La verdadera democracia es aquella en la cual las organizaciones libres del pueblo son las depositarias de la soberanía política y las constructoras de la historia.

COMUNIDAD ORGANIZADA O NEOLIBERALISMO

Por Aritz Recalde

– El consumismo y los valores del mercado capitalista no construyen vínculos sociales estables, sino que es la actividad política de las organizaciones libres del pueblo el medio irremplazable de realización ética de la libertad humana.
– El hombre debe ser el centro del desarrollo y no la finanza, así como la nueva jerarquía de valores debe poner a la Nación y a la emancipación de los hombres como fuente de legitimidad de la actividad política.

Por Aritz Recalde

 

La Comunidad Organizada sudamericana

“Pensamiento, voluntad y tiempo son los grandes creadores de las estructuras humanas”. José María Velasco Ibarra

“Todos los que están agobiados por la injusticia son nuestros protegidos. Todos los que no están cegados por el prejuicio nos esperan”. José Batlle y Ordoñez

A setenta años de la presentación que Juan Prón hizo de la Comunidad Organizada,

seguimos afirmando su actualidad considerando que:

– El individuo solo se realizará plenamente si la Comunidad en la cual vive está emancipada y como sostiene Perón “el bien supremo no se realiza, por consiguiente, en la vida individual humana, sino en el organismo supraindividual del Estado, la ética culmina en la política”.

– La verdadera democracia es aquella en la cual las organizaciones libres del pueblo son las depositarias de la soberanía política y las constructoras de la historia. La familia, los sindicatos y el conjunto de asociaciones libres, representan los pilares sobre los cuales se funda la Comunidad Organizada.

– La ciencia y la tecnología no pueden conformar un orden humano y es necesario dotar a los pueblos de un ideal de justicia colectiva y de un sentido deseo de igualdad. Se trata como postuló Lázaro Cárdenas de terminar “el uso deshumanizado de los logros científicos y tecnológicos y de cambiar la sociedad que ha legitimado la desigualdad y la injusticia”.

– El consumismo y los valores del mercado capitalista no construyen vínculos sociales estables, sino que es la actividad política de las organizaciones libres del pueblo el medio irremplazable de realización ética de la libertad humana.

– El hombre debe ser el centro del desarrolloy no la finanza, así como la nueva jerarquía de valores debe poner a la Nación y a la emancipación de los hombres como fuente de legitimidad de la actividad política. Como dice Francisco, “el dinero debe servir y no gobernar”. En palabras de Alberto Baldrich, “el fin de la sociedad es pues el interés general que comprende no sólo la existencia material sino también su felicidad y su virtud. Y la virtud social es la justicia”.

– El dogma de la libertad puede ser utilizado para atentar contra la libertad y ese accionar conduce a la tiranía de los grupos económicos extranjeros y al dominio oligárquico de las elites. Debemos bregar por la irrenunciable libertad humana, pero dentro de un orden de justicia que garantice la dignidad y el buen vivir de la colectividad.

– Una ley que atente contra la libertad y la justicia humana puede ser legal, pero no legítima. Como dijo Raúl Scalabrini Ortiz ya no puede sacrificarse la “realidad humana a una norma abstracta” y “la igualdad teórica es una desigualdad práctica a favor del poderoso”. Debemos garantizar la igualdad frente a la realidad y no meramente frente a la ley.

– El pueblo que pierde la fe está condenado a la esclavitud. La sociedad contemporánea requiere reconstruir una verdad trascendente y movilizadora de sentido. El derecho a la fe, la vocación misionera del hombre y la voluntad de comunicar la vida, integran aspectos fundamentales de la soberanía nacional y popular. Como postuló Guillermo Fourlong si no hay “misión, no hay empresa colectiva” posible. La desesperanza y el escepticismo conforman dos pilares de la ideología de la dominación.

– Gobernar no puede ser mera administración de la dependencia, ni menos aún el ejercicio gubernamental del hambre planificada a cambio de un sueldo. La política es la voluntad de la Nación y del pueblo detrás del ideal de justicia. El Estado es el realizador de una ética y representa, como bien sostiene Alberto Baldrich, la “voluntad de despliegue en un tiempo histórico”.

– El derecho a la autodeterminación nacional y la voluntad de construcción de una patria federal sudamericana, conforman principios irrenunciables de los pueblos. Tal cual afirmó Alberto Methol Ferré, esta labor es política, cultural y también económica y “no hay independencia ni desarrollo sin industrialización”.

– La actividad del intelectual se afirma y adquiere entidad histórica en la práctica de los pueblos y, tal cual sostiene Juan José Hernández Arregui, “en un país colonizado la labor del escritor es militancia política”.

 

José Vasconcelos sostuvo que “los hombres libres que no queremos ver sobre la faz de la tierra ni amos ni esclavos, ni vencedores ni vencidos, debemos juntarnos para trabajar y prosperar”.

Que así sea.

 

http://hernandezarregui.blogspot.com/