. América Latina está sufriendo un verdadero proceso de re-colonización norteamericana que condiciona toda la política regional, aseguró el intelectual.

LA RE-COLONIZACIÓN DE AMÉRICA LATINA: EL CASO DE ARGENTINA

Por Agustina Santoro

Alberto Mas, el corresponsal de Cubainformación en Buenos Aires, explicó que América Latina nunca ha estado fuera de los objetivos expansionistas de los Estados Unidos, que la sigue considerando como su “patio trasero” y que jamás abandonaron la “doctrina Monroe”.
Hoy Washington está decidida a destruir los gobiernos populares e independientes surgidos al calor de la integración regional impulsada por Fidel y Chávez.

Por Agustina Santoro

16 de enero de 2019

Alberto Mas, el corresponsal de Cubainformación en Buenos Aires, explicó que América Latina nunca ha estado fuera de los objetivos expansionistas de los Estados Unidos, que la sigue considerando como su “patio trasero” y que jamás abandonaron la “doctrina Monroe”. 

Hoy Washington está decidida a destruir los gobiernos populares e independientes surgidos al calor de la integración regional impulsada por Fidel y Chávez. América Latina está sufriendo un verdadero proceso de re-colonización norteamericana que condiciona toda la política regional, aseguró el intelectual. 

El siglo XXI nació con un fuerte proceso de construcción de gobiernos democráticos en América Latina que generaron reformas económicas y en la redistribución del ingreso a favor de los más desposeídos.

Estos procesos fueron acompañados por la nacionalización de recursos naturales que produjeron importantes avances sociales de las clases populares, basados en un Estado con mayor protagonismo fundado en los intereses nacionales.

Esta integración continental fue una forma superadora del neoliberalismo imperante durante las décadas anteriores.

Pero este proceso no pasó inadvertido para los Estados Unidos, que a pesar de centrar su accionar en el norte de África y Medio Oriente, nunca dejó de mirar a Latinoamérica.

Pasada la época de las dictaduras militares de los 70-80, se dedicó a crear otras formas de intervención, la RE-Colonización ya estaba en marcha: dominación cultural, bases militares, medios de comunicación, ONGs, control ideológico de jueces, políticos y religiosos evangélicos, muchos dólares para invertir en ésta operación.

De ésta manera EE.UU. convirtió a periodistas, políticos, sindicalistas, jueces, fiscales y pastores en un verdadero ejército de mercenarios a su servicio, que actúan de acuerdo al momento y las circunstancias respondiendo a las directivas de Washington. 

En el siguiente cuadro se pueden observar las acciones más destacadas y promovidas por Estados Unidos durante en éste siglo contra los gobiernos populares en América Latina.

Ya en 1823 se iniciaba la denominada “Doctrina Monroe: América para los (norte)americanos” toda una definición de lo que vendría.

Allen Dulles, oficial de alto rango de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) de los EE.UU, que antecedió a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en 1947, había sentado el camino: …”Gracias a su diversificado sistema propagandísticoEstados Unidos debe imponerle su visión, estilo de vida e intereses particulares al resto del mundo, en un contexto internacional donde nuestras grandes corporaciones transnacionales contarán siempre con el despliegue inmediato de las fuerzas armadas, en cualquier zona, sin que le asista a ninguno de los países agredidos el derecho natural a defenderse

Sólo unos pocos acertarán a sospechar e incluso a comprender lo que realmente sucede.

Pero a esa gente la situaremos en una posición de indefensión, ridiculizándolos, encontrando la manera de calumniarles, desacreditarles y señalarles como desechos de la sociedad.

El objetivo final de la estrategia a escala planetaria, es derrotar en el terreno de la ideas las alternativas a nuestro dominio“.

Estos dichos se dan sobre el fin de la segunda guerra mundial.

En el siglo pasado fueron los golpes de estado, las invasiones y las dictaduras militares que asolaron el continente, a la fuerza de las armas le siguieron las armas económicas, planes del FMI, el Banco Mundial, pero también el trabajo concreto sobre los medios de comunicación masivos.

Los Golpes Blandos

No es casual entonces que desde la década de 1950, algunos personajes como Gene Sharp se dedicaran al estudio de la desobediencia civil como herramienta que pueda ser considerada como una técnica de acción política, incluso militar, creando en 1983 el Programa sobre las Sanciones No Violentas en el Centro de Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard y funda ese mismo año la Albert Einstein Institution en Boston (con apoyo de la OTAN y la CIA), donde le da forma definitiva al diseño de los denominados golpes blandos o suaves.

Sharp afirma que “La naturaleza de la guerra en el siglo XXI ha cambiado y que “nosotros combatimos con armas psicológicas, sociales, económicas y políticas” y que pueden ser resumidos en cinco grandes pasos:

Primera etapa: Consistiría en llevar a cabo acciones para generar y promocionar un clima de malestar. Entre dichas acciones destacan la realización de “denuncias de corrupción y la promoción de intrigas”, señalan los expertos.

Segunda etapa: Se procedería a desarrollar intensas campañas en defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos acompañadas de acusaciones de totalitarismo contra el Gobierno en el poder.

Tercera etapa: Esta fase se centraría en la lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales y en la promoción de manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.

Cuarta etapa: En este punto se llevarían a cabo operaciones de guerra psicológica y desestabilización del Gobierno, creando un clima de “ingobernabilidad”.

Quinta etapa: La fase final tendría por objeto forzar la renuncia del presidente mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente se va preparando el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.

El caso Argentino

Siguiendo el análisis de Alberto Mas, “Argentina cayó en manos de un grupo de empresarios liderados por Mauricio Macri y ligados a empresas de obras públicas, de la producción primaria y financieras internacionales y el apoyo de la Embajada de los EE.UU en Buenos Aires”. 

Lograron instalar una campaña de desprestigio como jamás se había visto antes contra líderes populares, conducida por Duran Barba.

Sumado el blindaje mediático que realiza el Grupo Clarín, los sectores controlantes del grupo son la gran banca Goldman Sachs y el JP Morgan.

A lo que se sumó la diversificación e influencia en el Poder Judicial, donde recientemente desplazaron, en una tremenda interna en el seno del poder, al Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, imponiendo a uno de los abogados del Grupo Clarín, Carlos Rosenkrantz.

Lo podemos apreciar en Argentina donde la mayoría de los dirigentes del PRO, el Macrismo y los seudo-opositores, tienen apoyatura de distintas ONGs operando en la política nacional, han sido denunciados como miembros de la NED, Lilita Carrio, Margarita Stolbizer, Graciela Ocaña, Nicolás Massot, Oscar Aguad, la vicepresidenta Gabriela Michetti, Marcos Aguinis, entre otros.

El coordinador de los equipos técnicos de la Bullrich, Alan Clutterbuk, es presidente de la ONG Red de Acción Política (RAP), integrada por personajes vinculados al macrismo y a la embajada de los EEUU. 

Su nexo con la NED sería Ramiro Tagliaferro, ex esposo de la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal e intendente del municipio de Morón.

En la Argentina la falta de unidad de las fuerzas antimperialistas, de izquierda, populares y progresistas ha sido una constante.

En este contexto nos podemos preguntar si las elecciones de 2015, en la que participaron dos candidatos peronistas, Daniel Scioli por el FPV, que en la primera vuelta obtuvo el 36% de los votos y Sergio Massa por el peronismo no kirchnerista logra un 21%, la suma de votos peronistas le hubieran dado el triunfo, pero esta división llevo al derechista frente Cambiemos del Pro y el radicalismo a ganar la segunda vuelta e imponer a Macri en la presidencia del país, fue por las luchas internas del peronismo o si la mano del “Plan Atlanta” estuvo involucrado.