Suramérica :

EL NUEVO PATRIOTISMO

 La aceleración de los tiempos políticos nacionales e internacionales, con hechos profundos e inéditos, obligan a reformular ideas -¿Juráis por Dios Nuestro Señor y esta señal de la cruz, promover y defender la libertad de las provincias unidas en Sur América, y su independencia del Rey de España, Fernando VII, sus sucesores y metrópoli, y toda otra dominación extranjera?  

-¿Juráis a Dios Nuestro Señor y prometéis a la Patria, el sostén de estos derechos hasta con la vida, haberes y fama? Si así  lo hicieres Dios os ayude, y si no, Él y la Patria os hagan cargo”. 
El precedente es el texto completo de la fórmula de juramento que debían prestar -los diputados y las instituciones, dispuesta en la sesión pública del 19 de julio de 1816 del Congreso de Tucumán. Y así fue jurada la Independencia el 21 del mismo mes y año en la sala de sesiones por todos sus miembros, en presencia del gobernador general Manuel Belgrano, el clero, las comunidades religiosas y demás corporaciones. 
Renovado patriotismo suramericano 
La aceleración de los tiempos políticos nacionales e internacionales, con hechos profundos e inéditos, obligan a reformular ideas y procederes, ateniéndonos en primer lugar, y en unidad solidaria, a la realidad argentina y suramericana. Esta situación hoy, aquí y ahora, nos lleva  a acelerar la concreción de la PATRIA GRANDE. 
Estamos ante una explosión en cadena, inatajable, de fuerzas despertadas en este siglo XXI, que muy pocos políticos e intelectuales soñaban factibles de realizarse. Nos referimos fundamentalmente a la aparición de los movimientos indígenas andinos, es decir, de los pueblos originarios y mayoritarios de Suramérica, que van desde Colombia a Tierra del Fuego. 
Debemos reconocer haber sido sorprendidos felizmente por el estallido organizado de nuevos ideales nacionalistas que ganan las conciencias y movilizan cambios justicieros.  
Frente a la nueva realidad no podemos mantenernos como  simples espectadores.  
Humildemente, sin distinción de procedencias, creemos que corresponde colocarnos junto a las masas convertidas en poderes ciertos, donde los pobres y sometidos por siglos, se han instalado a la cabeza de la lucha contra el colonialismo y el imperialismo, nuestros comunes enemigos ancestrales. Han demostrado poseer firmes convicciones imponiéndolas en acciones democráticas inobjetables, inteligentes y ganadoras. 
Lo que Scalabrini Ortíz llamaba -la rebelión del subsuelo de la Patria, ahora, de lo más profundo de las entrañas andinas resurge  el reencuentro con la Pachamama y las culturas precolombinas, proponiendo a los pueblos del continente una unidad sin distinciones religiosas ni raciales. 
La Patria Grande tan ansiada por nuestros mayores por ahora es joven pero está creciendo vigorosa en la recuperación de su espacio territorial y sus riquezas naturales. 
Además, no olvidemos que el Acta de la Independencia fue firmada en español y en quechua. 
Recordemos también que en otro 9 de julio, en 1946, recuperada la SOBERANÍA, en la misma casa histórica de Tucumán, un Presidente de la Nación, el General Juan Domingo Perón, declaró nuestra INDEPENDENCIA ECONÓMICA, sin ataduras a deudas ni doctrinas de multinacionales extranjeras. 
Por ello, consideramos un urgente deber patriótico el alentar y consolidar al proceso nacionalista de los mayoritarios indígenas y mestizos que día a día toman más fuerza en el continente. La realidad exige el compromiso de solidaridad en unidad de todos nuestros países con la Patria Grande, como máxima bandera. 
Estamos convencidos que bien merece la pena reflexionar seriamente en este nuevo patriotismo que nos impone la realidad  y la tradición histórica, ratificada en el Congreso que decidió declararnos independientes. EO/ N&P: El Correo-e del autor es Enrique Oliva eoliva@fibertel.com.ar