URUGUAY:

EL TLC SERIA UNA CUÑA PERJUDICIAL PARA EL MERCOSUR

Emiliano Cotelo

– Promover un TLC traería muy serias consecuencias para nuestras relaciones regionales y no traería beneficios sustanciales. Sería una cuña perjudicial en el MERCOSUR *

 

* J.M. Quijano

Así fijó posición el economista José Manuel Quijano. Para él, ese acuerdo no es compatible con el Mercosur. –Sería profundamente perjudicial para las relaciones dentro del bloque y del bloque con Estados Unidos, afirmó.

 

Los Tratados de Libre Comercio (TLC) –ignoran que los firmantes del acuerdo recibirán impactos muy distintos; –los TLC no tienen nada que ver con el libre comercio; son proyectos de comercio administrado; –el TLC y su capítulo de propiedad intelectual es la clausura de la innovación nacional.

Son luces amarillas (o rojas) que sobre este tema tan polémico encendió por estas horas el economista José Manuel Quijano. Pero, ¿efectivamente vamos hacia un acuerdo de este tipo? ¿En qué medida nuestro país necesita un TLC con Estados Unidos? ¿Cuáles son los principales desafíos o riesgos en este camino? Vamos a conversarlo con el economista José Manuel Quijano, director de la Comisión Sectorial para el Mercosur (COMISEC) en la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP).

 

EC – Antes de entrar a las consideraciones más técnicas, ¿qué le pareció el discurso del presidente Tabaré Vázquez el miércoles en el foro organizado por el Consejo de las Américas?

JOSÉ MANUEL QUIJANO: Lo interpreté como un discurso que pretendía más abrir opciones que cerrarlas. No mencionó a texto expreso el TLC, dijo que había que explorar esos caminos.

El discurso del presidente fue más cauteloso que lo que fueron después otras intervenciones claramente en líneas opuestas. Esa es mi impresión.

EC – ¿Y la resolución de ayer, la de que Vázquez es ahora el único vocero del gobierno en cuanto a estos temas de las negociaciones con Estados Unidos?

JMQ: – Presumo que los enfrentamientos entre los ministros o en el gabinete habían llegado a un cierto nivel y consideró prudente detenerlos. Será eso.

EC – La Comisión de Programa del Frente Amplio (FA) se introdujo este fin de semana en el análisis de los puntos más candentes, más polémicos de las negociaciones que propone Estados Unidos. Usted tuvo participación en un seminario organizado conjuntamente con Fesur.

JMQ – Sí, me invitaron, yo no soy parte de la Comisión de Programa del FA, pero me invitaron a dar una charla breve, de 30 minutos. No fui el único, también participaron el canciller, el diputado Conde y el senador Baráibar, hubo cuatro intervenciones.

Después hubo intervenciones del público, había unas 50 personas de esa comisión.

EC – Durante su intervención usted se refirió todo el tiempo a un TLC. Entonces, más allá de la –danza de las siglas- que anda dando vueltas, ¿cree que quienes desde el Ejecutivo impulsan estas negociaciones con Estados Unidos están pensando en eso, en un TLC?

JMQ – Tengo la impresión de que parte del gabinete, en la que incluiría a los ministros Astori y Lepra, está pensando en promover o firmar un TLC.

Tengo la impresión de que otra parte del gabinete, en la que claramente está el canciller, está en una posición distinta y no querría promover un TLC, aunque, por lo que escuché, sí acuerdos comerciales que mejoren la introducción de productos uruguayos al mercado de Estados Unidos.

Hay dos visiones sobre cómo aproximarse a este punto, entonces hablo del TLC porque creo que una parte del gabinete, que además tiene mucho peso, mucho control de diversos aparatos del Estado y mucha influencia en ciertos medios de comunicación, lo promueve. Entonces es parte del debate.

EC – ¿Y cuál es su posición, en una gran síntesis?

JMQ – Creo que es un mal momento para promover un TLC, que traería muy serias consecuencias para nuestras relaciones regionales y no traería beneficios sustanciales, más bien traería algunos inconvenientes serios al desarrollo económico futuro del país.

Esa es mi percepción de lo que estamos teniendo arriba de la mesa y de lo que está en juego.

EC – Quienes defienden la firma de TLC señalan que ese camino, el bilateral -en general, no sólo con Estados Unidos- es casi el único que queda después del fracaso del multilateralismo que se intentaba en la ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

JMQ – Ese es un primer tema a discutir.

EC – ¿Ese no es un punto de partida realista? ¿Cómo lo ve?

JMQ – No es un punto de partida realista. Yo esperaría que concluyera la ronda para darla por muerta.

Me parece que los que dan por muerto lo que todavía está pataleando se apresuran. Más aun, tengo declaraciones de Mandelson -el negociador europeo- de ayer tratando de promover revitalizar la ronda, Brasil está haciendo una ofensiva muy fuerte y también el negociador de Estados Unidos en Doha está haciendo una ofensiva muy fuerte para tratar de que no se muera.

Aquí mismo en Uruguay hace unos 15 días escuché a una persona que seguramente es una de las que aquí más conocen el tema, que es el embajador Pérez del Castillo, en una reunión en la que había 50 personas y se estaba debatiendo este tema; la percepción que le escuché es que creía que la ronda no fracasaba, que estábamos viviendo el período normal que toda ronda tiene de agonía para después rebrotar en negociaciones.

La agonía siempre ayuda a que cada parte afloje un poco y después rebrota.

Más bien vaticinó que en la segunda mitad de este año o en los primeros meses del año que viene habría acuerdo en Doha.

Yo no soy quién para decir si lo va a haber o no pero hay suficientes elementos como para pensar que la ronda no está tan muerta. Y si yo quiero argumentar que necesito un acuerdo bilateral porque se murió el multilateral, primero quiero verlo muerto. 

¿En qué situación quedaría un país como Uruguay si argumentando el fracaso firma un TLC -que es una OMC plus-, concedemos más de lo que pide la OMC y a los tres meses el mundo desarrollado y el mundo subdesarrollado acuerdan en qué términos ceden algo en propiedad intelectual, en compras gubernamentales, en inversiones, en servicios, a cambio de que los otros cedan en subsidios agrícolas, ayudas…?

Si ese acuerdo global se concreta, ¿en qué situación desgraciada quedamos lo que firmamos un TLC pensando que eso no iba a ocurrir y concedimos más de lo que se está concediendo en la OMC por parte de los países subdesarrollados?

***

EC – Otra razón que esgrimen quienes promueven el avance en las negociaciones con Estados Unidos es que el Mercosur ha fracasado en sus objetivos esenciales y es necesario que nuestro país vaya en busca de otras oportunidades. Se llega a sostener que el Mercosur se desvirtuó totalmente. ¿Cómo ve ese argumento?

JMQ – No lo veo tan así. El Mercosur tiene problemas, hay un consenso nacional sobre los problemas que tiene el Mercosur, algunos ponen más énfasis, otros menos pero hay problemas.

No veo al Mercosur totalmente desvirtuado ni como un proyecto que fracasa.

Veo los proyectos de integración -el nuestro y otros que hemos presenciado, como el europeo, para poner el ejemplo más notorio- como procesos de marchas y contramarchas, procesos en los que se avanza y se retrocede, procesos que pasan por momentos de dificultad.

Estamos en un momento de dificultad. Lo que hace viable un proceso de integración es la perseverancia política en el proyecto, y creo que el Mercosur tiene en Argentina y en Brasil suficiente perseverancia política desde el 85 hasta acá, cualesquiera hayan sido los gobiernos, como para que el proyecto subsista. De manera que no lo veo así.

No niego que hay problemas de tipo político.

Hace dos o tres días leí en La Nación de Buenos Aires una entrevista a Fernando Henrique Cardoso, que planteaba ciertas preocupaciones por el tema Venezuela.

Venezuela tiene facetas positivas, es un mercado importante, etcétera, pero tiene un estilo de hacer política exterior que a algunos les preocupa.

Por ejemplo a Fernando Henrique, que con mucha diplomacia manifestó que no es un estilo político al cual estaríamos acostumbrados para tratar los temas sudamericanos o el relacionamiento que queremos tener con Estados Unidos.

Los cuatro países originarios del Mercosur no quieren tener un conflicto con Estados Unidos sino que quieren llevar esa relación en condiciones de igualdad, de respeto, etcétera.

De manera que ahí hay un problema, el estilo Chávez, ese estilo de meterse en lo del vecino -algo que inauguró Jorge Batlle metiéndose en lo de Buenos Aires, con la elección, cuando dijo quién iba a ganar, etcétera-, ese estilo inaugurado desde acá y que practica hoy de una manera muy activa Chávez es un tema bastante urticante.

EC – Pero hay otros problemas, por ejemplo se destaca que el Mercosur no ha sido capaz de negociar su TLC con Europa, algo que a Uruguay le vendría muy bien y que no se ha podido lograr por las posiciones que defienden en esas tratativas los países grandes del bloque, Argentina y Brasil sobre todo.

JMQ – Esto nos remite a lo que decíamos recién, es bastante lógico que esté trancada la relación con la Unión Europea hasta que no sepamos qué va a pasar con Doha. Y que esté trancada la relación con Estados Unidos, ALCA-Estados Unidos, hasta que no sepamos qué va a pasar con Doha.

En parte porque hay temas con respecto a los cuales Estados Unidos o Europa dicen –yo encantado converso con usted, pero de ese tema no, va a Doha.

Entonces vamos a ver qué pasa con esta ronda, si se terminó o no, y después vamos a movilizar la relación con la Unión Europea y con Estados Unidos. Preferimos en primera instancia acordar en un ámbito multilateral.

Nos hacen este jueguito de decir –ustedes no quieren bilateral, –se está muriendo el multilateral, pero no se está muriendo del todo.

Si usted tiene cabeza, primero que termine el multilateral y cuando esté muerto sentémonos a hacer el bilateral con Europa y con Estados Unidos.

EC – Para cerrar el capítulo Mercosur, ¿cuál es su análisis? ¿Es compatible un TLC Uruguay-Estados Unidos con la pertenencia de Uruguay al Mercosur?

JMQ – No es, creo firmemente que no lo es por razones formales y de fondo. Por razones formales porque para poder hacer este acuerdo dentro de los parámetros del Mercosur tendríamos que hacer un acuerdo marco primero los cinco miembros del Mercosur con Estados Unidos, al estilo de lo que se hizo con México, y después, dentro de ese acuerdo marco, tendríamos que tener una autorización de los otros cuatro miembros para hacer un bilateral profundizado con Estados Unidos.

EC – Con respecto a eso Astori tiene otra lectura que también ha esgrimido el doctor Sergio Abreu, por ejemplo. Que en el año 2000 se adoptó esa regla de la negociación conjunta por la que todos los países del Mercosur tendrían que negociar conjuntamente fuera de la región, o tener un permiso para hacerlo, pero junto con ese compromiso en aquel mismo año y en aquella misma reunión se adoptaron otros que forman con ese un conjunto inseparable y en los cuales los incumplimientos están a la orden del día.

JMQ – Sí, hay incumplimientos en el Mercosur desde hace mucho tiempo, de todo tipo. Hay incumplimientos que podríamos decir que son transitorios -aun cuando lo transitorio a veces se hace pesado- y hay incumplimientos que son de esencia, prolongados y definitivos.

Este es uno de ellos.

En el tema jurídico las cosas se estiran según la conveniencia de cada uno, ocurre en todos los ámbitos.

Si uno quiere actuar de buena manera en este terreno lo lógico es que si está metido en un proyecto como el Mercosur, que es de unión aduanera, no pueda hacer acuerdos bilaterales con otros sin el acuerdo de los socios.

Eso es de la esencia de una unión aduanera.

Por lo demás, y en lo que ya no tiene que ver con lo formal sino con el fondo, la perforación que significaría un acuerdo con Estados Unidos para la supuesta unión aduanera a la cual tendería el Mercosur, sería absolutamente intolerable.

EC – ¿Cómo es esto desde el punto de vista conceptual, técnico?

JMQ – Desde el punto de vista conceptual una unión aduanera significa no sólo tener una política comercial para el bloque, sino del bloque con el resto del mundo.

Lo que pretende hacer Uruguay firmando por separado un acuerdo con Estados Unidos es apartarse de esta política común con el resto del mundo.

 

En definitiva, meter una cuña dentro del Mercosur, que sería profundamente perjudicial para las relaciones dentro del bloque y del bloque con Estados Unidos.

EC – De todos modos Uruguay podría obtener esa autorización. El razonamiento de Astori no es que Uruguay va a negociar por su cuenta sin consultar al Mercosur sino que, como tantos otros compromisos de aquella reunión del año 2000 no se han cumplido, que en este de la negociación conjunta los otros socios tengan flexibilidad con Uruguay.

JMQ – Sinceramente, mi impresión es que con este tipo de planteos uno se está metiendo en un corral de ramas, se está metiendo en un brete de graves consecuencias para el país y para el bloque.

En el fondo, después de todo esto, ¿por qué lo hace uno? ¿Por qué es conveniente para el país?

Si fuera conveniente para el país… Creo que no es conveniente, que es perjudicial para el país transitar este camino y aceptar ciertas cosas.

EC – ¿Dónde están los principales riesgos? ¿Cuáles son los puntos más preocupantes para usted de una negociación con Estados Unidos en concreto?

JMQ – Hay tres grandes preocupaciones que tengo y que he trasmitido más de una vez. Si usted empieza por el tema de las compras gubernamentales, ahí tenemos una seria limitación al hacer un TLC con Estados Unidos.

Hasta hace poco tiempo, hasta antes del acuerdo con Perú, Estados Unidos admitía, como le admitió a Costa Rica, que si tenía una ley que protegía a las pequeñas y medianas empresas, a las pequeñas empresas o a las microempresas en las compras gubernamentales, que eso subsistiera y se excluyera del TLC.

Pero desde Perú en adelante no es así. Cuando Estados Unidos dice –quiero Perú está diciendo que eso no está permitido.

La cláusula del acuerdo peruano -la tengo acá- dice textualmente: –Una entidad contratante se abstendrá de buscar, tomar en cuenta, solicitar o imponer condiciones compensatorias especiales en la calificación o selección de proveedores, bienes o servicios en la evaluación de los licitantes o en la adjudicación de los contratos, etcétera.

Esto quiere decir que si yo quiero hacer una política de fomento de proveedores del Estado, que es como se hace el desarrollo económico en todas partes del mundo, lo tengo prohibido con un TLC.

Esto es lo que ha hecho Estados Unidos desde el acta del 33 comprando Bay America, es lo que ha hecho Francia desde la Segunda Guerra Mundial, es lo que ha hecho Corea, es lo que ha hecho todo el mundo, y está especialmente prohibido.

Es cercenar una de las herramientas centrales de la política económica de desarrollo de un país.

EC – El ministro Astori ha destacado estos días que se ha elaborado un proyecto de ley destinado a proteger a las pequeñas empresas en las compras del Estado.

JMQ – Estamos haciendo precisamente eso en Comisec, estamos trabajando en esa dirección y tenemos un proyecto que está bastante avanzado. Más aun, el senador Rubio presentó un proyecto de estas características hace quince o veinte días, que nosotros estamos perfeccionando y haciendo bastante más profundo de lo que estaba planteado.

Pero cuando usted lo presente no va a ser admitido, como les pasó a los peruanos, que hasta último momento blandieron el arma de que el TLC servía porque iban a poder proteger a sus pequeñas empresas en las compras gubernamentales y al final tuvieron que eliminar eso porque no fue admitido. Es de las cosas que no se admiten.

EC – Usted dice que si esa ley se aprueba, después va a haber que derogarla.

JMQ – Esa ley no corre para el TLC, como no corre la ley peruana para el

TLC en este momento. Veamos las cosas que están en juego, ese es un tema que hace a la política económica y a un instrumento de desarrollo central, pero veamos el otro, el que tiene que ver con propiedad intelectual.

EC – Usted ha dicho que el TLC y su capítulo de propiedad intelectual son la clausura de la innovación nacional. ¿Cómo llega a esa conclusión?

JMQ – Fui un poco drástico si lo dije así. Llego a la conclusión de que la innovación en el país es el resultado de acceder al conocimiento, nadie innova si no accede al conocimiento. Y lo que hace un TLC es regular, encarecer y evitar que se acceda en tiempo al conocimiento.

EC – ¿Por qué?

JMQ – Porque regula en patentes que aumentan los plazos sustancialmente, porque en todo lo que tiene que ver con la innovación en materia biotecnológica y medicinal y de salud introduce los famosos datos de prueba que secretizan por cinco años los conocimientos en materia de investigación en esas áreas.

Porque en materia de semillas tiene efectos muy serios sobre los productores. Son todas cosas muy conocidas.

EC – Un ejemplo concreto de cómo opera. ¿Qué pasa con la propiedad intelectual de alguno de esos productos que estaba mencionando?

JMQ – Hoy Uruguay tiene abierta la posibilidad, porque tiene una ley que lo permite, de tener licencias obligatorias.

Si hay un laboratorio extranjero que ha hecho un producto que tiene cierta difusión y que sirve para curar cierta enfermedad, existe la posibilidad de que un laboratorio nacional, conociendo ese producto, lo fabrique y, autorizado por su propio Estado, pague un royalty al laboratorio extranjero que lo hizo originariamente.

Existe esa posibilidad.

Pero algunos de los TLC que se han firmado en el pasado limitan esa posibilidad, la admiten sólo en condiciones excepcionales.

La modalidad actual de evitar que realmente opere la licencia obligatoria es poner el régimen de datos de prueba controlados y secretizados durante cinco años.

Por consiguiente lo que ocurre es que ni el Ministerio de Salud Pública, que controla esto, ni el laboratorio nacional, pueden acceder a la información para hacer el producto y después pagar el royalty hasta que pasen cinco años.

Los plazos son más prolongados en los hechos, pero eso es lo que queda firmado. Y si estamos hablando de temas químicos pecuarios estamos hablando de 10 años.

Usted está generando limitaciones serias para que los países que tienen muy poca investigación científica y que deben hacer un esfuerzo muy grande en el futuro lo puedan hacer.

Esto de la libertad de comercio se convierte en un monopolio de información cuando están de por medio la investigación científica y los royalties que quieren cobrar.

Ese tema serio porque limita enormemente las posibilidades de investigación científica en el país. No lo digo sólo yo, lo dice gente que trabaja seria y sostenidamente desde hace años en la investigación científica nacional.

EC – Usted habló de una tercera gran razón para su preocupación.

JMQ – El tercer motivo que me preocupa mucho es el tema servicios.

EC – ¿A qué alude? ¿A servicios de comunicaciones?

JMQ – Todos los servicios, los servicios hoy son la mayor parte del producto. Tiene servicios tradicionales y servicios nuevos, servicios para las empresas, servicios financieros, está todo metido ahí, casi todo lo que hacemos son servicios.

Hasta hace unos años los servicios no eran parte de la negociación internacional, en la ronda Uruguay del GATT se incorporaron, se hizo el acuerdo sobre servicios.

Como los servicios abarcan tanto, son algo tan complejo y las estadísticas son tan malas -Uruguay tiene muy malas estadísticas, casi todo es por residuos: –tanto es servicios porque es lo que va quedando-, la OMC estableció el criterio de que los países negocian servicios poniendo arriba de la mesa lo que quieren negociar.

Por ejemplo, quiero negociar los servicios de las compañías de seguros, llevo a la mesa de la OMC los seguros en la plaza uruguaya y empiezo a negociar. Es el principio de que negocio lo que yo propongo.

Pero el TLC invierte la causalidad, dice –usted excluya algo, lo que quiera, pero de ahí en adelante todo lo demás está libre, está libre lo que está hoy vigente y están libres los servicios futuros que se creen.

EC – ¿Cuál es el problema? ¿Un ejemplo?

JMQ – Si yo tengo un mundo de servicios que no tengo bien regulados y ni siquiera tengo estadísticas, servicios que conozco muy mal y no sé qué potencialidad de desarrollo en servicios va a tener el país hoy y en el futuro, ¿cómo puedo firmar un acuerdo por el que los liberalizo totalmente?

Lo firmo no con otro equivalente a mí, yo no significo nada en el comercio internacional de servicios, y Estados Unidos significa el 40% de ese comercio. ¿Cómo puedo hacer una firma de esa naturaleza y justificarla?

Es tal la asimetría, la imposibilidad de remontar algún día la fuerza que tiene el rival que ¿cómo puedo firmar y liberalizar todo, aun lo que no sé que se va a desarrollar en el futuro, cercenando las posibilidades de desarrollar algo?

EC – A propósito de estas inquietudes y estas prevenciones que usted ha formulado, quienes impulsan una negociación como la que ahora se está encarando con Estados Unidos dicen que esos riesgos existen, que en una negociación se obtiene pero al mismo tiempo se concede y que esos puntos delicados se van a manejar con cuidado. ¿A usted no le convence eso? ¿Le parece que no se pueden negociar bien estas cuestiones?

JMQ – No me convence porque conozco los precedentes, he hablado con chilenos, he tenido contactos recientes con gente de Perú, algunos de ellos -los chilenos- han estado negociando ellos, y en estos temas hay inflexibilidad.

EC – Ayer el doctor Vázquez les dio tranquilidades a los representantes del laboratorio Roemmers cuyas nuevas instalaciones visitó. Habló del tema propiedad intelectual y enfatizó que ese punto se va a negociar con cuidado.

JMQ – Me parece óptimo, menos mal, así me gusta que sea. Pero supongamos que usted dice –estoy preocupado por el tema dumping, antidumping, etcétera, quisiera hacer una mesa en el TLC para discutir eso; la respuesta que ha dado Estados Unidos a todos los que han planteado eso es –ese tema no se discute acá, se discute en otro lado.

Cuando usted va a servicios y dice –yo quisiera mantener el régimen de la OMC…; –no, aquí es lista a la inversa. Usted adhiere o no tiene TLC, esa es la realidad contada por quienes han estado en mesas de negociación con Estados Unidos en los últimos dos o tres años.

En lo que va a tener alguna posibilidad y seguramente va a poder negociar es en el tema comercial, qué cuota, qué no cuota, qué producto, qué entra, qué sale. De lo demás, que son los temas centrales por los cuales Estados Unidos promueve esto, no negocia prácticamente nada.

Edición: Mauricio Erramuspe