Luna Garat tenía doce años cuando empezó a averiguar cómo ingresar al Politécnico.

LAS PIBAS AL FRENTE

Por Candela Ramirez

En octubre de 2018 fue elegida por primera vez como presidenta. Historias parecidas se replican por toda la provincia. En Rosario, en las escuelas públicas y privadas, las listas encabezadas por mujeres se multiplican. El trayecto de Luna une varias causas: el feminismo, la educación pública y la memoria, verdad y justicia. Su militancia coincide con el auge de las discusiones del movimiento de mujeres en la agenda pública desde el primer “Ni Una Menos”, en junio de 2015.

Por Candela Ramirez *

Especial El Ciudadano

CENTRO DE ESTUDIANTES SECUNDARIOS

LAS PIBAS AL FRENTE

Luna Garat tenía doce años cuando empezó a averiguar cómo ingresar al Politécnico.

En 2014 empezó su primer año de secundaria y el primero como delegada del curso en el centro de estudiantes.

Desde entonces Luna nunca dejó ese lugar y siempre participó en las listas para ganar las elecciones.

En octubre de 2018 fue elegida por primera vez como presidenta.

Historias parecidas se replican por toda la provincia.

En Rosario, en las escuelas públicas y privadas, las listas encabezadas por mujeres se multiplican.

El trayecto de Luna une varias causas: el feminismo, la educación pública y la memoria, verdad y justicia.

Su militancia coincide con el auge de las discusiones del movimiento de mujeres en la agenda pública desde el primer “Ni Una Menos”, en junio de 2015.

Sin embargo, el punto de quiebre para ella fue el femicidio de Micaela García en 2017, en Entre Ríos.

No la conoció pero formaban parte de la misma organización política y eso la impactó.

Después, desde la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) –a la que pertenece– organizaron talleres de formación de género abiertos para todas las escuelas.

Por su parte, el centro de estudiantes del Politécnico creó “espacios de deconstrucción” destinados a varones para que tengan un lugar donde pensar cómo los atraviesan los debates que propone el feminismo, en lo social pero también en lo íntimo.

“Es una discusión que nos debemos: cuál es el rol de los varones en esta lucha que llevamos con las compañeras”, dice Garat.

La llegada de Luna a la militancia tuvo mucho que ver con su familia.

Su papá es abogado, formó parte de HIJOS y trabajó cuestiones vinculadas a los derechos humanos.

Su tío abuelo, Eduardo Garat, fue desaparecido durante la última dictadura cívico militar.

“Voy a las marchas desde que estoy en la panza”, señala.

Personas que piensan

Para ella el cursado escolar implica un cruce entre lo político y lo académico, le cuesta pensarlos como compartimentos separados.

Destaca la importancia de haber conocido docentes y estudiantes que la ayudaron a constituirse como sujeto político.

Si bien cree que todavía se reproducen prácticas machistas, comparte el prestigio académico que tiene la escuela sin dejar de señalar lo que cree más importante: “El Poli crea personas que piensan y que no aceptan todo porque sí”.

Luna nombra como compañeras a Verona Ciafardoni y Renata Labrador, que terminaron de cursar en el Superior de Comercio y el Normal 1 respectivamente.

Durante 2018 fueron presidentas de sus centros de estudiantes.

Con ellas la defensa por la educación pública se vuelve causa común.

Que el estudiantado sepa que cuenta con una herramienta como el centro de estudiantes ya es un logro, al margen de su participación.

“No tiene que ser algo obligado.

Si bien lo lindo es la construcción colectiva te tiene que llenar a nivel personal”.

Hacía cuatro años que el Politécnico no elegía a una mujer de presidenta:

“También es el año que más mujeres hay en la comisión directiva.

Siendo una escuela técnica y con algunas formas muy machistas, para mí es muy significativo”.

Feminista y más igualitario

Al oeste de la ciudad, en la Escuela Integral de Fisherton, Manuela Losada está por empezar su último año en la escuela y su segundo mandato como presidenta.

Para ella ocupar este lugar significa tener las herramientas democráticas y políticas para que las necesidades del estudiantado sean escuchadas: “Apostar a un presente y futuro donde todos seamos iguales en materia de derechos.

Es el momento para que las mujeres apuesten a un presente feminista y más igualitario”.

En zona norte, Paula Panza empieza el último año en la escuela Pedro J. Cristiá.

El centro de estudiantes se creó en 2017 y la mayoría de sus integrantes terminó la escuela en 2018, por lo que aunque no estaba en sus planes Paula decidió candidatearse como presidenta.

Ahora lo dice con orgullo y señala que en su lista las candidatas eran todas mujeres.

Como presidenta le parece importante concientizar y llevar la militancia a la escuela: “Hacerles entender a mis compañeros y compañeras que es nuestro deber hacernos escuchar”.

Hay muchas Lunas, Manuelas y Paulas por toda la ciudad.

Comparten un lenguaje político e imprimen determinación a sus palabras.

Las historias a veces se parecen y las realidades de cada escuela son distintas.

Sin embargo, tienen en común la fuerza para ocupar lugares de decisión clave y dar vuelta lo establecido.

Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos de pie. Emily Dickinson*

*Una de las mejores frases de empoderamiento femenino proveniente de la exquisita poeta estadounidense

 

COOPERATIVA DE TRABAJO LA CIGARRA LIMITADA

N&P: @_candelaramirez