La Asamblea del Año XIII significó el fin de la esclavitud y la libertad de vientres para que los hijos de las esclavas nacieran libres.

UNA LIBERACIÓN DE ESCLAVOS EN LA ARGENTINA QUE EL BRASIL LOGRÓ HACER REVERTIR

Por Fernando Del Corro

La Asamblea dio un avance significativo al establecer que “todos los esclavos de países extranjeros que de cualquier modo se introduzcan, desde este día en adelante, quedan libres por el solo hecho de pisar el territorio de las Provincias Unidas”.

Por Fernando Del Corro

NAC&POP

04/02/2019

El 4 de febrero de 1813 la conocida como Asamblea del Año XIII, que dos días antes, el 2, había decretado la libertad de vientres por la cual los hijos de esclavas nacían como personas libres, dio un paso adelante y estableció que todos los esclavos extranjeros que llegasen de ahí en más al país pasaban a ser ciudadanos libres pero la medida duró muy poco porque el gobierno del Brasil, encabezado por el emperador Pedro I logró que el Triunvirato revirtiese la medida.

La libertad de vientres había sido impulsada por el diputado Carlos María de Alvear por lo que se estableció que “los hijos de esclavos nacidos a partir del 31 de enero anterior debían ser considerados hombres libres, aunque debían seguir cumpliendo con ciertas obligaciones para con sus amos y viceversa”.

Apenas 48 horas más tarde la misma Asamblea dio un avance significativo al establecer que “todos los esclavos de países extranjeros que de cualquier modo se introduzcan desde este día en adelante quedan libres por el solo hecho de pisar el territorio de las Provincias Unidas”.

Pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

La libertad de vientres apuntaba a niños de padres esclavos y, como era obvio, durante varios años iban a generar costos de mantenimiento aunque no fueran libres ya que carecían de aptitudes laborales.

Por lo tanto para los esclavistas sólo podían aportar beneficios luego de transcurrido un buen tiempo.

La norma involucraba incluso a los párrocos de manera que los recién nacidos fuesen debidamente registrados y así pudieran las autoridades verificar el cumplimiento de las normas que establecían que a partir de los dos años los esclavistas debían ocuparse de la protección y la educación del niño que, como contrapartida, debía trabajar en forma gratuita hasta los quince años cuando comenzaba, hasta los veinte, a percibir un salario que le era depositado de manera de generarle un capital con el cual financiar su futura actividad.

Claro que lo dispuesto el 4 tenía consecuencias muy importantes para el vecino Brasil donde la esclavitud de afros y afrodescendientes era vital para su economía y el número de los mismos constituía un porcentaje importante de su población.

En la actualidad son la primera minoría, seguidos por los de origen europeo quedando en tercer lugar los aborígenes.

Fue así que el gobierno del emperador Pedro I inmediatamente pidió el apoyo del embajador en ese país del entonces Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, Percy Clinton Sydney Smythe, más conocido como Lord Strangford, quién logró que el Segundo Triunvirato suspendiera la implementación de la norma, la que fue anulada por la propia Asamblea el 21 de enero de 1814 al aclarar que la misma solo se debía aplicar a los que llegaran vía el comercio y se añadió un pacto reservado con el Imperio por el cual los esclavos que llegasen fugados del Brasil iban a ser devueltos a ese país.

Sólo siguió vigente la libertad de vientres ya que los sectores de mayor poder económico se oponían al fin de la esclavitud porque la misma constituía un importante negocio en Buenos Aires y su puerto era el principal de entrada de quienes eran capturados en África y revendidos en América.

Cabe recordar que la Invasión Inglesa de 1806 fue promovida por el esclavista británico William Pius White, residente en este país, cuyo nombre lleva actualmente una calle del barrio porteño de Villa Luro.

Los afros jugaron un rol muy importante en las guerras de la Independencia americana formando, entre otras, parte importante de las tropas lideradas por el general José Francisco de San Martín, cuando en 1817 se estableció que se daría la libertad a aquellos que se sumaran a los ejércitos libertadores y también fueron importantes en las luchas de la llamada “Organización Nacional”, como el coronel Lorenzo Barcala figura de las fuerzas unitarias o los batallones de “morenos” que formaban parte del ejército conducido por Justo José de Urquiza que derrotara a Juan Manuel de Rosas en Caseros.