y estar; civilización la primera, barbarie la segunda.

 

Roig ubica a Kusch dentro del populismo nacionalista no ajeno al mperonismo. En definitiva se trata de una ideología de lo propio.

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UNA REALIDAD AJENA

Por el Grupo: Hijos de la Calle.

María Agustina Mussio,

Joaquín Arnáez,

María Esperanza.

23.02.2004

 

En plena Puna, en la ciudad de Oruro, Bolivia, el antropólogo Rodolfo Kusch visitó, junto a sus alumnos, a la comunidad indígena Aymara para realizar un trabajo de campo.

 

Sentado sobre una pirca de adobe, mirando hacia lo lejos, se encontraba el abuelo de la comunidad, quien no mostraba entusiasmo a la hora de responder las preguntas de los extraños visitantes.

 

Con la mirada perdida, el abuelo les contaba que antes la tierra daba papas muy grandes, que llovía más que ahora y que todo era mucho mejor.

 

Entoces, un alumno le preguntó por qué no se compraba una bomba hidráulica.

 

El rostro del anciano se volvió más impenetrable aún.

 

Le dijeron que había varias instituciones que lo ayudarían, que podría ir a la oficina de extensión agrícola de Oruro para pedir información y que poniéndose de acuerdo con sus vecinos podrían comprar la bomba y pagarla en cómodas cuotas.

 

El abuelo siguió mirando la Puna sin responder. Pensaba, seguramente, que para hacer llover era más barato y seguro uno de sus rituales, como la Gloria Misa o la Huilancha.

 

Un alumno escandalizado por la actitud del abuelo lo calificó de ignorante. Eso es lo que se suele decir en esos casos porque, se supone, que si él conociera o viera la realidad que lo rodea, forzosamente, tendría que comprar la bomba.

 

La cuestión para nosotros estriba en conocer una realidad plagada de objetos. Pensamos que todo se da en el afuera y nosotros debemos recurrir al mundo exterior para solucionar nuestros avatares.

 

Para nosotros es incomprensible que el abuelo se resista a usar la bomba hidráulica para solucionar su problema.

 

Consideramos que perdió todo contacto con la realidad, así como la pierde el hombre que, en la ciudad, vive sin fax, televisión o computadora.

 

El abuelo pertenece a un mundo en el cual la bomba hidráulica carece de significado, porque él cuenta con recursos propios como lo es el rito. Para solucionar sus problemas, el abuelo apela a un conocimiento que necesita a un sujeto conocedor para existir.

 

Ese conocimiento adquiere validez por el hecho de haber sido acuñado durante varias generaciones por su cultura. Es un saber que no necesita certificación empírica, el tiempo que lleva circulando es lo que lo hace verdadero.

 

Nosotros, por el contrario, acudimos a informaciones que requieren de una pronta verificación.

 

Estas pueden existir en ausencia de un sujeto y puede ser almacenada en un medio neutral.

 

Cuando en una cultura se introduce una tecnología externa, esta altera el equilibrio de los sentidos, dando una mayor trascendencia a uno de ellos.

 

El sentido de la vista es el que prima en la modernidad, se necesita ver para creer, a diferencia de la comunidad Aymara, donde se vive en un mundo implícito y mágico de la resonante palabra hablada.

 

La modernidad consistió en la movilización de un mundo de objetos que se dan afuera de un sujeto. Por eso, desde la simple enfermedad hasta los avatares de nuestra vida física y espiritual, siempre encontramos la solución en el afuera. Vivimos como si junto a nuestra vida se diera el plus de una realidad plagada de causas y de administraciones.

 

Nuestro quehacer ciudadano consiste en compensar, por el lado de afuera, cualquier desequilibrio que se produzca dentro de nosotros. Es más, cualquier desequilibrio interior se debe seguramente a que falla lo de afuera.

 

El abuelo removía su intimidad en la realización del ritual, pero no aprovechaba la solución externa. Nosotros disponemos de lo que la civilización nos ha brindado, pero no removemos nuestra intimidad, ni siquiera la conocemos.

 

Bibliografía consultada: Rodolfo Kusch; El Pensamiento Indígena y Popular en América; Puebla, México, ed. J.M. Cajica, 1970.

 

EL HECHIZO DE LO BARBARO

Por María Rosa Lojo

 

En mi artículo « La seducción de la barbarie en el Facundo » (1992), remitiéndome al ensayo por Rodolfo Kusch La seducción de la barbarie, elabore un análisis estilístico del Facundo al estudiar, precisamente, « lo bárbaro » como recurso poético.

 

Para Kusch la barbarie corresponde a lo que no es europeo, lo irracional, lo vital, natural, oscuro y ejerce una especie de hechizo incluso sobre sus más acerbos críticos.

 

LA POSMODERNIDAD NO SÓLO DEBE SER DECLARADA A LOS LECTORES

Entrevista a Esther Díaz Doctora en filosofía

 

Por Gabriel Erdman y Julián Lichene

Revista Lote, Nº 93, Venado Tuerto,

Santa Fe,  abril de 2005

 

 

¿Qué ensayistas, filósofos, pensadores, rescatás de la Argentina del siglo XX? ¿Y qué centralidad ves en estas obras?

 

Esther Díaz- Bueno. En la Argentina del siglo XX yo creo que para rescatar a alguien que piensa hacia nuestras problemáticas, no voy a decir desde nuestras problemáticas, por su formación era europea, pero sí objetivando a nuestras problemáticas, es Rodolfo Kusch.

 

Desde la perspectiva que Kusch miraba la filosofía, lo encuentro muy solitario, en todo el siglo. Es uno de los pocos pensadores, que por lo menos que ha trascendido. ¿Por qué motivo?

 

Kush tiene una historia muy particular, había nacido en Alemania, así que su lengua materna era la alemana, pero desde muy chiquitito vino a la Argentina, y llegó a hablar el argentino como cualquiera de nosotros.

 

En principio utilizó esas categorías europeas que todos los que estudiamos las universidades argentinas recibimos, y pero logró despegarse, cambiando lo que hay que cambiar para poder abordar desde la filosofía europea los problemas latinoamericanos (Kusch era especialista en Heidegger)

 

Cuando digo latinoamericanos, lo digo a propósito, vos fijate que yo antes siempre dije argentinos y recién por primera vez digo latinoamericanos, porque el problema, o la cuestión argentina, desde mi punto de vista, difiere bastante de la cuestión latinoamericana en general.

 

Es cierto que también lo mismo podría decir un boliviano, un paraguayo, etc. Pero cualquiera de los países iberoamericanos tiene una fuerte raigambre con los pueblos previos a la conquista y colonización, y creo que en la Argentina, o para ser más preciso, en Buenos Aires, la problemática es totalmente distinta.

 

Buenos Aires, si hubiera que hacer un porcentaje sería mucho más europea que latinoamericana.

 

Aunque, posiblemente, en los últimos tiempos esto está cambiando con la gran afluencia de inmigrantes de países vecinos que estamos teniendo, y también de migración propia del interior más profundo. Pero en las provincias del interior profundo desde siempre se puede oler un poquito lo latinoamericano.

 

En el caso de Kusch, al principio sí estudió problemáticas de Buenos Aires, incluso tiene algunos libros sobre el temas porteños. Por ejemplo de joven, Kusch se ocupó del tema del tango.

 

Luego se dedicó absolutamente a lo que tiene que ver con la cultura andina, incluso se fue a vivir a Jujuy –actualmente su viuda vive todavía en la quebrada de Humahuaca. Así que reflexionó Kush reflexionó –hacia la América profunda, no hacia la América que se constituyó a partir de Europa, en la que los porteños en especial tenemos evidentemente una diferenciación.

 

Él hubo reflexionado sobre este país –que es un gran mérito, desde mi punto de vista, con sus acotaciones muy diferentes de los demás pensadores académicos, como por ejemplo Alejandro Korn o Martínez Estrada.

 

En general te diría que hemos trascendido más en el pensamiento por los literatos que por los filósofos (aunque Kusch era un filósofo).

 

Yo creo que Borges nos representa mucho mejor en su pensamiento que los filósofos profesionales del sigo XX, mejor dicho. Carlos Astrada también, aunque siempre con una mirada bastante europeizante, sin pensar bien en la América Profunda que hay en Argentina, como en el caso de Kusch que se abocó a estudiar el norte argentino.

 

(FRAGMENTO)

 

[i] Esther Díaz Doctora en filosofía, profesora e investigadora de la UBA y la Universidad Nacional de Lanús, Introdujo en el ambiente académico argentino, junto con Tomás Abraham, la filosofía de Michel Foucault y es precursora en la investigación sobre el tema de la Postmodernidad. Hace poco nos abrió las puertas de su casa del barrio porteño de San Telmo para hablar con Lote. Más información sobre Esther Díaz en su sitio web personal: https://www.estherdiaz.com.ar/academica.htm

 

[ii] Rodolfo Kusch se especializó en estudiar la constitución de la identidad latinoamericana dentro de la Argentina. Entre otros libros publicó La Seducción de la Barbarie.; Bs. As., Editorial Fundación Ross.

 

EL CARNAVAL DEL FUEGO Y DEL AGUA

Por Oscar Portela

(Fragmento de la disertación realizada en Cádiz,

España, en el año 1992)

 

La América cobriza rinde culto a la piedra. Religiosidad ancestral unida a la simbología de minerales y metales, invoca y no evoca. Invoca a través de los ritos de sacralidad elemental, a los grandes ausentes.

 

Rodolfo Kusch, filósofo argentino dice: –El abecedario del pueblo no tiene letras, sino apenas movimientos, gestos. Y no es que el pueblo sea analfabeto, sino que quiere decir cosas que nosotros ya no decimos.

 

En Jujuy, en Salta o San Juan, lo que la escritora argentina Graciela Maturo llama la América profunda, todos los años se renuevan los ritos, y no hay pobres ni ricos, señores ni gleba, machados (ebrios) en cada casa, en profundas quebradas y en anfiteatros abiertos a pico en los roquedales, el gesto invocativo cargando de profunda nostalgia llama a los grandes ausentes.

 

Dice Kusch:Se diría que nosotros nos empeñamos en echar a los dioses durante los últimos ciento cincuenta años de cultura occidental, pero ellos (los dioses), han dejado un reguero de palabras divinas en el balbuceo del pueblo. Por eso los pueblos que son muy pobres, dicen siempre las mismas cosas, buscan en el mito, en la danza, en la copla, el equilibrio de los opuestos. Y nosotros, que somos ahora mas ricos que ellos, ni eso decimos: perdimos el habla aunque hablemos todo el día.

LA DEFINICION DE LA CULTURA

Rodolfo Kusch define a la cultura como ese intento del hombre de poblar el universo de símbolos para cubrir su propia desnudes, una estrategia para poder domiciliarse en el mundo.

 

Según sus trabajos de campo en el altiplano, la negativa del nativo a aceptar la racionalidad occidental se halla resguardad en la totalidad a la que las prácticas rituales lo comunican.

 

No necesariamente hay allí inteligencia en términos prácticos, pero hay sentido de la vida, por que hay signos para simbolizarlo (no necesariamente oralidad).

 

En la «Introducción a América» del libro América Profunda, Rodolfo Kusch, presenta al hedor como una de las presiones de la cultura americana.

 

El miedo al hedor hace que se produzca un mito: el mito de la pulcritud, de lo racional, lo deseable, lo civilizatorio, el progreso, todo para remediar el hedor. De modo que el mito de la pulcritud configura una presión sobre el hedor. Ambos están en pugna constantemente.