Las políticas del miedo, la represión y la extorsión inquisitiva, son el fracaso de las teorías del shock, que justifican el ajuste. (JR)

EL FRACASO

Por Jorge Rachid

Las teorías de Naomí Klein sobre la utilización de las crisis provocadas, a los fines de aplicar políticas estructurales de ajuste con aceptación de la población, fueron los primeros momentos del neoliberalismo en el gobierno, enarbolando las ya desgastadas consignas de “la pesada herencia” o “se robaron todo”.

 

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

11 de septiembre 2018

 

Las teorías de Naomí Klein sobre la utilización de las crisis provocadas, a los fines de aplicar políticas estructurales de ajuste con aceptación de la población, fueron los primeros momentos del neoliberalismo en el gobierno, enarbolando las ya desgastadas consignas de “la pesada herencia” o “se robaron todo”.

No podían avanzar en sus planes estratégicos, marcados por la Embajada de EEUU en cuanto al diseño de una nueva colonización americana, como está sucediendo en el resto de América Latina, sin demoler la experiencia de la distribución de la riqueza que ejerció el peronismo en sus años de gobierno.

Borrar la memoria ha sido desde siempre, el sueño de los conquistadores de hace 500 años a la fecha. La colonización española a sangre y fuego, con la cruz y la espada, sobre millones de personas de los pueblos originarios, no es diferente a los avances imperiales hoy, en Medio Oriente, con millones de muertos, cuyos fracasos han sido la causa del avance brutal sobre nuestra región.

Arrasar culturalmente y enterrar su historia, dieron paso a los genocidios del siglo XlX, desde la persecución a los criollos federales por parte de la oligarquía portuaria, hasta la llamada Campaña al Desierto que ocasionó una ingeniería étnica de sepultar a los pueblos originarios, creando el poder terrateniente, con las tierras robadas.

Lo mismo intentaron con Irigoyen cuando dieron el golpe del año 30 y se asombraron en sus exequias dos años después, cuando cientos de miles de argentinos, en multitudinaria manifestación despidieron a su líder. Nuevamente la oligarquía pro inglesa avaló la Década Infame, agro exportadora, saqueadora como hoy, que sólo el peronismo lograría desmontar democráticamente.

Fue el peronismo la piedra angular de los sueños argentinos de una sociedad más justa, apuntalado por sus políticas económico sociales en su primer y segundo Plan Quinquenal, la institucionalización  política en la Constitución Social del 49 y su marco ideológico filosófico en el Congreso de Mendoza con el planteo de la Comunidad Organizada, modelo de democracia popular activa, frente el proceso democrático liberal del “pueblo no gobierna ni delibera sino a través de sus representantes”, pilar constitucional del siglo XlX de 1853.

Esa práctica debía ser borrada de la faz de la tierra, con bombardeos criminales en ciudad abierta con miles de víctimas, 400 fatales, fusilamientos a camaradas que pedían elecciones en el 56, persecución y muerte por 18 años en su intento imperial, pedido por Wiston Churchill en la Cámara de los Lores en 1955: “hemos derrocado al tirano Perón y lo perseguiremos en vida y después de muerto también, para que no quede memoria viva de él”.

No pudieron y en 1972/3 el retorno de un Perón enfermo, les plantó su memorable testamento político, 60 días antes de morir en El Modelo Argentino para un Proyecto Nacional, donde nos decía: “ el mundo será de los continentalismos, UNASUR) y la Argentina es el país de los alimentos, el agua dulce y los recursos naturales, fósiles y minerales y el Imperialismo vendrá por ellos, con nosotros o sin nosotros y dependerá de la capacidad de los argentinos de defenderlos”

Este repaso histórico sirve para resignificar esa insolencia al “deber ser”, de lo políticamente correcto, que es el peronismo, que a lo largo de sus 70 años de persistencia transformadora y revolucionaria, ha apuntalado la conciencia colectiva americana, en la construcción del modelo social biocéntrico, el hombre y su  naturaleza como ejes antepuestos a las teorías economicistas, que matan en nombre de las metas de inflación o el déficit fiscal.

Por esa razón el gobierno debe instrumentar el miedo, la represión y la extorsión judicial, además del encarcelamiento, para aplacar el conflicto social que origina al agredir la memoria, desplazar los sueños de millones de argentinos a la cloaca de la historia, matando por hambre y desesperación, enarbolando racismos y entregando Soberanía Nacional, ante el fracaso de su política anterior. Por esa descripción, este gobierno ya terminó, será más temprano que tarde, porque se quedó sin volumen político de recuperación y el conflicto social creciente será su enterrador, por vía democrática y en paz, al menor costo social posible. Esa es la responsabilidad del movimiento nacional y popular en este tiempo.

 

 

Jorge Rachid

jorgerachid2003@yahoo.com.ar