Enrique Angelelli, pastor de tierra adentro, molestó y molesta a los poderosos.

ANGELELLI PASTOR DE TIERRA ADENTRO, CONTRA EL DIARIO LA NACIÓN

Los sacerdotes del Consejo Presbiteral de la Diócesis de Quilmes, reunidos con nuestros obispos Carlos Tissera y Maxi Margni, hemos leído con profundo dolor e indignación las injurias vertidas sobre la figura de Monseñor Angelelli, expresadas por el Diario La Nación del día de ayer.

Prot. N0 191/2018

Al Padre Obispo Marcelo Colombo y al pueblo de Dios que peregrina en la diócesis hermana de La Rioja

Queridos hermanos y hermanas:

Los sacerdotes del Consejo Presbiteral de la Diócesis de Quilmes, reunidos con nuestros obispos Carlos Tissera y Maxi Margni, hemos leído con profundo dolor e indignación las injurias vertidas sobre la figura de Monseñor Angelelli, expresadas por el Diario La Nación del día de ayer.

También lamentamos y repudiamos la desacreditación del arduo trabajo llevado adelante por quienes se encargaron «del análisis teológico y canónico que precedió a la declaración del martirio» de este insigne pastor y sus compañeros Carlos, Gabriel y Wenceslao.

Asimismo hemos compartido, Marcelo, tus «Consideraciones sobre manifestaciones periodísticas agraviantes», en la que respondés con valentía y claridad, no solo reivindicando la figura de Angelelli, sino llamando la atención sobre las «afirmaciones altisonantes, carentes de sustento salvo el odio y la búsqueda permanente del descrédito de la Iglesia».

Queremos solidarizarnos con ustedes, hermanas y hermanos riojanos, por los ataques recibidos, y asegurarles que este 4 de agosto estaremos unidos, con el corazón puesto en los llanos riojanos, para celebrar un nuevo aniversario de la Pascua de este «pastor de tierra adentro» que fue y sigue siendo Monseñor Angelelli.

Como alguna vez dijera nuestro primer pastor de la diócesis de Quilmes, el Padre Obispo Jorge Novak, Angelelli «demostró estar animado del Espíritu Santo. […] Lo quisieron silenciar con amenazas y con la muerte. Solo lograron transformarlo definitivamente en un profeta que desborda los límites de su diócesis y de nuestra patria, cuya voz seguirá resonando en todos los rincones de América Latina […]».

Hacemos nuestras las palabras del cariñosamente llamado «el Pelado», que han quedado profundamente grabadas en el sentir de la Iglesia argentina, y que siguen siendo más actuales que nunca. «Hay que seguir andando nomás… con un oído en el pueblo y el otro en el Evangelio».

Quilmes, 31 de julio de 2018

MARCELO COLOMBO CONTESTA A LA NACIÓN POR “ENSUCIAR LA VIDA Y LA MUERTE” DEL OBISPO MÁRTIR

Mural pro Angelelli

 

Religión Digital

31 de julio de 2018

Su palabra sencilla y sincera, nacida del Evangelio, preocupaba y preocupa a quienes quieren disciplinar a la Iglesia de Jesucristo para que responda a sus intereses y tranquilice sus conciencias

El administrador diocesano de La Rioja, monseñor Marcelo Colombo, emitió un comunicado en el que expresa sus consideraciones a partir del editorial de La Nación correspondiente al 30 de julio, “que ensuciaba con arteras consideraciones no sólo la vida, sino también la muerte y lo que ha constituido el juicio a sus responsables y el proceso canónico establecido para la verificación de las virtudes y la muerte martirial del prelado riojano”, monseñor Enrique Angelelli.

En un comunicado titulado “Consideraciones sobre manifestaciones periodísticas agraviantes”, el administrador diocesano de La Rioja y arzobispo electo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, expresó “sorpresa e indignación” ante el editorial publicado el 30 de julio en el diario La Nación, “que ensuciaba con arteras consideraciones no sólo la vida, sino también la muerte y lo que ha constituido el juicio a sus responsables y el proceso canónico establecido para la verificación de las virtudes y la muerte martirial del prelado riojano”, monseñor Enrique Angelelli.

Monseñor Colombo consideró que dicho editorial “menosprecia el rigor jurídico de la justicia humana que en sucesivas intervenciones, primero en La Rioja a partir de la actuación ejemplar del doctor Aldo Morales y años después de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y los indultos, en la justicia federal, tuvieron a su cargo el estudio de las circunstancias y los autores del atentado que terminó con la vida de monseñor Angelelli”.

“Más tarde, en el mismo escrito, el diario cuestiona la ecuanimidad y el rigor del análisis teológico y canónico que precedió a la declaración del martirio”, detalló el prelado, y advirtió: “Parece que el diario La Nación todo lo sabe y todo lo juzga porque es la medida absoluta de la objetividad y la independencia periodística al punto de ‘tener la justa’ inclusive en materia canónica”.

Enrique Angelelli, pastor de tierra adentro, molestó y molesta a los poderosos. Su palabra sencilla y sincera, nacida del Evangelio, preocupaba y preocupa a quienes quieren disciplinar a la Iglesia de Jesucristo para que responda a sus intereses y tranquilice sus conciencias, de quienes entonces pretendieron acallar la voz del pastor y ahora ensucian su memoria y buscan paralizar las energías de una Iglesia en salida, dispuesta a caminar con paso firme, sin negar sus errores y fragilidades, para llegar a todos los hombres y mujeres, especialmente los más pobres y excluidos”, afirmó.

Texto del comunicado:

Consideraciones sobre manifestaciones periodísticas agraviantes

Mis queridos riojanos: Una vez más les escribo en el contexto de la evocación en los próximos días, del martirio de Monseñor Angelelli, nuestro buen pastor asesinado por el Terrorismo de Estado cuarenta y dos años atrás.
Con sorpresa e indignación, leí ayer el editorial de un diario de Buenos Aires que ensuciaba con arteras consideraciones no sólo la vida, sino también la muerte y lo que ha constituido el juicio a sus responsables y el proceso canónico establecido para la verificación de las virtudes y la muerte martirial del prelado riojano.

Sin ningún fundamento, con afirmaciones altisonantes, carentes de sustento salvo el odio y la búsqueda permanente del descrédito de la Iglesia, el autor anónimo de este editorial que atribuiremos por tanto al mismo diario en la persona de su director, menosprecia el rigor jurídico de la justicia humana que en sucesivas intervenciones, primero en La Rioja a partir de la actuación ejemplar del doctor Aldo Morales y años después de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y los indultos, en la justicia federal, tuvieron a su cargo el estudio de las circunstancias y los autores del atentado que terminó con la vida de monseñor Angelelli.

Más tarde, en el mismo escrito, el diario cuestiona la ecuanimidad y el rigor del análisis teológico y canónico que precedió a la declaración del martirio. Parece que el diario La Nación todo lo sabe y todo lo juzga porque es la medida absoluta de la objetividad y la independencia periodística al punto de “tener la justa” inclusive en materia canónica. Las mismas falacias de “El Sol”, aquel pasquín riojano de los años ’70, que atacaba a la Iglesia en la persona de su obispo y celebraba impúdicamente su muerte, aparecen redivivas en el editorial de ayer.

Enrique Angelelli, pastor de tierra adentro, molestó y molesta a los poderosos. Su palabra sencilla y sincera, nacida del Evangelio, preocupaba y preocupa a quienes quieren disciplinar a la Iglesia de Jesucristo para que responda a sus intereses y tranquilice sus conciencias, de quienes entonces pretendieron acallar la voz del pastor y ahora ensucian su memoria y buscan paralizar las energías de una Iglesia en salida, dispuesta a caminar con paso firme, sin negar sus errores y fragilidades, para llegar a todos los hombres y mujeres, especialmente los más pobres y excluidos.

Con frecuencia semanal leemos en ese y otros diarios algún editorial cuestionando a la Iglesia en la persona de sus pastores. Ciertamente puede haber motivos válidos para ello en más de una ocasión pero a partir de la inusitada violencia y la frecuencia, podríamos preguntarles con respeto y firmeza, ¿No será mucho, señores? ¿Tanto les molestamos? ¿No deberían ocuparse de los problemas reales del país, de las víctimas de los que juegan con la especulación financiera y nos despojan del futuro? ¿No deberían preocuparles las cortinas de humo que desde los espacios de poder económico y político, cada día nos apartan de la realidad para enfrascarnos en nuevas y más cínicas grietas que debilitan a este alicaído cuerpo social? Ojalá este periodismo recupere la cordura y la objetividad.

Mis queridos hermanos, en pocos días, el cuatro y cinco de agosto, en Catedral y Punta de los Llanos respectivamente, nos reencontraremos para celebrar con entusiasmo la declaración de martirio de monseñor Angelelli. Será para mí la oportunidad de despedirme y abrazarlos con gratitud por estos años compartidos. Con toda serenidad, más allá de estas palabras que me veo obligado a pronunciar para poner de manifiesto los ataques de quienes nos dicen cómo tenemos que vivir y apacentar al rebaño de Dios, les renuevo mi afecto paterno y los bendigo en nombre de Jesús, nuestro Niño Alcalde y buen Pastor.

Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Diario La Nacion | Opinión | Editorial

30 de julio de 2018

UNA BEATIFICACIÓN DE TONO POLÍTICO-IDEOLÓGICO

Monseñor Angelelli de ninguna manera constituye el modelo de ejemplaridad cristiana que la Iglesia exige para iniciar un proceso de canonización

El 4 de agosto de 1976 falleció monseñor Enrique Angelelli, tras el vuelco del automóvil en el que viajaba en la ruta nacional 38, en La Rioja, junto al padre Arturo Pinto, quien sobrevivió. En el sumario inmediatamente labrado, luego de exhaustivas medidas de prueba -autopsia, peritaje accidentológico, fotos en el lugar del suceso y la declaración de Pinto, en la que alegó pérdida de la memoria y estado de shock-, se archivó la causa que en su momento se caratuló “Angelelli, monseñor Enrique A. s/fallecimiento”.

Pero varios años después, el fraile Antonio Puigjané, guerrillero que participó en el ataque al cuartel de La Tablada, alzándose en armas contra el gobierno constitucional de Raúl Alfonsín, formuló en Neuquén una denuncia en la que planteó la hipótesis del asesinato de Angelelli. En sentido contrario, en 1988, el diario La Prensa publicaba una declaración de monseñor Bernardo Witte, obispo de La Rioja, que expresaba: “Nos sorprendimos de que la misteriosa muerte de monseñor Angelelli haya sido caratulada de asesinato sin que se tengan las pruebas suficientes”.

Declaraciones de un testigo del hecho, Raúl Alberto Nacuzi, afirman que el conductor no era el obispo, sino Pinto, que fue quien instaló la versión de que un automóvil los iba persiguiendo para luego refugiarse en la supuesta pérdida de memoria. Al declararse incompetente el tribunal y, luego de recabarse nuevas pruebas y revisarse las adoptadas, la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba expresó en 1990 que, a pesar de las investigaciones y comprobaciones, resultaba imposible asegurar que el accidente hubiera sido provocado por una acción dolosa. Otros testigos declararon no haber visto ningún otro vehículo en el lugar, ni tampoco alejándose del accidente. Agotada la investigación, el tribunal dictaminó que, “atento que los medios de justificación acumulados no son suficientes para demostrar la perpetración del delito, en concordancia con lo dictaminado por el fiscal de cámara, este tribunal estima pertinente dictar el sobreseimiento provisional de la presente causa”.

En julio de 2014, el Tribunal Oral Federal en lo Criminal de La Rioja, considerando que se trataría de un crimen de lesa humanidad, arribó a la conclusión opuesta, lo cual no sorprende, dado que responde a la concepción imperante -en ese entonces y actualmente- respecto de que tales delitos pueden ser juzgados al margen de lo que fija el derecho penal y constitucional. Se condenó así a prisión perpetua al general Luciano Benjamín Menéndez y al comodoro Luis Estrella por el “crimen” (sic) de monseñor Angelelli, imputándolos como autores “mediatos”, una construcción jurídica de la que se ha hecho abuso en esta clase de juicios. En ese caso, permitió condenar a superiores jerárquicos de un crimen nunca probado, y en el que no existen autores “inmediatos”. La sentencia dio por cierto que el vuelco del auto en el que viajaba Angelelli tuvo su origen en la maniobra intencional de otro vehículo que cumplía órdenes impartidas por los jefes militares.

Aun si hipotéticamente fuera un asesinato, Angelelli no hubiera sido mártir por defender la fe. El obispo riojano tenía una activa y probada vinculación con la organización terrorista Montoneros. En la foto que acompaña este texto se lo ve oficiando misa con el cartel de esa agrupación a sus espaldas, mientras en sus homilías se pronunciaba a favor de la subversión y proponía armar a los jóvenes.

Con una beatificación o la canonización, la Iglesia proclama la ejemplaridad cristiana de la vida de una persona y autoriza su culto. Nunca se debe proponer un modelo violento y sectario. Por esta razón, no encontramos acertadas las palabras del actual obispo de La Rioja y vicepresidente segundo del Episcopado, Marcelo Colombo, quien al recibir la noticia de la beatificación afirmó: “Es un reconocimiento a los testigos valientes del Reino de Dios”.

Es bien sabido cuán rigurosos son los procesos de beatificación, cuán exhaustivas y engorrosas las presentaciones de pruebas para avalar una solicitud. Esa rigurosidad no se aplicó a este caso.

LA BEATIFICACIÓN DE ANGELELLI Y SUS COMPAÑEROS MÁRTIRES SERÁ EN LA RIOJA

aica.org

9 Jun 2018

La Rioja (AICA): Monseñor Marcelo Daniel Colombo anticipó que será en La Rioja, en fecha a determinar, la beatificación de monseñor Enrique Angelelli, los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville, y el laico Wenceslao Pedernera. “Esto nos va a permitir comprender el valor que tuvieron estos hombres en aquellos años duros que le tocó vivir a la Argentina. Ser verdaderamente coherente con la fe y con la llamada de Dios costaba la vida”, destacó en declaraciones a Radio María Argentina.

El designado arzobispo de Mendoza y actual pastor en La Rioja, monseñor Marcelo Daniel Colombo, se mostró muy contento por la autorización del papa Francisco del decreto que reconoce el martirio ocurrido en La Rioja y padecido por monseñor Enrique Angelelli, los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville, y el laico Wenceslao Pedernera.
“Estas beatificaciones van a ser en La Rioja”, anticipó en declaraciones a Radio María Argentina, aunque sin precisar fecha.
“Estamos buscando en qué lugar de la ciudad se hará este gran evento, tratando de facilitar el acceso a tanta gente que vendrá de Córdoba y de todo el país”, manifestó.
Monseñor Colombo anticipó que “va a ser un gran acontecimiento eclesial” y estimó que la beatificación puede ser a fines de este año o comienzos del año próximo.
“Esto nos va a permitir comprender el valor que tuvieron estos hombres en aquellos años duros que le tocó vivir a la Argentina. Ser verdaderamente coherente con la fe y con la llamada de Dios costaba la vida”, destacó.
El arzobispo electo de Mendoza recordó que de los cuatro mártires riojanos, ninguna había nacido en La Rioja.
Monseñor Angelelli y el padre Murias eran de Córdoba, el sacerdote Longueville era francés y Pedernera era oriundo de San Luis.

Informes: www.radiomaria.org.ar.+