No hay democratización de la cultura más profunda en las semicolonias que la que conlleva la justicia social

ROBERTO ARLT LA RUPTURA CON EL COLONIALISMO MENTAL

Por Iciar Recalde

Arlt retrata críticamente a Leopoldo Lugones en el personaje del Astrólogo, cuyos discursos de la industria como base de la revolución que ansía llevar a cabo en el país, si bien lindan siempre con la demencia, son muestras claras de que veía con claridad el fenómeno de la estructura de la dependencia.



Por Iciar Recalde
NAC&POP
06/03/2019

Roberto Arlt es uno de los varios exponentes de la ruptura con el colonialismo mental propio de la formación de los sectores medios de los que provienen mayoritariamente nuestros escritores (tras el desarme paulatino del monopolio de la letra oligárquica.)

(Hasta allí escribe quien tiene tiempo de ocio y edita quien tiene dinero, permitidos de los que usufructúan las rentas del país agroexportador) fenómeno producto de la democratización de la cultura vía irigoyenismo y, con mayor impacto, vía peronismo,

No hay democratización de la cultura más profunda en las semicolonias que la que conlleva la justicia social

Arlt configura un proyecto creador de rasgos profundamente nacionales y con un lenguaje bien nuestro.

Realiza, además, una pintura fenomenal de los sectores medios, del medio pelo de la primera mitad del Siglo XX.

Es, junto con varios tangueros contemporáneos, nuestro Jauretche de la literatura: pinta las esperanzas, frustraciones e ilusiones inútiles de una clase media urbana que se mira en el espejo de la oligarquía próspera y acomodada, y se encuentra socialmente marginada y obsesionada por el temor a la “proletarización.”

VE con claridad y DENUNCIA en el torbellino de los años ´20 los rasgos semicoloniales del país.

En sus textos de ficción pero, además, en las aguafuertes aparece el tratamiento de la cuestión de la connivencia de intereses de la oligarquía local con Inglaterra.

Después del ´30, la connivencia es con EUA, el rol del endeudamiento y las devaluaciones, la economía no “subdesarrollada” sino “deformada” por el capital foráneo.

El papel de la INDUSTRALIZACIÓN como paso necesario para la Independencia del país.

Es curioso que siendo el protegido y “niño mimado” de Ricardo Guiraldes, combate fuertemente las justificaciones ideológicas que endiosaron el “campo” como base de bienestar de los argentinos.

Sin ir más lejos, en 1926, año de publicación de Don Segundo Sombra, sale a las calles de Buenos Aires El Juguete Rabioso, primera novela de Arlt publicada a instancias de Don Ricardo, a quien se la dedica (cuando la reedite por la editorial Claridad, sacará la dedicatoria).

Los únicos personajes entrañables de su narrativa, entre la caterva de fracasados, torturados, fascistas, locos, soñadores, excéntricos, revolucionarios, conspiradores, farsantes, traidores, asesinos, delirantes, inventores, etc. son aquellos nobles de mentalidad industrialista (pienso en el Abogado y en Luciana de la saga de Los 7 locos y Los Lanzallamas).

En términos estéticos, además, las metáforas industriales se repiten en la descripción de la angustia de tipos como Erdosain: “El silencio circular entrado como cilindro de acero en la masa de su cráneo” que en plena época guiraldiana serán leídas como verdaderas blasfemias al statu quo reinante donde los temas predominantes giran en torno a la “estancia”, las “vacas” y la idealización del campo.

En este punto, más allá del cariz popular del nacionalismo de Arlt, le debe mucho a Don Leopoldo Lugones, cuyo arsenal teórico en torno al nacionalismo hace mella en esta generación de escritores.

Arlt lo retrata críticamente en el personaje del Astrólogo, cuyos discursos de la industria como base de la revolución que ansía llevar a cabo en el país, si bien lindan siempre con la demencia, son muestras claras de que veía con claridad el fenómeno de la estructura de la dependencia.

Más, La Patria fuerte de 1930 que sintetiza el discurso de Lugones ante los militares en Lima en 1924 donde exige la creación de una “nueva moral nacionalista y guerrera” y sus intervenciones en el Diario La Nación del período parecen copiadas casi textualmente en el cuerpo de algunas aguafuertes porteñas andando los ´30, distanciándose claro está, de la cuestión elitista del nacionalismo sin pueblo