El precio de los fideos y la emigración de los pueblos son un delito de lesa humanidad

TRENES, MENTIRAS Y FIDEOS

Jorge De Mendonca

  En 50 años de mentiras sobre los ferrocarriles, podríamos decir que las evidencias son las únicas que cuentan. El precio de los fideos, ya no es el mismo.  

Trenes mentiras y fideos

Por Jorge De Mendonca

En 50 años de mentiras sobre los ferrocarriles, podríamos decir que las evidencias son las únicas que cuentan. El precio de los fideos, ya no es el mismo.

No hubo un solo administrador ferroviario preso, enjuiciado o siquiera discutido por la Sociedad Argentina. Todos se sumaron al ataque antiferroviario y en los ferrocarriles se hizo mérito constante como para darle crédito a los embates. El problema siempre fueron, simplemente, los ferrocarriles.

Si la cocina de casa no funciona, entonces la mandamos arreglar o la tiramos y compramos una nueva pero, con los ferrocarriles, los tiramos y listo. Así de simple.

Cada empleado ferroviario, por ende, fue considerado ñoqui o delincuente, pero jamás un administrador siquiera fue juzgado en los medios.

Ejecutaron en vida al Ingeniero Pedro Saccaggio y hasta tiraron balas de tinta contra el Ingeniero Livio D Porta, diciendo que uno era mozo y el otro –dueño de un tallercito. El Mundo los reconocía, pero nosotros nos sumamos a su ejecución mediática.

Obviamente, nunca se discutió el impacto sobre el precio de los fideos. Siempre pareció que los trenes eran una cosa de ferroviarios y de pobres o fanáticos que viajaban en ellos.

En tres pasos (1961, 1977 y 1993), se cerraron miles de Centros Logísticos -Estaciones-, que atendían al transporte de insumos y

producciones a tantos otros miles de pueblos, ciudades, barrios y parajes. Hoy, en la Línea Sur de Río Negro, el precio de los fideos soporta el precio de las cubiertas que desaparecen en el ripio, el flete del intermediario y la aleatoriedad de la llegada.

Como en tantos otros espacios argentinos, los fideos son mas caros y las personas terminan viviendo en las villas miseria cordobesas, tucumanas, rosarinas o porteñas.

-Era solo para transportar agua rezaba un titular en 1977 sobre el cierre de la línea a JJ Castelli.

Tres profesionales mediáticos de la Historia y la Política argentina, de diferente pensamiento cada uno, me espetaron que el cierre de los Ferrocarriles era para contrarrestar la centralidad porteña. Infantiles o hipócritas, no lo se. Cuando un General hostiga un territorio que quiere dominar o tomar, lo primero que bombardea son los suministros y los espacios logísticos.

Nosotros desactivamos, cerramos y convertimos en baldíos, usurpaciones, o canchas de fútbol y tenis miles de espacios logísticos. Lo hicimos con Decretos Nacionales (Frondizi, Videla, Menem).

¿Alguien puede darse cuenta que tiene su paralelo con las renuncias al manejo de la Energía Nuclear?

Jamás tuvieron la culpa los camiones ni los colectivos, apenas fueron beneficiarios colaterales. Maniobras de los automotoresarreglos de los ferroviariosel tren corta la ciudad.

Frases y frases muy hechas y muy conocidas, pero el fondo del asunto jamás se debatió, ni mucho menos fueron enjuiciados por atentados a los Derechos Humanos los administradores y sus jefes.

¿O es que provocar el aumento del precio de los fideos y la emigración de los pueblos no es un delito de lesa humanidad?

JDM/

N&P : El Correo-e del autor es Jorge de Mendonça – jorgedemendonca@gmail.com