El arrepentimiento y la desilusión, sólo la expresan aquellos que desconocieron la historia o fueron funcionales al poder (JR) . El gobierno electo en 2015 fue la más clara expresión de la claudicación de la conciencia nacional,

CONFUCIO

Por Jorge Rachid

El enemigo, así se llama el proceso neoliberal o neocolonial, travestido desde los años 60 del siglo pasado en diferentes ropajes, desde la Alianza para el Progreso hasta el ALCA, pasando por la Doctrinas de Seguridad Nacional y la escuela de las Américas para formar dictadores al Consenso de Washington de democracia limitada al Mercado, fue siempre claro para los militantes nacionales y populares, peronistas o de otras fuerzas.

 

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

27 de julio 2018

 

Hace casi tres años, con un somero, superficial y rápido análisis de los acontecimientos internacionales, sumado a la experiencia histórica reciente y pasada de la Argentina, no había lugar a la confusión, sólo se abrían, en todo caso las puertas de la especulación política.

Es que la cultura política dominante desde los últimos 40 años, arrasó en algunos cuadros militantes, las convicciones doctrinarias-ideológicas que llevaron a algunos a abandonar el compromiso con el pueblo, por el posibilismo del funcionariado estatal, a cualquier precio. Ese abandono es tráfico ideológico, cuando se siguen llamando militantes del movimiento nacional.

El enemigo, así se llama el proceso neoliberal o neocolonial, travestido desde los años 60 del siglo pasado en diferentes ropajes, desde la Alianza para el Progreso hasta el ALCA, pasando por la Doctrinas de Seguridad Nacional y la escuela de las Américas para formar dictadores al Consenso de Washington de democracia limitada al Mercado, fue siempre claro para los militantes nacionales y populares, peronistas o de otras fuerzas.

Ese avasallamiento de la política, funcional a su esquema de saqueo, como el que ejecuta hoy el gobierno nacional, conducido por la Embajada de EEUU y el diseño estratégico para América Latina que tiene y viene desplegando el Imperio, se expresó en su momento con el Fin de la Historia, donde el enemigo pretendía enterrar la memoria de los pueblos, como hoy pretende nuevamente hacer desaparecer al peronismo y las organizaciones gremiales.

Es que el gobierno electo en 2015 fue la más clara expresión de la claudicación de la conciencia nacional, vencida por los mecanismos culturales ideológicos del enemigo que instaló a presión, como hoy lo hace con Venezuela y Nicaragua, la idea del populismo como mala palabra. No existen las malas palabras diría Fontanarrosa, agregando en su homenaje yo, existen los pelotudos, definidos por el Negro en el Congreso de la Lengua de Rosario.

Entonces no es arrepentimiento lo que deben expresar aquellos actores políticos que batieron banderas para que el país transite hoy el drama, el dolor y la muerte que está sufriendo el pueblo argentino, sino una enorme “mea culpa” que los ampare a futuro del repudio social que han originado, al transitar los pasillos del enemigo en nombre del peronismo, sin limpiarse la boca.

Sabíamos todos cuando fueron preparando el terreno de la victoria electoral, desde los mal llamados medios de comunicación, verdaderos factores de poder aliados al enemigo, que quienes asumirían serían los socios, empleados o lacayos del enemigo imperial y que ejecutarían sus órdenes sin la menor mención a los intereses nacionales. Perón lo había advertido en el Modelo Argentino para un Proyecto Nacional: “el país de los alimentos, el agua dulce y los recursos naturales será objeto de apropiación del imperialismo y será tarea de los argentinos su defensa”

Entonces no estamos en una etapa democrática, podríamos decir demo liberal burguesa con supuestas reglas de juego limpias, donde nos encontraremos alegremente en las urnas a dirimir los destinos de la Patria. Eso se realiza cuando no existen presos políticos, cuando la Justicia funciona en términos del bien común, cuando la economía está al servicio de los compatriotas y no al alcance espurio del capital financiero internacional. Quienes creemos en la democracia y luchamos por afianzarla, debemos saber que sólo la lucha por los derechos la garantiza.

Alguien podrá decir que esto limita el ejercicio democrático, para lo cual la respuesta es : ¿puede haber una democracia cooptada en las futuras generaciones la hipoteca de todos los recursos naturales y las riquezas de nuestro país, en función de un endeudamiento impuesto a caballo de la represión social, la marginación y la exclusión social de nuestro pueblo? Contestado eso podemos hablar de democracia, porque esta discusión, sobre su viabilidad actual, se está dando en el mundo, por más que pretendan esconderla en los medios.

Limitada al Mercado como herramienta política, condicionada por la hegemonía de Medios e instrumentada por una Justicia corrupta, no hay democracia. Quienes quieren mostrar disculpas hoy, aplaudieron el encarcelamiento de Milagros y los militantes y funcionarios peronistas detenidos ilegalmente, avalaron y cobraron emolumentos del gobierno, sólo les pedimos que sean humildes y autocríticos y acepten las nuevas generaciones emergentes del proceso más valioso que tuvo la Argentina, desde Perón, que fueron los gobiernos de Néstor y Cristina, vigentes, como la conciencia nacional y latinoamericana, en la memoria del pueblo, que la hará renacer.