¿Es posible hablar de la existencia de un sujeto social de alcance regional?

LA SOCIEDAD CIVIL SURAMERICANA

Carlos Fernandez

Carlos Fernandez, el Chino, es sociólogo y pertenece al Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos -CGT-Argentina.  

 

LA SOCIEDAD CIVIL SURAMERICANA[1]

¿Es posible hablar de la existencia de un sujeto social de alcance regional?


[1] Ponencia: Presentada para las IV Jornadas de Historia de las relaciones internacionales, en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 4 y 5 de Octubre de 2006

Por Carlos Fernández

CEES-Argentina (*)

El trabajo que presentamos dentro de la temática de la llamada "sociedad civil latinoamericana", lo hacemos sabiendo que la sola revisión de sus principales términos supone un enfrentamiento ideológico tanto con las corrientes liberales que ven a la sociedad como a una masa homogénea de individuos aislados entre sí y dispuestos a consumir hasta sus propias vidas, como con las corrientes pseudo-progresistas que reducen la participación democrática de la sociedad a un conjunto de pequeños agrupamientos que expresan aspectos parciales y hasta insignificantes de la condición humana.

Reza el mandato posmoderno: -No importa quién y cómo se toman las decisiones, lo importante es participar, hablar, dar opiniones, hablar y seguir hablando hasta el infinito.

Pretendemos con estas reflexiones adentrarnos en el proceso mismo de las luchas ideológicas que se dan en nuestro subcontinente, vinculadas directamente a la resolución de los problemas políticos de orden práctico que se potencian en los procesos de integración regional entre los países de nuestra América del Sur.

Nos detendremos en la  noción de –sociedad civil[1] que no solo es controvertida, sino que se ha difundido dentro de una gran familia de términos como son los de tercer sector, sector social, nuevos movimientos sociales, ciudadanía social, etc; que han colaborado en las últimas décadas con el vaciamiento de contenidos en el desarrollo de la teoría social crítica y han influido en el alejamiento real de grandes capas del pueblo del proceso de construcción de un modelo verdaderamente democrático y participativo.

¿Qué se entiende por Sociedad Civil?

Un breve recorrido conceptual

En su acepción originaria que se expresa en el universo de la doctrina política tradicional y en particular en la doctrina iusnaturalista, sociedad civil se contrapone a sociedad natural que es a su vez, sinónimo de sociedad política.

Tanto Thomas Hobbes (1588-1679) -considerando como antecedente de la doctrina iusnaturalista-, como John Locke (1632-1704) y David Hume (1711-1776), desde su empirismo lógico (siglo XVIII) subrayan en sus estudios la dicotomía entre sociedad natural o (estado de naturaleza) y sociedad civil (estado reglado, pautado normativamente).

Entretanto Immanuel Kant (1724-1804) se suma a estas definiciones desde un fuerte contenido ético en donde sostiene que el hombre debe salir necesariamente del estado de naturaleza original y primitivo en que cada uno sigue los caprichos de su propia fantasía y unirse con los otros. Debe antes que cualquier otra cosa entrar en estado civil.

Hasta aquí las ideas de sociedad civil y de sociedad política se encuentran emparentadas.

Es con J Jacques Rousseau (1712-1778) en donde estos dos términos se separan: mientras que la sociedad civil va unida a la idea de civilización, de guerra, de usurpación, acercándose a la noción de estado de naturaleza de Thomas Hobbes. La superación de la sociedad civil estará dada con la aparición del "Contrato", dando origen a la sociedad política.

Para Friedrich Hegel (1770-1831) la sociedad civil no coincide con el estado, sino que es un momento previo. Tampoco es la familia que es una sociedad natural.

La sociedad civil representa para Hegel el momento en que la familia, a través del surgimiento de las relaciones económicas antagónicas producidas por la necesidad en que se encuentra el hombre de satisfacer sus propias necesidades mediante el trabajo, se disuelve en las clases sociales (el sistema de necesidades), en que las luchas ente las clases encuentra una primera mediación a través de la instauración de la LEY.

El pasaje de la sociedad civil al Estado se da cuando las partes separadas de la sociedad que nacen de la disolución de la familia se unifican en una totalidad orgánica.

Mientras Hegel subraya la noción de luchas de clases en el marco de la sociedad civil, y su mediación a través de la instauración de la Ley, con Kart Marx (1818-1883) se refuerza la idea del pasaje de la sociedad civil al de la sociedad burguesa.

En la Cuestión Judía K. Marx describe el proceso a través del cual la sociedad civil se emancipa del estado que impide su libre desarrollo y se escinde en individuos independientes que se proclaman libres e iguales ante el Estado. Marx sostiene la necesidad de hablar de sociedad burguesa cuando se trata de una sociedad dividida en clases. Las relaciones políticas son relaciones de poder de dominio.

La sociedad civil es para Marx una guerra entre individuos los unos contra los otros, se da en el marco de las relaciones económicas (estructura)

Para Antonio Gramsci (1891-1937) la sociedad civil pasa nuevamente al plano de la superestructura. Nos dice que se pueden fijar dos planos super-estructurales: el de la sociedad civil; es decir, el conjunto de organismos comúnmente llamados privados, y el de la sociedad política o Estado, y que corresponde la función de hegemonía que el grupo dominante ejercita en toda la sociedad y el de dominio directo y de mando que se expresa en el Estado o en el gobierno jurídico.

Esta breve historia de la evolución del concepto no es meramente un recorrido conceptual, ni una especulación abstracta. Sirve para pensar el momento actual a la luz de una nueva etapa en el proceso de integración de nuestras naciones de América del Sur y para delimitar y definir con mayor precisión, aquello que hace mención el título de nuestra ponencia en todo lo relativo al Sujeto Social de la transformación en un plano continental.

Desde la concepción iusnaturalista hasta la idea de Antonio Gramsci no es solo un recorrido multidireccional con diferentes matices teóricos e ideológicos, indica también un cambio en la mirada ante la complejidad de las sociedades que han pasado sobre todo por la modernidad, que han incorporado el desarrollo científico impactando hasta la misma vida privada de cada hombre, resolviendo algunos problemas pero generando otros en lo material, lo psicológico, lo cultural, lo ético.

Existe una mirada más diversa ante una sociedad de mayor complejidad. Dentro de una mirada crítica quizás sea Gramsci uno de los que más-no el único-, que se ha detenido en analizar el entramado intermedio entre la base social y la conformación del Estado.

Este espacio que no es reductible a las relaciones económicas y no es Estado en sentido estricto, se constituye en un territorio en disputa en el proceso mismo de conformación del poder (Hegemonía).

Ese territorio ha sido un campo de batalla a la hora de establecer relaciones sociales de carácter político. Algunas de estas relaciones sociales se han destruido dando nacimiento a otras de nuevo tipo

En estos últimos años la pérdida de protagonismo de las organizaciones  más representativas de la era del capital industrial (sistema de partidos políticos, sindicatos, etc), paralelamente ha llevado a la multiplicación de una infinidad de otras instancias de pertenencia en donde los hombres refieren su existencia o dan sentido a una parte de sus vidas.

Se destacan en esta línea las ONG, las Fundaciones, las expresiones religiosas o pseudo-religiosas, etc, etc

En la Argentina se calculan que existe una cantidad cercana a las 100 mil, con más de 500.000 empleados a sueldo y 2 600 000 voluntarios, aunque sean muchas menos las que se registran en el Estado/CENOC[2].

En el plano ideológico y cultural se ha ido moldeando un discurso que ofició de sostén de esta situación en donde la teoría, la prensa oral y escrita y el hablar cotidiano de parte importante de la ciudadanía se tiñeron de términos como: sociedad civil, como si éste fuera un término de carácter unívoco.

Al mismo tiempo estas formas organizacionales influyeron fuertemente en la  reorientación de los fondos del Estado o de agencias del extranjero a la hora de decidir el destino de los subsidios o de los fondos económicos pensados en el marco de las políticas públicas o sociales de gestión privada.

En el plano político la figura de las ONG, Fundaciones o de la sociedad civil en general, son utilizadas por algunas propuestas políticas y geopolíticas a la hora de definir el sujeto que será el protagonista de tal emprendimiento. Como prueba de ello tenemos en la Argentina el lanzamiento de la Región Centro que no responde a los parámetros con que es pensada la CSN.[3]

En otras situaciones estas organizaciones de la sociedad civil son meras pantallas de intereses económicos y políticos  más poderosos como queda demostrado en el caso Greenpeace en el conflicto de las papeleras con Uruguay o  con otras instituciones en el debate de la reserva natural en los esteros del Iberá en la provincia de Corrientes.[4]

Estas instancias lejos de aportar una mejor articulación entre las necesidades sociales y las políticas del Estado, están llevando a una mayor confusión ya que se ocultan los verdaderos intereses que expresan detrás de las formas con que presentan a la ciudadanía.

Hoy, camino hacia la conmemoración del Bi-centenario de la independencia de nuestros pequeños países, estamos cursando una nueva etapa histórica que abre una nueva oportunidad para recuperar en la práctica y en la reflexión de la identidad de la gran Nación Suramericana.

Toda esta tarea supone una revisión de la relación entre Estado-Gobierno y Sociedad. En este marco sostenemos la necesidad de recuperar la centralidad de la noción de Pueblo y Clases Sociales a la hora de pensar la Totalidad que exprese la tan mentada integración regional.

Es lógico entender en el marco de las relaciones internacionales que la dimensión Estado-Nación cobre relevancia, ya que las Naciones generalmente cuando se expresan hacia a fuera lo hacen en tanto Estados, por lo menos desde un plano jurídico-político.

Estos Estados Suramericanos que comparten una historia en común, y tienen al interior una problemática política y social particular, tienen al interior un pueblo muy diverso culturalmente; una gran Nación que no se limita a su forma estatal fragmentada en que aparecen.

¿Por qué el interés por la integración suramericana debe ser general, y considerar  todos los aspectos de la compleja  realidad? :

Porque desde el discurso nos cansamos de hablar de la Patria Grande Iberoamericana o Hispanoamericana, nos cansamos de reivindicar los movimientos sociales populares de cada país, pero a la hora de negociar los términos del intercambio, se expresan los gobiernos que no son idénticos a sus sociedades, ni tienen la misma visión estratégica en el desafío de la integración.

La lucha entre diferentes pelotones de capitales financieros y comerciales, a través de algunas industrias, bancos, negocios e intercambios varios, ha generado las condiciones para esta nueva etapa, la verdadera integración de los pueblos debe contemplar los intereses de las mayorías populares de cada país constitutivo.

Los intereses de los trabajadores industriales del Brasil no son idénticos a los intereses de la burguesía industrial Paulista, que aunque coincidan en la coyuntura no necesariamente lo será en el largo plazo.

Así como tampoco los intereses de los trabajadores bolivianos y de los obreros de la industria del Gas en particular, no son necesariamente compatibles con  los intereses de Petrobras ni de YPF-Repsol.[5]

Si las burguesías de nuestros países con o sin la anuencia de los gobiernos avanzan en tratados de libre comercio con algunas potencias, deberíamos también pensar desde el seno mismo de los pueblos, en levantar e imponer como políticas de estado aquellas banderas que hacen al interés general; como ser, la salida al mar para Bolivia, la recuperación de la soberanía de las Islas Malvinas, el control real de la costa Atlántica y del mar austral-antártico, la limitación de la explotación del Amazonas por parte de algunas empresas transnacionales, etc, etc.

No es la competencia entre fuerzas laborales lo que establece la relación entre los pueblos, es la cooperación y la solidaridad especialmente con aquellos más desamparados

Es apropiado aprovechar el momento favorable a la integración de nuestros países del Sur de América, pero es necesario intensificar la integración entre los pueblos, ya que la relación Estado/ Gobierno y Sociedad no es la misma entre todos los países.

La nueva etapa de integración está mostrando una serie de peligros y obstáculos que otros de nuestros compañeros tratarán en sus respectivas mesas o conferencias. La avanzada política de Venezuela ha sido favorable en este proceso amén de algunos re-alineamientos que se han producido en instancias comerciales conocidas: MERCOSUR, CAN, etc.

Es necesario actualizar la discusión acerca de la cuestión nacional y de la cuestión social.

Desde una visión Suramericana: ¿Quién es nuestro enemigo principal?. ¿Cuáles son las características nuevas-si es que existieran- que ha asumido en esta etapa de nuestra historia?

Cada uno de nuestros países se encuentra transitando esta etapa con sus propias especificidades, debe cada país no perder de vista que al interior de los mismos se encuentran las contradicciones sociales sin resolver de una situación de dependencia externa e interna que es estructural a pesar de las mejores condiciones por la que transitamos para modificarlo.

La idea de Nación desde la construcción de la Comunidad Suramericana de Naciones (CSN) adquiere otra connotación. Pensar desde la Patria Grande suramericana es replantearse la cuestión social desde una perspectiva diferente.

Lo cierto es que la conformación de un sujeto social de alcance regional que subyace debajo de las expresiones institucionales se encuentra teñido de doscientos años de historia de atomización. Estos 200 años han dejado su huella, han producido nuevas realidades que será preciso considerar a  hora de redefinir a nuestro sujeto en la actualidad.

Las sociedades no son idénticas a los gobiernos y el contenido social de las alianzas políticas que cada país sintetiza en el gobierno no son idénticas entre sí.

Las raíces de tal identidad americana se encuentran en la etapa anterior a la modernidad, pero al mismo tiempo debemos incorporar las modificaciones culturales de la fase moderna(los avances científicos y tecnológicos, los cambios culturales, las expresiones artísticas, etc)

La noción de Totalidad:

La idea de integración desde la perspectiva de la conformación de un sujeto social, va acompañada de la noción de totalidad. Esta noción la reconstruiremos desde la noción de clases sociales, sin desmerecer los otros agrupamientos en que una sociedad se encuentra representada y vive su cotidianeidad.

La noción de clase social es la más apropiada cuando se trata de reconstruir una totalidad orgánica en todo aquello que hace a las cuestiones del poder.

El sujeto social de la transformación de dimensión regional, que se encuentra comprendido en la noción de Pueblo tiene para cada país un contenido social diferente. Para que la integración sea desde los pueblos como tantas veces se declama, es necesario contemplar las aspiraciones reales de la sociedad de cada país, partiendo de su tradición pero considerando las variaciones culturales que ha dejado la modernidad.

Esto significa lisa y llanamente comenzar a, hacerse cargo y comprometerse con el conocimiento de las condiciones de vida de todos los pueblos que forman parte de la región. Significa conocer -para su atención- las condiciones de trabajo de los obreros bolivianos en el tratamiento y explotación de las reservas de Gas en su país.

Deberá también pensarse esencialmente en los obreros de la industria automotriz brasilero-argentina, con el mismo interés que se piensa en el consumidor de los productos comercializables, o en la rentabilidad de las empresas de automotriz que no lo dudan a la hora de despedir a miles de trabajadores cuando sus cuentas no son las esperadas.

¿Qué es lo que unifica a cada pueblo de esta gran Nación suramericana?

¿Cuáles son los elementos comunes?

En principio y con independencia de la base indígena, campesina u obrera la raíz del sujeto social hay que buscarla en la base material de la estructura económica-social de cada país.

Esto es los que producen la riqueza de las naciones.

Por supuesto que los elementos culturales y las condiciones de la geografía: suelo, paisaje, lengua, clima, etc, completan la realidad y definen una identidad como suramericanos, pero el lugar, la función que los hombres tienen en la producción de la vida material sigue siendo determinante a la hora de resolver los problemas teóricos y prácticos.

No se trata de lanzar una polémica acerca de que es más importante la base material o la cultura para definir la identidad de un pueblo, sino que nuestra intención es integrar ambas dimensiones de forma dinámica y así poder discriminar lo esencial de lo accesorio.

¿Quiénes son los que producen el gas en Bolivia?. ¿Quiénes entregan sus vidas día a día en las minas de cobre en Chile [6], o en los yacimientos de petróleo en Venezuela?: los trabajadores (obreros, técnicos y profesionales asalariados).

Entonces no es solamente con las empresas que deberán establecerse las negociaciones para acordar el precio de alguna materia prima o de algún bien manufacturado, será necesario ir incorporando a las organizaciones de los trabajadores de todos los países en una relación orgánica con capacidad de decisión

En las recientes cumbres de presidentes suramericanos o en la últimas reunión del MERCOSUR se habló reiteradamente de las asimetrías de los países grandes (Brasil y Argentina), en relación a los países más pequeños o menos desarrollados ( Uruguay o Paraguay).

No es la visión sectaria de las burguesías escuálidas que va a resolver los problemas planteados por el uso del río Uruguay o por las represas hidroeléctricas en la cercanía de la triple frontera, es la solidaridad del pueblo suramericano que puede superar las fronteras artificiales.

CF/

Argentina, Agosto de 2006

(*) Carlos Fernandez, el Chino, es sSociólogo y pertenece al Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos -CGT-Argentina.

N&P: El Correo-e del autor es Carlos Fernández cafchino2000@yahoo.com.ar


[1] Nota: Mientras que la noción "latinoamericana", no la problematizaremos. Sabiendo que existen marcadas diferencias cuando se habla de Sur o de Latino América. Si bien no son sinónimos a los fines de esta ponencia lo usaremos indistintamente en referencia a las 10 naciones que constituyen la Comunidad de Naciones del Sur

[2] Nota: El Centro Nacional de Organizaciones de la Comunidad-CENOC-, registra a julio de 2005 12 824 instituciones

[3] Nota: Ver Boletín CEES Nro 7

[4] Nota: Nos referimos al conflicto planteado por la posesión de tierras en una parte importante de nuestra reservas naturales por parte de un particular, que se supone testaferro de intereses económicos más poderosos, bajo el manto de una Fundación conservacionista

[5] Nota: Es posible ampliar esta información a través de los periódicos La Nación y Clarín 26/27/28 agosto de 2006

[6] Nota: Los trabajadores chilenos llevan 20 días de huelga(al 27 de agosto de 2006), mientras dejan sus vidas en la mina más grande de cobre del mundo, sus propietarios privados le transfieren solamente el 1% de sus ganancias en salarios. Ver Clarín 27/08/2006