"Vendo rosas para comprarme la bici" (La polémica por los spots de Mauricio Macrì con nenas) Se puede ver y evaluar.

LA BAJEZA DE LAS MANOS (ALGO FEO, DESAGRADABLE Y SOSPECHOSO DE MACRI (N&P))

Por Horacio Verbitsky

La reproducción aquí de los spots de Mauricio Macrì con nenas desató una polémica sobre trabajo infantil, abuso de poder y pedofilia. Tanto en ese como en el spot con las mellizas a las que propone una carrera de besos es ostensible el malestar de las niñas ante ese abuso de poder de un adulto, ante la mirada pasiva de las respectivas madres.Gracias a De la Sota, Macrì se salvó de una declaración de repudio de la convocatoria #Niunamenos, pero no pudo eludir las de la CGT y la CTA.

Por Horacio Verbitsky
Pagina/12
2 de agosto de 2015

Mauricio Macrì descalificó mi nota del domingo pasado sobre el spot de campaña en el que sienta sobre su falda a una prepúber que vende rosas para comprarse una bicicleta, la atrae con fuerza ante su resistencia, le palmea las piernas mientras ¡cinco veces! repite “Ya te vas a aflojar”.

Luego la toma de la cabeza, exclama “Ayyy, qué trencitas que tenés”, mientras la apoya contra su cuerpo.

También mencioné otro spot en el que les pide a dos nenas, que bajan la mirada con vergüenza, que jueguen una carrera de besos en las mejillas del candidato.

En una radio del Grupo Clarín. Macrì dijo que era una bajeza motivada por mi temor a perder el poder y sus privilegios (sic).

En verdad transcribí en forma textual las imágenes y el texto de su propio aviso y sólo agregué como comentario personal que ofrecen una simpática visión del trabajo infantil y no registran la sensibilidad contemporánea ante la pedofilia, que no admite este trato intrusivo con los niños ni la perturbadora ambigüedad de esos toqueteos a dos manos.

Coincidió conmigo la CGT, quien solicitó a Macrì que retirara de su campaña “el spot publicitario en el que una niña de bajos recursos, según se percibe por la vivienda, menor de 16 años, es tratada amablemente, en situaciones por momentos incómodas y hasta tomada como ejemplo por cultivar y vender rosas para comprarse una bicicleta, lo cual constituye una apología del trabajo infantil”.

La central de los trabajadores recordó que las normas vigentes prohíben el trabajo infantil por debajo de la edad mínima que es 16 años, o de 18 cuando se trata de trabajo peligroso.

También menciona la Convención sobre los Derechos del Niño, los Convenios de la OIT Nª 138, sobre Edad Mínima para el Empleo, y 182, sobre las Peores Formas del Trabajo Infantil; las leyes 26.061 de Protección Integral de los Derechos del Niño y 26.390, que prohíbe el trabajo infantil y protege el trabajo adolescente y recuerda que el Código Penal en su artículo 148 bis establece penas de uno a cuatro años de prisión para quien aproveche económicamente el trabajo de un niño o niña.

“Este producto de marketing contradice las leyes nacionales y los compromisos internacionales tomados por nuestro país y se enfrenta con los principios éticos y políticos del movimiento sindical que plantea desde los inicios de sus acciones trabajo digno para los adultos, educación de calidad, pública y gratuita para los niños y las niñas, no al trabajo infantil”, concluyó la CGT.

Sin protocolo

Los entrevistadores y columnistas obsecuentes sostuvieron que acusé de pedófilo a Macrì, lo cual no surge de la lectura de la nota, donde se le recrimina falta de sensibilidad y trato intrusivo.

Tanto en ese como en el spot con las mellizas a las que propone una carrera de besos es ostensible el malestar de las niñas ante ese abuso de poder de un adulto, ante la mirada pasiva de las respectivas madres.

Así lo entendieron Fabiana Tuñez, fundadora de la Casa del Encuentro, una Asociación Civil que lucha por erradicar toda forma de violencia, abuso y discriminación hacia las mujeres y que se garantice la igualdad de derechos, oportunidades y trato para mujeres y varones, y Estela Díaz, secretaria de Género de la CTA y coordinadora del Centro de Estudios de Mujeres y Trabajo.

Entrevistada por Mariana Carbajal en la Televisión Pública, Tuñez dijo que veía dos cosas cuestionables. Por un lado el trabajo infantil.

Por otro la actitud de “Vení, acercate, aflojate.

El es un extraño.

Esa nena estaba incómoda, se la notaba molesta.

El le tocaba las piernas, se la quería sentar encima.

Ese ‘ya te vas a aflojar’ es muy desagradable.

Pero no me extraña que Macrì haga esa publicidad.

Recordemos que apoyó a Del Sel con su misoginia y el maltrato verbal expreso hacia las mujeres y que cuando la discusión sobre los piropos dijo que hasta los groseros les gustaban.

Esta cultura de tratar a la mujer como objeto, a ver, bonita, vení, es consecuente con algo que ha tenido el PRO y particularmente Macrì, que ha sido un retroceso respecto de los derechos sexuales y reproductivos.

Pensemos que el protocolo de la Ciudad de Buenos Aires sobre aborto no punible es restrictivo.

Tiene una mirada ultraconservadora en temas que hacen a los derechos de las mujeres.

El colmo es esta publicidad de campaña de tan mal gusto.”

Estela Díaz agregó que reproducía estereotipos sobre lo que es una mujer, “que tiene que cuidar a alguien y no es un sujeto pleno de derechos.

Las comunicaciones deben ser mucho más cuidadosas para no reproducir una cultura machista”.

Andrea D’Atri, fundadora de la agrupación de género Pan y Rosas, y una de las convocantes a la marcha #Niunamenos, escribió una nota publicada en “La izquierda diario” con el título “PROmoviendo el trabajo infantil”, en la que considera “una vergüenza estos spots del millonario empresario devenido en político, que le habla a las niñas con el tono de un patroncito de estancias, exigiéndoles el afecto que estarían obligadas a profesarle”.

D’Atri afirma que “el nerviosismo y malestar de la niña es evidente en sus intentos de zafar del abrazo del actual jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Los intentos de éste porque se suba a su falda, besarla o abrazarla son invasivos, pretendiendo una confianza que no tiene con la criatura que, claramente, rechaza estos acercamientos de un adulto desconocido.

No es menor que esta escena suceda en un spot de campaña presidencial en un país donde no existen datos oficiales, pero se estima que 1 de cada 5 niños y niñas son abusados antes de los 18 años.

Según un estudio realizado por FEIM (Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer), AAMCJ (Asociación Argentina de Mujeres de Carreras Jurídica) y Salud Activa, el 70% de las víctimas son niñas, pero los niños también sufren estos agravios.

El 55% de los abusos ocurren en el propio hogar o en casa de los abuelos.

Además, de cada mil abusos cometidos, apenas uno solo llega a ser condenado en la justicia y, generalmente, las penas se aplican en aquellos casos en que el agresor es de bajos recursos económicos.

La mayoría de los casos que suceden en la clase media y alta permanecen en la impunidad”. D’Atri también señala que “a pesar de estar penada la explotación de niñas y niños, el 6% de la población entre 5 y 17 años, realiza trabajos domésticos intensivos y el 10,4%, otros trabajos productivos; es decir, afecta a uno de cada diez niñas, niños o adolescentes”.

La peor política

En el portal de noticias Notas.org.ar, María Paula García escribió que aunque digan que Macrì no es un líder ideológico “reproduce las peores ideologías.

En dos de sus casi cien spots puede vérselo con niñas, en actitudes francamente repudiables, contrarias absolutamente a los derechos de la infancia.

A partir de la viralización de los mismos estalló la indignación en las redes sociales.

Mauricio dice no hablar de política.

Sin embargo celebra una de las peores políticas del sistema: el trabajo infantil o, al menos en este caso, la realización de una actividad económica por parte de una niña para comprarse algo que necesita.

Mauricio dice no hablar de política.

Sin embargo ejerce sobre niñas la peor de las políticas del sistema: la invasión de su intimidad.

El obligarlas a besar a personas, ya sean conocidas o desconocidas, es una práctica habitual en los adultos; en realidad una práctica abusiva sobre el deseo y el cuerpo de los niños y niñas por parte de los adultos”.

García menciona la Ley de Educación Sexual Integral que desde el nivel inicial promueve en los chicos y las chicas “hábitos relacionados con el cuidado del cuerpo y la autoprotección, la importancia de la privacidad y el respeto por el propio cuerpo y el cuerpo de los otros y las otras, así como identificar los contactos físicos apropiados e inapropiados”.

Pero añade que en la Capital no está garantizada la aplicación de esa ley y sólo se destina el 0,001% del presupuesto a capacitación docente.

“Si había algo que le faltaba a Macrì era utilizar niñas en su campaña y encima violentarlas con toqueteos, besos y un registro de voz sinceramente insoportable.”

“Las niñas y los niños son sujetos de derecho: no son objetos de los adultos; tienen derecho a ser escuchados, no invadidos en su intimidad y respetados.

Y ello incluye no volcar en ellos toda una serie de prejuicios y estereotipos que por demás inundan los spots del líder del PRO.

En una campaña que hace loas al vacío ideológico y político, los spots mencionados tiran por tierra la construcción de la mentira.

Sería auspicioso que, si no van a promover políticas públicas que fortalezcan los derechos de la infancia, tal como vienen haciendo en la Ciudad de Buenos Aires, al menos no los violen.”

En su blog “La Otra”, el filósofo Oscar Cuervo analizó el lenguaje corporal de Macrì “en su aproximación a los pobres, donde además quiere hacer aflorar, con muy poca suerte, su lado tierno.

El spot es horroroso, porque en línea con una serie en la que se muestra como una especie de santurrón que hace imposición de manos para salvar a los morochos pobres, sin querer, su gestualidad lo muestra manoseando sin respeto a una nena que evidentemente se le resiste, ante la mirada absorta de sus padres.

Macrì además le compra unas flores del vivero que ella cultiva para poder tener una bicicleta.

La mirada del spot naturaliza el trabajo infantil, dejando su marca de clase más evidente”.

En una atenta lectura de mi nota, señala que “está claro que no ‘acusa’ de pedofilia al candidato, sino que registra la falta de delicadeza de los realizadores del spot, o acaso su brutal sinceridad al poner en escena una situación que reúne al dominador con los dominados”.

Como consecuencia de la viralización del artículo, que fue trending topic durante cuatro horas del domingo pasado, “el debate sufrió un insólito desvío, centrándose en la presunta pedofilia de Macri, a la que la nota de ninguna manera alude; se le criticó también la oportunidad de sacarla a relucir en medio de la campaña.

Lo que hace Verbitsky no es una denuncia penal sino un análisis semiótico.

Lo que la nota muestra no es nuevo desde el punto de vista político: ya sabemos que Macrì es la derecha desembozada. Verbitsky dispara un debate más interesante que esa obviedad: se refiere a la naturalización publicitaria de la opresión clasista, donde se cruzan temas sensibles, como el trabajo infantil y el abuso de menores, en sentido amplio.

Por otro lado, gente del kirchnerismo más papista que el Papa sale a objetar la inoportunidad de plantear estos debates a dos semanas de las PASO.

Como si la verdad tuviera épocas de veda.

Y como si Verbitsky debiera pensar sus columnas alineado con las estrategias proselitistas del FpV.

Desbordando esa función subsidiaria, Verbitsky como periodista no tiene por qué inhibirse de escribir de lo que se le ocurra, no es candidato a nada y los remilgos de campaña no le calzan en absoluto”.

Agrego que no fue idea mía difundir ese spot como instrumento de campaña.

También recibí referencias al origen del distanciamiento entre Macrì y el ex director técnico de Boca Carlos Bianchi, una postal humorística que circuló en las redes y…

Una foto del precandidato del PRO con la protagonista de la serie Violetta, Martina Stoessel, que merece recordarse.

Ver el desagradable video

 

N&P: Yo no creo en las “brujas”, pero que las hay, las hay, dice un dicho popular. Puede ser que en este caso sea solo un ejemplo típico de “falsedad” discursiva en una campaña cuya tendencia muestra que hay gente que está más cerca de ser “paganini” que arriesgarse a ser aceptado o rechazado. (Hacen relaciones de cualquier tipo donde su fuerte, su poder de cambio es el dinero y no lo humano) MG/NAC&POP