LE PIENSAN ADJUDICAR EL SERVICIO DE AGUA POTABLE EN CORDOBA

LA BURGUESIA DE LA VACA ATADA

Emilio Marin

Por lo rápido en negocios, el grupo Roggio es como el famoso tren bala.
 
 

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editorial

LE PIENSAN ADJUDICAR EL SERVICIO DE AGUA POTABLE EN CORDOBA

Por lo rápido en negocios, el grupo Roggio es como el famoso tren bala.

LA BURGUESIA DE LA VACA ATADA

Néstor Kirchner embellece como empresarios de la burguesía nacional a grupos prebendarios de la Patria Contratista. Uno de ellos es Roggio, al que el gobierno cordobés piensa premiar entregándole el servicio esencial del agua.

Por Emilio Marin

Cualquier argentino sabe de memoria la importancia de un recurso estratégico como el agua, indispensable para la vida misma, el aseo e higiene, el riego, la navegación, el saneamiento, la producción eléctrica, el agro y la industria, entre otros rubros.

 

En función de esa relevancia y en el marco de epidemias en la Capital Federal fue que, en la segunda mitad del siglo XIX, el gobierno creó Obras Sanitarias de la Nación.

La plaga menemista y neoliberal, pandemia política en los ï90, privatizó esos servicios en beneficio del monopolio francés Suez, que se travistió aquí como Aguas Argentinas.

En Córdoba se llamó Aguas Cordobesas y así sucesivamente en otras provincias.

Su falta de cumplimiento de los programas de inversión, la suba de tarifas, la mala  calidad del agua provista en Capital y algunos de los 17 partidos del suburbano, el elevado endeudamiento exterior, los pleitos contra el país ante el CIADI -tribunal arbitral del Banco Mundial-, etc, desembocó en la finalización abrupta de su concesión.

 

En su lugar, en mayo de 2006, el gobierno de Kirchner ubicó a Aguas y Saneamiento Argentinos (Aysa).

Esta decisión correcta debió llegar mucho antes y sin los ex funcionarios de la privatización como el actual titular de Aysa y el director  obrero José Luis Lingeri.

Aún demorada, la reestatización del servicio se hizo realidad. En cambio en Córdoba, con las mismas deficiencias, José M. De la Sota siguió feliz con Aguas Cordobesas.

En diciembre del año pasado le firmó un nuevo contrato autorizando subas de tarifas de hasta un 500 por ciento, lo que generó una vasta oposición social. 

Las protestas anularon de hecho ese mamarracho, aunque quedó en firme un aumento del 15 por ciento hasta diciembre de 2007 cuando habrá otra suba, totalizando 30 por ciento de más en las boletas de los usuarios.

El diferendo sobre el contrato determinó que Suez decidiera salirse de la titularidad de la concesión, donde tenía 56 por ciento del paquete accionario en unidad con Aguas de Barcelona.

Ahora De la Sota negocia la firma de un contrato con el grupo Roggio, para cubrir los 23 años que restan.

Aunque quiere presentarla como una nueva etapa, no hay tal cosa. Roggio fue en todos estos años parte de Aguas Cordobesas, con el 16 por ciento de las acciones, por lo que mal puede argumentar que fue ajeno al fracaso del emprendimiento.

Como este grupo no tiene experiencia en administrar el sistema de agua, tendría un operador técnico de dilatada trayectoria. ¿Quién? La mismísima Suez, fracasada en \\\La Docta\\\ y echada de Buenos Aires, ciudades de Bolivia, Alemania y algunos países asiáticos.

Además del perjuicio que supone esa decisión favorable a Roggio, hay otro elemento negativo.

Los 28 millones de dólares que Aguas Cordobeses debe al BID y al Banco Europeo de Inversiones pueden quedar como clavo para el Estado o para que paguen los usuarios con actualizaciones tarifarias.

Patria Contratista

Esa mal llamada burguesía nacional es la bien llamada Patria Contratista, o sea las empresas que hicieron pingües ganancias con convenios con el Estado, percibiendo sobreprecios por sus servicios o quedándose con mercados oligopolizados y cautivos.

Lo de los sobreprecios fue mencionado expresamente por Roberto Lavagna antes de perder el ministerio de Economía en un discurso ante la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) cuyo vicepresidente es Aldo Roggio, titular del holding a nivel nacional.

No es que aquél sea el único exponente de esta fauna pues el grupo Macri puede discutirle el liderazgo.

 

Otras empresas de la construcción y de concesiones viales como Techint, las firmas capitaneadas por Eduardo Eurnekian, Sergio Taselli, Marcelo Midlin, Jorge Brito, etc, también son parte de la tribu.

Ellos no afrontan riesgos empresarios y corren con el caballo del comisario.

Roggio fue de la Patria Contratista en tiempos de la dictadura militar, cuando le dieron a construir grandes obras como el estadio mundialista de Córdoba y otras de abultados presupuestos. Después continuó con gobiernos en democracia, ofertando una suma en la licitación, para ganarla y terminar cobrando otra mayor.

En 1992 primereó con su cotización de 20 millones de dólares para edificar el Hospital de Niños de Córdoba pero cuando lo finalizó en 1996 el precio había trepado a 45 millones invocando mayores costos.

Los campeones del privatismo han vivido prendidos a la ubre del Estado.

 

Roggio tiene en Buenos Aires los subterráneos y el ramal ferroviario General Urquiza, que reciben subsidios del fisco: entre enero y noviembre de 2005 se había beneficiado con 89,6 millones de pesos.

 

El resto de los ramales privados totalizaba a esa fecha 477,3 millones de pesos de subsidios.

 

Otra de las empresas controladas por Roggio es Cliba, dedicada al saneamiento ambiental en Córdoba y veinte ciudades de Argentina, Uruguay, Brasil y México. En la primera se lleva la parte del león del gasto municipal, excluidos los salarios, y no conforme con eso demandó a la intendencia por demoras en actualizaciones de sus tarifas e intereses. Cliba pidió 61,1 millones de pesos y la auditoría de la Universidad estimó la cifra correcta en 31 millones, que al final fueron 35.

En sus años dorados, Cliba y su competidora Manliba (de Macri) se llevaban anualmente 200 millones de dólares por colectar la basura en la ciudad de Buenos Aires.

La compañía de marras no limitó su daño a una u otra ciudad. Aldo Roggio, como vicepresidente de la CAC, fue parte del Grupo de los 8 junto a la Sociedad Rural,  la Unión Industrial, la Asociación de Bancos, la Bolsa de Comercio y la Cámara Argentina de Comercio. El G-8 y las fundaciones y colaterales como Fiel, Fundación Mediterránea, Idea, etc, patrocinaron las reformas antipopulares del modelo neoliberal en privatizaciones, AFJP, reforma laboral, etc.

Sergio Roggio, hijo de Aldo, es el actual mandamás de la Mediterránea, que auspició a Domingo Cavallo en toda su obra destructiva de los ï90.

Un tren bala

El grupo fue fundado en 1908 como empresa de la Construcción, Benito Roggio, extendiéndose a otros menesteres sin perder pie en ese rubro pues acaba de ganar dos tramos de la autopista Córdoba -Rosario por 300 millones de pesos. 

 

En el peaje de rutas nacionales sigue haciendo diferencia con Coviares y Covimet, explotando la ruta Buenos Aires-Mar del Plata y otras.

Ya mencionamos la pertenencia de Metrovías y Cliba. Agreguemos su rama informática,

 

Prominente, que en 1999 obtuvo la certificación de calidad internacional ISO 9001.

 

También están su sector de Entretenimientos y Turismo (CET) que tiene dos hoteles casino, y en telefonía (Metrotel), que está a por salir a disputar la telefonía fija e internet en la Capital.

En este momento la plantilla de personal de Roggio supera los 12.000 empleados, una cantidad que no tiene nada que ver con la burguesía nacional, identificada con firmas medianas de 80-200 personas.

Por burguesía nacional no se entiende sólo una cuestión de tamaño sino sobre todo de un segmento del empresariado con conflictos con el capital trasnacional. Y Roggio, como Macri, Rocca, Pérez Companc, Pagani y otros, se caracteriza por sus espesos vínculos con las multinacionales. Pruebas al canto: en Metrovías está asociado a los franceses de Alstom; en CET con la cadena Milton, norteamericana; en Aguas Cordobeses con los galos de Suez, relación que se reitera en Cliba; en Prominente con firmas alemanas y así de seguido.

La novedad de este socio menor de las multis se daría en el proyecto de \\\tren bala\\\ entre Buenos Aires-Rosario-Córdoba, que alcanzaría los 800 millones de dólares y cuyos pliegos licitatorios se venderán hasta fines de julio. 

Roggio está anotado en el consorcio encabezado por los franceses de Alstom, que facturan 17.000 millones de euros anuales. ¿De qué burguesía nacional hablan Kirchner y De la Sota?

EM/

NOTA DE LA NAC&POP: Vengo odiando comodo a Roggio y compañía desde que se hizo cargo de la empresa Subterraneos de Buenos Aires. Han espaciado los viajes, así que, del minuto, minuto y medio que se esperaba antes de un tren a otro ahora hay que esperar entre 4 minutos y medio a 5 minutos y medio entre uno y otro. En cualquier lugar se hacen colas de 10 o 20 personas para sacar pasaje porque ha racionalizado el personal, lo que obligo a las comisiones internas a saltar las barreras y oponerse ferozmente a la empresa hasta que cedieron en algunas reivindicaciones. Nunca están las instalaciones en las condiciones esperadas. Todo eso contribuye solamente al bolsillo de estos empresarios de vaca atada llamados: Burguesía Nacional. Las escaleras mecánicas están cada dos por tres rotas o paradas, lo que es sucio, húmedo o roto lo sigue siendo por espacios injustificables de tiempo, la seguridad brilla por su ausencia y el seguro de vida de los pasajeros no figura en ninguna parte por lo que la gente tira las tarjetas del pasaje sin saber que valor tienen, cosa de que si les pasa algo, nadie los ampare. Las reformas han sido lerdas, pocas y de bajo nivel y las inversiones importantes en nuevas redes y combinaciones las ha realizado el estado. ¿Qué es-entonces-lo que tiene Roggio y Cia? ¿El derecho al usufructo que es lo mismo que decir la patente de corso para llevársela a su casa? ¿Para que hacemos que esta gente sea rica y poderosa? (Cosa que no podrían ser sin subsidio del Estado, como lo demuestra claramente el caso del Grupo Clarín). Me queda el beneficio del odio por estos explotadores subsidiados por el pueblo para que lo maltraten y lo roben. Que haya empresarios nacionales que hagan tareas para la comunidad no es que no pueda ser útil al Estado y por ende al pueblo. (Para que esas tareas no la hagan empresas extranjeras), no, no es eso. Lo que pasa es que a estos empresarios nacionales, a esta burguesía nacional tan anhelada por muchos como necesaria, para otros, hay que disciplinarla. Hay que ponerla al servicio del interés común. El Capital al servicio de la economía y la economía al servicio del pueblo, que era el pensamiento y la acción de Juan Perón, nuestro maestro. MARTINGARCIA/NAC&POP.