En relación a Victor Hugo, que veo que ya está Clarín mandando fruta de que es un abusador, voy a contarles una breve historia.

LA CONDUCTA PRIVADA DE VICTOR HUGO

Por Lucía Prus

Nos dio de comer en SU mesa y vino todo el tiempo a ver cómo iba la recuperación del accidente.
Pudiendo usar su poder, su juventud, su popularidad y su hermosura (porque era bello) para aprovechar nuestra vulnerabilidad, hizo todo lo contrario. Se portó como un padre y con un respeto que hasta nosotras estábamos sorprendidas por su accionar.
Nada a cambio nos pidió.

Por Lucía Prus

NAC&POP

 

En relación a Victor Hugo, que veo que ya está Clarín mandando fruta de que es un abusador, voy a contarles una breve historia.

Conocí a este SEÑOR en un viaje a Salta que hice con dos amigas que seguro están leyendo esto ahora.

Una de ellas sufrió un accidente, la atropelló un auto.

En ese momento Victor Hugo hacía un programa que se llamaba “El Espejo” y justo estaban allí, haciendo el programa.

Como nosotras estábamos desesperadas acudimos a su producción pidiendo ayuda.

No teníamos donde parar, ni donde dormir… eramos tres jipis roñosas boyando por ahí y estábamos de pasada.

Lo recuerdo perfecto.

Él tenía en ese momento 34 años, y nosotras apenas unos 20 y dada la situación, y en la desesperación, éramos capaces de exponernos a cualquier cosa para que mi amiga tuviera una mínima atención o cuidados.

Los tipos de la producción, accedieron a “ayudarnos”, intentando algún tipo de “retribución” a cambio…, se entiende no?, … hasta que entró EL en el asunto.

Pudiendo sumarse al “canje” que nos ofrecían estos HDP, el tipo se hizo cargo de nosotras.

Nos consiguió una habitación en uno de los mejores hoteles de Salta para que pudiésemos dormir y mi amiga hacer el reposo que le había recomendado el médico.

Nos dio de comer en SU mesa y vino todo el tiempo a ver cómo iba la recuperación del accidente.

Pudiendo usar su poder, su juventud, su popularidad y su hermosura (porque era bello) para aprovechar nuestra vulnerabilidad, hizo todo lo contrario. Se portó como un padre y con un respeto que hasta nosotras estábamos sorprendidas por su accionar.

Nada a cambio nos pidió.

Solo nos dio.

No pudimos agradecerle porque ya se habían ido a otra provincia, pero cuando nos fuimos, él había pagado todo.

Algún día, que me lo cruce en la vida, se lo voy a a gradecer, y por eso pongo las manos en el fuego por su entereza, su hombría de bien y su honestidad en todo sentido.

#YOBANCOAVICTORHUGO