Un planteo aparentemente tecnologico

CINE ARGENTINO: SU PASO A DIGITAL

Por Julian Gallo -The Blair Witch Project es la película de mayor rentabilidad en toda la historia del cine. 

Fue realizada casi en su totalidad con una cámara de video hogareña. Tuvo un presupuesto de producción de U$S 35.000 y ganancias por U$S 248.300.000   

Desde 1938 hasta la fecha las películas norteamericanas con guiones originales – original screen plays movies – recaudaron U$S 54.620.978.744 y se invirtieron para la realización de estos films U$S 11.362.229.946. Es decir, que por cada dólar gastado en películas con guiones originales, la industria ganó aproximadamente 4 dólares.  

Medida en términos económicos, la industria del cine de los Estados Unidos es más importante que la industria automotriz de ese país. 

En términos culturales -algo muy difícil de ponderar- probablemente el cine norteamericano fue más importante para alcanzar su liderazgo mundial que la bomba atómica.   
El cine más grande del mundo. Daniel Myrick, uno de los dos directores de The Blair Witch Project, lanzó este año un proyecto extraordinariamente original. 
Se llama The Strand, Venice CA. Es una película en episodios que se distribuye solamente por Internet. El primer episodio es gratuito y el resto es pago. No hay información disponible sobre cómo le fue económicamente en este experimento, pero, de cualquier manera, el análisis hecho por Myrick en una entrevista parece el correcto: -Internet y sus tecnologías están abriendo un nuevo mundo a los cineastas. 
Las tecnologías a las que hace referencia Myrick remiten a los equipos de producción digital de alta calidad y bajo costo, y al ancho de banda cada vez más grande disponible en hogares de todo el mundo. Ahora es mucho más barato filmar, y distribuir puede ser absolutamente gratuito.   
El productor de cine publicitario Claudio Groppo, que realiza servicios internacionales de producción en Argentina, asegura que -hoy puede armarse una configuración profesional de cine de alta definición (cámara y postproducción) con U$S 14.000.
Groppo cita como ejemplo el videoclip realizado por Joaquín Cambré para el grupo Miranda , finalista del MTV Video Music Awards Latinoamérica, producido con una configuración tecnológica de estas características.   Cortometrajes con millones de espectadores. 
Internet es la clave. 
En 2001, el fabricante de autos BMW estableció el ejemplo más espectacular hasta la fecha del uso de Internet como plataforma cinematográfica. Presentó una inusual campaña de publicidad llamada BMW films .   
Se trató de una serie de ocho cortometrajes de ficción, cada uno dirigido por un realizador de fama mundial, que se exhibieron solamente en Internet. 
Los cortometrajes de BMW fueron vistos por más de 100 millones de espectadores.   
El cine más chico del mundo. El martes 8 de noviembre, ojeando un diario advertí unas cifras relacionadas con la asistencia de público a salas cinematográficas argentinas que me resultaron asombrosas:   Los números pertenecen a los tres días que van desde el jueves 3 al domingo 6 de noviembre de 2005. 
Según estas cifras, la película TATUADO tuvo un promedio de 100 espectadores por día y por sala, y VIDA EN FALCON, 56 espectadores diarios. Haciendo un cálculo más detallado y dividiendo la cantidad de espectadores en partes iguales por las cinco funciones de cada día, resulta:   
TATUADO : 20 espectadores por día y por función. VIDA EN FALCON: 11,2 espectadores por día y por función.   No tengo detalles sobre que clase de apoyo económico por parte del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) tuvieron estos films para su realización. 
Pero encuentro en Google un dato:   El subsidio, según consta en el sitio oficial del Festival Internacional de Cine Independiente, fue -otorgado para la ampliación o difusión. 
Si no estoy equivocado, y la película Vida en Falcon se mantuviera en cartel hasta fin de año con el mismo promedio de público, el 31 de diciembre a la medianoche la habrán visto 3.500 personas. Luego: $ 80.000 = 3.500 espectadores.   
Por curiosidad visité luego el sitio oficial del INCAA -nunca lo había visto antes- y encontré que el Concurso para 1º y 2º películas había extendido sus fechas de inscripción hasta el 24 de noviembre.   
En el documento (ver Convocatoria del INCAA, a la derecha) donde se describen las bases y condiciones de esta convocatoria, el INCAA dice: – (…) se considera conducente llamar a concurso para el otorgamiento de premios a directores cuyos proyectos constituyan su primer o segundo largometraje que aspiren dirigir.   
Más adelante dice el mismo documento que se seleccionarán tres proyectos, cada uno de los cuales recibirá $ 500.000, y que el aporte es equivalente al 70% del costo presentado   
¿Serán otorgados a películas de 168 espectadores?   
Concurso de cortometrajes.   
En otra parte del sitio del INCAA hay una convocatoria a un Nuevo concurso para cortometrajes 2005. La competencia premiará a 10 proyectos para la realización de 10 cortometrajes de temática libre.   
Cada ganador recibirá $65.000 (aproximadamente U$S 21.600). Dicho de otra manera, se invertirán U$S 216.000 en 10 cortometrajes realizados en 35 mm que, eventualmente, se exhibirán es salas cinematográficas y festivales.   
Al leer esto me acuerdo de que, en abril de este año, Amazon.com (una de las 5 empresas más valiosas de Internet en el mundo) organizó un concurso de cortometrajes junto a Tribeca Film Festival (creado por Robert de Niro y auspiciado por American Express).   
La competencia -exclusivamente online- tuvo más de mil competidores. Los films de los diez finalistas fueron vistos por millones de personas que forman parte de la audiencia global de Amazon. El ganador recibió un premio de U$S 50.000, que pagó American Express.   El cine del Siglo XXI.   En noviembre de 1997, la revista Wired publicó un estimulante informe llamado Hollywood 2.0   
Decía Wired: -Las nuevas tecnologías están transformando todos los aspectos de la realización de películas, la forma en que se financian, se producen, se distribuyen y se disfrutan (…).   
En el informe, el mundo digital se presentaba como una gran oportunidad, empezaban a cambiar todas las reglas del juego del cine, desde la producción artística y técnica hasta la distribución.   
Poco a poco esas visiones se fueron materializando. Primero desde la realización, que se digitalizó en todo el proceso y que ha cautivado a directores tan resistentes como, por ejemplo, Wim Wenders (antes enemigo fundamentalista del cine digital).  
También, vimos como en estos ocho años que pasaron desde la publicación del informe Wired, el ancho de banda se fue expandiendo más y más hasta llegar a convertirse en un cine gratis y ubicuo.   
En conclusión, Internet es una plataforma cinematográfica completamente madura con la que se puede difundir (que palabra antigua) películas y cortometrajes a la audiencia mundial. El modelo de negocio de esta plataforma seguramente tardará años en resolverse.   
Pero, ¿cuál es el modelo que sigue una película de 11,2 espectadores por función? 
¿Por qué no hacerlas con un modelo de producción digital, escandalosamente más económico? 
¿Por qué no optar por la potencial audiencia mundial de Internet en vez de 11,2 espectadores del cine Cosmos?   
¿De verdad la Argentina va a crear una industria cinematográfica financiando cortometrajes de 20 mil dólares en material fílmico y estrenos de documentales en salas que convocan 11,2 espectadores? 
¿Cuál es el Plan B? O, mejor dicho, 
¿cuál es el Plan D (de Digital)?   
Un regalo para el final, casi una demostración. Este elegante cortometraje mudo de 2 minutos de duración, 100% digital, que ya vieron cerca de 300 mil personas en Internet.   JG/   Julián Gallo es Profesor de Nuevos Medios en la Maestría en Periodismo de la Universidad de San Andrés, Grupo Clarín y Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia. Columnista de Nuevas Tecnologías del programa radial La Cornisa.   
Fuente: diario LA NACIÓN Más información: 
www.lanacion.com.ar   
CINE, MODELO PARA ARMAR   
Por Claudio D. Minghetti   
Mucha gente se pregunta, y no sin razón, por qué sólo un puñado de películas argentinas es recibido con entusiasmo por el público local. Alfred Hitchcock decía que el cine es una sala llena, pero, dadas las circunstancias, no siempre es así.   
Hay muchas respuestas rápidas, y casi todas ponen en la mira al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) como si alguien fuera dueño de la fórmula para resolver este intríngulis, común a más de media docena de países de Europa y de América latina.   
Las críticas brotan periódicamente y, sin embargo, ninguno de los que exponen su enojo aporta una solución concreta.   
Explicar en pocas palabras cómo se produce cine argentino hoy es todo un desafío.   En primer lugar, el fenómeno que en la década del 40 amenazó con convertirse en una gran industria se diluyó por completo al promediar la siguiente -y al mismo tiempo- tanto en América latina como en la Europa de posguerra.   
Desde entonces, Estados Unidos impuso su marca en contenidos y formas. Hay un motivo: a cualquier precio se aseguraría la comercialización de su producción, convirtiéndola en una de sus principales exportaciones.   
El cine es, como se repite con frecuencia, un producto que combina arte e industria. En este segundo aspecto, los costos son altos. Es un arte imprevisible en cuanto a la respuesta que puede esperar del público. En este sentido, Hollywood se encargó, en la medida que se instalaba sobre bases cada vez más sólidas, de encorsetar el arte dentro de fórmulas apoyadas por una impresionante maquinaria publicitaria. 
En algunos tiempos esa oferta fue mejor; en otros, como el presente, peor.   En esa larga posguerra, los cines nacionales de todo el mundo seguían debilitándose hasta el punto de no poder sobrevivir sin el respaldo de las políticas culturales oficiales.   Desde las primeras normativas referidas al tema surgidas del peronismo al filo de la década del 50, ratificadas tras el golpe de 1955 y convertidas en ley tras el regreso de la democracia, hasta su versión ampliada y mejorada de 1994, todas aportaron algo al fomento del cine local. La legislación argentina se convirtió así en un modelo por imitar, incluso por países europeos.   
Sin embargo, en la Argentina, a diferencia de lo que ocurre en España o Francia, el cine no depende del presupuesto nacional. Aquí, los fondos para distribuir son genuinos: provienen del impuesto del 10 por ciento a la venta de entradas y alquileres de películas en videoclubes, y del 25 por ciento de lo recaudado por el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) en concepto de publicidad en TV.   
Con la única excepción de Estados Unidos, la existencia del cine en los países con una producción regular depende sin excepción del apoyo que el Estado, a través de subsidios, pueda darle. -El cine -aseguraba Leopoldo Torre Nilsson- es un arma poderosa que, por desgracia, gobierna el capital.   
Impredecible   
La puesta en vigencia real de la ley de cine (24.377), en 1994, que funciona a pleno desde 2002 con la autarquía del organismo, trajo como consecuencia que en 2003 la cantidad de proyectos presentados para obtener ventajas de créditos o subsidios excediera las previsiones y se corriera el riesgo de desvirtuar el objetivo para el que ese beneficio había tenido luz verde.   
De acuerdo con Jorge Coscia, presidente del INCAA en momentos de gestarse este nuevo boom y de quien lo sucederá en el cargo, Jorge Alvarez, la cantidad de estrenos argentinos que soporta la industria y la exhibición local ronda los cincuenta títulos.   
Como todo tiene un límite, y para frenar una avalancha que sólo traería como consecuencia insuficiencia presupuestaria, en 2004 se creó un comité de preclasificación anterior al de crédito. Su veredicto es clave: allí se decide que un proyecto siga o no en camino. De aprobar, se tiene la opción del crédito.   
Este puede pedirse o no. Y puede, a la vez, aprobarse o no. Sin embargo, si preclasificó de interés sigue en carrera rumbo a los subsidios por taquilla y medios electrónicos, éste una suma fija por la cual casi el total de la producción apuesta.  
Los comités están integrados por representantes de la industria elegidos por sus entidades. Su responsabilidad es muy grande. No siempre dan en el clavo. A veces triunfan algunos dinosaurios del medio que son los que tienen por costumbre presionar con múltiples armas para lograr sus metas.   
El problema es que cuando los comités se equivocan pueden ser responsables de las feroces críticas que apuntan con perdigones nada más ni nada menos que a la ley de cine.   El INCAA tiene a su cargo muchas misiones referidas a la producción, distribución y exhibición del cine nacional.   
La principal es, precisamente, ofrecer créditos blandos para la realización de películas a una tasa sensiblemente menor a la del mercado financiero, en varias cuotas desde la preproducción hasta la entrega de la primera copia terminada.   
Otra es con premios a concursos temáticos ( pagan al INCAA sólo si tienen ganancias ) y, a quienes reciben o no estas ventajas antes mencionadas, hay que tener en cuenta los subsidios a posteriori con los que comienza la devolución de los créditos: la recuperación industrial (la suma del promedio de las entradas vendidas, deducidos los impuestos) y el subsidio por medios electrónicos (no más del 70% de los costos reconocidos por película).   
Todos estos subsidios nunca pueden superar el costo reconocido de producción, de hasta dos millones de pesos en el mejor de los casos.   
Producción subsidiada   
En lo que va de 2005, películas como Papa se volvió loco, El aura, Elsa & Fred, Iluminados por el fuego y Tiempo de valientes llevan la delantera, totalizando a la fecha más de tres millones de entradas vendidas.   
Otros títulos convocaron mucha menos gente pero igual fueron aplaudidos ( Un año sin amor, Hermanas, 1420, la aventura de educar, Imposible) y premiados.   
Se supone que todo el cine argentino estrenado acredita en lo que va de 2005 cerca de cuatro millones de espectadores, entre películas que fueron vistas por unos pocos cientos hasta más de un millón de espectadores. 
La marca es prometedora si se la compara con la de otros países con una producción semejante.   
En un reciente informe publicado por la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), se enumeran falencias detectadas en la tarea administrativa del INCAA respecto del seguimiento de deudas de gestiones anteriores. 
Si bien arranca con elogios al nuevo sistema de fomento, también hay lugar para algunas observaciones.   
Los directivos del organismo argumentan que el informe se refiere a los créditos concedidos antes de 2004. Alberto Urthiague, actual gerente general del INCAA, aseguró a LA NACION que tras el desastre de 2001 el cine argentino podría haber desaparecido para siempre.   
-En realidad -completa la idea- pensábamos que podría terminar con la Argentina, que es mucho peor.   
-Desde entonces estamos perfeccionando los mecanismos y generamos una auditoría interna que se reúne periódicamente con la de la SIGEN, cosa de ir corrigiendo errores sobre la marcha.   
-Estamos mucho mejor que hace tres años, hemos implementado una moratoria al estilo de las de la AFIP, y creemos que, de seguir así, no surgirán más complicaciones. Pero, es importante que quede en claro que el INCAA es en primer lugar un organismo de fomento, con todo lo que esto significa. El INCAA no es una empresa privada ni tiene porqué generar ganancias.   -Los créditos son un subsidio por adelantado que los productores devuelven con facilidades acordadas, precisamente con subsidios.   
-El cine es impredecible – concluye el funcionario -, no hay fórmulas exactas y los comités no están excluidos de esta realidad. El dinero que manejamos es genuino, no lo estamos sacando del presupuesto nacional. 
Ejemplo uno: una empresa productora de envergadura, con muchos buenos antecedentes, encara una película de alrededor de tres millones de pesos por el carril más exigente de la reglamentación actual.   
Salvo excepciones, estas empresas no piden créditos. Igualmente preclasifican y, tras su paso por los cines, obtendrán del INCAA un subsidio de acuerdo a la taquilla, más otro cuando se edite en video o se pase por TV, por medios electrónicos, con un máximo total de dos millones.   
Si la película costó tres millones y fue vista por un millón de espectadores no sólo ganará por venta de entradas, sino que recuperará por subsidios casi un 70 % de la inversión, aunque otro porcentual (el 20 por ciento) deba destinarse a un futuro proyecto.   
Ejemplo dos: productores independientes recurren a los créditos del INCAA, que son entre 20 y 30 anuales, por un total de 10 millones de pesos.   
El costo de estos films ronda y a veces supera el millón de pesos.   
Cada uno de estos créditos fluctúa entre los 100.000 y los 600.000 pesos.   
Si una película que costó un millón de pesos es vista por menos de 50.000 personas, no llegará al crédito con la recuperación industrial (alrededor de 4 pesos por entrada y con un tope de 1.500.000 pesos) pero es seguro que al llegar al rubro medios electrónicos, el panorama empiece a mejorar, porque se trata de 650.000 pesos.  
Con la compra para emitir el film en Canal 7 por tres años, la película recibirá un plus en especies para el lanzamiento y las copias. Para los cineastas primerizos o sin respaldo, es fundamental superar el primer comité y pelear por un crédito.   
Para las grandes productoras el riesgo es mucho menor, porque asegurándose lanzamientos muy publicitados la respuesta del público no se hace esperar.   Se trata de productos que en el terreno artístico pueden ser inobjetables ( El hijo de la novia, Luna de Avellaneda, Elsa & Fred, El aura, Tiempo de valientes ) o a veces menos preciados desde puntos de vista más estrictos ( Peligrosa obsesión y Papá se volvió loco ), pero en cualquiera de los casos logran una satisfactoria respuesta de público.   El problema no está ni en las películas exitosas ni en las de poco público con muy buenas críticas, repercusión y premios en el exterior, sino en aquellas invisibles para cualquiera, de dudosa o ninguna calidad y que, incluso con la firma de cineastas reincidentes, son muchas veces subsidiadas.   
Si los comités se equivocan reiteradamente, si algunas películas que se subsidian irritan a la crítica y al público para no alcanzar ninguna trascendencia, el error será pagado por todo el cine nacional. Y, cómo en el cuento de la buena pipa, mucha gente se preguntará una y otra vez por qué se las sigue beneficiando.      
Fuente: diario LA NACIÓN www.lanacion.com.ar 
NOTA DE LA NAC&POP: 
Cualquier articulo que aparezca en el diario LA NACION, debe cumplimentar, para mi humilde opinión, un tributo al interes del poder anglosajon. Indudablemente prefiero los tontos a los inteligentes, porque los inteligentes pondran el dedo en la llaga de nuestro cuerpo, lo que, seguramente dolera. Este analisis de la tecnología digital que ya esta y que se viene, y la posterior reflexion de la data en la poca rentabilidad en espectadores del cine argentino en salas de exhibición nacionales debe tener un alto contenido de falacia, aunque parezca razonable. Es verdad que la industria cinematografica norteamericana ha hecho mas por la construccion del imperio en la mente de los habitantes de los territorios que ocupan, han ocupado y ocuparan como paises subditos, que la intervención belica.  Pero tambien es indudable que el cine norteamericano esta subsidiado por innumerables organizaciones no gubernamentales, que buscan difundir determinados mensajes con financiamiento del presupuesto nacional publico o del presupuesto privado de las corporaciones que gobiernan; que el cine norteamericano lava gran parte del dinero de la droga que administra la DEA y convierte en oro, con la varita magica de los generos, toda película bien producida y promocionada con millones de dolares, que encierre mensajes universales direccionados por las centrales de inteligencia anglosajonas. Uno piensa ¡Que bueno seria que el contenido de las películas que se subsidien confluyan con el proyecto nacional en discusión, sobre la memoria historica de los argentinos, que se produzca a escala MERCOSUR con la memoria comun compartida con el resto de los paises latinoamericanos que confluiremos con la Patria Grande y que esas coproducciones sirvan a ese objetivo; Artigas y San Martin en relacion a la Argentina y el Uruguay; Goulart y Peron en relacion al Brasil; O´Higgins y San Martin respecto de Argentina y Chile; la liberación por San Martin del Peru; en relacion a nosotros y el querido Peru; los diputados bolivianos que votaron nuestra independencia en Tucuman, el 9 de Julio de 1816 para unirnos aun mas con Bolivia. No creo que los temas libres deban subsidiarse. Deben servir al objetivo comun. Si lanzamos una serie de subsidios a los documentales, muy bien, premiemos a quienes hagan documentales sobre Ramon Carrillo y la medicina argentina; el general Savio y la promocion de la industria pesada  nacional; el general Moscóni y la industria aeoronautica o la exploracion y conformacion de la industria petrolera en el pais; y asi hacerdocuemntales sobre Carpani, Discepolo; Quinquela Martin; Rodolfo Walsh; Jose Hernandez; Homero Manzi; que son los verdaderos malditos de la cultura oficial y los grandes creadores, intelectuales y artistas de la cultura criolla como Juan de Dios Filiberto; el gran Spilimbergo; Bettanin; Leopoldo Marechal; Alberto Breccia, Hector German Oesterheld; Paco Urondo; Arturo Jauretche; etc que tambien merecen películas como merecen series de TV, Felipe Varela y sus montoneras; el Chacho Peñaloza; el Guemes a la manera del Zorro; Bouchard, Laffitte y Brown a la manera de las películas de filibusteros, corsarios y piratas, etc. En San Luis se estan estudiando ahora creditos para filmar la vida del Coronel Pringles; de Juan Manuel de Rosas; de Lafinur; dibujos animados de Piluso, para unir la voz de Alberto Olmedo con la síntesis de su personaje inolvidable; etc. Hemos visto El general y la fiebre de Coscia apoyada por el INCAA, el Juan Moreyra y el Nazareno Cruz y el lobo, de Leonardo Favio, como las películas de San Martin y el Martin Fierro de Torre Nilson, tambien apoyadas por el INCAA, como ahora el Martin Fierro, como el ave solitaria de Gerardo Vallejo apoyada por San Luis Cine; es decir financiar, subsidiar, bancar todo lo que reconstruya nuestra historia, prosapia y tradición para conformar nuestra actual identidad, a traves de los generos, como paso con Camila; o con las policiales de Martinez Suarez, De Sanzo; Aristarain, o las de guerra como Locos de la bandera o Iluminados por el fuego; porque podria ocurrir que algunos jóvenes lleguen a la cancha con una camiseta blanca y crean que la unica memoria comun que nos une a todos, es la memoria de los Rolling Stone. Aun asi, nos gustaria que los innumerables creadores del heroico y valioso cine nacional contesten este planteo de LA NACION. Es bueno que discutamos entre todos los sectores de la cultura, la educación, la industria y la militancia politica, los modelos a seguir que conformen el Proyecto nacional. La NAC&POP esta a su servicio para difundirla entre sus 237.000 suscriptores digitalizados en Internet. MARTINGARCIA/NAC&POP ___________