El abogado constitucionalista, indicó que es necesaria una nueva Constitución Nacional que refuerce “la soberanía política, la independencia económica y la justicia social”

EDUARDO BARCESAT: “UNA CONSTITUYENTE DEBE ANULAR LOS DESMANES DEL GOBIERNO”

Para Barcesat, la “primera etapa de la actividad de esa asamblea constituyente va a ser la de revisar y nulificar todos los desmanes institucionales y económicos cometidos por el actual gobierno” para luego “dar paso al texto de actualización y avance democratizador, inclusivo, y de justicia social que requiere la Nación argentina”.

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08/11/2018

 

Eduardo Barcesat,  abogado constitucionalista, indicó que es necesaria una nueva Constitución Nacional que refuerce “la soberanía política, la independencia económica y la justicia social” y destacó que “no tiene que surgir de un conjunto de caudillos políticos sino que tiene que ser obra de todo el pueblo para que sea vivida como socialmente obligatoria”.

Para Barcesat, la “primera etapa de la actividad de esa asamblea constituyente va a ser la de revisar y nulificar todos los desmanes institucionales y económicos cometidos por el actual gobierno” para luego “dar paso al texto de actualización y avance democratizador, inclusivo, y de justicia social que requiere la Nación argentina”.

Y consideró en este diálogo con  que “el poder constituyente es el único que no ha sido avasallado y prostituido por el actual gobierno”, que pasó por encima “al Congreso de la Nación y al poder Judicial, que admite sin decir nada la clara inferencia del poder Ejecutivo en las causas en trámite”.

Barcesat es miembro del Consejo Directivo del “Foro para una nueva Constitución”,  donde junto a Stella Maris Biocca, Alberto Filippi, María Laura Garrigós de Rébori, Julio Maier y Raúl Zaffaroni, comenzaron a reunir material sobre el tema y son quienes impulsan la primera jornada de trabajo del foro, a las 16 en el hotel Bauen de Capital Federal.

El otro “pilar” que el abogado considera fundamental en esta tarea es “mejorar lo que se había logrado en materia de igualación e inclusión social bajo el anterior gobierno; afianzarlo de manera que no quede en la disponibilidad e inmediatez de otro gobierno poder alterar las conquistas de ciudadanía y empoderamiento del pueblo argentino”.

Barcesat destacó que la reforma constitucional tiene “consenso” ya que está “recorriendo distintos lugares del país y del conurbano bonaerense” realizando audiencias, y sostuvo que hay “entusiasmo” por esta idea y “nadie dice esa frase tan remanida: primero cumplamos con esta Constitución y después pensemos en una nueva”.

El abogado reconoce que esta modificación de la Carta Magna “requiere una tarea enorme que recién se ha iniciado, para colectar las voluntades y la participación de todos los ciudadanos”.

Tres ejes temáticos

Barcesat describió que hay que modificar “tres ejes temáticos” en la parte dogmática de la Constitución “que son indispensables en el momento actual” porque “no podemos seguir estando supeditados al texto histórico de la Constitución de 1853, que preveía un proyecto agroexportador, rentístico, fiduciario; que dio lugar a dos oligarquías: la agropecuaria y la financiera”.

El primer punto que planteó es la integración con Latinoamérica y el Caribe “porque lo que vamos a desarrollar en defensa de las riquezas y recursos naturales tiene que ser en comunidad con los pueblos y gobiernos progresistas del continente sudamericano”.

El segundo eje expresado por el abogado tiene que ver con las riquezas y los recursos naturales, que el actual gobierno “ha puesto en garantía de repago de la deuda externa contraída desde su asunción”, sin consultar “con las provincias, que de acuerdo al artículo 124 son titulares originarias”, ni respetando los pactos de Naciones Unidas que establecen que “son de propiedad de los pueblos; no de los Estados, ni de los gobiernos sino de los pueblos”.

“Hay que desplegar un contexto normativo constitucional y legal que haga efectivo aquello que esta aceptado y reconocido en las dos normas del derecho internacional de los derechos humanos pero que a la fecha están como en una vidriera y carecen de una operatividad por falta de desarrollo constitucional y legislativo respecto de esa titularidad jurídica de los pueblos”, describió Barcesat.

En cuanto a la “política de derechos humanos”, remarcó que hay que garantizar “que lo que está escrito en las normas sea llevado a la realidad de la vida material y cotidiana”; ya que “se dio un paso enorme en el año ‘94 al darle jerarquía constitucional a los principales tratados internacionales de derechos humanos” pero “requiere de una inmensa obra de ingeniería social cuyos pilares tienen que estar en la nueva Constitución”.

Barcesat consideró que “hay que hacer modificaciones muy importantes en la parte orgánica de los poderes del gobierno federal” y en primer lugar señaló que “sería un gran adelanto y una ventaja tener una asamblea legislativa única”.

“Hay que pensar el tema de la representatividad en el Congreso, si cabe mantener la división en dos cámaras o hacer una asamblea legislativa única terminando con lo que a mi modo de ver es ficcionante, que el Senado representa a las provincias y la Cámara de Diputados al pueblo, en definitiva todos representan al pueblo de la Nación”.

En cuanto al Poder Judicial, remarcó “que no es un poder ni representativo, ni republicano como dice hoy el artículo 1 de la Constitución Nacional” por lo que es necesario que sí lo sea.

Y consideró que “el Consejo de la Magistratura tiene que ser reformulado” porque es “un órgano político” y “tiene que tener voto y representación popular”, además de los “estamentos de la abogacía”; para que de esa manera “funcionen de una manera en que haya control del pueblo en la actividad y no lo que es ahora, que es un instrumento político del gobierno de turno”.