La percepción que deja en buena parte de la prensa internacional es la de una pésima organización: A pesar de un mega dispositivo millonario de seguridad

PASÓ EL G 20 Y MACRI VUELVE A QUEDAR SOLO FRENTE A UN REPUDIO POPULAR EN ALZA

Por Jorge Falcone

El anfitrión vuelve a quedar solo frente a su 65% en alza de imagen negativa y la bronca de un pueblo en lucha, sin hermanos mayores que lo apañen – ya empacan los francotiradores de la CIA y el MOSSAD que desde las terrazas porteñas nos tuvieron en sus miras – y a continuación le corresponde a él juntar las sobras y lavar los platos sucios.En efecto, Argentina ha sido sede del sordo debate entre proteccionistas y multilateralistas, que amenaza con modificar el sistema – mundo tal como lo conocemos.

Por  Jorge Falcone

La Gomera de David

1 de diciembre de 2018

“Este es un modelo que no contiene a la mayoría de la sociedad

(…)  Si la sociedad quiere suicidarse, seguirá con este gobierno”.

Guillermo Moretti,

Vicepresidente de la UIA

“Tres escenarios para 2019: ¿Recesión, derrumbe o catástrofe?

Editorial de Ámbito Financiero

Hasta la Pacha Mama hizo temblar al G 20

“Si el nuestro es un país limpio y los demás ensucian,

la convivencia internacional es mal negocio”.

Donald Trump

Presidente de los EEUU,

a propósito del Cambio Climático

2015 – 2019: CUATRO AÑOS DE HAMBRUNA Y GARROTAZOS PARA ARRASTRARSE HASTA LAS URNAS

En esta Argentina vapuleada donde, entre otras sorpresas, un juez que declara haber sido extorsionado se apura a cerrar la causa Maldonado aunque sobren pruebas sobre la retención y plantado del cuerpo del militante anarquista, donde la CONMEBOL produce la paradoja de que la Súper Final de un campeonato bautizado “Libertadores de América” (!) se juegue en el país del que aún se enseña en nuestras escuelas que nos independizamos en 1816, la fiesta para pocos concluye con un sismo de + 3.8º – inédito en la región bonaerense – pero sin incluir en su agenda ninguna consideración sobre el ecocidio en curso (!!), y con una colosal manifestación popular de repudio que – con la única abstención del kirchnerismo – tardó dos horas en circular por la Avenida 9 de Julio, dando cátedra ante el mundo de disciplina y organización.

La percepción que deja en buena parte de la prensa internacional es la de una pésima organización: A pesar de un mega dispositivo millonario de seguridad, durante los preparativos asaltaron a un especialista en este tipo de cumbres, que reaccionó twitteando “Lloramos por ti, Argentina”; nuestra vicepresidente llegó tarde a la recepción del presiente francés, a quien saludó en una extraña jerga franco-mapuche; la banda del Regimiento de Patricios arrancó su fanfarria en honor al presidente chino, dedicándosela al primer desconocido que bajó de su avión; el wi fi del Centro Costa Salguero falló constantemente; y el Ministro de Economía soportó en el Centro Cultural Kirchner un corte de luz de 40’ mientras solicitaba apoyo económico ante potenciales inversores (!!!)

El anfitrión vuelve a quedar solo frente a su 65% en alza de imagen negativa y la bronca de un pueblo en lucha, sin hermanos mayores que lo apañen – ya empacan los francotiradores de la CIA y el MOSSAD que desde las terrazas porteñas nos tuvieron en sus miras – y a continuación le corresponde a él juntar las sobras y lavar los platos sucios.

En efecto, Argentina ha sido sede del sordo debate entre proteccionistas y multilateralistas, que amenaza con modificar el sistema – mundo tal como lo conocemos.

Con el concurso de Ángela Merkel (Alemania), Donald Trump (Estados Unidos),Vladimir Putin (Rusia), XiJinping (China), Emmanuel Macron (Francia), Theresa May(Gran Bretaña) y Shinzo Abe (Japón), por nombrar sólo a l@s mandatari@s más destacad@s, se discutieron  temas que van desde la economía internacional, las criptomonedas, el terrorismo, hasta los empleos del futuro. En todo momento las miradas estuvieron puestas en la guerra comercial que enfrenta a EE.UU. con China y en definir cuál será el futuro del FMI, organismo que le aprobó este año dos stand by a nuestro país y el mayor desembolso de su historia.

Por el lado de los organismos internacionales, estuvieron presentes los responsables delBanco Mundial; el propio Fondo Monetario Internacional (FMI); la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); el Banco Interamericano de Desarrollo (BID); el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF); la Organización Mundial del Comercio (OMC); la Organización de las Naciones Unidas (ONU); elConsejo de Estabilidad Financiera (FSB), y la Organización Internacional del Trabajo(OIT), en fin, – parafraseando el título de un recordado filme de Martin Scorsese – lo que se dice “Buenos muchachos”.

A propósito de la situación del trabajo, hoy signada por el impacto tecnológico de esa robotización que el filósofo Franco “Bifo” Berardi concibe como  propiciatoria de un inminente ciclo de ocio productivo (que de momento sólo podría beneficiar al Norte Global), el cónclave consideró que el sistema educativo debe hacerse cargo de capacitar a las personas para la vida y el desempeño laboral en el Siglo XXI. En cuanto a la infraestructura para el desarrollo – concepto fundamental de la modernidad, que Eduardo Galeano en “Las venas abiertas de América Latina” definiera como “una nave con más náufragos que tripulantes” – se acordó sobre la necesidad de construir caminos, puentes, transporte público y obra sanitaria “para crecer”. También hubo consenso respecto a la necesidad de propender a un futuro alimentario sostenible, basado en un sistema de provisión de alimentos más “inclusivo y eficiente”, lo que difícilmente pueda interpretarse como otra cosa que seguir reprimarizando las economías del Sur Global para sostener el vandálico proceso en curso de concentración económica por desposesión de nuestros recursos naturales.

Resumiendo, se trató de un encuentro en donde la arquitectura que regula las relaciones internacionales estuvo en seria discusión, en gran medida porque Estados Unidos las quiere desarmar, puesto que ya no cree en el orden multilateral dominado por ellos, China intenta ganar más influencia – en rigor de verdad,  ambos gobiernos quieren evitar un conflicto serio, aunque en las horas que corren eso parezca difícil -, y los demás países tienen poca capacidad para armar algo alternativo o mantener lo que hay. Al mismo tiempo, varios de los principales líderes tienen serios problemas domésticos: Gran Bretaña se sacude ante las consecuencias del BREXIT, Francia soporta el levantamiento de los “chalecos amarillos”, Arabia Saudita procura eludir los cargos que se le imputan por sus bombardeos sobre Yemen y desentenderse del brutal asesinato del periodista Kashoggi, etc.

Una conclusión provisoria diría que el mundo se ve cada vez más inestable desde el punto de vista geopolítico, el arquitecto del orden internacional no tiene interés en este tipo de instituciones, y las naciones intervinientes tienen cada vez menos capacidad para actuar de manera conjunta en temas globales.

El poeta y héroe cubano José Martí, muerto en combate en la Guerra de Independencia que libró el país caribeño contra España, supo estigmatizar como pocos a personajes de la calaña de quienes acaban de visitarnos:  “A un banquete se sientan los tiranos, / pero cuando la mano ensangrentada / hunden en el manjar del mártir muerto, / surge una luz que les aterra, flores / grandes como una cruz súbito surgen, / huyen, rojo el hocico, y pavoridos / a sus negras entrañas los tiranos. / Los que se aman a sí, los que la augusta razón a su avaricia y gula ponen: / Los que no ostentan en la frente honrada / ese cinto de luz que en el yugo funde / como el inmenso sol en ascuas quiebra / los astros que a su seno se abalanzan: / Los que no llevan del decoro humano / ornado el sano pecho: los menores / y los segundones de la vida, sólo / a su goce ruin y medro atentos / y no al concierto universal”.

Ante la ratificación de tan elocuente imagen literaria, desde el mundo periférico  sólo cabe a los movimientos sociales seguir apostando por una articulación global de “l@s condenad@s de la tierra”, hasta torcer los vientos de la Historia.

Primer Foro Mundial de Pensamiento Crítico:

Atacar exclusivamente al neoliberalismo perdona la vida al capitalismo

“El neodesarrollismo que ha primado en todos los procesos latinoamericanos no es la salida. Hay que pensar desde la reproducción de la vida como criterio para evaluar una economía y para hacer propuestas. Desde ese punto de vista hay que repensar la relación de la economía, la política y la sociedad”.

José Luis Coraggio

Economista y director de la Maestría en Economía Social

en la Universidad Nacional de General Sarmiento

 

Poco antes de la cumbre internacional de mandatarios del Primer Mundo reseñada anteriormente, tuvo lugar en nuestro país otro encuentro prácticamente coincidente en el tiempo, cuyo desarrollo dejó mucha tela para cortar. Nos referimos al convocado por CLACSO bajo el título que da nombre a este apartado.

El  Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales  es una institución internacional no-gubernamental, creada en 1967 a partir de una iniciativa de la UNESCO. Actualmente, reúne a más de 300 centros de investigación y programas de posgrado (maestrías y doctorados) en diversos campos de las Ciencias Sociales y Humanidades, radicados en 25 países de América Latina y el Caribe, en Estados Unidos y en Europa. Su sede se encuentra en Buenos Aires, Argentina. El actual Secretario Ejecutivo del organismo es Pablo Gentili. Sus objetivos son la promoción y el desarrollo de la investigación y la enseñanza de las Ciencias Sociales; el fortalecimiento del intercambio y la cooperación entre instituciones e investigadores de dentro y fuera de la región; y la adecuada diseminación del conocimiento producido por los científicos sociales entre las fuerzas, movimientos, y organizaciones de la sociedad civil. A través de estas actividades CLACSO se propone contribuir a repensar, desde una perspectiva crítica y plural, la problemática integral de las sociedades latinoamericanas y caribeñas.

En las afligentes circunstancias que atraviesan los países de Nuestra América, era de esperar que se produjeran debates de fondo, atentos a la necesidad de generar insumos convocando a plenarios para intercambiar y escuchar la opinión de todes. Sin embargo, numerosas y autorizadas voces sostienen que no ocurrió eso, sino que más bien se prefirió capitalizar la presencia de referentes de la Década Larga Progresista bajo el condicionamiento del calendario electoral en curso de nuestro país. Así lo entendió, por ejemplo, el prestigioso antropólogo colombiano Arturo Escobar, quien se pronunció sobre la falta de autocrítica de algun@s expositores/as.

Tal fue el tono dominante del encuentro, quizás con la prudente excepción del vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, quien – entre otros señalamientos – manifestó que “En el fondo, la política es una lucha por la construcción del sentido común. Y los gobiernos progresistas supieron utilizar un discurso específico en circunstancias en que un pedazo del sentido común  – que apostaba al mercado para la satisfacción de las necesidades, que delegaba en empresarios los problemas de los pobres, etc. – se resquebrajó en un momento de catarsis social (…) Cuando se llega al gobierno se cree que ese nuevo sentido común está enraizado. Pero lo que hemos entendido es que el sentido común es un sedimento conservador y que si los gobiernos progresistas no hacen un esfuerzo planificado y sistemático en todos los aspectos para transformarlo, el viejo sentido común volverá a resurgir y desplazará al nuevo sentido común progresista superficial (…) De ahí la paradoja: ¿cómo es posible que compañeros que salieron de la pobreza fruto de las políticas progresistas voten en contra de un gobierno progresista? Parece una traición. No lo es”.

El ex presidente uruguayo José “Pepe” Mujica, en cambio – leal a su decisión de no “hacer olas” frente a los poderosos -, prefirió abstenerse de concurrir por considerar que en la subjetividad del pueblo rioplatense se había instalado la idea de que se trataría de una contra-cumbre y que, según su criterio, esto constituiría un obstáculo para futuras perspectivas de entendimiento regional.

En todo caso, el rasgo sobresaliente de este cónclave fue que en su seno conviven dos corrientes que quedaron claramente expresadas tanto en los discursos como en las formas. Por un lado, aquella que sin exponer autocríticas, desarrolla la continuidad teórica tradicional que sostuvo espacios de poder hoy en crisis. Por el otro, las llamadas “mesas de trabajo” donde un cada vez más numeroso grupo de académic@s, investigadoras/es y teóric@s  crearon un espacio de intercambio transversal, donde los movimientos sociales ocupan el lugar central y el espíritu crítico, tras un objetivo preciso: pensar otras posibilidades de organizar la sociedad y concebir el poder.

A nuestro entender, dada la atención que despertara su disertación (y la circulación de encuestas que la vendrían favoreciendo como posible candidata opositora en los comicios del año entrante), convendría detenerse a considerar suscintamente algunos tópicos de lo expuesto por la senadora Cristina Fernández de Kirchner.

Su afirmación acerca de que  “el neoliberalismo no es una política económica sino una construcción política” habilita al sistema a ofrecer alternativas supuestamente más humanitarias, lo que nos demanda recordar que en todo caso se trata del rostro más despiadado de un capitalismo considerado desde Bolívar al Che como el “peor enemigo de la humanidad”, aunque admita la alternancia de versiones neodesarrollistas, que no por ofrecer una imagen más garantista modifican sustancialmente su matriz productiva ni el consecuente modelo de exclusión social, lo que hoy queda palmariamente de manifiesto si se hace una relectura crítica desapasionada del período en que le tocó a ella presidir el destino de la Nación.

También resulta por demás polémica su opinión acerca de que “hay quien supone que lo que gana es mérito propio”, toda vez que – tomada al pie de la letra – denota una enorme carga paternalista que coloca dicho concepto en las antípodas del que se atribuye a Túpac Amaru, en cuanto a que “la tierra es para quien la trabaja”. La idea en cuestión remite al proverbial estatalismo justicialista, del que el kirchnerismo hizo uso y abuso, aludiendo simultáneamente a un supuesto saldo de “empoderamiento” popular que, en caso de verificarse, le debe mucho más al Argentinazo que a la “Década Ganada”.

A propósito de esto último, también se le escuchó decir “en 2001 había piqueteros, las organizaciones sociales del presente son hijas de nuestro gobierno”. Sería interesante preguntarse, por ejemplo,  qué opinarán al respecto sus flamantes aliad@s del Frente Patria Grande, que incluye – entre otras organizaciones con dilatada trayectoria de lucha – alMovimiento Popular La Dignidad y al MTE que lidera Juan Grabois.

Pero acaso lo que ubica nítidamente en el espectro político local a la senadora Kirchner sea la demoledora  frase “Ya que ganó el capitalismo, déjennos consumir”, afirmación que – además de estar en veremos – instala falazmente al consumo como línea divisoria entre mal y Buen Vivir.

Como contraparte de cuanto hemos cuestionado hasta aquí, diremos también que la polvareda que remontó su señalamiento acerca de que “las categorías de izquierda y derecha han perdido vigencia” merece refrescar el origen de las mismas, haciendo la salvedad de que una cosa es ponerlas en tela de juicio desde una perspectiva posmoderna que niegue la lucha de clases, y muy otra hacerlo desde una revolucionaria y anticolonial.

Historizando dicha caracterización, se advierte que el binomio izquierda – derecha nace en 1789 (los historiadores discuten si aparece como distinción ya autoconsciente ese año o posteriormente) en el seno de la Asamblea Francesa, y se difunde a partir de la expansión del fenómeno revolucionario por toda Europa. Pero no fue sino hasta mediados del siglo XIX que comenzó a recibir un uso regular y estable en Francia. De este modo, podría hacerse coincidir el área de difusión de la dicotomía izquierda – derecha con la zona de influencia más intensa de la Revolución Francesa, como se sabe, de suma gravitación en el hemisferio occidental en que nos encontramos.

En concreto, esa bicentenaria diferenciación vertical entre disrupción y statu quo dista de ser una creación nostramericana, pese a lo cual – a falta de categorías autóctonas más apropiadas, más allá del “abajo y a la izquierda” sintetizado por el autonomismo – mantiene vigencia en la militancia a la hora de una pronta distinción de posicionamientos políticos.

Acaso la reciente apelación a un concepto de tradición liberal como el de  “ciudadanía”, adoptado por Cristina de cara a las últimas elecciones legislativas, explique la prevención del activismo combativo ante estas últimas expresiones que hemos venimos considerando.

Enlazando esa con otra de sus ideas – fuerza que mayor cuestionamiento obtuvo, puede pensarse que si la verdadera divisoria de aguas político-social  es horizontal – Norte y Sur Globales / arriba y abajo – y uno de nuestros principales frentes de trabajo es el territorio (no exclusivamente el mundo de las ideas), allí donde la religión católica cuenta con mayor arraigo, una construcción de masas ineludiblemente contendrá pañuelos verdes y celestes, aun proponiendo el primer color como horizonte.

Por último – siempre con la intención de levantar más puentes que muros -,  correspondería no pasar por alto la enunciación algo ambigua de un horizonte de mediano plazo propuesto por la oradora cuando sentenció “hay que construir el correlato institucional que dé cuenta de l@s nuev@s actores sociales que componen la comunidad en el Siglo XXI”. Quienes abrevamos críticamente en su tradición política bien sabemos que el General abusaba de definiciones que, por abarcativas, satisfacían a diestra y siniestra. De ser este el caso, lo que sigue no perderá valor ante las organizaciones sociales y aliados de “izquierda independiente” encolumnados detrás de la construcción que ella propone: Tod@s aquell@s que estamos convencid@s de que el ciclo de esta democracia formal ha caducado, que abogamos por la construcción de poder constituyente ante el poder constituido, y que vemos en la herramienta de la Asamblea Constituyente la posibilidad de dar el salto cualitativo hacia una sociedad más plebiscitaria y menos delegatoria, preferiríamos que se estuviera refiriendo a algo no muy diferente. De confirmarse esa posibilidad, habremos avanzado varios casilleros en materia de entendimiento al interior del más amplio espacio popular.

En concreto, a la fecha el dilema de fondo no es votar o no a Cristina. En todo caso hay que reconocer que ella encarna grandes esperanzas para una significativa franja de la sociedad. La trampa de optar por alternativas que implican la destrucción nacional o una prórroga del modelo con discreto reparto del PBI para much@s compatriotas incluye la posibilidad de un alivio en medio de este genocidio social. Desconocerlo es dar la espalda a la política, lo que para much@s constituye el arte y la ciencia de comprometerse con un bienestar cada vez mayor. Pero cabe puntualizar que una cosa es sufragar en favor de una bocanada de aire fresco, y muy otra sacrificarse a diario por construir y promover alternativas verdaderamente transformadoras. Al menos eso creemos la mayoría de l@s que nos definimos como anticapitalistas, anticolonialistas, y antipatriarcales.-