¿Qué pasa con las nuevas escuchas ilícitas realizadas sobre presos políticos en nuestro país?

COMUNICADO DE LA DEFENSA DE “DE VIDO” A RAIZ DE LA DEGRADACION DE MORALES SOLA EN “LA NACION”

A raíz de la nota de Joaquin Morales Solá en La Nación la defensa del diputado nacional Julio De Vido interpela:-¿Qué pasa con el dinero, que en este caso, efectivamente pudo ser rastreado, no como en la decena de procesos penales que se siguen contra Julio Miguel De Vido y todo funcionario que haya ejercido con vocación política cargos en el anterior gobierno?

COMUNICADO DE PRENSA – 13 DE FEBRERO DE 2019
DEFENSA DEL DIPUTADO NACIONAL JULIO MIGUEL DE VIDO

La sociedad argentina transita días donde las páginas de todos los diarios y las conversaciones de todas las radios hacen referencia a la descomunal batalla que se desarrolla en la justicia federal 1 , donde cualquier tipo de razonabilidad y respeto por el sistema constitucional de derechos de nuestro país ha sido dejado de lado, sumergiendo la institucionalidad argentina en el fondo de un balde.

En esta ocasión, es preciso hacer mención a la nota de opinión del Sr. Morales Sola en el diario La Nación en el día de la fecha 2 .

En su habitual columna de opinión, el periodista no se priva de seguir
degradando el oficio que detenta, sumando a la crisis económica y política que aqueja a nuestros compatriotas, un nivel de operación y tergiversación de los hechos propio de otras épocas.

Con una decena de argumentos ad hominem y la introducción constante de datos carentes de prueba alguna, el Sr. Morales Solá insiste en que la causa de todos los males de este país están relacionados al Sr. Julio Miguel De Vido, quien se encuentra ilegalmente privado de su libertad desde hace más de un año, y evita a todas luces tratar de analizar de forma concreta y coherente el panorama que lo rodea a él y el gobierno que él mismo no desiste en defender.

El periodista hace mención a “una banda, en fin, de embaucadores (de chantas, en la jerga argentina) que en las últimas horas intentó voltear al fiscal Stornelli con métodos torpes y rústicos, tan evidentes que la operación abortó antes de nacer” sin reparar en que la denuncia fue efectuada por un
empresario sin vinculación alguna con el Sr. De Vido, y que la misma consta de videos, grabaciones, mensajes, fotos e incluso dinero en dólares que fuera previamente catalogado en una escribanía.

¿Será por esto que el Sr. Fiscal sufrió en los días que corren una serie de ataques de pánico irrefrenables?

No parece ser entonces, como postula el opinólogo de la Nación, cuando dice que “la operación abortó antes de nacer” – en una utilización desafortunada de palabras -.

¿Qué pasa con los videos, las conversaciones, las fotografías, las grabaciones?

¿Qué pasa con las armas y tecnología de inteligencia encontrada en la casa del Sr. D’Alessio?

¿Qué pasa con las nuevas escuchas ilícitas realizadas sobre presos políticos en nuestro país?

¿Qué pasa con la endogamia judicial, dónde todo queda en familia?

¿Qué pasa con el dinero, que en este caso, efectivamente pudo ser rastreado,
no como en la decena de procesos penales que se siguen contra Julio Miguel De Vido y todo funcionario que haya ejercido con vocación política cargos en el anterior gobierno?

Lo único que queda en claro, es que en el panorama actual, no sólo será el sistema de justicia el que caerá en descrédito irrecuperable, dado el sometimiento absurdo a voluntades cuasi-delictivas, sino también, el periodismo, que se niega a informar a la sociedad argentina de manera objetiva, utilizando el rol que les fue asignado para disputar políticamente utilizando al pueblo a su voluntad.

 

1 Sede Comodoro Py 2002
2 https://www.lanacion.com.ar/2219596-una-operacion-propia-de-torpes-embaucadores

LA NACION | POLÍTICA | CORRUPCIÓN EN LA ARGENTINA
Una operación propia de torpes embaucadores
Joaquín Morales Solá
LA NACION

Joaquín Morales Solá: Los cuatro personajes que involucran directamente al matrimonio Kirchner y generaron la operación 21:36
 13 de febrero de 2019

Un agente de la DEA que no es agente de la DEA.

Un empresario extorsionado por una causa en la que no figura.

Una supuesta extorsión pedida por el fiscal Carlos Stornelli delante de un testigo, el intendente de Salta, Gustavo Sáenz.

Un exembajador y exfuncionario kirchnerista, Eduardo Valdés, que habla del “operativo” contra el fiscal Stornelli.

Una denuncia sobre esa supuesta extorsión presentada ante un juez, Alejo Ramos Padilla, vinculado al kirchnerismo -y a Justicia Legítima- en un típico caso de fórum shopping (así se llama al mecanismo para encontrar al juez más conveniente).

Ninguno sabía que sus conversaciones telefónicas estaban siendo grabadas.

Quedaron al descubierto cuando Elisa Carrió hizo públicas esas conversaciones e inició una denuncia judicial.

Una banda, en fin, de embaucadores (de chantas, en la jerga argentina) que en las últimas horas intentó voltear al fiscal Stornelli con métodos torpes y rústicos, tan evidentes que la operación abortó antes de nacer.

Denunciados ayer judicialmente por Stornelli, es probable que algunos de ellos terminen presos.

El fiscal Carlos Stornelli al llegar a los tribunales de Comodoro Py El fiscal Carlos Stornelli al llegar a los tribunales de Comodoro Py Fuente: LA NACION – Crédito: Emiliano Lasalvia

La figura central de la mala obra es el (¿supuesto?) abogado Marcelo D’Alessio, que es el que se prestó a la operación, según una conversación telefónica de Roberto Baratta , quien fue mano derecha de Julio De Vido , con un exfuncionario kirchnerista (Carlos Zelkovicz).

D’Alessio hace alardes de falsas influencias y dice que es abogado, pero ha mentido tanto que ya en los tribunales ponen en duda que tenga un título habilitante.

D’Alessio se presentaba como funcionario de alto rango de la DEA, la agencia norteamericana de lucha contra el narcotráfico.

Su insistencia con la pertenencia a esa agencia norteamericana llevó a un periodista a manifestarle su asombro: “Yo creía que los agentes de la DEA no decían que eran agentes de la DEA”, le dijo en la cara. D’Alessio continuó con sus mentiras, inalterable.

Pero hizo algo más: le mostró un arma valiosísima que llevaba con él.

D’Alessio se presentaba como funcionario de alto rango de la DEA, la agencia norteamericana de lucha contra el narcotráfico.

Su insistencia con la pertenencia a esa agencia norteamericana llevó a un periodista a manifestarle su asombro: “Yo creía que los agentes de la DEA no decían que eran agentes de la DEA”, le dijo en la cara.

D’Alessio continuó con sus mentiras

La relación de D’Alessio con Stornelli se limitó a dos o tres reuniones con él, en las que el fiscal levantó actas de denuncias del presunto abogado sobre narcotráfico o terrorismo.

Alguna vez se quedaron conversando sobre cuestiones de la vida.

Pero no pasó de esas formalidades ni de tales superficialidades.

Es cierto que D’Alessio lo invitó a Stornelli a tomar un café en Pinamar, donde el fiscal pasó unos días de vacaciones a principios de enero.

Pero fue el propio Stornelli el que lo citó en un parador público y, además, lo recibió junto con el intendente Sáenz, que se había encontrado antes con el fiscal.

Sáenz llegó a la intendencia de Salta de la mano de Sergio Massa, pero ahora podría ser el candidato a gobernador por una coalición opositora al gobernador Juan Manuel Urtubey ; en esa alianza está Cambiemos. Sáenz se vio de pronto metido en un escándalo por una operación de la que no sabía que había participado.

Es difícil, si no imposible, que un fiscal negocie un soborno en un lugar público y delante de un testigo.

Pero la reunión le sirvió a D’Alessio para hacer sacar una foto a la distancia y mostrarles a los conjurados (Baratta, sobre todo) que su relación con Stornelli existía y también la gestión para sobornar al fiscal.

Baratta es el autor intelectual de la operación contra el fiscal.

La situación judicial de Baratta no puede ser peor.

Su chofer, Oscar Centeno , es el que registró en sus diarios las fechorías de su jefe como valijero de los sobornos que iban a parar a De Vido y a los Kirchner.

Baratta nunca aceptó la condición de arrepentido.

Incluso, cabe la posibilidad de que detrás de Baratta esté el propio De Vido.

De hecho, el abogado del exministro de Planificación, Maximiliano Rusconi, fue el primero en salir a pedir el desplazamiento de Stornelli y del juez Claudio Bonadio por la información que se había filtrado como parte de la operación contra el fiscal.

Vinculaciones

Hay un dato histórico significativo, porque vincula en el pasado a personajes centrales del escándalo de estos días.

De Vido fue desaforado y puesto en prisión por la insistencia del fiscal Stornelli en la causa por malversación de fondos públicos en la mina de Río Turbio.

Esa causa la llevaba el juez Luis Rodríguez, a quien Carolina Pochetti, la viuda del exsecretario privado de Néstor Kirchner, Daniel Muñoz , acusó de haber recibido una millonaria coima en dólares.

Rodríguez nunca aceptó el pedido de Stornelli para meter en la cárcel a De Vido.

Pero Stornelli tenía razón.

Una resolución terminante de la Cámara Federal, con la firma otra vez de los jueces Martín Irurzun y Leopoldo Bruglia, le ordenó al juez Rodríguez que pidiera en el acto el desafuero de De Vido y lo mandara a la cárcel.

Solo entonces Rodríguez hizo lo que Stornelli le venía pidiendo que hiciera.

¿Por qué Rodríguez pareció no ver las pruebas que fueron evidentes para Irurzun y Bruglia?

¿O, acaso, ya entonces había arreglos deshonestos entre el magistrado y los kirchneristas acusados de robarle al Estado?

Baratta es el autor intelectual de la operación contra el fiscal.

La situación judicial de Baratta no puede ser peor.

Su chofer, Oscar Centeno, es el que registró en sus diarios las fechorías de su jefe como valijero de los sobornos que iban a parar a De Vido y a los Kirchner. Baratta nunca aceptó la condición de arrepentido

Otra figura estelar de la operación contra el fiscal es el empresario agropecuario Pedro Etchebest, a quien supuestamente Stornelli habría mandado a extorsionar.

D’Alessio le habría asegurado a Etchebest que el exministro de Economía de Kirchner en Santa Cruz Juan Manuel Campillo, lo había mencionado en su declaración como arrepentido.

Y que Stornelli pedía 300 mil dólares para sacarlo de la causa.

El problema de los conjurados es que Etchebest no figura en ningún papel de la causa de los cuadernos (ni de ninguna otra), no fue mencionado por Campillo y nunca lo conoció ni lo vio al fiscal Stornelli.

La operación de D’Alessio era completa: le sacaría 300 mil dólares a Etchebest con una mentira y, luego, ese robo le serviría para difamar al propio Stornelli.

En el caso se metió Eduardo Valdés, quien en una conversación con el exsecretario de Obras Públicas Juan Pablo Schiavi , también preso, le aseguró que la operación estaba en marcha.

Valdés fue embajador en el Vaticano y su gestión fue un fracaso del primero al último día.

Tanto es así que el propio Valdés le confesó a este periodista, al final de su gestión, que contaba los días para volver a Buenos Aires.

Señal de que ninguna puerta se le abría en el Vaticano. Valdés fue jefe de gabinete de asesores del excanciller Rafael Bielsa .

Fue eyectado de ese cargo luego de otra operación frustrada. Intentó meter por la ventana de la embajada argentina en La Habana a la médica disidente Hilda Molina.

Fidel Castro se enteró de la maniobra cuando Valdés empezó a imaginar el pobre complot.

La operación tuvo, en ese caso, una causa noble, pero fue hecha con la misma torpeza con que Valdés actuó ahora. Bielsa y Kirchner lo echaron de mala manera de la cancillería cuando explotó el escándalo.

Sin embargo, Valdés se convirtió luego en un cristinista fanático.

Lo sigue siendo.

Valdés le vende esta clase de fábulas a Cristina Kirchner.

La decadencia política suele tener esta clase de síntomas.

En una parte de la conversación de Baratta con Zelkovicz, en la que muestran la operación a cara descubierta, el exrecaudador de sobornos le explica a su interlocutor que deben hacer algo cuanto antes porque “la otra parte puede avanzar”.

La otra parte son Stornelli y Bonadio.

Hacer algo significa que deben presionar aún más al juez Ramos Padilla para que se apure. Ramos Padilla es juez federal de Dolores.

¿Qué tiene que ver Dolores con la causa de los cuadernos?

Nada.

Pero presentaron la denuncia ahí porque supuestamente Stornelli pidió la coima en Pinamar, que está en la jurisdicción de Dolores.

La operación necesitaba de un juez kirchnerista.

En Dolores lo tenían.

Ya los medios kirchneristas (sobre todo la señal de televisión C5N) le habían dedicado horas a la supuesta corrupción de Stornelli.

Sucedió, no obstante, lo que Baratta suponía: Ramos Padilla se demoró viendo y arreglando los papeles.

Ahora ya es tarde: la operación abortó.

Roberto Baratta, ex mano derecha de Julio De Vido en el ministerio de Planificación Federal Roberto Baratta, ex mano derecha de Julio De Vido en el ministerio de Planificación Federal Fuente: LA NACION – Crédito: Fabián Marelli

Todo tiene que ver con todo, suele decir Cristina Kirchner.

No siempre es así, pero no puede ser casualidad que este “operativo” (Valdés dixit) sucediera en el mismo momento en que caían bajo el sistema del arrepentido tres figuras claves de la matriz corrupta del kirchnerismo

En primer lugar figura el eterno contador de la familia Kirchner, Víctor Manzanares, cuya declaración es abrumadoramente acusadora para el exmatrimonio presidencial y para sus principales cómplices (De Vido y Baratta).

En segundo lugar está Carolina Pochetti que contó hasta cómo sobornaron al juez Rodríguez, una criatura judicial salida de la cantera de Cristina.

Y en tercer lugar aparece el abogado de Pochetti, Miguel Ángel Plo, ya preso por complicidad con el lavado de dinero, que fuentes judiciales calificaron como “el abogado de la banda”.

La operación contra Stornelli (que también aspiraba a tumbarlo al juez Bonadio, según la declaración del abogado Rusconi y de algunas crónicas kirchneristas) es contemporánea con declaraciones de arrepentidos que aluden a la propia Cristina Kirchner como conocedora y jefa de las maniobras corruptas por cientos de millones de dólares.

“Los arrepentidos están llegando a Berlín”, graficó un funcionario judicial con acceso a la causa en alusión a la llegada de las tropas aliadas al búnker de Hitler en la Segunda Guerra.

NOTA DE LA NAC&POP: ¡Un asco! Están desesperados. Estos “escribas” del poder dan asco. Martín García/Nac&Pop