Acuicultura y selvicultura.

RECURSOS NATURALMENTE POPULARES

  Desarrollar alternativas de vida practicables en territorio agreste dejó de ser una utopía. Modelos que generan riqueza allí donde más se la necesita.

 

A muchos de mis viejos compañeros de militancia política, mi afición personal por la vida al aire libre, les pareció siempre una particular extravagancia.

Respaldaban esta atrevida interpretación sobre mi vida, algunos datos biográficos que apuntan siempre para el campo y dan vuelta eternamente sobre los mismos temas. Desiertos, estepas, esteros, estuarios, montes y pajonales. Y todos los bichos posibles que los pueblen; sea que estos naden, vuelen, metan miedo, o haya que fijarse en ellos con una lupa.

Pero, a pesar del mayor o menor respeto que podamos sentir todos por la vida en estado silvestre,  el fantástico escenario que nos toco en heredad, no ha interrumpido su deterioro en los últimos cincuenta años. Fumigaciones, monocultivos y talas; junto a toda una serie de brutales modificaciones de nuestra geografía nativa, revelan un nuevo marco hostil en pugna.

Un progresismo de espaldas a la población, dependiente de los mercados exportadores y sus monocultivos, continúa imponiendo en la  actividad agropecuaria, un asesoramiento peligrosamente ciego a nuestro destino colectivo. Malgastan el agua potable, extenúan la corteza fértil e inhiben la biodiversidad en flagrante detrimento de nuestra mayor riqueza: La generación de recursos biológicos.

Veamos algunos destacables ejemplos:  

# El litoral Atlántico patagónico, posee incontables riquezas biológicas. A muchas de ellas las conocemos. En cambio otras, como los mariscos costeros, algas, moluscos, crustáceos, etc. Los ignoramos.

En la localidad de Camarones un maestro de escuela acaba de poner a sus alumnos a desarrollar estos recursos. Ashoka, una asociación civil con sede en nuestra ciudad de Buenos Aires (www.ashoka.org), acaba de otorgarle un premio por su valiosa iniciativa.

2.642 Km. de costa patagónica con márgenes de amplitud mareológica que alcanzan los doce metros entre baja y pleamar, tres especies de pulpos autóctonos, tres de calamares, los gastrópodos con que se hace el ceviche, los bivalvos que reconocemos en las paellas, las algas del sushi, los artrópodos de la copa de langostinos y el kanicama, etc, etc. Esperan que nosotros tomemos la iniciativa de cultivar esta generosa oferta biológica en lugar de continuar expulsando a nuestros jóvenes hacia las grandes metrópolis.

# Todos saben que Wichi, es el grupo étnico más alejado de los favores de nuestra sociedad de consumo. Recolectores primarios, el blanco los contactó cuando aún no conocían domesticación o cultivo alguno.

Pero a pesar de la supuesta pobreza de sus montes formoseños, ellos se las están arreglando para darnos a todos una soberana dosis de humildad gracias a sus conocimientos de la tierra en la que habitan.

Técnicos del GESER (Grupo de Estudios Sobre Ecología Social) con financiamiento del GTZ (Cooperación Técnica Alemana); están trabajando en un plan de manejo de abejas sin aguijón, especie endémica de nuestra región chaqueña. Esta especie permitiría practicar la apicultura sin riesgo alguno, inclusive en el jardín familiar.

El aporte de una nueva especie nativa al mundo de la apicultura, representa un notable  avance en uno de nuestros clásicos productos de exportación no tradicional. Este es un mérito que hace palidecer de envidia a muchos agrónomos y veterinarios que generalmente desprecian a nuestros hermanos los indios. 

No están lejos en mi memoria las jornadas de pesca de mi infancia, dobletes de armados en el Río de la Plata, baldes de calamaretes del litoral Atlántico, entre otras muchas formas de vida silvestre que jamás pudimos haber deteriorado cazando, pescando y consumiendo con la moderación y el respeto con que lo hacíamos. Desde esta columna, no intento salvaguardar la fauna y la flora nativas, tanto como nuestro soberano derecho a ser la parte más digna de nuestro propio sistema biológico "SUDAMERICA".