Por el excedente de fluido local, Argentina compró la mitad del volumen pactado con el país vecino, y quiere renegociar el contrato firmado en 2006. Hay tensión entre ambos países

POR VACA MUERTA, CAE LA IMPORTACIÓN DE GAS BOLIVIANO

El incremento la oferta de gas de los yacimientos no convencionales neuquinos ya genera un sobrante de producción que no tiene mercado garantizado en los meses más calurosos del año, cuando baja la demanda residencial. La estacionalidad del consumo de gas se combina con una abrupta caída de la industria, otro de los grandes sectores demandantes de ese combustible, producto de la crisis económica provocada por el modelo de Cambiemos.

Va con firma

06/12/2018

El incremento la oferta de gas de los yacimientos no convencionales neuquinos ya genera un sobrante de producción que no tiene mercado garantizado en los meses más calurosos del año, cuando baja la demanda residencial. La estacionalidad del consumo de gas se combina con una abrupta caída de la industria, otro de los grandes sectores demandantes de ese combustible, producto de la crisis económica provocada por el modelo de Cambiemos.

En ese contexto, la Secretaría de Energía de la Nación, conducida por Javier Iguacel, comenzó a autorizar exportaciones a Chile y a Brasil. Ya hay una veintena de solicitudes de ventas de gas al exterior, la mayoría de yacimientos de Neuquén, que están siendo evaluadas por el gobierno. Se trata de contratos acotados en el tiempo, generalmente llegan hasta el otoño argentino, y que tienen carácter interrumpiere en caso de que se deba abastecer al mercado interno.

Por otro lado, debido al excedente de producción local, Argentina bajó casi a la mitad la demanda de gas natural de Bolivia, de un promedio de 17,2 millones de metros cúbicos por día (MMm3d) —pactado entre las petroleras estatales de ambos países para el verano— a 8,9 MMm3d.

Según datos del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), los envíos desde Bolivia en noviembre fueron un 48% inferiores a lo establecido contractualmente. El lunes se alcanzó su nivel más bajo: apenas superó los 5,4 millones de m3.

La caída de la demanda argentina puso en alerta a las autoridades bolivianas, que reclamaron al gobierno de Mauricio Macri que las previsiones de demanda se hagan trimestralmente para tener algún umbral de certeza.

Últimamente funcionarios argentinos han deslizado su desinterés de seguir comprando gas boliviano, por lo cual la petrolera de ese país YPFB ha aceptado reducir los volúmenes de venta.

Esta baja de la importación argentina compromete los ingresos del país de Evo Morales y particularmente al departamento de Tarija, donde se ubican los principales yacimientos gasíferos.

Ambos países suscribieron en 2006, durante la presidencia de Néstor Kirchner, un contrato por20 años para alcanzar -gradualmente- a un techo de 27,7 millones de metros cúbicos de gas diarios. Bolivia nunca pudo lograr un desarrollo de sus yacimientos que permitiera llegar a ese volumen.

A raíz del incumplimiento de las importaciones por parte de Argentina, el gobierno boliviano está decidido a ejecutar una garantía del Banco Nación por 140 millones de dólares, lo cual generó tensión en la relación bilateral.

Desde la Casa Rosada se dejó trascender en los últimos días que, en caso de no llegar un entendimiento por la vía de las negociaciones, estarían dispuestos a recurrir a un arbitraje en la Cámara de Comercio Internacional (CIC) para solucionar el diferendo. Argumentan que Bolivia viene incumpliendo el contrato desde un principio, ya que nunca pudo cubrir los volúmenes previstos, sobre todo en el invierno. Esa es la época más crítica para la Argentina, que en la última década debió recurrir a las costosas importaciones de GNL, mucho más caras que el gas boliviano.

Además, consideran que era imprevisible que el desarrollo de los yacimientos de Vaca Muerta tuviera un despegue tan importante durante 2018, que hizo que sea necesario reducir las compras al país de Evo Morales.

El gobierno argentino también pretende una rebaja el precio del gas boliviano al considerar que no cumple con el poder calorífico pautado porque el país vecino hace separación de líquidos antes de inyectarlo a los ductos.

La idea de la secretaría de Energía es renegociar el acuerdo original, de manera que se reduzcan los volúmenes en verano y se incrementen durante el invierno.