El ratón acorralado es pantera y el imperio en decadencia es brutal y sanguinario

EL SANGUINARIO IMPERIO EN DECADENCIA

Por Jorge Rachid

Los estertores de un tiempo que se acaba y las ansiedades por otro tiempo que no acaba de nacer, hacen que la realidad se convulsione, ofreciendo a cada instante nuevos escenarios, siempre fugaces que dejan de ser en poco tiempo y que hacen difícil la comprensión de los acontecimientos que ocurren detrás de bambalinas.

Por Jorge Rachid

Los estertores de un tiempo que se acaba y las ansiedades por otro tiempo que no acaba de nacer, hacen que la realidad se convulsione, ofreciendo a cada instante nuevos escenarios, siempre fugaces que dejan de ser en poco tiempo y que hacen difícil la comprensión de los acontecimientos que ocurren detrás de bambalinas.

La lucha por el poder entre quienes lo poseen, junto a quienes lo tutelan, intentan impedir por todos los medios que las fuerzas emergentes del nuevo tiempo, se asienten en su espacio, crezcan, para lo cual acuden a cualquier método, no siempre directos y visibles, para deteriorar, denigrar o directamente borrar de la escena a las fuerzas opositoras.

Es desde esa descripción que se hace necesario identificar al enemigo principal, aquel que conduce el proceso actual de neocolonización del país, ese agente imperial que tiene el diseño estratégico de América Latina y la ejecuta sin prisa, pero sin pausa en cada país donde las “temibles fuerzas populistas”, aún tienen capacidad de cambiar la ecuación de poder.

Nuestro país, en ese diseño, monitoreado por la Embajada y conducido por sus titiriteros, es hoy un ejemplo de esas convulsiones descriptas al transcurrir un tiempo pre electoral, que tiñe los objetivos estratégicos como Patria y Pueblo, es decir afianzar el destino común a futuro, en donde las elecciones fungen como una batalla importante, pero que en caso de triunfar, el movimiento nacional y popular, sólo será el inicio de un proceso de profundización revolucionaria, que instale las bases definitivas, estructurales para la construcción de un país más justo y solidario.

Entonces aquellas palabras de Perón: “sólo la organización vence al tiempo”, se hacen carne en estos períodos de convulsiones diarias, de conejos de madera lanzados como cazabobos, personalismos excluyentes, sectarismos apalancados por el enemigo, individualismos enfermizos producto de la cultura dominante neoliberal.

Es necesario por lo tanto dominar ansiedades, planificar y dirigir la acumulación de poder a formas organizativas que perduren en el tiempo, más allá de los hechos electorales, recreando códigos, ampliando convocatorias, programando acciones y con plataformas de ejecución de programas que tengan relación con lo cotidiano de nuestros pueblos, con propuestas ante que con diagnósticos catastróficos y que sirvan para apuntalar las esperanzas, convoquen a la lucha y afiancen los liderazgos existentes, dejar crecer nuevos, promover nuevas conducciones, con todos incluidos, desde Cristina conduciendo y organizando hasta el último rincón de del país, para vencer a ese enemigo único,

Ese enemigo que desde el nacimiento mismo de la Argentina impidió la construcción de la Patria Grande, americana, morena, profunda, criolla y latinoamericanista, el imperialismo inglés en el siglo XlX y principios del XX y luego norteamericano.

La sangre derramada en 200 años no será negociada

Patria y vida, venceremos

 

 

 

Jorge Rachid