Mucho se ha especulado sobre las reales intenciones de San Martín, al convocar a un Congreso, pues en general se asume que prefería una monarquía.

1822 EL PROTECTOR DEL PERÚ, JOSÉ DE SAN MARTÍN, INAUGURA LAS SESIONES DEL CONGRESO PERUANO.

El general San Martín a poco tiempo de llegado a la capital decide convocar a la elección de representantes o diputados de la naciente república peruana, con el objeto de conformar un Congreso General Constituyente que definiera las bases legales y políticas de la nación. El Congreso peruano tiene sus orígenes en el mismo proceso emancipatorio, incluso cuando gran parte del territorio era aun ocupado por las tropas realistas y la guerra contra ellos no había concluido.

NAC&POP

19/09/2006

Primera sesión de Congreso Constituyente del Perú, realizada en la antigua Capilla de la Real Universidad de San Marcos.

Los orígenes del Congreso del Perú.

Efectivamente, el general San Martín a poco tiempo de llegado a la capital decide convocar a la elección de representantes o diputados de la naciente república peruana, con el objeto de conformar un Congreso General Constituyente que definiera las bases legales y políticas de la nación.

Mucho se ha especulado sobre las reales intenciones de San Martín, al convocar a un Congreso, pues en general se asume que prefería una monarquía como estructura de gobierno para el Perú por ser esta opción la que podría brindar mayor estabilidad política; en cambio los políticos de tendencia liberal sostenían como imprescindible el establecimiento de una constitución democrática, que defendiera la independencia política del país y de los poderes del Estado.

Quizás San Martín, ya investido con el título de Protector del Perú, pensaba en una formula mixta que conjugara la Monarquía con la elección de un Congreso acorde con esta estructura de gobierno.

El estancamiento de la situación militar con respecto a los realistas que ocupan la región central del país y la elección del polémico Bernardo Monteagudo como su Ministro de Interior, hicieron que la algarabía inicial suscitada por la proclamación de independencia en la propia ciudad de Los Reyes, se convirtiera en una creciente apatía sino en marcada oposición de un sector de la población.

Luego de algunos tropiezos y demoras en la fecha de inicio del Congreso, San Martín convocó para el 20 de septiembre de 1822 a los diputados que constituirían esta magna asamblea.

Considerando la importancia del evento programado y las necesidades físicas del futuro Congreso Constituyente, se eligió el antiguo local de la Universidad de San Marcos, que contaba en ese entonces con dos amplias salas de ceremonias en su local de la plaza de la Inquisición, como eran su hermosa Capilla interna, con capacidad para 500 personas o el prestigioso Salón General que incluso podía albergar a 800 personas.

En un Decreto de Gobierno establecido por San Martín y refrendado por su Ministro Bernardo Monteagudo, en junio de aquel año, se había ya establecido la asignación temporal del local universitario para la realización del Congreso Constituyente, en espera de la construcción de un local apropiado para esta nueva institución republicana.

En tanto la Universidad se trasladaría provisionalmente al antiguo local de los jesuitas conocido como el Colegio Máximo de San Pedro, el cual había sido retirado de la jurisdicción de la orden luego de su supresión en todo el virreinato.

Así se señala textualmente en la Gaceta del Gobierno del 15 de junio de 1822 (en: Ayllón,2001Ms)

«El gran día del Perú se acerca a nuestros deseos con rapidez: el Congreso General Constituyente, esa augusta asamblea llamada a consagrar las primeras instituciones de un pueblo que ha apelado a la última razón para defender su justicia, debe reunirse en el día más memorable de julio.

En los departamentos libres, esta es la esperanza que hoy anima a los buenos ciudadanos: todos se ocupan de la obra que el Gobierno les ha recomendado por su propio beneficio; al mismo tiempo que se preparan a elegir sus representantes, están prontos a acreditar al enemigo que son dignos de tenerlos y de ser gobernados por sus propias leyes.

En las revoluciones de los imperios hay días que parecen destinados a que la posteridad lea en ellos la historia de los más grandes acontecimientos; el mes de julio presentará un compendio solemne de las primeras transacciones del Perú.

Con la idea de anticipar los preparativos que exige la reunión del Congreso se ha dispuesto lo que sigue:

El Supremo Delegado

He acordado y decreto:

Mientras se construye un edificio a propósito para las sesiones del Congreso queda desde hoy aplicado a este objeto el de la Universidad de San Marcos, con todos los departamentos en que está distribuido.

La Universidad de San Marcos se trasladará provisionalmente al Colegio de San Pedro.

El Ministro de Estado queda encargado de expedir todas las órdenes convenientes para el cumplimiento de ambos artículos.

Dado en el palacio del Supremo Gobierno, en Lima a 15 de junio de 1822.- 3º.-

Firmado.- Trujillo.- Por orden de S. E.

B. Monteagudo.»

La ceremonia de instalación comenzó a las 10 de la mañana en Palacio de Gobierno en medio de toques de campana y cañonazos, y luego en la misma en la misma Catedral de Lima, donde se celebró una misa del Espíritu Santo y se entonó el Te Deum.

El propio San Martín tomó personalmente el juramento a los cincuentitres diputados que constituirían la asamblea; y en donde se proclamó vivamente por cada uno de ellos el de «no omitir esfuerzo alguno en librarse de sus opresores, de desempeñar fiel y legalmente los poderes a ellos confiados por los pueblos y de cumplir con los altos fines para lo que habían sido reunidos».

Luego de cumplida esta parte de la ceremonia hubo en la Plaza Mayor una salva de veintidós cañonazos contestados por otros tantos en el Callao y recibida por un repique general de las iglesias de todo Lima.

Los flamantes diputados, se trasladaron de la Catedral a pie y en expectante desfile por las calles de Lima, hasta el local de la Universidad que ya había sido previamente preparado para la ocasión.

Las tareas de este Congreso eran enormes y de gran trascendencia para el futuro político del Perú pues debía principalmente establecer las bases de la futura Constitución que regiría en la República, una vez esta se librara definitivamente del dominio español que aun se mantenía en gran parte del territorio, especialmente en el interior del mismo.

Personalidades del mayor respeto intelectual y político fueron parte de esta primera constituyente, como Toribio Rodríguez de Mendoza, Francisco Javier de Luna Pizarro, Hipólito Unanue, Faustino Sánchez Carrión, Nicolás de Araníbar, José de La Mar, Carlos Pedemonte y Talavera, entre otras insignes personas.

La presidencia del Congreso recayó en Luna Pizarro una de las mentes mas lúcidas de la asamblea.

La instalación del Congreso Constituyente se realizó el 20 de setiembre de 1822, resumiéndose luego en un histórico decreto que decía a la letra:

» El Soberano Congreso Constituyente del Perú

Deseando llegue a noticia de todo el pueblo peruano haberse reunido por medio de sus representantes, y entrado en la plenitud de su soberanía, ha venido en decretar y decreta lo siguiente:

1º – Que se halla solemnemente instalado el Soberano Congreso Constituyente del Perú.

2º – Que la soberanía reside esencialmente en la nación; y su ejercicio en el Congreso que legítimamente la representa.

Imprímase, publíquese, y circúlese por quienes corresponda.

Dado en la sala del Congreso, en Lima, a 20 de Setiembre del año del Señor de 1822.- 3º de la Independencia del Perú.- Javier de Luna Pizarro, Presidente .- José Sánchez Carrión, Diputado secretario .- Francisco Javier Mariátegui, Diputado secretario……»

Entre los primeros acuerdos adoptados por el flamante Congreso, estaba el de designar a San Martín como Generalísimo del Ejercito del Perú, pero los planes del Protector aparentemente ya estaban trazados con respecto al futuro político de la nueva república, así prefirió declinar a tan honrosa distinción y luego de agradecer públicamente este gran honor, el 22 de septiembre de 1822 ante el propio Congreso Constituyente, San Martín dejó el cargo de Protector del Perú expresando a la asamblea una breve pero emocionante alocución de despedida:

«Señores: Al deponer la insignia que caracteriza al jefe supremo del Perú, no hago sino cumplir con mis deberes y con los votos de mi corazón.

Si algo tienen que agradecerme los peruanos es el ejercicio del supremo poder que el imperio de las circunstancias me hizo obtener.

Hoy que felizmente lo dimito, yo pido al Ser Supremo que conceda a este Congreso el acierto, luces y tino que necesita para la felicidad de sus representantes….Peruanos!

Desde este momento queda instalado el Congreso Soberano, y el pueblo reasume el poder supremo en todas sus partes.»

El 22 de setiembre, en la Gaceta del Gobierno, se hizo pública la Proclama de San Martín redactada en su casa de Pueblo Libre, donde expone los motivos de su dimisión al Protectorado.

En este documento le decía textualmente a la nación estas palabras, que nos muestran el valor y honestidad de este singular hombre :

«!Peruanos! presencié la declaración de la independencia de los estados de Chile y el Perú…

Mis promesas para con los pueblos en que he hecho la guerra están cumplidas: hacer su independencia y dejar a su voluntad la elección de sus gobiernos.

La presencia de un militar afortunado, por mas desprendimiento que tenga, es temible a los estados que de nuevo se constituyen; por otra parte ya estoy aburrido de oír que quiero hacerme soberano: siempre estaré pronto a hacer el último sacrificio por la libertad del país, pero en clase de simple particular y nada mas.

En cuanto a mi conducta pública, mis compatriotas- como en lo general de las cosas- dividirán sus opiniones; los hijos de estos darán el verdadero fallo. ¡Peruanos!

Os dejo establecida la representación nacional:, después de que ya se ha reunido el Congreso.

Si depositaís en ella vuestra confianza, cantad el triunfo; si no la anarquía os devorará».

(Gaceta del Gobierno del 22 de setiembre de 1822. Tomo III, Nº 26)

Luego de la dimisión de San Martín, el Congreso decidió mantener para si el poder Ejecutivo, además del propio Legislativo que le correspondía, por ello nombró una Junta Gubernativa de tres miembros, con el objeto de sustituir a San Martín en el ejercicio del Poder Ejecutivo, aunque la prerrogativa de su elección quedaba por supuesto en manos del mismo Congreso.

Para este cargo se nombraron como miembros de la Junta de Gobierno a tres eminentes personajes del propio Congreso, don José de La Mar, don Felipe Antonio Alvarado y don Manuel Salazar y Baquíjano, hasta ese entonces Conde de Vista Florida.

Con el objeto de normar sus atribuciones de la Junta, se estableció un reglamento provisional, recayendo la presidencia de la misma en La Mar.

En aquella histórica sesión del Congreso, José Faustino Sánchez Carrión, en pública alocución dijo: «Tres no se unen para oprimir.

El gobierno de uno es mas activo y eficaz si gobernar es tratar a la raza humana como a las bestias.

La libertad es mi ídolo y lo es del pueblo.

Sin ella no quiero nada: la presencia de uno solo en el mando me ofrece la imagen de rey, de esa palabra que significa herencia de la tiranía..»

Fue así que quedo constituido lo que Basadre (1949) denominó el Gobierno de los Tres Diputados.

Entre las primeras tareas que se propuso el naciente Congreso, fue el de elaborar las Bases de la Constitución política del Perú, para lo cual fue elegida una numerosa Comisión que redactara el texto, entre cuyos miembros estaban Luna Pizarro, Olmedo, Arce y Mendoza, Sánchez Carrión, Rodríguez de Mendoza, entre otros destacados personajes. Este importante texto, que pasó a convertirse en el primer documento constitutivo del Estado peruano y en donde se establecen las principales pautas normativas de la República, fue firmado el 16 de diciembre de 1822 e inmediatamente promulgado el 17 por la Junta de Gobierno, con el nombre de Bases de la Constitución Política de la República del Perú.

A juicio de muchos historiadores y juristas que han analizado su texto, fue el mas genuino documento producido en el proceso emancipatorio peruano.

El período republicano y los locales del Congreso.

La Constitución de 1839, incluyó la división del Congreso en dos Cámaras, la de Senadores y la de Diputados.

La división de estas dos Cámaras, se debía hacer por el pueblo mismo, pues se tenía que elegir separadamente a los Senadores y Diputados.

A los Senadores se les exigía mayor edad, pues su Cámara era considerada de mayor importancia que la de Diputados, y lo fue en efecto, porque se le concedieron facultades para ejercerla por si sola, incluso sin intervención de la otra Cámara.

Estas distinciones en el trabajo legislativo propio, condujeron a una división física de las Cámaras de Senadores y Diputados.

Así a consecuencia de ello, en el local de la Universidad funcionó la Cámara de Diputados, dado que en dicho lugar podían instalarse un mayor numero de miembros e incluso, cuando ambas Cámaras debían sesionar en conjunto como en la inauguración o clausura del Congreso, se prefirió siempre este espacioso local.

Para el funcionamiento de la Cámara de Senadores, se acondicionó la antigua sala principal en el local de la fenecida Inquisición, ahí en una doble fila de asientos existente a cada lado de la sala, sesionaban los Senadores.

En el local de la Universidad además, debían funcionar las oficinas del Congreso como sus Secretarías o salas de comisiones, pues en términos prácticos todo el antiguo edificio universitario fue ocupado por los miembros del Congreso, aunque en esas épocas solo funcionaba por breves periodos legislativos.

Las sesiones de la Cámara de Diputados eran mayormente realizadas en el Salón General debido a su mayor amplitud y a su mejor disposición estructural pues el público acostumbraba asistir a las sesiones de la Cámara o cuando el Presidente de la Republica leía su mensaje lo que ocasionaba gran asistencia de personas.

Una breve descripción del funcionamiento del Congreso en 1834 es dada por Flora Tristán, quien por aquellos años visitaba Lima y acostumbraba asistir a los debates .

De acuerdo con su relato:

«La sala es muy bonita, aunque demasiado pequeña para su nuevo destino; es de forma oblonga y servía antiguamente a reuniones académicas y para los discursos de aparato, pronunciados por los altos funcionarios.

Desde hace diez años, no cesan de presentar proyectos para construir otro; pero el Ministerio de Guerra absorbe los fondos de la república y ningún peso se emplea para los trabajos útiles.

Los senadores, es el título que se dan, están sentados en cuatro filas que forman una herradura; el presidente está en el ángulo.

En medio hay dos grandes mesas alrededor de las cuales se colocan los secretarios.

Los senadores no usan vestido especial; cada uno de ellos, militar, sacerdote o burgués, asiste a la sesión con su vestido corriente.

En lo alto, hay una galería destinada a los funcionarios, a los agentes extranjeros y al público.

El fondo, está dispuesto en anfiteatro y únicamente reservado para las señoras.

Los miembros de la asamblea hablan generalmente desde su sitio; sin embargo, hay una tribuna; pero sólo recientemente la he visto ocupada.»

Otra descripción de la época corresponde al viajero Heinrich Witt, quien llegó a asistir en agosto de 1847 en tiempos de Castilla, a la instalación del Congreso que sesionaba para el caso en el antiguo Salón General de San Marcos. Así en su diario señalaba al respecto:

» Cuando Castilla terminó ( su discurso) y el salón se vació un poco, subí las escaleras a la izquierda, las cuales llevaban a la galería, en cuyo otro extremo se encontraban los asientos de los agentes diplomáticos y consulares.

Desde allí obtuve una buena vista del interior del salón , adornado con buen gusto, del cual doy un bosquejo más adelante.

El espacio bajo estaba ocupado por los miembros del Congreso, tanto senadores como diputados.

En esta ocasión se encontraba reunido todo el Congreso ya que, por lo general, senadores y diputados se reunían en sitios distintos; los diputados en este salón del Congreso, mientras que en 1847, los senadores tenían la costumbre de reunirse en los salones del Cabildo o Municipalidad, hasta entonces ocupada por el Consejo de estado, que tuvo que mudarse a la oficina del Prefecto.» (1992:369)

Hasta ese momento, la Cámara de Diputados y la Universidad de San Marcos venían funcionando paralelamente en el mismo local, el cual ya resultaba estrecho, pues además funcionaban ahí mismo la Sociedad de Medicina y el Colegio de Abogados, lo que indudablemente debió haber generado diversas desavenencias entre estas instituciones por el uso de los espacios.

Es necesario señalar que en este período la Universidad se encontraba muy limitada y aletargada en sus actividades académicas normales, siendo necesaria su reforma por el gobierno.

En vista de la próxima reunión del Congreso Constituyente de 1867, el 31 de Enero del mismo año, se expide una Resolución Suprema disponiendo que mientras duren las sesiones del Congreso, se traslade definitivamente la Universidad de San Marcos de su antiguo local hacia el Convictorio de San Carlos, lugar que luego se constituirá en el local más importante de esta casa de estudios.

En efecto el Decreto en cuestión señalaba a la letra que:

«Visto este expediente y siendo necesario poner término a las cuestiones que se suscitan durante las sesiones de las Cámaras, entre la Secretaría de estas y la Universidad, con motivo de la ocupación de su local por dicha Secretaría, se resuelve: que mientras duren las sesiones del próximo Congreso, se traslade la Universidad al Convictorio de San Carlos, dejando para el uso del Congreso todo su local, por cuyo arrendamiento le abonará la Tesorería 200 soles mensuales; trasladándose igualmente al antiguo local de la Cámara de Senadores el Colegio de Abogados y la Sociedad de Medicina, a donde se trasladará también el archivo y menaje de la mencionada Cámara de Senadores.

regístrese, comuníquese y publíquese.- Rúbrica de S.E..- Tejeda» (El Peruano Tomo 52, Nº 8).

No fue el traslado de la Universidad, la única actividad ejecutada con miras a la realización del Congreso de 1867, pues sendos trabajos de refracción tuvieron que ser desarrollados en el antiguo local universitario.

Por el monto presupuestado por estos trabajos es claro que las tareas fueron amplias, probablemente incluyendo importantes cambios estructurales en el edificio.

Así, en la Memoria que presenta el Secretario de Estado en el despacho de Gobierno, Policía y Obras Públicas, don José M. Quimper se indicaba entre otros que:

«La casa del Congreso ha sido también refaccionada.

Para este objeto se mandó entregar, en 24 de diciembre, a Don José Maria Hernando 2,648 soles 60 cts.

En que se presupuestaron los gastos de refacción»

(El Peruano Tomo 52 Nº 14)

Decadencia del antiguo edificio.

A pesar de estas reformas en los antiguos edificios ocupados por el Congreso, es indudable que las condiciones físicas y materiales de los dos locales del Congreso, es decir la Cámara de Diputados en el edificio de la Universidad y la Cámara de Senadores en el edificio de la Inquisición, no eran lo mas adecuado para optimizar un moderno funcionamiento de esta importante institución, especialmente por ser ambos edificios de muy antigua construcción y lo mas importante con funciones originales diversas.

Así, este período, caracterizado por una visible bonanza económica a partir del auge en el comercio del guano, hicieron que varios legisladores plantearan la construcción inmediata de un nuevo local legislativo, proyecto tantas veces ya pospuesto.

El 19 de enero de 1869, el Congreso de la República, bajo la presidencia de don José Gálvez , expide una resolución legislativa autorizando al Presidente de la República para que disponga la construcción de un nuevo palacio legislativo .

Este documento reseñado por el historiador Fernando Ayllón (Ms.2001) dice textualmente:

«Excmo. Señor:

El Congreso ha autorizado a V. E. para que ordene la construcción de un palacio para el Congreso, cuidando de que reúna todas las condiciones de solidez, comodidad y decencia que su destino requiere; debiendo presentarse previamente a las Cámaras el plano y presupuesto respectivo para su aprobación y para que se considere la partida correspondiente en el presupuesto de la República.

Lo comunicamos a V. E.

José Rufino Echenique, Presidente del Senado.

Juan Oviedo, Presidente de la Cámara de Diputados.

Francisco Chávez, Senador Secretario.

Pedro Bernales, Secretario de la Cámara de Diputados.

Al Excmo. Señor Presidente de la República.

Lima, enero 20 de 1869.

Cúmplase, comuníquese y publíquese.

Rúbrica de S. E.

Gálvez».