La Argentina está cambiando de piel aceleradamente. Pero no todos lo saben, salvo honrosas excepciones.

HAGAN ALGO…

Por Jorge Giles

Lo sabe y lo expresa la digna jubilada que no se dejó amedrentar frente a la tropa rabiosa que pretendía patearle sus verduras en Plaza Constitución. Lo sabe y lo expresa el cantante Miguel Mateos que inició su recital con una dedicatoria al presidente, con el acorde justo de las tripas de su pueblo. Lo sabe y lo expresa la Bersuit Vergarabat, la banda musical que va a cantar al pueblo venezolano en nombre de la identidad y la soberanía de la América Latina y salvando, de paso, el honor nacional ante tanto músico cipayo.

Por Jorge Giles

Timón

28/02/2019

La Argentina está cambiando de piel aceleradamente.

Pero no todos lo saben, salvo honrosas excepciones.

Lo sabe y lo expresa la digna jubilada que no se dejó amedrentar frente a la tropa rabiosa que pretendía patearle sus verduras en Plaza Constitución.

Lo sabe y lo expresa el cantante Miguel Mateos que inició su recital con una dedicatoria al presidente, con el acorde justo de las tripas de su pueblo.

Lo sabe y lo expresa la Bersuit Vergarabat, la banda musical que va a cantar al pueblo venezolano en nombre de la identidad y la soberanía de la América Latina y salvando, de paso, el honor nacional ante tanto músico cipayo.

Lo saben y lo expresan los compatriotas que semana a semana ejecutan un ruidazo que se parece a la más maravillosa música que el General Perón se llevó en los oídos.

Lo sabe y lo expresa el trabajador de la construcción que enfrentó cara a cara al presidente Macri para decirle todas las verdades, las angustias y la bronca que sus compañeros rumian día a día en los andamios.

“Hagan algo, presidente”, lo espetó dignamente.

Lo sabe y lo expresa el empresario Pedro Etchebest que abrió la olla de la putrefacción mediática- judicial inundando con el fétido olor hasta el último rincón de Comodoro Py y de la República perdida y avergonzada ante tanta desvergüenza.

Hay que prestar atención al encadenamiento de estos hechos que, separados, parecen insignificantes, pero que sin embargo, juntos, constituyen el rayo que anuncia el aguacero que se viene.

Nos enseña Jauretche que hay que saber interpretar los silencios del pueblo, más que sus palabras.

Porque cuando esos silencios se empiezan a romper desde el hombre de a pie, desde la cuna, desde los cimientos de la sociedad, es señal que algo importante va a pasar en el horizonte de la nación, decía don Arturo.

La descomposición del poder gobernante, el saqueo a cuatro manos de nuestras riquezas soberanas, los números del genocidio económico y social del plan de ajuste neoliberal, todo, todo está a la vista.

Es hora que cada uno de nosotros sepa leer la realidad y se haga cargo del bastón de mariscal que lleva en la mochila.

Pero ante tanta y abrumadora ofensiva de orfandades y castigos, preferimos rastrear el otro lado de la luna y descubrir que algo importante va a suceder.

La unidad política de los sectores populares, avanza.

El convencimiento de que la mejor candidata de la oposición es Cristina, avanza.

El conflicto social, avanza.

La desesperación oficialista por la candidatura probable de Cristina es asombrosa y llama a risa.

Analicemos un poco.

Un poco nada más.

Primer argumento: “no alcanza con Cristina para ganar un balotaje y termina siendo funcional a Macri”.

¿Ajá?

¿Y quién asegura que con ella necesariamente habrá segunda vuelta?

¿Y si gana en la primera?

Además: Si con la candidata con mayor volumen de intención de voto no alcanza ¿cómo creer entonces que alcanzaría con candidatos que no pasan el 10 % en las encuestas?

Segundo argumento: “CFK no es imprescindible porque la oposición le gana a Macri con cualquier candidato”.

¿Ajá?

Pues entonces si con cualquier candidato opositor se gana, elijamos ir con la única candidata que siempre, siempre, siempre fue opositora al modelo de ajuste de Macri.

De paso decimos: hay que tener más cuidado con aquellos lenguaraces televisivos que fungen de progres y no hacen más que sumarse a la campaña oficialista contra Cristina.

Es decir, contra la mejor candidata que tienen los que más sufren el ajuste.

Del otro lado de la vida están algo despistados.

La brújula se les cayó al suelo y el gallo veleta sobre la chimenea gira desorientado buscando la dirección de los nuevos vientos.

En lo único que no duda esta clase de malvados es en castigar al pueblo con sus políticas de ajuste.

En eso actúan de memoria.

Llevan en la joroba, dos siglos de prontuario.

La irrupción del súper agente D´Alessio en el momento menos esperado y en el escenario menos deseado para el poder, desbarata la última y mayor operación política orquestada por quienes sostienen al actual gobierno.

Salvo en Macondo, con mucho menos de este escándalo ya hubiesen caído varios jueces, varios fiscales, varios periodistas, varios ministros, varios presidentes, varios gobiernos.

Pero esta es la Argentina del neoliberalismo, donde lo imprevisible se vuelve cotidiano.

Hay mucha bronca y tristeza en el aire de los argentinos; quizá por eso mismo, la alegría debe pasar a la ofensiva.

Que así sea.

JG/