Ucrania, elecciones celebradas el domingo 21 de noviembre del 2004

HACIA LA RECONSTRUCCION DEL PODER CONTINENTAL ESLAVO

Observadores internacionales consideran que las elecciones más trascendentales del mundo en este año no tuvieron lugar en los Estados Unidos, en la Unión Europea o en Venezuela, 

…sino en el país eslavo de las vastas planicies trigueras .   

Sostienen estos observadores que el resultado de las mismas impactará directamente, y por muchos años, en lo que se llama el balance de poder global entre los EE.UU., la Unión Europea y la Federación Rusa.   

Después del saqueo imperialista a que fue sometida la antigua Unión Soviética, sus brutales privatizaciones, el desmembramiento y balcanización de lo que fueran sus elementos constitutivos, la drástica disminución de la expectativa de vida de sus ciudadanos y la profunda anarquía política y económica generada por los consejeros occidentales que como plaga aterrizaron en sus principales capitales, es evidente que la asunción al poder de Vladimir Putin y las políticas por él generadas han dado un vuelco de 180 grados a la situación.   
Se ha reestablecido una autoridad gubernamental. Se han comenzado a reconstruir las estructuras estatales capaces de resistir y enfrentar el saqueo a que la nueva burguesía auspiciada por el imperialismo ˆllamada oligarquía o mafia por los rusos- ha infligido al enorme país continental, se han lograda tasas de crecimiento económico y, nuevamente Rusia se eleva a la categoría de poder estratégico.   
Que esto haya sido obra de un ex agente de la KGB no puede extrañar.   
En los momentos de crisis profunda y quebrantamiento de las estructuras del Estado, cuyos funcionarios y políticos se convierten en los agentes mismos de su entropía, pareciera que lo último que queda como recurso humano, para una eventual línea de defensa, es el núcleo duro de los sistemas de espionaje, como una especie de extracto estatal capaz de su reconstrucción. Por lo menos es lo ocurrido en la Federación Rusa.   
La caída de la Unión Soviética con su proclamada ˆaunque vacía-representatividad proletaria, más el debilitamiento sufrido por los trabajadores en el proceso mismo de la implosión, convirtió a este sector en una víctima casi maniatada de la reacción burguesa imperialista: no tenían fuerza material, ni herramientas ideológicas.  
 El conjunto de los países surgidos de la bancarrota soviética quedaron en manos de viejos dirigentes surgidos de la burocracia estatal y atravesaron el mismo proceso de desmantelamiento del Estado y de la economía y sometimiento a los dictados del Fondo Monetario Internacional. Bielorusia, Ucrania, Armenia, Azerbaijan, y la mayoría de los países del Asia Central, pasada la borrachera privatizadora y occidentalizante, comenzaron a volver sus ojos a la Madre Rusia, que lamía sus heridas y reconstruía su enorme potencialidad estratégica y militar.   
Al parecer, un momento determinante de este proceso fue el golpe de Estado en Georgia en el 2003, impulsado y financiado por nuestro conocido George Soros y su ong Instituto para una Sociedad Abierta, que llevó a los dirigentes de aquellos países a asumir como propio el refrán -cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar. Cualquiera de ellos sería la próxima víctima del financista o de quien fuera. Rápidamente se volvieron hacia Rusia para que los protegiese de eventuales asaltos occidentales.   
Un Cavallo eslavo y un 2001 ucraniano   
Bajo estas circunstancias Ucrania, bajo la conducción del presidente Leonid Kuchma, un antiguo gerente de la industria misilística, intentó consumar las políticas liquidacionistas de sus predecesores y tuvo el logro de llevar el ingreso promedio de sus ciudadanos a niveles inferiores a algunos países de África. 
El Consenso de Washington imponía a Europa Oriental austeridad económica y sometimiento a los dictados políticos de EE.UU. y Europa.   
El criminal bombardeo a Yugoslavia y el secuestro y envío a La Haya del presidente Milosevic ejemplifican bien el criterio de la administración demócrata en Washington y de la conducción socialdemócrata de la OTAN en la Europa en aquellos años.   
Bush, aunque resulte difícil creerlo desde esta parte del mundo ˆgracias a la ceguera bienpensante de nuestro progresismo-, debilitó esta política, mientras que el objetivo estratégico de Kerry era el de reestablecerla. 
Y es esto lo que explica las palabras de Putin en el sentido de que la victoria del candidato republicano favorecería a Rusia.   
Ucrania es conocida en la región como la canasta de alimentos de la antigua Unión Soviética. La ruptura de la unidad de Rusia y Ucrania ˆcon varios siglos de antigüedad- fue uno de los principales éxitos en la política europea y norteamericana tendiente a debilitar a Rusia.   
En estos años más recientes su objetivo ha sido el de dificultar e impedir el reestablecimiento de vínculos económicos, políticos y militares entre Kiev y Moscú. Según algunos analistas, para la Federación Rusa la situación es como si se intentara reconstruir los EE.UU. sin  el heartland industrial del Medio Oeste.   
En el año 2001, el presidente ucraniano Kuchma, en medio del desastre económico de su país ˆno distinto al experimentado por la Argentina en la misma época- y ante la confirmación del giro producido por Putin en Rusia, obligó a renunciar al primer Ministro Víctor Yushenko, una especie de Cavallo de las estepas, responsable de aquella hecatombe económica, y nombró en su lugar a Víctor Yanukovich, un economista originario de la zona industrial de la Ucrania oriental.   
Lo primero que el nuevo Primer Ministro reconoció fueron los estrechos lazos económicos de su país con la Federación Rusa y la necesidad de revitalizar la industria ucraniana, destruida por las políticas fondomonetaristas de Yushenko.   
Los hermanos rusos apoyaron estas políticas con fuertes inversiones en la industria y con precios favorables al petróleo y al gas. Por primera vez, desde la caída de la Unión Soviética, se aumentaron los salarios y pensiones en Ucrania.   
La finalización del mandato de Kuchma en este año, convirtió las elecciones por su sucesión en una disputa entre los dos Víctor, Yushenko y Yanukovich. Detrás del primero estaban los EE.UU. y la Unión Europea y detrás del segundo se veía la fría mirada del reconstructor del poderío ruso, Vladimir Putin.   
Un equilibrio absolutamente inestable   
En el proceso electoral ucraniano aparecieron todas las agencias imperialistas que también conocemos en estas costas: el National Endowment for Democracy (de importante actuación en el golpe de Estado contra Chávez en Venezuela), el International Republican Institute (organismo oficial del partido Republicano), el International Democratic Institute (el similar organismo de los demócratas), nuestras conocidas fundaciones Konrad Adenauer y Friedrich Ebert (de los demócratas cristianos y los socialdemócratas alemanes), más algunas oscuras organizaciones europeas tratando de movilizar al reaccionario nacionalismo cultural católico ucraniano y a los jóvenes urbanos contra Yanukovich, los nacionalistas económicos y Rusia.   
George Soros y su Instituto de la Sociedad Abierta contribuyó con sus saboteadores entrenados en los exitosos golpes post electorales en Yugoslavia y Georgia.   En las elecciones del 31 de octubre, ambos candidatos obtuvieron alrededor del 39 % de los votos y en el ballotage del domingo 21 de noviembre ambos candidatos reclaman la victoria, con mutuas acusaciones de fraude.   Los liberales de Yushenko denuncian que su rival contaba con el apoyo del aparato estatal.   
Los nacionalistas de Yanukovich responden que aquellos tuvieron el apoyo y la participación técnica, política y financiera de todas las agencias e instituciones norteamericanas y europeas occidentales para inflar los resultados y en muchos casos lograr que los ciudadanos voten varias veces falsificando los documentos personales.  
Lo que está en juego en el resultado final de estas elecciones no es distinto a lo que se está jugando en Venezuela y, como hemos visto, los métodos del imperialismo son los mismos.   Un restablecimiento del eje Moscú-Kiev reconstruye, política, económica y militarmente, el núcleo de poder continental de los eslavos y pone límites muy fuertes a las amenazas occidentales sobre sus reservas gasíferas y petroleras.   
Si, volviendo a nuestro continente, le sumamos el acuerdo establecido entre Putin y Lula para diseñar y fabricar cohetes misilísticos, podemos ver, con alegría que la hegemonía monopolar, por lo menos en el plano político, ha comenzado a derrumbarse.