El rumor corrió fuerte durante el fin de semana largo. Y está apuntalado por una cadena de sucesos que tienen como protagonistas a las principales espadas que defienden la gestión del gobierno nacional.

MACRI Y LA IDEA DE ANTICIPAR LAS ELECCIONES

En medio de la crisis económica y con su figura cada vez mas esmerilada, Mauricio Macri evalúa adelantar las elecciones: los más osados hablan de octubre o noviembre, otros del primer trimestre del año que viene. Como sea, es una carta que está sobre la mesa del Presidente que cree que jugarla le daría una salida frente al escenario político y económico que viene en descomposición.

El Diario De La República

San Luis

09 de Julio de 2018

 

Foto: casarosada.gob.ar

 

Por los pasillos de la Rosada

El rumor corrió fuerte durante el fin de semana largo. Y está apuntalado por una cadena de sucesos que tienen como protagonistas a las principales espadas que defienden la gestión del gobierno nacional. En medio de la crisis económica y con su figura cada vez mas esmerilada, Mauricio Macri evalúa adelantar las elecciones: los más osados hablan de octubre o noviembre, otros del primer trimestre del año que viene. Como sea, es una carta que está sobre la mesa del Presidente que cree que jugarla le daría una salida frente al escenario político y económico que viene en descomposición.

La idea de comicios anticipados se apuntala y toma forma con hechos como los de la última semana donde la incontenible, Elisa Carrió se ufanó de poder “manejar” a la dirigencia radical. “Van a hacer lo que nosotros les digamos”, disparó en medio de un foro empresarial en Entre Ríos que parecía perdido y sin trascendencia. Pero sus palabras corrieron rápido, tomaron trascendencia nacional y generaron malestar entre la dirigencia radical a la que siempre le fue difícil explicar a su tropa que no juegan un simple papel de convidados de piedra, dentro de la alianza gobernante. ¿Cómo sanar semejante grieta dentro de Cambiemos si no es con una elección a corto plazo? Con una contienda que no dé tiempo de pegar portazos y que obligue a todos a ir juntos, aunque sea a regañadientes. Los propios radicales tienen además en la mira al jefe de Gabinete “Marquitos” Peña. Quieren su cabeza ya que lo consideran el “culpable” de su mal mayor: ese segundo plano eterno en el que han estado desde que Mauricio Macri asumió la presidencia, muy lejos de aquella utopía que forjaron cuando decidieron ir en alianza tras la recordada Convención de Gualeguaychú de marzo de 2015.

Votar antes sería también una señal política que reclama el FMI. El anunciado acuerdo con el organismo internacional aún no tomó forma y el Presidente parece empecinado en cumplir con las metas que le han impuesto, a pesar de que sabe que llegar a ese objetivo requerirá más ajuste y mayor deterioro de la situación social. Una elección sería además una chicana perfecta, para que el acuerdo no pase por el Congreso, tal como lo ordena la Constitución.

Otros síntomas de deterioro sobrevuelan la Casa Rosada y al equipo presidencial. El ministro del Interior y Obra Pública, Rogelio Frigerio tiene su mirada (y su ambición) afuera de las filas del Gobierno. Su aspiración de presidir el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y mirar todo desde la lejana Washington, se vio reforzada en estos días turbulentos. Frigerio mira una salida personal, elegante, porque sabe que la obra pública está condenada al recorte por el ajuste.  Otra de sus “misiones” es la negociación con los gobernadores, para que sus legisladores acompañen el presupuesto. Esa labor tiene aún un signo de pregunta. Y ayer cuando un diario porteño le preguntó por las gestiones de una nueva ley de coparticipación no pudo más que contestar con episodios del pasado, de los que intentó adueñarse: elogió la restitución del 15% a las provincias, un hecho donde Cambiemos no tuvo méritos (la Nación se vio obligada a recomponer esos fondos luego del fallo favorable de la Corte Suprema que tuvo como protagonista a San Luis) ; y destacó como “logro” la compensación a Buenos Aires por el Fondo del Conurbano Bonaerense, un acuerdo con “preferencias” por el cual la gobernadora del distrito electoral más grande del país recibirá 100 mil millones de pesos entre 2018 y 2019.

Una elección adelantada le reportaría a Mauricio Macri un beneficio más: le ganaría de mano a los gobernadores peronistas, que en 2019 se juegan la reelección y piensan en una contienda provincial desdoblada ya que sabe que, incluso aquellos más cercanos o que pueden tener cierta sintonía con él, no están dispuestos a quedar “pegados” a la gestión nacional.