La religiones monoteístas y orientales promueven el amor, promover el odio, es propio de la manipulación política. (JR)

EL AMOR VENCE AL ODIO

Por Jorge Rachid

El Papa Francisco es atacado desde los centros financieros internacionales, instrumentando campañas desde EEUU, que incluyen cardenales y obispos cooptados por el Imperio o intentando demonizarlo en algunas expresiones evangélicas, que son resortes instrumentales con terminales económicas y políticas en la NSA, la CIA, el M16 inglés y la Mossad, como la Secta Moon de penetración mundial en especial en Uruguay y Argentina a través de la Iglesia de Dios, medios de comunicación e inversiones.

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA
7/11/18

El judaísmo, el catolicismo y el mismo islamismo demonizado, pero políticamente, ya que no sólo reconoce las otras religiones anteriores, sino que acepta el “misterio de María”, elevando a Abraham y a Jesús como enviados de Dios, igual que Mahoma.

Pero la política internacional fabrica enemigos.

Los cultos orientales como el budismo, el induismo, el tahoismo son procesos religiosos de miles de años, anteriores a las religiones monoteístas, que plantean formas de relacionamiento humano basados en la introspección y el amor.

El poder político los ignora, en el “occidente cristiano”.

Es que el llamado “occidente cristiano” es una formulación política ideológica, destinada a bloquear el pensamiento y la profesión de fe diferente, aunque en la práctica sea tan occidental como Japón y tan cristiano como Israel.

Sólo funciona como Muro de la alteridad, imponiendo el pensamiento único.

Es que promover el amor como práctica colectiva de fe, impone la necesidad de crear modelos solidarios, y colectivos que promuevan las comunidades hacia la justicia social, concurriendo a las necesidades de los más débiles y desamparados.

Eso es contrario a los intereses del capitalismo financiero, salvaje, inhumano y brutal, que promueve el individualismo.

Es que el sistema de poder en el mundo está en discusión sobre estas bases, no religiosas sino de intereses, que confrontan en modelos de construcción política.

El modelo de la financiarización, que es la hegemonía de los Fondos de Inversión supranacionales, que arrasan soberanías, amparados en los medios hegemónicos de comunicación, frente a los modelos sociales y productivos biocéntricos, basados en el hombre y la naturaleza, que promueven “los populismos” y Francisco.

Una grieta internacional.

Por esa razón el Papa es atacado desde los centros financieros internacionales, instrumentando campañas desde EEUU, que incluyen cardenales y obispos cooptados por el Imperio o intentando demonizarlo en algunas expresiones evangélicas, que son resortes instrumentales con terminales económicas y políticas en la NSA, la CIA, el M16 inglés y la Mossad, como la Secta Moon de penetración mundial en especial en Uruguay y Argentina a través de la Iglesia de Dios, medios de comunicación e inversiones.

Esa operación del “occidente cristiano” está en pleno desarrollo.

Entonces cuando hablamos de religiones estamos referidos a la Fe, elemento trascendente de los pueblos que constituye un refugio espiritual importante.

Pero cuando describimos las operaciones políticas del odio, estamos dejando al costado el tema de la religiosidad, para pasar a la manipulación de las masas y la anulación del pensamiento crítico.

Escuela de Frankfurt a pleno.

En la Teoría del Shock y en su nuevo libro Naomí Klein, ex integrante de los organismos internacionales, describe con precisión la articulación de crisis provocada, con agitación al odio, seguida de medidas de ajuste y concentración de las riquezas, por parte del poder económico dominante.

Nuestro país es buen ejemplo de eso: no había crisis, debían provocarla, mentir, avanzar, perseguir, denigrar y jibarizar la política, con el linchamiento social de los líderes populares.

No pudieron mantener la mentira todo el tiempo, a todo el mundo, se les derrumbó el castillo de naipes antes de lo previsto, aterrizaron de golpe en el mundo real de las crisis internacionales, sin instrumentos económicos y políticos de derechos sociales.

Les estalló en las manos la realidad de su propia construcción neoliberal y neocolonial, sumisa y cipaya, de espaldas al pueblo.

Recurren entonces a la demonización supuestamente religiosa, intentan avanzar por los senderos de la manipulación de la Fe, ya que los medios hegemónicos, las redes, la Justicia cómplice y el dinero no alcanzaron para demoler al “populismo”.

Estamos vivos y dando batallas, una tras otra, con el pueblo movilizado, defendiendo sus derechos adquiridos, pero también la democracia ante estos soldados del Imperio, saqueadores seriales que pretenden poner de rodillas al pueblo argentino y su soberanía nacional.

No podrán, nunca pudieron ni lo lograrán: “seamos libres, lo demás no importa nada…” es el mandato del Padre de la Patria, San Martín.

Jorge Rachid