La “bestia” que comenzó esta historia, Luciano Benjamín Menéndez, perdonado en 1951, era el padre del otro monstruo recientemente muerto.

UNA HISTORIA PERONISTA

Por Julio De Vido (Desde Marcos Paz)

El tiempo le dio la razón a Evita, el bombardeo de la plaza de mayo del 16 de junio de 1955 costó mas de 300 muertos civiles inocentes. Sus protagonistas asesinos cobardes, fueron perdonados y la Revolución Libertadora se produjo exactamente 92 días después, (a la que no voy ahora a analizar), solo decir que concluyo con la Dictadura del Proceso, producto del golpe del 1976 y ocasiono más de 35.000 muertos si contamos el periodo 1955-1983 .

Por Julio De Vido
Desde Marcos Paz
NAC&POP
18/09/2018

La historia que voy a contar, no recuerdo en que texto la leí (mi lejanía de las redes impiden realmente acceder a algunas citas bibliográficas con mayor precisión).

Con el inobjetable y enorme beneficio de no tener acceso a la inmundicia troll que tiene nombre y apellidos de basura, doble basura Peña- Braun.

¿Cuántos cuadernos podrían llenarse con lo que robaron a los pueblos de la Patagonia con su empresa, especuladoras y piratas, blanqueando esas riquezas -en muchos casos plata negra y sucia- con Mauri y Toto, sí, el de la Champion League?

Pero no quiero reclamar tanto por la red, a ver si todavía Clarín pone fibertel en la cárcel y terminamos también aquí soportando los trolls.

Bien, aclarado esto pasaré a contar esta historia que representa un diálogo o mejor dicho, una discusión que sostuvieron Perón y Evita a raíz del “fragote”, o mejor llamado golpe de Estado protagonizado por el Gral. Luciano Benjamín Menéndez (Padre).

No vayamos a pensar que hubo un solo hijo de puta, fueron dos, luego volveremos a ver porque fueron dos y no uno, pero continuemos con las historia.

La discusión entre nuestros dos protagonistas Juan y Eva, rondaba en torno al castigo que debería aplicarse a los cabecillas de este hecho sedicioso.

Eva sostenía la necesidad de un castigo ejemplar que apuntaba a que un hecho como este no volviera a repetirse que tuviera condigna relación entre el delito gravísimo cometido y la pena a aplicar.

El tiempo le dio la razón, el bombardeo de la plaza de mayo del 16 de junio de 1955 costó casi 500 muertos civiles inocentes.

Sus protagonistas asesinos cobardes, fueron perdonados y la Revolución Libertadora se produjo exactamente 92 días después, (a la que no voy ahora a analizar), solo decir que concluyo con la Dictadura del Proceso, producto del golpe del 1976 y ocasiono más de 35.000 muertos si contamos el periodo 1955-1983

Como dato final diremos que la bestia que comenzó esta historia, Luciano Benjamín Menéndez, perdonado en 1951, era el padre del otro monstruo recientemente muerto.

Luciano Benjamin Menendez (hijo) fue el responsable de miles de muertos cuando estuvo al mando del III Cuerpo de Ejército entre 1976 y 1982.

No los llamo “gorilas” porque resultaría ofender a esa rama de las especies zoológicas.

Si Menéndez (padre) hubiera sido fuertemente castigado, tal vez miles de nuestros compañeros hoy estarian vivos.

Tal vez si todos los cabecillas del golpe del 51 hubieran sido recluidos en forma perpetua, no se hubiera bombardeado la Plaza de Mayo.

Simplemente “la Fusiladora” no habria tenido lugar y el General Valle no hubiera sido fusilado y hasta hubiera podido disfrutar de sus nietos.

¿Que pensaba Perón y que le respondió a Evita?

Peron le dijo textualmente: “Mira negrita – como cariñosamente la llamaba – ¿Que seria de la historia sin los traidores?
¿Que hubiera sido del Cristianismo sin Judas Iscariote?
¿Que relevancia histórica hubieran tenido Leónidas y los trescientos espartanos sin la traición del deforme Efialtes de Tesalia que los entrego al rey Persa Jerjes?

Le dijo finalmente “los traidores en la historia son como las moscas; sirven para transformar las bostas y las pudriciones”

Ante tal dilema que me presentaba la lectura de esta discusión, y el desconcierto (que en mi espíritu se generaba), debo admitir que la traición artera, despierta en nuestra intimidad sentimientos encontrados, los que si no son debidamente canalizados, derivan en graves tendencias de revancha, de odio y rencor que turban el alma, afectan los sentidos, confunde la percepción y tornaran vana cualquier lucha que se quiera emprender.

Luego de muchos años volví a releer la palabra de Dios, primero el Santo Evangelio según San Mateo ( capitulo 27 es 1 a 5) y también todo el relatorío del Santo Evangelio según San Juan (capitulo 18 vs 37 y el capitulo 19 vs 9,10 y 11).

La entrega de Jesús por parte de Judas a los sumos sacerdotes judíos de Sanedrín, el dialogo con Caifás y sobre todo el intercambio con el Pretor Poncio Pilatos, me transmiten las paz que necesitaba.

También la firmeza y la fuerza necesaria para enfrentar a estos traidores disfrazados de arrepentidos de hoy.

Tomando como base las conclusiones de la experiencia de ayer, magníficamente expuestas en la discusión política entre Perón y Evita, debo decir, que, a la luz de lo sucedido en estos días, estoy más cerca de Evita que de Perón.

Gracias a él y a su obra, como también a los gobiernos de Néstor y Cristina, ni yo ni ningún argentino, somos bostas ni pudriciones a merced de estas moscas infectas.

Si pretendieran tomarnos como materia prima, gracias a la acción de estos gobiernos, les presentaremos batalla y sin duda los derrotaremos con el insecticida mas eficaz: El Peronismo.

Siento además, en lo personal, que este será el último rol que la historia de esta querida, amada y controvertida Patria argentina me otorgara y créanme que seré y seremos incansables, pertinaces y obsesivos en la consecución del objetivo.

Quienes me conocen saben de que hablo.

Será además la demostración a este querido suelo, del amor que siente un nieto de inmigrantes italianos, por todas las posibilidades que nos dio este bendito País, donde hoy vivimos, y donde aquí estamos poniendo lo que hay que poner, mas allá de la dura persecución que hoy sufrimos.

Un Pais para el cual trabajamos desde hace mas de 100 años, cuando mi abuelo llego con honradez, con honor, y con la frente alta, en 1906.

No vinimos aquí como otros, a ser lacayos ni alcahuetes de una oligarquía traidora y apátrida, desde el fondo de la historia que siempre los considerara advenedizos y llegado el momento descartables a quienes hoy son sus sirvientes y ceos.

JDV/