Falecio el Sabado al no reponerse de una operacion a la vesicula

FALLECE SUSANA VALLE

Susana Valle fue alojada jumto a su padre, el General Juan Jose Valle, en su boveda del cementerio de Olivos en una emotiva ceremonia.

Al Negro Martínez y a Daniel Brión por su vigilia y su amor.

SUSANA VALLE ¡PRESENTE!

 

Por Martín García

 

Ya esta. Susana Valle, compañera militante y combatiente, cuadro político de la Juventud Peronista, hija del héroe y mártir de la contra revolución peronista del general Juan José Valle, su padre, falleció en la madrugada en la clínica de San Isidro, mientras su hija Soledad, el Vasco Fernando Vaca Narvaja y la diputada nacional Isabel Lita Artola, le hacían el aguante.

 

Susana, deteriorada por su enfermedad, con un cuadro pulmonar complicado, sin poder caminar ni desplazarse desde hacia tiempo, no pudo superar una operación que implicaba a su vesícula y su hígado.

 

La ultima vez que la habíamos visto acompañaba a la Senadora Teresita Quintela y a las diputadas Lita Artola y Cristina Alvarez Rodríguez en el homenaje que se realizo en el Salón Eva Perón del Senado de la Nación a los compañeros fusilados de Junio del 56 en general y en particular a su padre.

 

Allí estaba firme y sólida en su eterno dolor que no le impidió ser heroica en la soledad de la tortura.

 

Hace 50 años, en La Plata, Lanús, José León Suárez, la Escuela de Mecánica del Ejército, la Penitenciaría Nacional, y en este preciso lugar, 32 argentinos murieron por protagonizar un movimiento contra quienes habían depuesto al gobierno constitucional, sostuvo el jefe del Ejército, Roberto Bendini, en un acto en Campo de Mayo en el que se homenajeó a los fusilados en junio de 1956 delante de Susana Valle, la hija del general Juan José Valle.. –Este es otro paso para resolver el legado de un pasado que no nos representa, apelando a la verdad, la justicia y la reparación histórica», destacó el general.

 

Entre 1952 y 1955, el general Juan José Valle había sido profesor en la Escuela Superior de Guerra y en sus clases explicaba a los alumnos la noción de –pueblo en armas, tomada del militar alemán Colmar von der Goltz. En junio de 1986, en una entrevista con un periódico, su hija Susana lo describió así: –Papá era de los pocos militares no nazis. Su formación era otra, en donde la izquierda no asustaba. Estudió en La Sorbona, vio de cerca el fascismo en Italia y lo rechazó sin miramientos. Era un hombre que rara vez se vestía de uniforme, no tenía custodia, ni coche propio, ni chofer, ni miedo (…). Prefería hablar con los sectores civiles del peronismo, con los trabajadores, con el pueblo, que reunirse con los militares.

 

En las postrimerías del gobierno peronista, cuando Valle era miembro de la Junta de Calificaciones del ejército -en virtud de que su alto puntaje lo ubicaba como el primero de su promoción- había favorecido con el ascenso a general a su amigo Aramburu, que era uno de los últimos de esa camada. Fue entonces cuando Perón le dijo: -Este hombre le va a pagar muy mal. Estos favores siempre se pagan caros.

 

Luego del triunfo de los militares subversivos, Valle fue encarcelado en el buque Washington de la marina de guerra. Ahí comienza a pensar en la posibilidad de una rebelión en la que participen militares, gremialistas y sectores del pueblo, y lo comenta con algunos camaradas de armas detenidos. Algunos se suman a la idea; otros, desmoralizados por el confinamiento, se apartan del oficial.

 

Después, el régimen de la Revolución Libertadora le impone un arresto domiciliario y lo envía a 60 kilómetros de la Capital Federal. Susana, su única hija, relata: –Se va a la casa de mi abuela materna, con guardián en la puerta. Pero se les escapa. Nos escapamos todos. Mamá y yo por delante, porque no estábamos detenidas, y mientras hacemos esto papá escapa por la puerta de atrás, y se declara prófugo.

 

A partir de entonces -recuerda Susana- los tres deambulan de casa en casa, duermen y comen gracias a la solidaridad que les abre las puertas de algunos hogares, viven en villas miseria. El militar fugitivo se reúne clandestinamente con camaradas peronistas más jóvenes, como los coroneles Cortines e Irigoyen y el teniente coronel Cogorno. También entra en contacto con dirigentes sindicales como Andrés Framini y Armando Cabo.

 

-Ellos lo fusilaron, yo me lo llevé en el corazón.

 

En junio de 1956, Susana es una adolescente de 17 años. Esa noche, le permiten ver a su padre durante unos instantes en el patio gris de la Penitenciaría Nacional. Mientras ella llora, lo ve llegar erguido, –entero y sonriente , rodeado por un grupo de Infantería de Marina que lleva puestos cascos de acero y porta ametralladoras. Los soldados parecen más asustados que el oficial que va a morir en veinte minutos más.

 

Las autoridades los dejan conversar unos minutos en una sala fría, custodiados por los infantes armados. El general se sienta en una silla y ella se coloca en sus rodillas. En un cuarto contiguo, un enfermero militar tiene preparados dos chalecos de fuerza por si el padre y la hija sufren un choque emocional. Ellos no dan muestras de ningún quebranto, pero algunos de los jóvenes custodios están a punto de desmayarse y otros deben ser retirados de la sala, víctimas de crisis nerviosas.

 

Valle le explica a Susana por qué decidió no asilarse en una embajada y entregarse:

 

-¿Cómo podría mirar con honor a la cara de las esposas y madres de mis soldados asesinados? Yo no soy un revolucionario de café. Antes de enfrentar el pelotón, el oficial tiene varios gestos. Renuncia al ejército, pide ser fusilado de civil y rechaza al confesor que le han asignado, Iñaki de Aspiazu, por ser capellán militar. En su lugar, solicita la presencia de monseñor Devoto, el popular obispo de Goya.

 

Cuando Devoto llega, comienza a sollozar emocionado. Valle bromea: –Ustedes son todos unos macaneadores. ¿No están proclamando que la otra vida es mejor?. Y a su hija, que tiene las mejillas llenas de lágrimas, le dice: –Si vas a llorar, andáte, porque esto no es tan grave como vos suponés; vos te vas a quedar en este mundo y yo ya no tengo más problemas.

 

Mucho tiempo más tarde, Susana recordará otros detalles. Estaba sentada en las rodillas del general, con sus manos entrelazadas y, a pesar de que ella no fumaba en su presencia, su padre le pidió un cigarrillo. –También recuerdo la temperatura de sus manos: no era ni fría ni caliente; estaba absolutamente normal. Papá estaba convencido de lo que iba a hacer.

 

Un oficial dijo: –Ya es hora. Valle se quitó el anillo que llevaba y lo colocó amorosamente en manos de la muchacha. También le entregó algunas cartas: una dirigida a Aramburu, otra para –el pueblo argentino y otra –para abuela, mamá y para mí. Le dio un abrazo, la besó y, aún más tranquilo que antes, se fue a paso firme por un largo pasillo después de hacer un despreocupado ademán de despedida. Sus custodios, en cambio, marchaban en forma vacilante, con las rodillas a punto de doblarse.

 

-Uno de los soldaditos salió de la fila y se me prendió llorando: «Te juro que yo no lo mato». A ese chico lo tuvieron que retirar con un ataque de nervios , relata Susana. –Después, me fui. Ellos lo fusilaron, yo me lo llevé en el corazón. Al día siguiente, un lacónico comunicado oficial informó: Fue ejecutado el ex general Juan José Valle, cabecilla del movimiento terrorista sofocado.

 

Cada conmemoración servía para agruparse, para encontrarse por vez primera y comprobar que no se estaba sólo. -Al producirse el primer año de los fusilamientos, en el homenaje de la Penitenciaría de la calle Las Heras, donde había sido fusilado Valle, nos concentramos, convergimos todos aquellos que pensábamos que había que hacer algo. Es más, es ahí donde conozco a Susana Valle por primera vez… La actividad de la Jotapé. Eran actos relámpagos, resistencia a la policía. (Mabel Di Leo).

 

Dieciocho años más tarde, en junio de 1970, Susana se enteró de la muerte de Aramburu a manos del Comando Juan José Valle, de los Montoneros, según declaró al semanario La causa peronista el 20 de agosto de 1974 sintió queSólo la cirugía estética le podría borrar de su cara la alegría.

 

Luego, durante las instancias de la lucha y de su secuestro y torturas padeció la muerte de sus gemelos producida por las torturas que adelantaron su parto y el horror al que fue sometida viendo a su ultimo hijo morir por inanición delante de sus ojos, fuera de su alcance, mientras le apoyaban su otro hijo ya muerto en el pecho. Salvajes asesinos.

 

Tiempos de lucha y dolor.

 

Pasó el tiempo. Ruvo a Soledad que ahora le habia dado 8 nietos.

 

En abril del 2004, el Frente de Agrupaciones Peronista que lideraba la compañera Susana Valle, junto al Polo Colman y Alberto Cruz, propuso, con identidad propia, ser parte activa de la base de sustentación del Proyecto Político de Néstor Kirchner.

 

Desde una concepción frentista, planteaba la necesidad de empezar a recorrer el camino de la unidad, para ir modificando la fragmentación en la que estamos inmersos.

 

Por eso llamaban a todos los sectores de la vida política del país, a las organizaciones sociales, sindicales, empresarias, eclesiásticas del campo popular, que estuvieran de acuerdo con la posición asumida por el Presidente Kirchner ante los organismos financieros internacionales, a constituir ya el Foro por la Defensa de la Vida y la Soberanía Nacional, que se propusiera, con la movilización ciudadana, apoyar y defender la visión del Presidente.

 

Era ya el tiempo de hacer realidad los sueños de muchos compatriotas. Un tiempo para actuar con equidad y construir una Argentina con justicia social, donde se recuperara la cultura del trabajo. Un tiempo para actuar con dignidad tomando decisiones donde la soberanía nacional no fuera mancillada por nada y por nadie.

 

Un tiempo para reafirmar que la Patria existe, y que nuestro pueblo avanzará decididamente hacia la liberación nacional y social, rompiendo definitivamente las cadenas de la dependencia, que hizo que los argentinos debieran actuar en un pasado reciente, como súbditos habitantes de una colonia, con consecuencias desastrosas para los intereses de la mayoría de los argentinos, que ya no estaban dispuestos a tolerar nunca más.

 

Tiempo de lucha. Tiempo cumplido para Susana.

 

Hace pocos días, en Agosto del 2006, Susana asistió a la inauguración de la escuela General Juan José Valle, ubicada en el barrio Libertad en la ciudad de Salta. El acto estuvo encabezado por el gobernador de la Provincia, Juan Carlos Romero, la ministra de Educación, María Esther Altube y ella, la hija del heroico General.

 

Se sucedían los homenajes y reconocimientos a su padre.

 

Ya en Junio del 2006 al conmemorarse el quincuagésimo aniversario de su muerte, el Jefe del estado Mayor conjunto de las FF.AA. General Bendini, impuso, frente a Susana Valle, el nombre de Ingeniero Teniente General Juan José Valle a la Escuela de Ingenieros del ejercito argentino, –como justo reconocimiento a la figura de este hombre ejemplar, ciudadano y soldado.

 

Ahora Susana Valle esta liberada de su cuerpo y las limitaciones de esta vida.

 

Acompañara, saltando y corriendo, la mirada de su padre, el heroico mártir del movimiento nacional y popular de Perón y Evita, que estará esperándola con su mano extendida para darle la seguridad y el amor que las niñas esperan de su papá.

 

Descansa en paz con sus hijos, los gemelos, y su padre en la vida familiar que los genocidas le habían quitado, hasta ahora.

 

Este mediodia Los diputados Lita Artola, Barba Gutierrez y Cristina Alvarez Rodriguez, compañeros como Marcos Lohle, Hernan Diez, los hijos de los fusilados de Jose Leon Suarez, Daniel Brion, Jorge Costales, el sargento Calderón, sobreviviente de los fusilamientos de Junio del 56, la esposa de Lizaso, fusilado por Aramburu, Justo Pereyra, Roberto Perdia y Fernando Vaca Narvaja,y una multitud de Compañeros corearon su nombre, le cantaron el PRESENTE y el Ahora y Siempre!

Una compañera suya de muchos años expreso: Ella nunca negocio…sufrio mucho, paso momentos muy dificiles, pero nunca negocio.

 

MG/

 

Querida Compañera

SUSANA VALLE

! PRESENTE !

El pueblo inscribirá tu nombre en el carro de la victoria junto al del inolvidable General Juan Jose Valle y a todos los compañeros fusilados por Aramburu y Rojas, como corolario de la persecusión del pueblo.

Tu nombre aparecerá en la historia grande de las luchas populares junto a la de los compañeros caídos en la primera y segunda resistencia peronistas contra los regimenes dictatoriales de la Argentina.

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NOTA DE LA NAC&POP: Un email para enviar notas a su familia:
Daniel Brion imepu@fibertel.com.ar
Telefono celular de su hija Soledad: (011) 156 254 8923

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LAS MUJERES DE MI GENERACION

Por Luis Sepúlveda

  Las mujeres de mi generación abrieron sus pétalos rebeldes  de rosas, camelias, orquídeas y otras yerbas,  de saloncitos tristes, de casitas burguesas, de costumbres añejas,  sino de yuyos peregrinos entre vientos.

  Porque las mujeres de mi generación florecieron en las calles, en las fábricas se hicieron hilanderas de sueños,  en el sindicato organizaron el amor según sus sabios criterios.

 Es decir, dijeron las mujeres de mi generación,  a cada cual según su necesidad y capacidad de respuesta, como en la lucha golpe a golpe, en el amor beso a beso.

 Y en las aulas argentinas, chilenas o uruguayas, supieron lo que tenían que saber, para el saber glorioso de las mujeres de mi generación.

  Minifalderas en flor de los sesenta, las mujeres de mi generación no ocultaron ni las

sombras de sus muslos, que fueron los de Tania.

  Erotizando con el mayor de los calibres los caminos duros de la cita con la muerte.

  Porque las mujeres de mi generación, bebieron con ganas del vino de los vivos,  acudieron a todas las llamadas y fueron dignas en la derrota.

  En los cuarteles las llamaron putas y no las ofendieron,  porque venían de un bosque de sinónimos alegres:  minas, grelas, percantas, cabritas, minones, gurisas, garotas,  jevas, zipotas, viejas, chavalas, señoritas.

  Hasta que ellas mismas escribieron la palabra Compañera, en todas las espaldas y en los muros de todos los hoteles.

  Porque las mujeres de mi generación  nos marcaron con el fuero indeleble de sus uñas  la verdad universal de sus derechos.

 Conocieron la cárcel y los golpes,  habitaron en mil patrias y en ninguna,  lloraron a sus muertos y a los míos como suyos, dieron calor al frío y al cansancio deseos, al agua sabor y al fuego lo orientaron por un rumbo cierto.

  Las mujeres de mi generación parieron hijos eternos, cantando Summertime les dieron teta, fumaron marihuana en los descansos,  danzaron lo mejor del vino y bebieron las mejores melodías.

  Porque las mujeres de mi generación, nos enseñaron que la vida no se ofrece a sorbos, compañeros, sino de golpe y hasta el fondo de las consecuencias.

  Fueron estudiantes, mineras, sindicalistas, obreras, artesanas, actrices, guerrilleras, hasta madres y parejas en los ratos libres de la Resistencia.

  Porque las mujeres de mi generación, sólo respetaron los límites que superaban todas las fronteras.

  Internacionalistas del cariño, brigadistas del amor, comisarias del decir te quiero, milicianas de la caricia.

  Entre batalla y batalla, las mujeres de mi generación lo dieron todo y dijeron que eso apenas era suficiente.

  Las declararon viudas en Córdoba y en Tlatelolco, las vistieron de negro en Puerto Montt y Sao Paulo, y en Santiago, Buenos Aires o Montevideo, fueron las únicas estrellas de la larga noche clandestina.

  Sus canas no son canas, sino una forma de ser para el quehacer que les espera.

  Las arrugas que asoman en sus rostros,  dicen he reído y he llorado y volvería a hacerlo.

  Las mujeres de mi generación, han ganado algunos kilos de razones que se pegan a sus cuerpos, se mueven algo más lentas, cansadas de esperarnos en las metas.

  Escriben cartas que incendian las memorias.

  Recuerdan aromas proscritos y los cantan.

  Inventan cada día las palabras y con ellas no empujan,  nombran las cosas y nos amueblan el mundo.

  Escriben verdades en la arena y las ofrendan al mar.

  Nos convocan y nos paren sobre la mesa dispuesta.

  Ellas dicen pan, trabajo, justicia, libertad,  y la prudencia se transforma en vergüenza.

  Las mujeres de mi generación son como las barricadas: protegen y animan, dan confianza y suavizan el filo de la ira.

  Las mujeres de mi generación son como un puño cerrado, que resguarda con violencia la ternura del mundo.

  Las mujeres de mi generación no gritan, porque ellas derrotaron al silencio.

  Si algo nos marca, son ellas.

  La identidad del siglo, son ellas.

  Ellas: la fe devuelta, el valor oculto en un panfleto, el beso clandestino, el retorno a todos los derechos.

  Un tango en la serena soledad de un aeropuerto, un poema de Gelman escrito en una servilleta, Benedetti compartido en el planeta de un paraguas, los hombros de los amigos guardados con ramitas de lavanda.

  Las cartas que hacen besar al cartero, las manos que sostienen los retratos de mis muertos, los elementos simples de los días que aterran al tirano, la compleja arquitectura de los sueños de tus nietos.

  Lo son todo y todo lo sostienen, porque todo viene con sus pasos y nos llega y nos

 sorprende.

  No hay soledad donde ellas miren, ni olvido mientras ellas canten, intelectuales del instinto, instinto de la razón, prueba de fuerza para el fuerte y amorosa vitamina del débil.

  Así son ellas, las únicas, irrepetibles, imprescindibles, sufridas, golpeadas, negadas pero invictas mujeres de mi generación.

LS/1999