El anuncio de Macri, de poner a las FFAA a realizar tareas de seguridad interior y en fronteras, se hizo en medio de la reunión de Ministros de Finanzas y Presidentes de los bancos centrales del G-20

EL SAQUEO A LA NACIÓN NECESITA ARMAS

El gobierno de ocupación -que ganó las elecciones pero que mintió para ganar, diciendo que no habría ajustes y que eliminaría la pobreza- requiere más y más armamento para las fuerzas de seguridad -Policías, Gendarmería, Policía de Seguridad Aeroportuaria, Prefectura, para defender la seguridad interior, que compra en Israel y EEUU principalmente, mientras prepara doctrinaria y materialmente a la sociedad con el debate sobre la particiación militar en seguridad interior.

 

MOVIMIENTO OCTUBRES

Secretariado Nacional

Nac&Pop

1º de agosto 2018

 

El anuncio de Macri, de poner a las FFAA a realizar tareas de seguridad interior y en fronteras, se hizo en medio de la reunión de Ministros de Finanzas y Presidentes de los bancos centrales del G-20, Cumbre Mundial donde están los países con las principales economías del mundo y algunos países emergentes, como el nuestro.

En las crisis financieras de 2008/9, este G-20 había tenido alguna intervención exitosa para enfrentar la crisis, desde el punto de vista de la estabilidad financiera que favorece a los países centrales.

Actualmente debería tener una agenda productiva y de empleo, frente a la crisis de legitimidad del FMI y el Banco Mundial.

Pero una parte de sus integrantes volvió al Consenso de Washington, paridor del orden neoliberal actual, con desregulación de los mercados financieros.

Si fuera por esta cumbre, el mundo se dividió en dos, hasta ahora: China/Rusia por un lado, y EEUU por otro.

Para abajo, los países se van alineando, en una guerra comercial que impacta en la economía global, pero también en las relaciones internacionales.

Para Argentina, que tiene un Presidente que pertenece a la órbita norteamericana desde que estaba en pañales, queda el sometimiento a los planes de ajuste del FMI y una diplomacia subalterna de patio trasero yanki.

Lo que está en juego siempre, pero especialmente desde que asumió Macri, es la soberanía económica, corroída por la falta de soberanía política por alineamiento automático con el eje norteamericano.

Las recetas de ajuste sobre el empleo son socialmente insostenibles.

La agenda del G-20 se debate entre crecimiento con inclusión para un mundo en paz o hipertrofia financiera, con violencia, militarización y saqueo.

La acción de los fondos buitres y la especulación financiera en general y con ello el ataque a las finanzas nacionales como en la última corrida financiera con la intervención del JP Morgan (banco norteamericano del poder profundo, con fuertes vinculos con el poder real y político de ese país), son acciones que afectan a la soberanía económica.

El acuerdo con el FMI profundiza la dependencia externa a través del endeudamiento.

El saqueo se completa con todas las formas posibles de fuga de capitales: remisión de utilidades de grandes empresas al exterior, especulación financiera desde afuera, lavado de dinero, pagos de intereses de deuda y capital, dólares por turismo, etc.

A esto sumamos la elusión fiscal por parte de productores de commoditys como soja, minerales, petróleo, agua, por fronteras abiertas y puertos extranjeros con aduanas débiles y corrupción de fuerzas de seguridad, son el principal problema del tráfico ilegal de mercancías, algunas que explican en parte, inclusive, el problema de la falta de dólares que desequilibran la balanza comercial, representando el principal problema que afecta la soberanía nacional: el saqueo.

La falta de flota nacional de bandera, privada o estatal, y la enajenación de los puertos nacionales y nuevos puertos privados o consorciados por donde circulan mercancías hasta bajo declaraciones juradas o pocos controles, constituyen mecanismos concretos de saqueo y de pérdida de divisas por miles de millones de dólares anuales por cesión colonial dependiente de funciones como el transporte de cabotaje de mercancías en la cuenca del Paraná y Río de la Plata o el litoral marítimo.

El transbordo de cargas en puertos extranjeros como el de Montevideo, por desición de las empresas navieras internacionales, expresa una voluntad imperial de internacionalización de la vía por donde se extraen las riquezas vegetales y minerales por las que se sostienen las guerras del mundo: alimentos y recursos naturales para la producción.

Encima, las ganancias enormes de los dueños de la logística extranjerizada y dolarizada -en Argentina faltan dólares- definen los precios y hasta los destinos de los productores.

Adónde van los cargamentos y cuánto valen los servicios de transporte, son decisiones cartelizadas de unos vivos que dominan el comercio mundial. Los sojeros, por ejemplo, rechazan las retenciones, pero ni chistan con la estructura de costos de los intermediarios -extranjeros casi todos-, logística incluída.

Empresas privadas extranjeras, desde la logística hasta la comercialización, dominan el comercio exterior y se benefician dictando las condiciones.

La continuidad del robo al pueblo traerá violencia, indefectiblemente.

El gobierno de ocupación -que ganó las elecciones pero que mintió para ganar, diciendo que no habría ajustes y que eliminaría la pobreza- requiere más y más armamento para las fuerzas de seguridad -Policías, Gendarmería, Policía de Seguridad Aeroportuaria, Prefectura, para defender la seguridad interior, que compra en Israel y EEUU principalmente, mientras prepara doctrinaria y materialmente a la sociedad con el debate sobre la particiación militar en seguridad interior.

NI A DEFENDER LAS FRONTERAS, NI A REPRIMIR

¿Cómo afectaría la presencia del Ejército en zona de frontera?

Una hipótesis de conflicto irreal con países latinoamericanos, de la Patria Grande, traería consecuencias horribles e innecesarias con pueblos y naciones con los que tenemos vínculos culturales e históricos, y relaciones comerciales principales, como Brasil.

Colocar el ejército en las fronteras o colaborando con la seguridad interior, será posible mediante la construcción simbólica de un enemigo militar con países hermanos, a la vez que un enemigo interno de rango militar o por lo menos valorable como causal de conmoción interna.

Alguna vez, en plena resistencia peronista, en medio de su proscripción y enormes conflictos sociales por la extranjerización de la economía y el cierre de fábricas, se dictaron los peores bandos militares para sostener a un gobierno oligárquico con represión.

Las Fuerzas Armadas de los gobiernos oligárquicos sostuvieron la represión interna al pueblo, mandatados por aquellos, sosteniendo también distintas hipótesis de conflictos con países y pueblos hermanos, mientras las economías de los países colonialistas se beneficiaron con las divisiones y conflictos internos, a la vez que impusieron modelos económicos de producción primaria y orientados a la exportación de recursos naturales para su producción industrial, en el marco de una división internacional del trabajo que nos condena a la desocupación y el atraso, donde ellos producen tecnología y valor agregado y nosotros, cereales y carnes.

Nuevas hipótesis de conflictos fronterizos o de otro tipo, entre países hermanos, son una derrota de la cooperación internacional.

La vuelta a un ejército que custodie las fronteras ante un enemigo vecino o interno es también la derrota, temporal, de una estrategia de defensa sudamericana y de un continente en paz.

El ejército patrullando y custodiando los “recursos estratégicos” como empresas nacionales y yacimientos, es la hipótesis de un enemigo interior con capacidad militar y de afectar la producción o la logística de la industria o la energía, para garantizar el funcionamiento del aparato productivo.

Ese enemigo interno es el movimiento obrero, que con el movimiento popular en general resiste y se prevee que lo hará con mayor contundencia aún, el ajuste del FMI con la consecuencia de cierre de fábricas, comercios, caída de salarios y despidos.

Y si fracasara el programa económico del FMI y no hubiera nuevos desembolsos, sostener el gobierno podría ser de vida o muerte.

El increíble argumento de poner al Ejército a defender recursos estratégicos y empresas públicas se da de frente con el cierre de empresas estratégicas como la de Agua Pesada de Arroyito, Neuquén; Atucha III y IV; la empresa ARSAT de satélites y otras, así como el permiso otorgado para la radicación de bases de “ayuda humanitaria” que serán luego bases militares norteamericanas en el corazón de Vaca Muerta, Neuquén; en el corazón del acuífero Guaraní de Misiones y en Tierra del Fuego, puerta de la Antártida. Fierros para la ocupación territorial en la hipótesis máxima de desguace del territorio de un Estado fallido, que tienen como política en todo el Tercer Mundo.

Rusia y China (BRICS) redefinen el papel de la banca mundial. La Argentina de Macri eligió alineamiento automático con EEUU, potencia en crisis.

Han inventado una crisis económica interna para habilitar el saqueo colonialista desde las potencias extranjeras y sus empresas, y los bancos que ante el llamado a cuarteles de Trump y sus socios por sostener la hegemonía económica global, no dudaron en generar la corrida bancaria más fenomenal de nuestra historia, que refresca todo el proceso de fuga de divisas operado por distintas vías durante decenas de años.

Son inescindibles las historias del colonialismo y la violencia de la oligarquía sobre el pueblo.

Futuro previsible por la existencia de una fuerza social potenciada por la extrema pobreza, que ahora debe vertebrar su esperanza en acción positiva, de avance y unidad ante la indefensión externa como Nación y el riesgo de enfrentamientos internos de incalculables consecuencias.

DEFENDER EL ROL DE FUERZAS ARMADAS PARA LA SOBERANIA

La estrategia popular debe ser:

+ Condicionar el plan económico del saqueo

+ Canalizar la fuerza social que está en ebullición por la crisis y direccionarla hacia el triunfo popular posible.

+ Preservar el prestigio político y la convocatoria de las organizaciones de masas y los dirigentes movimientistas, con conciencia nacional.

+ Impedir la reedición del enfrentamiento entre militares y civiles, orientando el debate público hacia el interés nacional y latinoamericano, frente a la agresión externa colonialista y los grupos financieros internacionales.

+ Sostener la necesidad de volver a la Producción Para la Defensa y de una planificación estatal con participación y consenso social para “vivir con lo nuestro” frente a la guerra comercial mundial entre potencias económicas, que definen escenarios de conflictos en terceros países bajo la forma militar de guerra civil. Producción Para la Defensa de la soberanía nacional ante el saqueo colonialista de recursos estratégicos.

+ Defender las actuales radicaciones militares en zonas de logística productiva y de recursos estratégicos afectados por el pillaje y la rapiña como los ríos Paraná y de la Plata; la Patagonia o la Antártida.

Mientras la Armada quiere desarmar la base aérea de Punta Indio, potencial custodia del Canal de Magdalena que Macri frenó su desarrollo, bajo el argumento de que no tiene aviones operativos, perdió inexplicablemente un submarino en la plataforma continental argentina, quedando sin el principal vector estratégico ante la base de la OTAN en Malvinas, que controla efectivamente el cruce de los grandes transatlánticos y la única vía marítima entre el Atlántico y el Pacífico para barcos de gran calado o pospanamax, por el Cabo de Hornos.

No hay que olvidar que Argentina tiene jurisdicción sobre las aguas al sudeste del Cabo de Hornos -Acuerdo fronterizo de Beagle- y de las aguas del acceso al Estrecho de Magallanes.

Las aguas circundantes a las Malvinas son acceso a la Antártida Argentina, región pretendida por los intereses ingleses.

En nuestra dimensión geopolítica de Argentina bicontinental, marítima y fluvial, la tarea de las fuerzas armadas en la defensa marítima y de su integridad territorial es la única tarea concerniente a su naturaleza.

Sostenía Julian Licastro en su libro “Estado, Defensa Nacional y Producción”, como obstáculos y presiones “internas y externas” que conspiran contra la realización de la Defensa Nacional de la soberanía en nuestro País “el neocolonialismo en el nivel del Estado-Nación, lo que implica el recurso de las potencias a la guerra, las nuevas formas políticas, económicas y culturales de penetración, la usura financiera a escala mundial y la discriminación tecnológica”.

En la base doctrinaria del peronismo cita la “Defensa Nacional como cúmulo de previsiones y acciones destinados a preservar la voluntad del ser argentino contra toda forma de dominación es, por su integralidad de objetivos, recursos y medios, un esfuerzo conjunto de la Comunidad Organizada.

Las FFAA, como institución tutelar de la autodeterminación argentina ante potencias militares extranjeras, tienen comprometido, en la resolución de esta situación de lucha contra el saqueo neocolonial, su propio destino, porque en su finalidad está la defensa de la soberanía nacional y para ello deben integrarse a una estrategia de las mayorías nacionales que se recompondrá ante el fracaso del plan económico antinacional y antipopular.

La iniciativa de represión interna y defensa de las fronteras con países hermanos (hipótesis de enemigos vecino e interno) la empuja nuevamente a asumir un carácter de vasallo de una minoría económica y política, aliada a intereses colonialistas de potencias extranjeras.

DEL PUEBLO EN ARMAS A REPRIMIR AL PUEBLO

En el origen de la Patria, las primeras formaciones para la Defensa fueron las milicias populares de la Reconquista de 1806 y la Defensa de 1807 contra el invasor ingles. Inmediatamente a la Revolución de Mayo, el 29 de Mayo de 1810, un Decreto de la Primer Junta creó el Ejército Argentino, como delegación de poderes del pueblo para la Guerra de Independencia.

Entre la Soberanía Popular del pueblo en armas de las invasiones inglesas y la persecusión al propio pueblo en el golpe de Estado contra el gobierno radical de Yrigoyen y los gobiernos peronistas posteriores, hubo corrientes de pensamiento nacionales e imposiciones desde afuera para ubicarlas en contexto con la hegemonía dominante.

Muchos de los principales oficiales recibieron instrucción de norteamericanos para combate contrainsurgente urbano y rural contra el movimiento popular argentino, montando una verdadera red de secuestros, tortura y desapariciones, desde el Estado, lo cual hizo que Argentina, posteriormente, sea ejemplo en el mundo por los juicios por crímenes de lesa humanidad (crimenes desde el Estado contra el pueblo).

El límite ideológico del movimiento popular, habiendo superado inclusive la teoría de los dos demonios (el guerrillero y el militar) ya que los crímenes desde el Estado no prescriben, demarcó a las mismas oligarquía e imperio colonialista, que fueron los verdaderos beneficiarios del genocidio, ya que se aplicaron las ideas de liberalismo económico con reducción del gasto público y el Estado de Milton Fiedman y la Escuela de Chicago (Chicago Boys), doctrina económica del liberalismo norteamericano.

Esta doctrina extranjera, a punta de pistola y picana, favoreció a las oligarquías de Argentina, Chile, Brasil, Uruguay y Bolivia en la concentración de sus riquezas monopólicas.

Ellos ricos y los militares genocidas, juzgados y presos.

HAY 2019 PARA LAS FFAA

Que haya 2019 para el pueblo, es porque habrá oportunidades para el pueblo de volver a decidir entorno a un Programa de crecimiento, desarrollo y justicia social.

El futuro para las FFAA es la reconstrucción de una doctrina para la participación en la planificación del desarrollo de empresas estratégicas como la siderurgia, la industria naval y la marina mercante para una nueva logística nacional, los puertos, la industria ferroviaria, la industria aerocomercial, la industria para la defensa, la integración en proyectos de desarrollo con latinoamérica, la investigación científica y el desarrollo tecnológico como la culminación de la radarización de la Patagonia, la continuación de proyectos como Pampa Azul de ocupación soberana del espacio marítimo, etc.

SEGURIDAD Y DEFENSA NACIONAL

El concepto de Seguridad está subordinado al de Defensa Nacional por alcance geopolítico y de relaciones internacionales, a las que se supedita la vida de las naciones.

Sólo un País dominado por una conciencia colonial en su dirigencia, abandona la defensa nacional soberana y coloca sus cuadros en la represión del conflicto social y político interno.

Especialmente uno tan grande, con tanta extensión marítima y territorial apetecida por potencias extranjeras y poco poblado como el nuestro.

La ley de Inteligencia 25520 y su modificatoria 27126 que crea la Agencia Federal de Inteligencia, distingue entre inteligencia estratégica e inteligencia criminal.

La ley 23554 de Defensa Nacional, prohibe explícitamente a la inteligencia militar tomar como hipótesis de trabajo las cuestiones internas de Argentina.

Cambiar las atribuciones de la inteligencia militar es abrir la caja de Pandora para el espionaje persecutorio de sectores políticos, sindicales y sociales.

Siempre serán tareas principales, aunque no excluyentes, la prevención social entre los jóvenes de violencia y delitos, especialmente las oportunidades de trabajo y educación.

También habrá que analizar la espectacularización de fenómenos de la vida social moderna, mediante el control de contenidos y noticias de promoción y reproducción del delito, que configuran verdaderas campañas masivas.

CLAVES PARA EL FUTURO

Vencer las divisiones internas en la sociedad, consagrando un Pacto para la Producción, el Desarrollo y la Justicia Social, como actualización del pensamiento nacional doctrinario y como ejes para un programa de las fuerzas nacionales, para vencer la estrategia de saqueo y entrega.

Es necesario un debate sobre las FFAA que necesitamos, superando la perpectiva liberal actual, que mandó al fondo del mar no sólo el ARA San Juan, sino también su rol desde que abandonó el camino de San Martín, hace décadas. “Solo el pueblo salvará al pueblo”.

 

 

MOVIMIENTO OCTUBRES

Secretariado Nacional

 

 

Argentina (Bicontinental; Aire, Tierra y Mar), 25 de julio de 2018