¿Puede ser justo, un servicio de justicia injusto?. (JR) El servicio de injusticia ha sido apropiado por el Imperio.

LA JUSTICIA INJUSTA

Por Jorge Rachid

Con hojas escritas sabe Dios por quien, llamadas cuadernos, implementando métodos inquisitoriales del siglo XVl, decidiendo algunos magistrados, quien vive y quien no, quien queda preso o libre según criterio discrecional de los dueños de la silla real, se ha instalado en nuestro país. La persecución política ha hecho arrasar el Código de Procedimientos en lo Penal, decretando prisiones preventivas por “convicción del magistrado”.

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

3/10/18

Adoptan formas principescas de la realeza, son Magistrados, cuya etimología define magister de estatus superior, primus interpares, que se hacen llamar “su señorías”, son vitalicios en sus cargos y no pagan impuestos. Forman parte de una aristocracia judicial hereditaria, por portación de apellidos y dicen “impartir justicia”. No todos claudican al poder, aunque todos gozan sus beneficios.

El servicio de injusticia ha sido apropiado por el Imperio, como herramienta de control político en América Latina. Ha formado a los jueces, como en los 60, formaba en la Escuela de las América de Panamá, los futuros dictadores militares bajo la Doctrina de Seguridad Nacional. Ahora son los jueces formateados por la NSA de EEUU y el Departamento de Estado, con el mismo objetivo.

Los acuerdos de Paz de Colombia que permitieron terminar con una guerra civil de 60 años, están siendo estallados por un fiscal y un juez que encarcelan a los ex guerrilleros que entregaron sus armas, extraditan a EEUU a legisladores que asumieron en democracia por los acuerdos y asesinan ex guerrilleros, mientras mantienen presos a quienes debían liberar después de la firma. Los grupos paramilitares a sus anchas, vuelven a ocupar las zonas rurales, disciplinando a los campesinos, aún asesinando.

En Ecuador encarcelan al Vicepresidente Glass,  de Lenín Moreno, quien al asumir, dio la espalda a su propia historia de ministro y protagonista de la revolución social de Correa. La misma justicia persigue hoy al ex presidente. Los mismos mecanismos pretenden ejecutar, desde EEUU, cuando asila autores de atentados en cuba, Venezuela y Nicaragua. En Venezuela con menos éxito han pedido extradiciones desde EEUU, ante la posición firme y soberana del gobierno Bolivariano.

En Brasil, desde la misma asunción de Dilma comenzaron con el proceso destituyente por una reasignación de partidas, lo lograron, como en Paraguay con el ex presidente Lugo. Acto seguido juzgaron sin pruebas y encarcelaron a Lula para impedir su vuelta al poder. El Líder que sacó de la pobreza a 50 millones, es indeseable por el Imperio, que por haber sufrido en UNASUR y el BRICS, entendió que su “patio trasero” se estaba incorporando al mundo Multipolar, con China, Rusia, India y Sudáfrica. Intolerable para EEUU, dueño y señor de estas pampas.

Esos mismos magistrados entrenados por el Departamento de Estado, hoy en nuestro país están instrumentando el mismo esquema. Algunos dirán que son ideas conspirativas las aquí expresadas, tan fantasiosas quizás, como denunciar el Plan Cóndor de asesinatos de las dictaduras coordinadas en los 70 o denunciar a Kissinger por haber ordenado en crimen de Salvador Allende y las desapariciones en la Argentina. Otro premio Nóbel de la Paz, como Obama, asesinos múltiples que conocemos en sus andanzas, 25 años después.

Con hojas escritas sabe Dios por quien, llamadas cuadernos, implementando métodos inquisitoriales del siglo XVl, decidiendo algunos magistrados,  quien vive y quien no, quien queda preso o libre según criterio discrecional de los dueños de la silla real, se ha instalado en nuestro país. La persecución política ha hecho arrasar el Código de Procedimientos en lo Penal, decretando prisiones preventivas por “convicción del magistrado”. Así fue condenado Lula, sin pruebas a 12 años, por un departamento que nunca tuvo, que nunca pisó, que no tiene un solo papel a su nombre y un “arrepentido” dijo que fue construido para obsequiarlo al ex presidente.

Cristina y el resto de gabinete de los 12 años han sido definidos por el juez y el fiscal como “asociación ilícita”, caso único en la historia universal, donde puede haber corruptos, pero un gobierno acusado de constituirla, es un hallazgo judicial. Los presos por causas abiertas por este magistrado, han sido atados a una doctrina, así llamada de otro juez, que fijó las prisiones preventivas como método, al contrario del derecho positivo de la inocencia, del acusado, hasta la sentencia.

Siempre tuvieron los jueces del sistema, aquellos que responden al poder establecido, al orden “natural” de las clases sociales, una predilección a la persecución de los jóvenes pobres, de tez oscura, y sin inserción social cierta, que llenan las cárceles sin condena, sólo procesados, por largas temporadas. Una justicia injusta socialmente y peligrosa políticamente.

En éste cuadro de situación judicial, ésta se ha convertido en un arma del Imperio para disciplinar y escarmentar a los movimientos populares, que en América Latina ha desarrollado en los últimos 20 años, políticas soberanas al margen de los deseos de EEUU, ocasionando una limitación a sus intereses estratégicos que hoy, a fuerza de presión, cárcel, endeudamiento y amenazas, el Imperio intenta recuperar “su región”, frente a las pérdidas que está sufriendo en todo el mundo, ante el avance del Multipolarismo.

Sin embargo los pueblos americanos, siempre recuperan su historia y su dignidad, por la lucha y la fuerza del pensamiento moreno, criollo, profundo de nuestra América Latina.