Entre la crisis institucional y el hambre y dolor de los argentinos, ¿cuál es la prioridad?. La Patria y el pueblo sin dudas están primero en la lista de prioridades a resolver

ARGENTINA ENTRE LA CRISIS Y EL DOLOR

Por Jorge Rachid

No hay dudas que la necesidad urgente del hoy es el hambre de nuestro pueblo y la emergencia de la niñez y los jubilados, principales víctimas de la agresión neoliberal. Quienes transiten otros caminos de prioridades, deben recordar que quien construye la historia es el pueblo, no los dirigentes y sus ingenierías electorales.

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

3/7/18

Desde el inicio mismo del gobierno se sabía, como terminaría el ajuste neoliberal, devenido en neocolonial autoritario, a partir de la represión social, persecución política y sumisión militar al Imperio. Llegado ese tiempo las especulaciones acaban.

Es que los llamados a la gobernabilidad, habilitaron a sectores pusilánimes de la política, a acompañar medidas que cercenaban derechos, amputaban libertades y denigraban el trabajo y la producción, en función de “metas de inflación” y “volver al mundo”.

Esos sectores “colaboradores” han sido acorralados por la realidad de un pueblo movilizado, un dolor generalizado, un movimiento obrero y movimientos sociales alzados frente a las agresiones económicas , sociales y  políticas del gobierno, que no dejaron sector por denigrar, en función de la Macro economía y el Mercado como Dios.

Ya no hay espacio para aquellos que aún no definieron su postura, frente a los grandes acontecimientos que está afrontando la Argentina. La Patria y el pueblo sin dudas están primero en la lista de prioridades a resolver, de ahí que las medidas a aprobar parlamentariamente, deben estar destinadas a proteger al pueblo argentino.

No se trata de discutir si se debe o no aprobar el memorarum de entendimiento con el FMI, quien no lo rechace, estará sentado en las filas de los enemigos de la Nación, aquellos que hicieron de la especulación financiera y sus negocios privados, el mayor saqueo del siglo sobre las arcas del país, sometiendo al pueblo a las iniquidades que estamos soportando.

Entonces aquellos que se plantean no ser responsables del final del ciclo neoliberal, por el supuesto costo político que deberían pagar, si este gobierno no termina su mandato, olvidan que mientras suceden esas deliberaciones, mueren compatriotas, se hipoteca el futuro de sus hijos y nietos, se pierde soberanía nacional y nos acercamos a un abismo que no conocemos.

Lo que si conocemos son las medidas constitucionales y los procedimientos republicanos sobre los cuales reconstruir los cimientos de la Patria, conmovidos por este terremoto autoritario, brutal e inhumano, que han descargado sobre el pueblo argentino. Quienes no se quieran hacer cargo deberán ver al pueblo desfilando por sus puertas.

No hay dudas que la necesidad urgente del hoy es el hambre de nuestro pueblo y la emergencia de la niñez y los jubilados, principales víctimas de la agresión neoliberal. Quienes transiten otros caminos de prioridades, deben recordar que quien construye la historia es el pueblo, no los dirigentes y sus ingenierías electorales.

No están de más, por supuesto, los andariveles que recorren los diferentes dirigentes en procesos de unidad de la oposición, pero la misma debe reflejarse DESDE AHORA, en los hechos concretos de enfrentar al régimen, tanto en el Parlamento, como en la calle, desde sus definiciones públicas hasta sus reuniones privadas. No se puede estar con las necesidades del pueblo y efectuar video conferencias con el FMI.

Si no se identifica al enemigo, no hay política posible de confrontación con masa crítica suficiente, que impida la acción disgregadora y fragmentadora, que opera desde el gobierno, bajo la batuta de la Embajada de EEUU, destinada a impedir el retorno del “populismo” en nuestro país. Sin dudas enfrenta el enemigo en la Argentina un movimiento obrero organizado y movimientos sociales con experiencia, bajo una concepción de patriotismo que desde el peronismo, dio identidad y soberanía a nuestro pueblo, muestras de lucha y determinación nacional, que no pudieron doblegar, desde hace 70 años.

 

Jorge Rachid