Mi nota sobre el fallo del juez Lleral que cierra la causa de Santiago luego de un año y cuatro meses. Lo que Lleral no hizo. Los interrogantes. Por qué jamás investigó a la Gendarmería. El reino del relato fascista:

MALDONADO, EL CRIMEN INFINITO.

Por Juan Alonso

La familia de Maldonado apelará la medida y denunció que el juez le dijo por teléfono a la madre estar “apretado” y “extorsionado”. El CELS y la APDH acusaron al juez Lleral de convalidar la represión Estatal irregular en medio del contexto represivo del G20 y de no investigar las circunstancias en que ocurrió la muerte.

Por Juan Alonso

Nuestras Voces

30 de noviembre de 2018

 

MALDONADO ES CAUSA CERRADA PARA LLERAL

El juez Lleral falló que no hubo desaparición, que la Gendarmería reprimió legalmente sin orden judicial porque había “flagrancia” y que Santiago se ahogó sin que nadie lo notara. Desvinculó a Echazú, el único Gendarme señalado por la muerte del joven durante la represión a una toma mapuche de tierras en el sur ocurrida hace casi 16 meses. La familia de Maldonado apelará la medida y denunció que el juez le dijo por teléfono a la madre estar “apretado” y “extorsionado”. El CELS y la APDH acusaron al juez Lleral de convalidar la represión Estatal irregular en medio del contexto represivo del G20 y de no investigar las circunstancias en que ocurrió la muerte.

El juez federal Gustavo Lleral cerró la causa por la desaparición y muerte de Santiago Maldonado y sobreseyó al gendarme Emmanuel Echazú, el único imputado que tenía el expediente. Se trata de un dictamen de primera instancia a un año y casi cuatro meses del hecho. La familia Maldonado apelará y denunció que el juez admitió en diálogo telefónico con la madre de Santiago, estar “apretado” y “extorsionado” para fallar de semejante forma. En las próximas horas, la abogada de Sergio Maldonado, Verónica Heredia, presentará su apelación ante la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia y se reservará el derecho de exigir una investigación independiente con el aporte de expertos internacionales ante la Cámara de Casación, la Corte Suprema y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

En tanto, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), otros dos querellantes de la causa,  emitieron sendos comunicados repudiando el tono y las circunstancias del fallo. “En el marco de un nuevo despliegue de las fuerzas represivas del Estado ante el G20, los jueces muestran al poder político que no investigarán cuando repriman. No nos asombra la pérdida constante del Estado de derecho en manos de un Poder Judicial enceguecido por privilegios”, afirmó la APDH. Por su parte, el CELS advirtió sobre la peligrosa convalidación de la falta de garantías: “El juez Gustavo Lleral decidió cerrar la investigación por la muerte de Santiago Maldonado. De acuerdo al juez, la desaparición y la muerte de Santiago se produjeron por ‘la confluencia’ de ‘simples y naturales realidades’ que resultaron ‘inevitables’. Es decir que, según su análisis, no habría ninguna conexión entre la incursión irregular de la Gendarmería en el territorio de la Pu Lof, el uso de la fuerza, la persecución de los manifestantes y la muerte de Santiago cuando intentaba escapar. Esta construcción de los hechos, a la que el juez presenta como la verdad, no hace más que justificar la violencia estatal”.

En el fallo de 272 páginas conocidas ayer poco después de las 10 de la mañana, Lleral enumeró hasta el hartazgo los testimonios de diseño de los gendarmes afectados a la represión, que derivó en la muerte de Santiago tras el operativo del 1 de agosto de 2017 en Chubut. Y usó el supuesto argumento de que “los hechos presentados no constituyen delito. Nadie forzó la desaparición de Santiago Andrés Maldonado. Nadie resultó señalado por la prueba que se colectó como autor de aquella hipótesis delictiva. Nadie fue penalmente responsable de su muerte”. Para el juez, simplemente, “allí, él solo, sin que nadie lo notara, se hundió”.

¿Dónde se hundió? En la página 175, el juez redactó: “(…) en la hondonada de aproximadamente dos metros de profundidad en el que se sumergió el 1 de agosto de 2017; y que su cuerpo permaneció ininterrumpidamente allí hasta que fue hallado el 17 de octubre de 2017, primero sumergido en el fondo del lecho y, pocos días antes de su rescate, flotando en la superficie de ese curso de agua”.

Con estas palabras, el juez pretende archivar una causa paradigmática de la historia democrática en un hecho grave de violencia institucional. En un acto procesal contextualizado por una fortísima influencia del Ministerio de Seguridad. En 2017, los funcionarios Daniel Barberis y Gonzalo Cané se instalaron en Río Negro y Chubut y dirigieron en persona “las deposiciones administrativas”, que luego serían volcadas en serie en el expediente. Tal es así, que el primer juez de la causa, Guido Otranto, apartado por “parcialidad”, tomaba las testimoniales de los gendarmes con Cané sentado a su derecha.

“La verdad le ganó al relato –sostuvo la ministra Patricia Bullrich desde su cuenta de Twitter- La Justicia cerró la causa por la desaparición forzada de Santiago Maldonado y absolvió al gendarme Emmanuel Echazú. Mintieron, quisieron engañar a la sociedad y generar miedo; hoy logramos dar un paso más hacia la Argentina de la ley y la verdad”.

Del discurso de la ministra se desprenden preguntas:

  1. ¿Quién mintió?
  2. ¿Por qué habla en plural y dice “ganamos”, acaso la Justicia es parte del Poder Ejecutivo?

Como es obvio, surgen más interrogantes, que ni siquiera Lleral respondió.

A saber:

  1. ¿Dónde estaba el grupo de alrededor de 15 gendarmes, cuando Santiago comenzó a sufrir hipotermia y agonizaba en la zona de los sauces?
  2. ¿Por qué el juez Lleral no reconstruyó el hecho con los testigos en la escena?
  3. ¿Por qué jamás aclaró la posición exacta del teléfono de la víctima antes, durante y después del hecho?
  4. ¿Por qué los medios oficiales y oficialistas dijeron que Santiago estaba en Chile, Córdoba, Entre Ríos, San Luis, y que era un presunto “terrorista” de la llamada Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), organización a la que Elisa Carrió llamó con el mote de “rim” (sic)?
  5. ¿Fue la propia ministra la que mintió al afirmar en el invierno de 2017, que ese presunto grupo mapuche era solventado desde el Reino Unido?
  6. ¿Fue el periodista (hoy flamante empleado de la vaciada Agencia de noticias Télam), que propagó la versión de que Santiago habría sido herido en Epuyén por un puestero de Luciano Benetton?
  7. ¿Fueron ciertos columnistas del canal de La Nación y TN quienes afirmaron que Maldonado pudo haber sido asesinado por los mapuches?
  8. ¿Dónde están las respuestas del juez Lleral en su mamotreto realizado en tiempo récord?
  9. ¿Cómo hizo para escribir 270 carillas, luego de recibir el día 28 (apenas unas horas antes) las pericias del INTI sobre los DNI y la comparación sobre el documento de Santiago hallado intacto en el bolsillo de su pantalón?
  10. ¿Cuál es la mayor ventana de tiempo en condiciones similares al río Chubut que precisa esa pericia?
  11. ¿Por qué Infobae y Clarín accedieron a las conclusiones antes que las querellas?
  12. ¿Acaso esas conclusiones prueban el estado real del DNI de Maldonado y la idea de que estuvo los 78 días en un pozo del río sin ser visto en 7 rastrillajes?
  13. ¿Por qué no lo encontraron en los allanamientos anteriores sin la presencia de las partes y con absoluta violencia sobre los testigos y la vecina comunidad de Vuelta del Río?
  14. ¿Es verosímil, tal como afirma Lleral, que la escena del hallazgo del cuerpo haya sido revisada por las fuerzas federales tan solo una vez antes del 17 de octubre de 2017?
  15. ¿Si el cuerpo flotó poco antes de ser hallado, por qué no fue visto por la abogada Heredia en su visita al territorio y los mapuches que vivían allí?

Quizá la respuesta más contundente la completó la familia Maldonado en su comunicado. Denuncian que el juez Lleral confesó: “Todo mi equipo de trabajo y yo estamos siendo apretados”.

El texto completo:

Hoy, 29 de noviembre de 2018 (por ayer), alrededor de las 9.10 hs, el juez Lleral a cargo de los expedientes de habeas corpus y desaparición forzada de Santiago, se comunicó telefónicamente con Estela, madre de Santiago.

Reproducimos el diálogo entre Estela y el juez de la causa:

“La llamo primero a usted para que no se entere por los medios”, “estoy siendo extorsionado”, “todo mi equipo de trabajo y yo estamos siendo apretados para que cierre la causa”, “por eso debo hacer esto”, “no sabe todo lo que mi equipo y yo trabajamos”, “los hechos no configuran delito”; “espero que ahora haga el duelo tranquila”.

Estela preguntó: “¿Hay alguien preso por la muerte de Santiago?”

El juez contestó “por ahora no”.

Estela le dijo: “no voy a hacer el duelo tranquila, voy a esperar justicia”.

A las 9:27 hs, el juez Lleral se comunicó telefónicamente con Sergio y le informó que ya había cerrado la causa, que podría estar de acuerdo o no pero que él tenía que tomar una decisión, que no iba a explicarle todo por teléfono y que todo iba a estar en la notificación. Que “obviamente ustedes están en condiciones de hacer lo que ustedes crean conveniente”, que ya la había llamado a la madre, que él se había comportado humanamente desde el principio como todo su equipo, que esperaba que pudiera cerrar esta etapa y hacer el duelo en paz.

A las 10:00 hs notificó la resolución a nuestra abogada. La resolución consta de 263 páginas y tiene fecha 29 de noviembre de 2018. Le antecede una constancia del secretario de fecha 28 de noviembre de 2018, en la que recibe 63 hojas vía correo electrónico del Ingeniero Giménez del INTI.

 

El mismo 28 de diciembre el juez acumula la causa del habeas corpus con la desaparición forzada “en atención a que en el marco de la presente investigación se acaba de recibir el informe correspondiente a la última prueba relevante que se encontraba pendiente de producción”. Inmediatamente dicta la resolución con fecha 29 de noviembre donde dispone rechazar todas las pruebas que habíamos ofrecido, sobreseer a Echazú, y disponer el archivo de las dos causas.

La resolución, anticipada por infobae y Clarín en el día de ayer, solo demuestra que estamos ante un crimen de Estado, ante una desaparición forzada seguida de muerte, donde cada una de las personas del Estado que intervinieron desde el 1 de agosto de 2017 hasta el día de la fecha en las causas 8232/2017 y 8233/2017, son responsables.

Esta resolución, dictada en el marco del G20, con todas las fuerzas de seguridad desplegadas a lo largo y ancho del país, demuestra que saben de su injusticia y arbitrariedad, que saben de nuestra fortaleza como del acompañamiento del pueblo y que saben que resistiremos.

Seguiremos luchando como desde el primer día contra la impunidad que impone todo el Estado con sus medios de comunicación. Pero también como desde el primer día, con todas las herramientas que el Estado de Derecho nos garantiza acompañados por la sociedad civil organizada en las calles.

HOY MAS QUE NUNCA GRITAMOS

¡VERDAD Y JUSTICIA POR SANTIAGO MALDONADO!

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Sin embargo, Lleral insistió en haber dado “con la verdad que rodeó la desaparición y fallecimiento de Maldonado” y señaló a quienes reclamaron Justicia con una versión distinta a la suya. El juez mencionó los intentos de “presentar los hechos de un modo absurdamente diverso a su esencia”. “Negarse a ver la realidad es materializar lo absurdo y vivir en la mentira”, afirmó. Para él, Santiago murió así: “La desesperación, la adrenalina y la excitación naturalmente provocadas por la huida; la profundidad del pozo, el espeso ramaje y raíces cruzadas en el fondo; el agua fría, helada humedeció su ropa y su calzado hasta llegar a su cuerpo. Esa sumatoria de incidencias contribuyó a que se hundiera y a que le fuera imposible flotar, a que ni siquiera pudiera emerger para tomar alguna bocanada de oxígeno. Por la confluencia de esas simples y naturales realidades, inevitables en ese preciso y fatídico instante de soledad, sus funciones vitales esenciales se paralizaron. (…) La verdad es esa”, concluyó.

“Lo escrito por Lleral demuestra una gran cobardía. Cobardía porque no se animó a investigar el procedimiento de la GNA, porque no volvió a tomarle testimonial a los uniformados  –publicó el periodista Sebastián Premici, autor de “Santiago Maldonado, un crimen de Estado”- Cobardía porque no le preguntó a Zoilán qué quiso decir cuando sostuvo ante Barberis que él le había disparado a un bulto negro o azul cuando estaba sobre el río. Zoilán estaba con Yucra y Echazú. Yucra, en su testimonial, casi que hace un gesto con sus manos llevadas a la cabeza como indicando que había visto a alguien de pelo largo sobre el río. ¿Y si Yucra lo vio a Maldonado? ¿Y si Zoilán, que estaba al lado de Yucra le disparó a Maldonado? ¿Y si Echazú, que según su propio testimonio se encontró con Zoilán sobre el río, también disparó? Nada de eso aparece en el escrito de Lleral”, escribió Premici.

Lo que sí aparece en el fallo es que la última fotografía que registró con vida a Santiago Maldonado la tomó la propia Gendarmería y fue a las 11:32 del 1 de agosto de 2017. Lleral dictó que el operativo comenzó poco después de las 11:15 en la ruta 40. Es decir que la Gendarmería tenía identificado a Maldonado antes de ingresar a la comunidad mapuche. Pero la ministra Bullrich y su ex jefe de Gabinete, Pablo Noceti, lo negaron con perseverancia durante 78 días. Lleral adujo que dos gendarmes fueron heridos con piedras antes de entrar a la Pu Lof, uno de ellos era Echazú. Pero no avanzó en el recorrido que realizó ese grupo armado. Tampoco se refirió a la ilegalidad del dispositivo represivo con la excusa de la figura penal de la flagrancia, sin orden judicial. Insisto: si la Gendarmería no hubiese ingresado con palos, pistolas y escopetas, Santiago Maldonado estaría vivo y no hubiese corrido para intentar cruzar el río, con temperaturas heladas y tres capas de ropa. Santiago no sabía nadar y era la primera vez que ingresaba al territorio mapuche en litigio con Benetton. Lleral dio una serie de rodeos lingüísticos sin ahorrarse chicanas mencionando el testimonio de Sergio Maldonado y el vínculo íntimo con su hermano menor fallecido. Una zancadilla maligna en el marco de tanto dolor y pérdida. El juez pretende que creamos que el último testigo que vio a Santiago Maldonado fue solamente Lucas Pilquiman, a quien le tomó testimonio de forma irregular fuera del Juzgado y sin la participación de las partes. Lleral ansía que creamos que mientras Santiago agonizaba entre los sauces, los gendarmes andaban a los gritos y tiros de escopetas, unos metros por encima de la muerte. Nada dijo Lleral sobre las 22 postas que habría disparado Darío Rafael Zoilán y del nerviosismo de Echazú agitando el gatillo. Claro que ponderó el testimonio del hábil declarante y notario gendarme, Daniel Gómez, relator oficial de los hechos. El juez no investigó jamás a los gendarmes en el río con la excusa de que es una tarea de su colega Otranto.

Lo que queda es el sedimento de lo inhumano. La costra de la mentira como la moral de los inmorales. El discurso de la muerte porque sí. La normalización de la tortura y la crueldad en un país devastado en tres años. Mejor hablar del G20, del fallido partido inseguro Boca/River, y esconder que fueron asesinados dos militantes sociales en una semana y que el crimen del joven mapuche Rafael Nahuel sigue impune con sus asesinos de Prefectura libres.

“Periodismo de guerra”, lo llamaron.-