Se vienen tiempos de campaña y de elecciones y hay ciertos fenómenos que empiezan a asomar en las entrañas del campo nacional y popular.

NO TE CREAS TANTO

Por Elizabet Vega

Nosotrxs, lxs peronistas, sabemos que en toda organización hay lucha de poderes, de lugares y también contradicciones. Nunca les temimos a las contradicciones, porque sabemos que articular en movimiento y la voluntad de poder, conllevan a la contradicción y porque donde hay contradicción “hay vida” (Mao Tze). La buena noticia es que estamos llenos de contradicciones porque el movimiento está lleno de vida.

 

Por Elizabet Vega 

Choripan y Vino

19/01/2019

Se vienen tiempos de campaña y de elecciones y hay ciertos fenómenos que empiezan a asomar en  las entrañas del campo nacional y popular, que tienen que ver con la propia naturaleza del movimiento en masa, ese movimiento que deja de ser masa para convertirse en pueblo cuando comienza a organizarse.

“NO TE CREAS TAN IMPORTANTE*…”

Nosotrxs, lxs peronistas, sabemos que en toda organización hay lucha de poderes, de lugares y también contradicciones.

Nunca les temimos a las contradicciones, porque sabemos que articular en movimiento y la voluntad de poder, conllevan a la contradicción y porque donde hay contradicción “hay vida” (Mao Tze).

La buena noticia es que estamos llenos de contradicciones porque el movimiento está lleno de vida.

En ese contexto, resulta llamativa la forma de intento de construcción de muchos actores.

Estamos asistiendo a una fuerte resistencia e imposibilidad de poder generar acciones colectivas.

Cada quien se cree que está llamado a ser el jefe de alguien, como si lo que estuviera en juego fuese el ascenso en una oficina y no la construcción de un movimiento donde la autoridad, es un don que antes, debe ser aceptado.

Esta situación parece a destiempo, porque hace un tiempo que la pelea dejó de ser interna, sino que es por todo.

Hoy por hoy, muchos de esos espacios sienten como necesaria una conducción definida y muchos otrxs sentimos que pese a que no sea explícita o pública ya la tenemos “si Dios bajara todos los días a la Tierra, no faltaría el estúpido que piensa que hace un mejor trabajo”.

Escuchamos a Cristina aquella vez en la Universidad de Lanús cuando dijo: “los tiempos de la militancia, no son los mismos que los de los procesos sociales”.

Hay gente que cree que la conducción de Cristina está en juego en cada mensaje, en cada posteo, o en cada hecho periodístico y no es así.

Afortunadamente, hay sectores del pueblo que en eso la tienen mucho más clara.

Nosotrxs creemos que tenemos que centrarnos en nuestro propio rol como comunicadores y utilizando las herramientas que hemos construido en estos años, multiplicar hechos y lograr esa conciencia necesaria a partir de ese “saber-existir del hecho”.

Para eso usamos todas las herramientas a nuestro alcance: el humor, la fábula, las crónicas, las coberturas en vivo y lo que cada unx puede aportar dentro del colectivo.

Para logar más efectividad, creemos que el laburo en red y colaborativo pueden lograr mayor relevancia y por eso varios de nosotrxs participamos en varios espacios, a fin de concretar esas redes que permitan que la “Revolución” (que no va a ser televisada) sea al menos conocida.

En varios de estos espacios, notamos que parece que lo que está en juego no es cómo adquirir mayor efectividad en los mensajes, sino los lugares de algunos personajes: frustrados, con mucha fascinación por sí mismos o por un afán del poder por el poder, creen que conducir es mandar y que en definitiva, controlar los comportamientos de todos y todas es la forma de lograrlo.

Quienes trabajamos el lenguaje como un fenómeno sabemos que tanto el lenguaje como la verdad no son entidades por fuera de nosotrxs que se nos revelan a la conciencia.

El lenguaje y la verdad en términos éticos y políticos son nuestra propia estructura cultural y simbólica y son una construcción que no es ajena a nuestro propio ser en el mundo.

“Que estas hablando mal de mi y que te burlas”

“El lenguaje no es un medio neutral que pasa libre y fácilmente a la propiedad privada de las intenciones del hablante; está poblado, superpoblado, con las intenciones de los demás ” dijo Bajtin, y tal es el caso  de ciertos escraches públicos entre compañerxs, el escrache, más allá de las excusas del mismo, siempre guarda una segunda intención, una disputa, de alguien que tiene un lugar y otro se lo quiere arrebatar.

Algunos comportamientos nos recuerdan a la forma de construcción pastoral durante la Inquisición, cuando el ejercicio de la autoridad, tenía que ver con controlar los comportamientos y los cuerpos.

Sobre esto, también insistió Perón cuando habló del adoctrinamiento como base de la conducción, pero con adoctrinamiento, no se refería a bajar evangélicamente verdades reveladas como el Platón de “Historia de un error” de Nietszche.

Se refería a la transmisión del valor de la doctrina peronista, porque como dijo Eva: “nadie valora lo que no conoce”.

Ahora bien, llegado a este punto, es importante dejar de hablar desde supuestos de certeza y abrirnos la pregunta filosófica que nos interrogue sobre nuestro rol como comunicadores en nuestro tiempo: ¿Es posible conducir la comunicación de todxs, desde una visión de verdad no construida colectivamente?

¿Es posible decirle a los otrxs que digan lo que diría yo arrogándome la autoridad del conocimiento?

¿Cómo puede darse una efectiva transmisión de información sin que haya un ida y vuelta entre los sectores que participan en ella?

¿Es posible la construcción de un movimiento donde todos los sujetos estén cortados por la misma tijera, hablen todos de lo mismo y de la misma manera?

¿Puede construirse una unidad en la diversidad donde la unidad sea sólo declamada?

¿Cuál es el valor político de intercambio que puede tener un comunicador cuya palabra no es siquiera consultada ni tenida en cuenta? y desde el plano meramente político

¿Es posible construir sólo desde la verticalidad de la imposición de formas?

¿La tarea de la conducción debe ser homogeneizar o conducir las contradicciones haciéndolas parte todas de un mismo dispositivo?.

Por supuesto, que estos interrogantes son sólo algunos de los tantos a los que el campo de la comunicación popular se enfrenta.

Las nuevas tecnologías y los nuevos formatos digitales hacen que se conjuguen muchos factores generacionalmente, que en muchos espacios entran en puja porque entienden que su lugar está determinado por el lugar del otro.

Y lo cierto, es que todxs los aportes, de todxs los compañerxs, no sólo son motivo de aprendizaje, sino por demás necesarios.

John William Cooke, nos dijo que salgamos a dar todas las batallas sin encerrarnos en nichos ideológicos, años después, Néstor nos pedía que salgamos a dar una demostración de conciencia popular y es lo que nos está faltando.

En términos tácticos y estratégicos, diferentes actores, diferentes maneras, indican la existencia de diferentes públicos y esas diferencias dan la posibilidad de que el mensaje a transmitir, tenga una mayor posibilidad de llegada.

Ya me di cuenta

Para Cristina, un párrafo aparte.

En el Primer Congreso de Pensamiento Crítico de Clacso, nos ha  alertado sobre varias cuestiones.

Me voy a enfocar sólo en dos, respecto de la pertinencia en cuanto a lo que vengo desarrollando en lo comunicacional: por un lado, nos invitó y a pensar como el Neoliberalismo por medio de su aparato interviene en la construcción de nuevos sentidos comunes y de nuevas subjetividades.

Todas las plataformas que consumimos están a la orden de estas construcciones, son escenarios de ellos y  buscan que hagamos de nuestra diferencia el motivo de exclusión, que busquemos diferenciarnos como mejores que lxs otrxs por sentirnos merecedores de nuestras mejoras individuales. (10 Years Challenge nace como una suerte de comparación de mí, para un yo de lo público, que se queda con la superficialidad de la mirada del otro en términos de lo que la sociedad espera de mí yo como correcto o deseable en términos de méritos, por dar un ejemplo).

Y por otro lado, Cristina también nos advirtió de la importancia de nuestra identidad.

¿Qué tiene que ver acaso esto con procesos de comunicación del campo nacional&popular?.

Creo que tiene que ver en todo, porque lo que metafísicamente subyace es la disputa por la identidad y por poder comunicar desde nuestra identidad, es lo que a quienes no se identifican con nosotrxs les molesta, porque es nuestro gran poder de articulación de esas masas, es nuestro motor (en el sentido de condición de posibilidad) para llegar a sectores intermedios que claramente desde lo profundo de sus caracterizaciones identitarias, estarán atravesadxs por las diferencias de clase, de género,  de raza, y todas las inter seccionalidades que podamos pensar y que se dan en los sectores más amplios de la sociedad.

Los perros son todos perros.

Las yeguas son todas yeguas

Pero los seres humanos no.

Necesitamos sentirnos diferentes al otro para ser.

“Si no sos diferente al otro, no sos” nos dijo Cristina.

Ahora bien, dentro de nuestro movimiento

¿Nos bancamos las diferencias, o sólo estamos en el estadío de necesitar sentirnos diferentes para Ser, sin poder dar el paso adelante de aceptar las diferencias y poder dar lugar a la construcción?.

En la Cultura del Encuentro, Francisco I propone que las construcciones son posibles desde la identidad, como primer momento,  la reafirmación de la identidad, no hay encuentro posible, donde cada parte renuncia a la identidad, incluso, cuando ella se exprese con vehemencia, palabras fuertes y desordenadas.

En este debate, no está en juego la conducción, lo que está en juego es que quienes pretendan conducir cada espacio de participación lo hagan borrando todas las diferencias e identidades a excepción de la propia.

La conducción no se discute decía el general, la conducción es y el ejemplo es del líder siempre, pero un lider es el que persuade con hechos, no con palabras, es quien va adelante y el resto sigue, no es quien se para por encima del resto, como aquel caudillismo que criticaba Perón al dejarnos el legado de su conducción política.

Ahí te encargo por favor…

El mensaje político, no puede ni debe estar centrado en el caudillo Neoliberal de turno, ni en “lo mal que la vas a pasar si lo votás” sino en la capacidad que tiene que nuestro movimiento en concretar las máximas aspiraciones populares.

Pero hay un mientras tanto entre la campaña y lo que día a día nos está pasando en el que los comunicadores tenemos un rol muy importante.

Contar lo que pasa no es nuestra única función, pero es una de las más importantes que tenemos.

EV/

*Damas Gratis:

Filosofía Rock.-