Finalmente, llegó el día. Cristina Fernández de Kirchner tuvo la presentación de su libro “Sinceramente“en la Feria del Libro. De manera ansiosa, casi morbosa, todo el universo político esperaba el evento.

CRISTINA ARCHIVÓ A LACLAU Y DESEMPOLVÓ A PERÓN

Por Alberto Lettieri

La televisación en directo, en una especie de cadena nacional informal, también hizo lo suyo. Finalmente, a las 20 horas, Cristina salió a escena. Con habilidad consiguió resolver el dilema que significaba presentar un libro cuya materia es el pasado y su objetivo fidelizar a la militancia, sin que esto implicara consolidar el techo del 40 por ciento que le reconocen las encuestas.
Para ello, decidió obviar el contenido del libro, para hablarle al conjunto de la sociedad.

 

 

Por Alberto Lettieri

Real Politik

Opinión

10 de mayo de 2019

 

En la Feria del Libro

La “nueva” Cristina archivó a Laclau y desempolvó a Perón

Algunos para confirmar que la “vieja” Cristina seguía vivita y coleando. Otros, aguardaban el anuncio de su candidatura presidencial.

La mayoría, para ver cómo impactaba su presentación en las mediciones electorales.

Pero el día tan esperado amaneció enrarecido. La noticia del asesinato de Miguel Yadón, asesor del diputado nacional Héctor Olivares, marcó la cancha y se robó el protagonismo en los medios.

De manera imprevista, quienes debieron salir a escena fueron el presidente Mauricio Macri y la ministra Patricia Bullrich.

Así, el eje de la agenda se descentró.

Tampoco la persistente lluvia que se descargó durante el día, para culminar en un diluvio que, con precisión suiza, se extendió durante la previa y la presentación de “Sinceramente”, aportaron demasiado para crear un clima acorde con las grandes jornadas del cristinismo.

Un público entusiasta colmó las instalaciones de la Sociedad Rural.

Pero disuadió a muchos de acercarse al lugar.

La televisación en directo, en una especie de cadena nacional informal, también hizo lo suyo.

Finalmente, a las 20 horas, Cristina salió a escena.

Con habilidad consiguió resolver el dilema que significaba presentar un libro cuya materia es el pasado y su objetivo fidelizar a la militancia, sin que esto implicara consolidar el techo del 40 por ciento que le reconocen las encuestas.

Para ello, decidió obviar el contenido del libro, para hablarle al conjunto de la sociedad.

Paradójicamente, en la presentación de “Sinceramente” el único ausente fue el texto.

Estuvieron, sí, el producto editorial consagrado como Best Seller.

Pero no su autora, ni su contenido militante y confrontativo.

No estuvo su autora, porque la Cristina que se presentó en la Rural fue otra.

Una “nueva Cristina” contemplativa, tolerante y apaciguada, que utilizó la escena para proponer un nuevo contrato a todos los argentinos.

Atenta a las encuestas y a los estudios sobre el humor social, que coinciden en constatar que la mayoría de la sociedad quiere salir de una vez de la polarización, Cristina evitó explícitamente confrontar con el gobierno nacional y, cuando deslizó alguna crítica, la limitó a aquello que la mayoría que “nunca la votaría” querría escuchar: la duplicación de los planes sociales durante el macrismo.

También tuvo un inesperado reconocimiento a las políticas de desarrollo de la producción y al éxito en la drástica disminución de la desocupación implementada por Donald Trump en los Estados Unidos.

Declaraciones impensadas en la “vieja Cristina”, pero con similar pragmatismo.

Finalmente vino el giro decisivo, ya que en lugar de polemizar con un Cambiemos en disgregación, como ha sido habitual a lo largo de la etapa de la grieta, Cristina salió a disputarle el terreno a Alternativa Federal.

Con habilidad se corrió hacia el centro.

Reivindicó a José Ber Gelbard y a Perón, subrayó la necesidad de fortalecer la producción y el consumo dentro del mercado interno y, como broche de oro, convocó a todos los argentinos -y no sólo a los conversos- a celebrar un “nuevo contrato social”.

Fue cauta en el manejo de los tiempos y no se extendió más allá de lo necesario. La pregunta que quedó flotando es si la drástica versión que presentó de la “nueva Cristina” conquistará la confianza de quienes juran y perjuran que nunca la votarían.

Cristina cumplió a la perfección su parte.

No la ayudaron demasiado las cámaras que enfocaban a la selecta asistencia, ya que a la sociedad le costaría identificar muchos de los presentes con la nueva propuesta.

Tampoco los cantos y consignas levantados por la multitudinaria asistencia que desafió la tempestad estoicamente y siguió por pantalla gigante su exposición.

El primer paso está dado.

Para quienes consideraban que había sido un error la publicación de un libro que justificaba acciones y decisiones, e incluso abría nuevos frentes de confrontación, el tenor y los contenidos de la presentación constituyeron una desmentida.

De lo que se trata ahora es de avanzar en la construcción de la credibilidad y la confianza dentro de una mayoría que, en los últimos años, le ha resultado adversa.

La dama hizo su movida. Ahora los espacios políticos en los que se referencia el 60 por ciento del electorado deberán hacer las suyas.

Para el gobierno nacional, que no tiene un plan alternativo a la confrontación y la profundización de la grieta, el tablero se presenta muy complicado.

Para el arco opositor reformista y acuerdista significa la necesidad de tomar posición frente a esta versión remozada de la ex presidente.

Finalmente, queda un segmento que deberá reposicionarse para aportar sustancia al “nuevo contrato” que propone Cristina: la militancia más radicalizada de su propio espacio.

¿Conseguirá aplacar y silenciar sus posiciones confrontativas en el espacio público y en las redes sociales para permitir la instalación sólida de esta “nueva Cristina”, cuando la grieta está en su ADN?

Ayer, en la Feria del Libro, Cristina archivó a Laclau y desempolvó “Conducción Política” de Perón.

Con sus expresiones, intentó reemplazar a la “jefa” por la “conductora”.

¿Contará con la alquimia adecuada para “peronizar” también a los más radicalizados?.

 

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