Hay un primer dato que construye cualquier conspiración: Yabrán sólo podría estar en esos negocios si es cierto que tiene una estrecha relación comercial con el grupo Macri.

EN 1997 EL DIARIO LA NACIÓN SE PREGUNTABA: ¿PORQUE EL GRUPO SOCMA DE LOS MACRI ESTARÍA CON YABRÁN?

Por Joaquín Morales Solá

La poderosa empresa de éste, Socma, es dueña de Itrón, una compañía de computación que lidera la unión de empresas que compite por los DNI. En este caso, está aliada con Ciccone Calcográfica, como impresora, y con Oca, como distribuidora de la documentación. Ciccone Calcográfica fue denunciada por el ex ministro Cavallo como una empresa dominada por Yabrán …

Por Joaquín Morales Solá

Diario la Nación

14 de diciembre de 1997  

 

¿POR QUÉ MACRI ESTARÍA CON YABRÁN?

El Gobierno y su oposición alcanzaron un punto muy alto de crispación.

Elevaron esa temperatura el anticipo de que la Corte Suprema de Justicia resolvería el pleito por la privatización de los aeropuertos en favor de los decretos del Gobierno y la inminencia de un paso decisivo en la concesión de los DNI y del sistema de informatización del registro poblacional.

El nombre que ha vuelto a rondar en torno de esos negocios -y de la confrontación política- es el de Alfredo Yabrán.

Hay un primer dato que construye cualquier conspiración:

Yabrán sólo podría estar en esos negocios si es cierto que tiene una estrecha relación comercial con el grupo Macri.

La poderosa empresa de éste, Socma, es dueña de Itrón, una compañía de computación que lidera la unión de empresas que compite por los DNI.

En este caso, está aliada con Ciccone Calcográfica, como impresora, y con Oca, como distribuidora de la documentación.

Ciccone Calcográfica fue denunciada por el ex ministro Cavallo como una empresa dominada por Yabrán, aunque en algún momento le levantó ese estigma para luego volver a colocárselo.

Ni el propio Yabrán, por otro lado, se ocupaba demasiado ya en aclarar que Oca no integra su voluminoso capital.

En el caso de los aeropuertos, Macri lidera otro grupo de oferentes que aspira a controlar a una treintena de estaciones aéreas de todo el país.

Ninguna de las empresas asociadas en este caso es aparentemente de Yabrán, pero la supuesta vinculación de ambos en la privatización de los DNI -y la sospecha de que una empresa de un hijo de Yabrán prestaría importantes servicios en el Correo de Macri- ha extendido la presunta sociedad a esos tres negocios de enorme significación estratégica.

Voceros de Macri han señalado que el Correo está trabajando en la conformación de una empresa nueva que le daría los servicios que supuestamente están ahora a cargo del hijo de Yabrán.

Han desmentido también toda vinculación con el más cuestionado de los empresarios argentinos.

Si bien esas fuentes de Macri suelen detallar los hechos puntuales de una feroz competencia con Yabrán, también es cierto que el discurso de ellos coincide con el de éste cuando se trata de analizar, por ejemplo, la relación de Duhalde con su policía o las razones de la crisis entre Cavallo y Yabrán (el desacuerdo para repartir el mercado postal argentino, dicen como dice Yabrán).

Hay una pregunta fundamental que ha estado en boca de empresarios, funcionarios y dirigentes opositores (Fernando de la Rúa, por caso): ¿Por qué razón un empresario del volumen y la importancia de Macri, que se hizo solo y llegó a sentarse en el poderoso Consejo Empresario, se asociaría ahora con el más temido y vilipendiado de los hombres de negocios argentinos?

La misma pregunta se han formulado diplomáticos norteamericanos, que -después de largas sospechas sobre Yabrán- están preocupados ahora para que la licitación por los DNI caiga en manos del grupo Macri, pues éste está asociado con varias empresas norteamericanas, además de las que se le adjudican a Yabrán.

Esos diplomáticos aseguran que Macri derivará el traslado de los documentos a su Correo y que lo desplazará a Yabrán; ellos están seguros, por ahora al menos, de que Macri no es un hombre maleable para Yabrán.

Las mismas fuentes de la diplomacia norteamericana confirmaron una información que envió directamente el Departamento de Estado por otras vías: una sola sospecha en firme sobre los documentos nacionales de identidad serviría para levantar la excepción actual que eliminó la visa para los argentinos.

La respuesta a aquella pregunta sobre las razones de una presunta sociedad Macri-Yabrán ha sido una interpretación aproximativa en instancias empresarias y políticas.

Es ésta: Yabrán le garantiza a cualquier empresario una inmejorable llegada a los círculos más decisivos del poder argentino (llegada que no ha terminado y ni siquiera ha menguado).

Muchos empresarios (y muchos más han decidido no saber nada con Yabrán) creen que luego podrán controlar los ímpetus del archienemigo de Duhalde.

Algunos expertos en el yabranismo (entre ellos, el propio Cavallo) suponen que, en efecto, Macri no es lo mismo que Yabrán -aquél tiene sus empresas a su nombre y se expone públicamente hasta más de lo que debería-, pero agregan que el riesgo es precisamente ése: acostumbrado a los negocios hechos a la luz pública, aunque pueda ejercer una competencia fuerte, no reconoce como propios los códigos de Yabrán.

Esos códigos podrían convertir en hombres débiles a personas como Macri, que facturan cincos veces más que Yabrán; nunca lo controlarán a Yabrán, aseguran.

Macri ha deslizado la posibilidad, en su desmentida, de que el propio Yabrán esté difundiendo las versiones de su cercanía con él.

En el caso de los DNI, fuentes inmejorables confirmaron que el ex viceministro del Interior, Alberto Iribarne presentó su renuncia al cargo cuando su jefe político, Duhalde, le indicó que no debía firmar ningún papel que terminara por beneficiar a Yabrán.

Tanto diplomáticos extranjeros (y sobre todo los de la Casa Blanca) como altos funcionarios menemistas aseguran estar al tanto de las versiones que vinculan a Macri con Yabrán en las próximas adjudicaciones del Estado, aunque aducen no contar con ninguna información definitiva sobre el supuesto.

Pero ninguno de ellos sabe lo que puede llegar a saber Emir Yoma: El 67 por ciento del negocio que encabeza Itrón por los DNI es de Yabrán, dijo en una mesa de café, entre amigos entrañables.

La privatización de los aeropuertos les importa menos a los norteamericanos; las empresas de ese origen son socios minoritarios en los grupos oferentes.

Ese es un negocio de los europeos, han dicho.

Menem galopó sobre la furia cuando se enteró de la audiencia pública de la Corte Suprema de Justicia con el Gobierno y la oposición, para decidir si los decretos del Gobierno que llamaron a la licitación por los aeropuertos son judiciables o no.

Puede estar tranquilo: la Corte terminará dándole la razón al Gobierno.

El mejor argumento de la oposición (que prometió reclamar, con la firma de los cinco grandes de la Alianza, el inmediato juicio político de todos los miembros del máximo tribunal que firmen el dictamen de apoyo al Gobierno) es que la administración menemista debe esconder algo cuando no quiere realizar un esfuerzo para privatizar por ley las estaciones aéreas.

¿Por qué otra vez la sombra de Yabrán en una licitación donde sólo aparece el grupo Macri?

Por lo pronto, Yabrán no es ajeno a los aeropuertos: quien aspire a echarlo de esos lugares (controla los depósitos fiscales y los free shops, los negocios más rentables de las estaciones aéreas) deberá entregarle entre 500 y 600 millones de dólares en indemnizaciones (o en acciones).

Pero ya algunos oferentes (y entre ellos el mismo grupo Macri) anticiparon que no lo echarán por esa cifra y que, por lo tanto, convivirán con él durante los diez años que le quedan de concesión de esos servicios.

Ninguna empresa norteamericana seria se ha presentado en esa licitación y un alto ejecutivo de General Electric acaba de declarar en una conferencia en Londres: El caso de los aeropuertos argentinos es un buen ejemplo de los lugares donde no debemos estar; hay personas sospechadas en el medio.

Un avezado diplomático extranjero explicó así esas ausencias: ningún operador serio de los aeropuertos se haría cargo de ellos sin el control total de lo que sucede en las estaciones aéreas, uno de los puntos de embarques más importantes del tráfico de drogas o de divisas del narcotráfico, aguijoneó.

Menem sólo se ha pronunciado para pontificar que lo peor que él podría hacer es tropezar en las piolas que le tienden sus enemigos.

No demoraré un minuto ni retrocederé un centímetro en la decisión de terminar lo que quiero terminar, ha desafiado.

¿Yabrán?

¿El escándalo?

No tengo elecciones propias hasta el 2003, se ufanó, suelto de cuerpo y de espíritu.

Duhalde es su víctima.

JMS/