El ajuste neoliberal económico, es genocida en términos sociales, todos lo sabemos. (JR)

EL AJUSTE GENOCIDA

Por Jorge Rachid

Quienes quieran cambiar el maquillaje al presupuesto impuesto por el FMI, son cómplices de aceptar condiciones de dolor y sufrimiento a nuestro pueblo, en función de una política de saqueo, dominación y sumisión colonial.La Argentina Justa, Libre y Soberana quiso ser sometida, desde siempre cuando en 1955 asesinando, fusilando, encarcelando, embargando, persiguiendo, procesando, siguieron el camino trazado, incorporando al país al FMI.

 

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

19/9/18

 

Quienes quieran cambiar el maquillaje al presupuesto impuesto por el FMI, son cómplices de aceptar condiciones de dolor y sufrimiento a nuestro pueblo, en función de una política de saqueo, dominación y sumisión colonial.

La Argentina Justa, Libre y Soberana quiso ser sometida, desde siempre cuando en 1955 asesinando, fusilando, encarcelando, embargando, persiguiendo, procesando, siguieron el camino trazado, incorporando al país al FMI, de la mano de Presbich, que Perón había negado en 1951, cuando se constituyeron los acuerdos de Bretton Woods.

Perón había dicho: “si es una herramienta del capitalismo, el FMI, será para someter, no para ayudar a los países emergentes”. Así fue, Aramburu-Rojas primero y Frondizi después, doblaron “el cérvix” ante la prepotencia imperial, éste último de la mano de Alvaro Alsogaray, que pagaba con bolsas de alimentos a los empleados públicos, mientras arengaba. “hay que pasar el invierno”. Ajuste más ajuste.

El dolor social, el sufrimiento humano siempre importó poco a los colonizadores económicos, políticos y culturales. No dudaron en movilizar militarmente a los gremios bancario y ferroviario, en arrasar el Frigorífico Lisandro de la Torre con tanques, para privatizarlo, encarcelando al enorme Sebastían Borro, su dirigente combativo.

O sea que ajuste y represión son sinónimos. Krieger Vasena, bajo el amparo de Onganía en dictadura, bajó los presupuestos de educación, salud y construcciones sociales en el 66, cerrando las universidades y provocando el mayor éxodo de científicos de toda su historia. El ajuste FMI, arrasa también soberanía en conocimientos.

Era obvio que la dictadura cívico militar tenía su virrey económico, al servicio de los verdaderos dueños del poder desde siempre, EEUU. Fue Martinez de Hoz con su ofensiva “entre bajar el techo y subir el piso” y “la pata rota de la silla de fabricación nacional”, medidas que permitieron la apertura de la economía, como hoy, el endeudamiento que de 7 mil millones, con Isabel, pasó a 42 mil millones en el 83 con la dictadura. Ajuste para robar y saquear como hoy-

La desocupación, el atraso, la colonización del país se impone en cada paso del FMI provocando heridas sociales serias y matando miles de personas en cada ciclo que inician. Le impusieron a Alfonsín nombrar a Machinea y la expulsión de un radical nacional como Grinspum, que los enfrentó. Comenzó el Plan Primavera que llevó a la hiperinflación del 89 y la entrega anticipada del gobierno. Ajuste y estallido social, como hoy.

Había que salir de ese cuadro de situación o entregarse a la dominación del Consenso de Washington y el Plan Brady, privatizando empresas del estado a precio vil, hacer del Mercado un nuevo ordenador social, endeudar al país y colocar al país bajo la égida de EEUU. Con Menem-Cavallo se eligió la claudicación en nombre del “peronismo racional”. Terminó con De La Rúa en el mismo camino y el pueblo derramando su sangre.

Este breve repaso, que conocen nuestros legisladores, que vivieron nuestros dirigentes, que significan una constante del sello imperial con desprecio del ser humano, en función de cumplir el rito obediente, del cipayaje gubernamental, debería ser suficiente convencimiento, que la sola aceptación presupuestaria es la irrupción salvaje, brutal e inhumana de los Fondos de Inversión como timoneles del país en función de sus intereses financieros. Quienes voten, aun maquillando pequeños puntos el presupuesto, serán cómplices de los muertos sociales a futuro.

Siempre hemos dicho, estos procesos siempre terminan igual en un marco de conflicto social creciente, en aquello que Perón alertaba: “cuando los pueblos agotan su paciencia, hacen tronar el escarmiento”. Es inexorable, los pueblos no se rinden, menos aun cuando tienen una cultura de lucha en el peronismo, con un movimiento obrero organizado único en el mundo y movimientos sociales de trabajadores que antes trabajaban formalmente, hoy organizados en lucha por sus derechos. Sin dudas nuevos actores políticos que suman a una lucha que comenzó y está pronta a terminar.

 

 

Jorge Rachid